domingo, 23 de agosto de 2015

Genesis - Trespass (1970)



Si uno echa un vistazo a los créditos de los discos de Génesis y a los títulos que mejor valoración suelen obtener por parte de aficionados y crítica en general, puede llegar a la conclusión de que “Trespass”, el segundo álbum de la banda, fue un trabajo fallido más, sobre todo si se atiende al hecho de su poca repercusión comercial en el momento de su lanzamiento y a que dos de los tres miembros de la banda dejaron su puesto a otros músicos tras la publicación del disco.

Si a esto añadimos el hecho de que con la llegada de esos dos nombres, Genesis entró en una etapa absolutamente fantástica en la que lanzaron sus discos más representativos con la alineación que hoy todos consideramos clásica, resulta difícil imaginar que “Trespass” fuera un gran disco y, sin embargo, lo es. La banda debutó un poco antes con un disco de canciones cortas aún carente de personalidad propia hasta el punto de que se llegó a decir que eran una especie de “aspirantes a Moody Blues”. Aquel trabajo, titulado “From Genesis to Revelation” fue el único que la banda grabó para Decca, firmando poco después con el sello Charisma, fundado poco antes por el periodista Tony Stratton-Smith, quien fuera también manager de la banda junto con otras formaciones como The Nice o Van Der Graaf Generator, así como de los Monty Python.

Tras el que fue el disco de debut de la banda, Genesis comenzó un periodo en el que se daban conciertos casi a diario presentando gran cantidad de material nuevo. De hecho, a la hora de grabar “Trespass” había canciones para completar varios discos. En alguna ocasión se ha dicho que algunos de los títulos descartados fueron la razón principal del abandono de Anthony Phillips justo después de la aparición del disco aunque lo cierto es que fueron problemas de salud y un cierto miedo escénico del músico. Algo extraño por cuanto en los comienzos del grupo Anthony era uno de los más entusiastas a la hora de tocar en directo. Fue al ver la dimensión que comenzaba a adquirir Genesis cuando tomó la decisión de no continuar. Con la perspectiva del tiempo, algunos miembros de la banda consideran “Trespass” como el disco en el que más funcionaron como tal, siendo todas las canciones firmadas por los cuatro miembros (John Mayhew no aparece acreditado en ninguna) y habiendo en todas ellas aportaciones significativas de la banda en su totalidad.

En el momento de la grabación, Genesis eran: Tony Banks (órgano, piano acústico y eléctrico, Mellotron, guitarra y coros), Peter Gabriel (voz, flauta, acordeón y percusiones), John Mayhew (batería, percusión y coros), Anthony Phillips (guitarras, dulcimer y coros) y Mike Rutherford (bajo, guitarras, violonchelo y coros).

Imagen de la banda con los integrantes que participan en "Trespass"


“Looking for Someone” - Sin introducciones de ningún tipo, la voz de Gabriel aparece desde el primer segundo de la canción como argumento principal de la misma. Sólo los teclados de Tony Banks le hacen sombra al comienzo antes de la entrada de la banda al completo. Se suceden pasajes intensos con otros más relajados en los que el piano y las guitarras acústicas pasan al primer plano aunque estos son de muy corta duración. Hacia el ecuador de la pieza aparece un enérgico pasaje instrumental abortado por la flauta del propio Gabriel que ejecuta una serie de aires de tono folclórico como preludio al espectacular cierre que recoge las principales señas de identidad del en aquel entonces incipiente rock progresivo junto con referencias de todo tipo (creemos vislumbrar una breve cita del “Moondance” de Van Morrison, aparecido meses antes). En todo caso, estamos ante una carta de presentación excelente para el disco.

“White Mountain” - El siguiente corte comienza con una introducción muy bucólica a base de guitarras y teclados que desemboca en una primera ráfaga vocal a cargo de Gabriel con la sección rítmica a todo gas. Un breve receso con la flauta como protagonista nos lleva a la repetición del estribillo que acusa una cierta monotonía en los patrones de la batería. Un nuevo segmento de aire pastoril nos lleva a la parte final donde las flautas dibujan paisajes idílicos a la vez que la batería marca un ritmo procesional durante unos instantes. Los últimos instantes están ocupados por una nueva repetición del tema central y otro fragmento instrumental que se diluye entre silbidos y un fondo de órgano que preludian a una preciosa sección final a base de arpegios de guitarra y un brillante coro a modo de coda.

