domingo, 9 de diciembre de 2012

No-Man: Love and Endings (2012)


Existe una opinión que se va generalizando según la cual, el reconocimiento que empiezan a alcanzar los discos de Steven Wilson en solitario (especialmente el reciente “Grace for Drowning”) le está llevando a cancelar poco a poco el resto de proyectos que mantenía activos. Hay declaraciones recientes del músico hablando de Porcupine Tree en pasado a las que se unen sus comentarios tras el anuncio del nuevo disco de Blackfield para comienzos de 2013 en los que asegura que su implicación en el proyecto es aún menor que en “Welcome to my DNA” (trabajo éste en el que casi toda la labor creativa ya corrió por cuenta de Aviv Geffen) lo que apoyaría la opinión citada al comienzo. Desconocemos aún las intenciones de Wilson hacia No-Man, su colaboración con Tim Bowness a pesar de que los rumores apuntaban a su disolución tras la aparición del disco del que hoy vamos a hablar: un documento en directo con el título de “Love and Endings” que tenía todas las trazas de una despedida pero que quizá no lo sea. Leemos en una entrevista reciente: “No tengo planes al respecto de No-Man como tampoco los tengo con Porcupine Tree, aunque esto no significa nada. Creo que la gente le da mucha importancia a declaraciones como esta. No hay planes. Es todo lo que puedo decir hoy pero estoy seguro de que volveremos a trabajar juntos. No es lo mismo que con Blackfield, ya que No-Man y Porcupine Tree son proyectos a los que estoy seguro de volver en el futuro. Aviv Geffen tiene planes para Blackfield que me obligarían a dedicarle todo mi tiempo, tanto en el estudio como en directo y eso sería incompatible con mi propia carrera y con Porcupine Tree, de modo que mi implicación con el proyecto será casi testimonial: algunas guitarras y arreglos, cantar en una o dos canciones y trabajo de mezcla en el estudio. Poco más. De todos modos, creo que lo que le gusta a la gente de Blackfield, sean conscientes de ello o no, es el sonido de las canciones de Aviv y su forma de enfocarlas y eso es algo de lo que se darán cuenta con el nuevo disco en el que mi participación será anecdótica.”

Volviendo a No-Man tras la declaración de intenciones de Wilson con respecto al futuro, nos llama la atención, de entrada, que aparezca un disco en directo cuando, precisamente lo último que se publicó bajo el nombre de No-Man fue “Mixtaped”, otra grabación en vivo. El proceso fue bastante curioso y todo surgió de la forma más natural posible. Se celebraba
 el décimo aniversario de “Burning Shed”, sello discográfico dirigido por Tim Bowness. El espíritu de la marca es que los beneficios de los discos vayan a los artistas, eliminando intermediarios en la medida de lo posible y son los encargados de llevar las tiendas oficiales de Porcupine Tree o  No-Man entre otros. Como parte de las celebraciones, varios de los artistas del sello iban a participar en un concierto a modo de fin de fiesta. La intención de Wilson y Bowness era la de cantar un par de temas pero terminaron por ser unos cuantos mas por lo que decidieron grabar el resultado. Al escuchar las cintas llegaron a la conclusión de que esa música debía ser publicada. Por otra parte, durante el concierto recogido en “Mixtaped”, Bowness no se encontraba en buenas condiciones a causa de un resfriado y, aunque la edición posterior en el estudio pudo paliar buena parte de los problemas, tanto el vocalista como Steven Wilson sentían que el disco pudo ser mucho mejor. No es la primera vez que No-Man aparecen por aquí pero queríamos dedicarle una reseña algo más extensa a este trabajo para compensar la brevedad de las anteriores que escribimos sobre el dúo.

Intervienen en el concierto los miembros de No-Man, es decir: Tim Bowness (voz) y Steven Wilson (guitarra) acompañados de una banda montada para la ocasión y compuesta por Michael Bearpark (guitarra), Steve Bingham (violín), Stephen Bennett (teclados), Pete Morgan (bajo) y Andrew Booker (batería y voces). Esta formación es realmente interesante puesto que difiere notablemente de las utilizadas en los discos originales de los que proviene cada canción, lo que nos sitúa ante versiones completamente nuevas en la mayoría de los casos.



“My Revenge on Seattle” – Abre el recital uno de los cortes que integraban el disco “Wild Opera”, uno de los más electrónicos, si no el que más, del repertorio de No-Man, lo que suponía un reto a la hora de afrontarlo con una formación de corte rockero como era la reunida para el concierto. El resultado es una versión magnífica que respeta la atmósfera original pero con un tratamiento completamente distinto creando ambientes a base de teclados muy sobrios y guitarras etéreas. La segunda parte de la canción se transforma en un tema rock con muchas similitudes con los U2 del “The Joshua Tree” sin ir más lejos pero con la magnífica voz de Bowness imprimiendo su personal sello a la canción. La letra comienza con una especie de confesión a cargo de sus autores muy reveladora: “Puede que la vida sea algo más que escribir canciones. Y puede que no.”

“Time Travel in Texas” – Segundo tema pertenciente a “Wild Opera” y segunda transformación, en este caso de uno tema electrónico en una onda trip-hop a otro de rock progresivo con toques de metal. Tenemos que destacar el trabajo del bajista que consigue crear un ritmo constante sobre el que se construye toda la canción en combinación con una batería magnífica. Al margen de eso, la canción está trufada de efectos de guitarra, al igual que el original. Es difícil encontrar una versión tan diferente de una canción y que conserve todas las virtudes de la inicial y eso es lo que hace grandes a No-Man.

