domingo, 4 de septiembre de 2011

Radiohead - The King of Limbs (2011)


Con la perspectiva que nos dan los casi veinte años transcurridos desde que los miembros de Radiohead comenzaron su carrera discográfica allá por los primeros años noventa, creemos que esta banda se puede contar ya como uno de los clásicos que nos dejara esa difícil década. Sus primeros dos trabajos pasaron más o menos desapercibidos como una más de las bandas que se habían visto atrapadas por el grunge de Nirvana. Tuvieron un single como "Creep" de éxito tardío (empezó a sonar con regularidad casi un año después de su lanzamiento) pero no había muchas señales de que fueran a llegar mucho más lejos.

Todo esto cambió a raiz del lanzamiento de su disco "OK Computer" en 1997. Un disco muy trabajado en los dos años anteriores en los que presentaron algunas de las canciones en directo comprobando la buena aceptación de las mismas. En "OK Computer" la banda incorporó elementos electrónicos, ambient y ciertos toques de vanguardia que hicieron que parte de la crítica les emparentase con Pink Floyd. Sea como fuere, desde ese momento se convirtieron en un grupo de referencia. Afortunadamente, y lejos de acomodarse en ese nuevo status, la banda siguió evolucionando en su estilo y lanzando trabajos a cual más interesantes.

El disco que hoy tenemos por aquí es su último lanzamiento. Un trabajo autoproducido publicado a comienzos de año bajo el título de "The King of Limbs". Sus ocho canciones no llegan a un total de 40 minutos pero completan un disco realmente interesante que va un paso más allá de lo que habitualmente suena en las radios comerciales. Radiohead son Thom Yorke, Colin Greenwood, Jonny Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway. Creemos que cualquier oído inquieto puede encontrar cosas interesantes en la música de esta banda y sabemos que ese tipo de oyentes son los que suelen frecuentarnos.

Para adquirir el disco:

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Y uno de los temas del trabajo: "Morning Mr Magpie"


sábado, 3 de septiembre de 2011

Philip Glass / Robert Wilson - Einstein on the Beach (1979)

La obra que hoy nos ocupa es una de esas de las que está todo dicho ya que estamos hablando de una composición monumental, considerada por muchos como el hito fundamental de la carrera de su autor. Cuando se dice algo así de un músico y éste tiene la talla y el prestigio de Philip Glass, tenemos que prepararnos para algo grande. Y si a preparación nos referimos, no estaría de más repasar el ciclo "Music in Twelve Parts" y "Another Look at Harmony, part 4", obras ambas que han pasado por La Voz de los Vientos y que fueron el paso previo que posibilitó la creación de esta colosal obra titulada "Einstein on the Beach".

Lo primero que nos llama la atención de la obra es que venga firmada por Glass y por el director de escena Robert Wilson que, ni es músico ni aporta nada a la parte musical. Sin embargo, la concepción de la obra no permitía la diferenciación entre parte musical y escénica formando ambas un todo indisoluble. Wilson volvería a firmar junto a Glass algunas obras más en el futuro. Aclarado este punto, nos centramos en la ópera. ¿Ópera? En algún retorcido modo sí que lo es pero desde luego, no tiene nada que ver con la idea que todos tenemos de ópera. No hay aquí una historia, una narración con personajes, un heroico tenor, una indefensa soprano y un malvado bajo acompañados de un coro de 200 voces y su orquesta. No. No hay nada de eso en "Einstein on the Beach". De hecho, no hay una narración lineal... qué demonios, en mucho momentos ni siquiera hay narración sino meros recitados de números. Entonces ¿qué es "Einstein on the Beach"? Un espectáculo total de música, escenografía e imágenes, organizado a partir de tres representaciones principales, un tren, un juicio y una lanzadera espacial. Como indica el título, el personaje central de la ópera es Albert Einstein y aparece en multiples formas, desde el violinista que hace las veces de personaje principal de la obra hasta las imágenes de trenes, juguete preferido del pequeño Albert en su infancia y uno de los elementos con los que solía explicar su visión del tiempo de acuerdo con la Teoría de la Relatividad.

La obra se divide en cuatro actos, subdivididos a su vez en dos escenas cada uno salvo el último que consta de tres. Al principio y al final de la obra y entre cada uno de los actos se interpretan una serie de "Knee Plays" o temas bisagra que sirven de transición entre las distintas partes de la representación. Como ya indicamos, los textos no siguen ninguna estructura narrativa. Lo mismo tenemos una serie de números, como textos de Samuel M. Johnson o Lucinda Childs o frases de un joven de 19 años llamado Christopher Knowles, autista, encontradas en un viejo cassette por Wilson en las que el chico hablaba de su hermana Emily y de cómo esta veía la televisión. En palabras del escenógrafo: "Comencé a darme cuenta de que las palabras fluían con un patrón rítmico de una lógica autosuficiente. Era una pieza muy musical. Como una cantata o una fuga, funcionaba conjugando pensamientos repetidos en forma de variación; todo gobernado por construcciones clásicas y un envolvente sentido del humor".