“Visions of Angels” - El piano da la señal de comienzo con un breve tema que da paso a los primeros versos a cargo de Gabriel. Los teclados van ganando en densidad y presencia en un primer clímax guiado por la batería. Empezamos a apreciar ya un esquema en las canciones de la banda cuando comprobamos la alternancia de delicados momentos instrumentales con potentes fragmentos en los que, de la mano del vocalista, la batería se viene arriba antes de regresar a sonidos más placenteros.

“Stagnation” - Llegamos a la que, en nuestra opinión, es una de las canciones más elaboradas del trabajo, con un desarrollo impecable, un Anthony Phillips magistral en las guitarras y un Tony Banks sublime con los teclados, escogiendo los sonidos adecuados para cada momento y dejando el espacio justo al resto de instrumentos. Todo en esta canción está equilibrado, especialmente en el sublime segmento central el el que el mellotron, la flauta, los coros y el piano eléctrico se combinan de forma magistral con la voz de Gabriel durante unos compases extraordinariamente bellos. En ese momento empieza a construirse una secuencia de órgano que se desplegará poco después acompañada de toda la fuerza de la banda a pleno rendimiento.



“Dusk” - El tema más breve del disco es una verdadera joya. Gabriel comienza a cantar de una forma muy comedida arropado por unos coros delicadísimos y una selección de instrumentos muy cuidada. Phillips toca la guitarra con una suavidad exquisita y el mellotron suena maravillosamente bien en combinación con ellas y con las voces que pocas veces han sonado tan bien en la discografía de Genesis.



“The Knife” - La gran sorpresa llega al final y es que nada en lo que había sonado hasta ahora hacía presagiar una canción como ésta, un derroche de energía rock que contrasta tremendamente con el aire bucólico general del disco. Parece ser que esta canción se añadió a última hora al disco con la portada del mismo ya terminada. En ella se reflejaba un bello paisaje campestre contemplado por una pareja desde la ventana de una suntuosa estancia. Al incorporar “The Knife” al “tracklist” final del disco se sugirió a Paul Whitehead, autor de la pintura, el retocar la misma ya que el tono general del trabajo con la incorporación de este último corte cambiaba sustancialmente. Al parecer, Paul no se mostró conforme por lo que le sugirieron que rasgase el lienzo con un cuchillo como un modo de incorporar el tema a la portada sin cambiar el concepto. Así se hizo, apareciendo el propio cuchillo al final del desgarro, ya en la contraportada del vinilo.

Apenas unos meses antes de la publicación de “Trespass” había aparecido “In the Court of the Crimson King” de King Crimson, la que podemos considerar como obra fundacional del rock progresivo. El segundo disco de Genesis iba a incorporarse a la lista de discos pertenecientes a esa etapa inicial de un género que iba a alumbrar muchos de los discos más interesantes de la década de los setenta dentro de la música rock. Genesis estaban llamados a ser uno de los grupos capitales dentro de esa corriente y no defraudaron esa expectativa en modo alguno. En el futuro tendremos que hablar de esos discos que hicieron de la banda uno de los tres o cuatro nombres capitales de la escena progresiva pero hasta entonces, recomendamos la escucha de “Trespass” por ser un magnífico anticipo de lo que vendría después.

Como despedida, os dejamos esta versión en directo de "The Knife", ya con la formación clásica de la banda con Phil Collins a la batería y Steve Hackett a las guitarras,


1 comentario:

  1. Coincido con tu comentario sobre este disco. Aunque mis trabajos preferidos de Genesis son los que van de "Foxtrot" a "Wind & Wuthering" (incluiría "Duke", aunque en segundo plano y en una línea más "comercial"), "Trespass" me resulta más satisfactorio de escuchar que "Nursery cryme", al que considero que sigue siendo un trabajo de transición hacia el sonido progresivo clásico del grupo (por mucho que Hackett y Collins ya estuvieran presentes). También coincido en la apreciación del tremendo contraste que supone "The knife" con respecto al resto del disco: ¡vaya trallazo de adrenalina de principio a fin! (¡y cómo sonaría en 1970!)

    Un saludo desde Canarias.

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