“All the Blue Changes” – Aparecida en el EP “Together We’re Stranger”, se trata de un tiempo medio casi instrumental en su concepción ya que la letra apenas es recitada como complemento a la música. Las guitarras tienen un protagonismo absoluto, primero como elementos ambientales con un sonido limpio y luminoso pero que va transformándose poco a poco en una nube de ruido cada vez más saturada en un crescendo que concluye con la estrofa final.

“Pretty Genius” – El tercer tema del recital perteneciente en origen a “Wild Opera” toma un corte construido en su concepción original a base de samples y sonidos electrónicos y lo convierte en una canción cercana a una especie de jazz-rock oscuro, casi extraterrestre con guitarras psicodélicas y un ritmo que nos recuerda a los Pink Floyd de los primeros setenta.

“Lighthouse” – Llegamos a uno de los puntos fuertes del programa con esta balada aparecida en el disco “Returning Jesus”. Aquí la escuchamos en una versión muy sobria a base de guitarras muy suaves y fondos de órgano Hammond en determinados momentos aunque salpicada con ramalazos ácidos de guitarra, probablemente a cargo del propio Steven Wilson que refuerzan la atmósfera psicodélica a la que aludíamos antes. Llegando a la mitad del tema entramos en un interludio de órgano que anticipa un precioso fragmento guitarrero en el inconfundible estilo de Robert Fripp que es pronto doblado por el violín eléctrico. Cualquier oyente desprevenido podría creer que se encuentra en medio de un concierto de los King Crimson de la época de “Discipline” si se incorporase a la audición en este instante. Podeis escuchar el tema a continuación como aparece en la propia web oficial del disco:




“Beaten by Love” – En este momento, Bowness incorpora al concierto un tema inédito que escribió en 1987, en los que debían ser los primeros momentos de No-Man, previos a cualquier aventura discográfica (quizá incluso previos a la reunión entre Tim y Steven). La canción, que habla de un amor absolutamente destructivo, destila amargura por todos los poros. Es raro que hasta ahora no se hayan decidido a grabar el tema porque encaja a la perfección con el estilo de la banda.

“Wherever There is Light” – Llegamos así al primero de los cortes procedentes de “Schoolyard Ghosts” y nuestra canción favorita de todo el concierto. Una vez más, la diferencia con la versión original es notable, especialmente si tenemos en cuenta que en aquella grabación intervenían guitarra, mellotrón, órgano y flauta mientras que en el concierto apenas acompañan a la voz de Bowness una guitarra casi metronómica y el sublime violín eléctrico de Steve Bingham. Los teclados apenas de hacen notar como un acompañamiento lejano, al igual que la batería. No podemos dejar de mencionar el precioso solo de violín que se escucha en los instantes finales de una pieza sublime. Una balada intemporal de una belleza casi dolorosa.

“Mixtaped” – Procedente como la anterior del LP “Schoolyard Ghosts”, estamos ante una canción con dos partes muy distintas: una inicial lenta y pausada que transcurre sin sobresaltos y una segunda que, de nuevo, entra en territorios psicodélicos con Pink Floyd como principal referente. No podemos evitar el remarcar de nuevo la enorme diferencia con el original (que, para los que lo desconozcáis, tenía una importante parte a cargo de la flauta y el clarinete, ausentes aquí).

“Things Change” – El punto final al concierto lo puso una canción extraída del disco “Flowermouth” que sirvió como único “bis” de la actuación. La elección no podía ser mejor ya que estamos ante una balada que reune todas las caraterísticas de la música de No-Man: una melancolía infinita, una tristeza tranquila, una sensación de desolación inevitable que es común a gran parte de los textos de la banda y una interpretación sobria, suficiente y apacible pero que no duda a la hora de golpear al oyente con un giro hacia sonidos más duros, exactamente igual que sucede en el climax final de la canción con el amargo lamento de las guitarras eléctricas gritando con desesperación.

Suele decirse que la música en directo no tiene comparación con la grabada en estudio porque supone una experiencia única, un momento mágico que sucede en un momento determinado y que no se puede repetir. Esto es cierto pero sólo en parte, como bien sabréis todos aquellos que hayáis podido asistir, por ejemplo, a varios conciertos de la misma gira de un músico determinado. Con contadas excepciones, cada concierto viene a ser una reedición del anterior, repitiéndose el repertorio, los bises e incluso los comentarios del artista entre tema y tema. Analizándolo en ese contexto, la grabación de hoy sí que recoge uno de esos momentos irrepetibles: un concierto único, ajeno al margo de una gira, y con un repertorio escogido especialmente para la actuación. Creemos también que los músicos se encontraban tan cómodos y contentos con lo que estaban haciendo que el resultado fue magnífico, regalándonos versiones absolutamente sublimes en muchos casos y más cercanas a lo que podría ser el estilo de Porcupine Tree que al de los propios No-Man, lo que en nuestra opinión, habla muy bien tanto de la versatilidad de los músicos intervinientes como de la calidad de las canciones ya que no siempre una buena canción sale airosa cuando es interpretada en un estilo diferente a aquel con el que fue concebida. Queremos hacer una mención especial para la voz de Bowness, artista poseedor de un estilo vehemente e intenso que llama la atención desde el primer momento, acostumbrados como estamos a interpretaciones absolutamente planas y faltas de emoción en tantas y tantas supuestas estrellas del pop/rock.

Desde aquí os recomendamos encarecidamente este disco si queréis pasar un buen rato escuchando el pop más elegante que puede llegar a vuestros oídos. Podéis encontrar el disco en la propia web del grupo:

burningshed.com



De nuevo, cortesía del propio grupo a través de su página oficial, podeis disfrutar de un fragmento de la actuación, concretamente "Time Travel in Texas":

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