Tras su estreno en 1976 en Avignon y su premiere norteamericana en noviembre del mismo año, la obra fue sorprendentemente aclamada y se convirtió en un referente fundamental de la música posterior a la Segunda Guerra Mundial. Si no habeis oído nunca "Einstein on the Beach", debemos advertiros de que no es una obra fácil, ni recomendable para introducirse en la música de Philip Glass aunque quizá sea su pieza fundamental. En todo caso, ya habeis tenido ejemplos en este blog de la faceta más difícil de Glass por lo que os podemos suponer avisados. Existen dos grabaciones completas de la ópera: la primera, de 1979 publicada por Tormato y posteriormente por CBS, la actual Sony, y una segunda en Elektra Nonesuch de 1993. Hay alguna diferencia importante en cuanto a los textos ya que hay partes que no aparecen en una y sí en la otra y viceversa. La que dejamos aquí hoy (la otra podría aparecer también más adelante) es la primera de ellas y nuestra favorita. Los intérpretes son los miembros de la Philip Glass Ensemble dirigidos por Michael Riesman: Jon Gibson (saxo soprano y flauta), Philip Glass (órgano), Iris Hiskey (voz), Richard Landry (saxo soprano, flauta y clarinete), Kurt Munkacsi (mezcla del sonido), Richard Peck (saxo alto, flauta) y el propio Riesman (órgano, sintetizadores). Los sólos de violín corren por cuenta de Paul Zukovsky. Intervienen también un pequeño coro con voces como la de Dora Ohrenstein y otro coro algo mayor para determinados momentos de la obra.

Durante la obra, hay un monólogo de Samuel M. Johnson que afirma: "If you have never been kissed by a lady of Paris, you have never been kissed at all". Parafraseando, podemos afirmar que: "Si no has escuchado "Einstein on the Beach", no has escuchado a Philip Glass en absoluto."

Para adquirir la caja de 4 discos:

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Os dejamos algunos fragmentos de la obra:




Y un homenaje humorístico con muñecos de LEGO:

viernes, 2 de septiembre de 2011

Chris Spheeris - Dancing With the Muse (1999)


Al igual que ocurre en muchos otros géneros, las llamadas "nuevas músicas" o música "new age" también tienen sus "one hit wonder" o lo que es lo mismo, artistas que alcanzaron un gran éxito puntual con una canción y nunca jamás lo volvieron a repetir. Chris Spheeris sería un caso paradigmático de esta categoría de músicos.

Spheeris es un músico norteamericano de origen griego, multi-instrumentista autodidacta, lleva haciendo música desde la adolescencia, en muchos casos, en compañía de su amigo de toda la vida Paul Voudouris. En los ochenta grabó algunos discos en solitario con un estilo ciertamente dulzón y empalagoso por momentos pero demostrando un gran talento para crear bellísimas melodías como las de temas como "Field of Tears" de su disco de debut "Desires of the Heart" o la famosísima "Enchantment" del disco homónimo grabado junto con Voudouris que alcanzó una gran difusión en todo el mundo y especialmente en España al ser utilizada en una popular campaña televisiva en la época de los JJ.OO. de Barcelona'92 y la Expo de Sevilla.

El disco que hoy tenemos aquí, titulado "Dancing With the Muse" es su última producción firmada en solitario aunque data de hace 12 años ya. En cierto modo, Spheeris lo considera su disco "definitivo" y desde su lanzamiento se ha dedicado a hacer música para TV y cine y a escribir canciones para sus muchos conciertos acompañado sólo de una guitarra. En este trabajo encontramos todo aquello que ha venido caracterizando al greco-americano, buenas melodías, aires y ritmos folkloricos, toques aflamencados de esos que tanto gustan en Estados Unidos y que nos hacen esbozar una sonrisita a este lado del charco e instrumentaciones procedentes de todo el arco mediterraneo.

Quizá no sea un disco que nadie vaya a mencionar en su lista de diez favoritos pero siempre resulta una escucha agradable y ligera que tampoco viene mal a estas alturas de verano. Junto a Spheeris, que toca guitarras, teclados, piano, bouzouki, bajo, percusiones y aporta alguna voz, tenemos a Eddy Barattini (percusiones), Eric Zang (percusiones, oud, ney), Ty Burhoe (tabla), Zirque Bonner y Troy Perkins (bajos), Mary Beadell (cello), Christina Swansen (violín, viola), Emily Gustafson (viola), Anne Brunner (cello), Anthony Mazzella (guitarra), Russell Bond (percusión), Larry Momaya (percusión vocal india), Gaetano (guitarra flamenca) y Paul Evans (flauta).

Si os interesa el trabajo, lo podeis adquirir aquí:

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Os dejamos con uno de los temas del disco: "Marionette"