domingo, 12 de mayo de 2013

Vangelis - Chariots of Fire: The Play (2012)




“Carros de Fuego” fue una película que trascendió las fronteras del celuloide convirtiendo una historia de amistad y rivalidad deportiva con conflictos religiosos de por medio en una especie de orgullo nacional británico. En otro orden de cosas, el inolvidable tema central de la banda sonora, compuesta por Vangelis, alcanzó tal éxito que ha terminado por convertirse en una especie de himno olímpico oficioso.

No es de extrañar, por tanto, que meses antes de la inauguración de los JJ.OO. de Londres 2012, el director de la película, Hugh Hudson, junto con un avispado productor teatral tuviesen la idea de adaptar el guión de la película para los escenarios del “West End”. “Cuando los JJ.OO. de 2012 fueron adjudicados a Londres, un sueño largamente esperado se hacía realidad y les pedí a Barbara Broccoli, Michael Wilson y Michael Rose que me ayudasen a producir una versión teatral de la película para la primavera de ese año” cuenta Hudson. Contra todo pronóstico, habida cuenta de la dificultad de trasladar una historia que tiene lugar en grandes estadios deportivos a un teatro, la obra alcanzó un enorme éxito y unas críticas realmente buenas por parte de la prensa británica, colectivo, por otra parte, nada fácil de contentar.

Más complicada que todo eso parecía la tarea de convencer a Vangelis para que aportase su granito de arena a la obra componiendo nueva música y adaptando alguna de las piezas de su inmortal banda sonora, habida cuenta del alejamiento del músico griego de cualquier foco mediático en los últimos tiempos. Suponemos que la buena relación que mantiene con Hugh Hudson hizo mucho en favor de su participación que fue mucho más allá de lo esperable ya que Vangelis no se limitó a regrabar una selección de los temas más populares de la película sino que prácticamente compuso una banda sonora nueva en la que sólo permanecían cuatro de las piezas del trabajo original.

Vangelis junto con los actores protagonistas de la obra teatral.

“Chariots of Fire” – Abriendo el disco no podía aparecer otro corte distinto al celebérrimo tema central de la película. Poco se puede añadir hoy en día a lo que se ha escrito sobre la pieza con esa sencilla melodía de piano rodeada de efectos electrónicos y un sonido majestuoso que la convierte en un himno universalmente conocido. Curiosamente, y aunque todo el mundo la reconoce por este título, en el disco original aparecía con el nombre de “Titles”, quedando el de “Chariots of Fire” para la larga suite de la cara B. La versión que suena en la edición que hoy comentamos es la misma de la banda sonora original con algunos ligeros retoques.

“Physical Energy” – Una robusta secuencia electrónica acompañada de efectos que recuerdan al viejo “Direct” del músico griego precede a una especie de fanfarria electrónica que combina los sonidos del Vangelis más reciente (pensamos en la banda sonora de “Alexander”) con timbres orquestales cercanos a sus años más sinfónicos y a discos como “Mask”. No cabe duda de que la esencia del sonido del maestro heleno está presente en toda la composición y de que éste mantiene su toque a pesar de no alcanzar la brillantez de antaño.


“Home in the Glen” – Uno de los protagonistas de la película es de origen escocés y el folclore de aquella tierra está muy presente en esta pieza, aunque el sonido principal sea el de una gaita irlandesa. No es el primer acercamiento de Vangelis al folclore celta (sólo hay que recordar el disco “Voices” y su tema central) y lo cierto es que, aunque no desentona, se nota que no pertenece a esa tradición quedando esta aproximación algo artificiosa.

“Eric’s Theme” – Continuando con la temática celta, la melodía que en la película correspondía a Eric Liddell, que ya tenía una inspiración clara en ese folclore, aparece aquí interpretada de nuevo por la gaita como instrumento principal siendo la única pieza presente en la banda sonora original que ha sido regrabada para la ocasión. Aunque los arreglos son muy similares, la sola presencia de la gaita transforma por completo la composición que ahora suena aún más épica que entonces.

“Abraham’s Theme” – Por el contrario, el tema de Harold Abrahams aparece en el nuevo disco exactamente igual que en el original de 1981 y, quizá por ello, contrasta mucho más dentro de este nuevo trabajo ya que el sonido es claramente representativo del Vangelis de aquellos años y muy diferente al actual.

“Harold’s Despair” – Este contraste se nota especialmente al llegar al siguiente corte que no es sino una versión actualizada del anterior en sus primeros compases y va transformándose poco a poco en un tema nuevo mecido por el piano de Vangelis que nos transporta, rodeado de sonidos orquestales, hacia un pasaje de gran belleza y fuerza descriptiva con un cierto aire de improvisación.

“Belief” – Llegamos ahora al Vangelis más actual, con un sonido que podemos disfrutar en discos como “El Greco” o en trabajos de difusión más limitada como fue su “Ithaca”. Un Vangelis clasicista, elegante, ambiental que suple la falta de ese filo y esa agresividad latente en otras épocas con su talento melódico, algo que, por fortuna, es muy difícil perder.

“Ballad” – Continúa el disco con uno de los pasajes más emotivos, aunque con un punto de forzado. Nos explicamos: en muchos momentos la música de Vangelis camina por senderos peligrosamente cercanos a la sensiblería y esto ha sido así en toda su carrera. Su gran mérito ha sido saber mantenerse en el lado “correcto” sin cruzar esa línea salvo en ocasiones puntuales (algo que otros músicos no siempre han conseguido como podría ocurrir con Kitaro o Yanni, por ejemplo). “Ballad” se acerca a ese punto pero creemos que consigue mantenerse cerca de esa raya imaginaria sin cruzarla.

“Aspiration” – El tema más largo del disco es una suite construida alrededor de la melodía central de la película que, a nuestro juicio, quiere ser algo similar a lo que era en el disco original el largo corte que ocupaba la cara B: Una suerte de concierto clásico para piano y sintetizadores. Como es lógico, un objetivo tan ambicioso como ese es harto complicado de conseguir, sobre todo si tenemos en cuenta que aquella suite del 81 es, en nuestra modesta opinión, una de las cumbres de la obra del compositor griego. Con todo, el resultado es más que digno.

“Eric’s Pleasure” – Un coro abre otra pieza orquestal, representante del Vangelis de los últimos años con teclados esponjosos, melodías pausadas, solemnes, alguna percusión para subrayar la épica del momento y trazos melódicos ligeramente almibarados. Eficaz aunque ligeramente falto de musculo.

“Lord Lindsay” – El corte más breve del disco es una especie de marcha procesional con un suave ritmo electrónico y un ambiente de “pompa y circunstancia”, con permiso de Elgar muy apropiado para una ceremonia de entrega de medallas. Ignoramos la función de esta música dentro de la obra teatral pero sospechamos que no es muy distinta de la que nos evoca en la descripción anterior.

“At the Starting Blocks” – Quizá una de nuestras piezas favoritas en el disco, con ese sonido misterioso del comienzo y un ambiente que nos recuerda al de alguna de las piezas más rescatables del fallido “Oceanic”. Escuchamos aquí al Vangelis que es capaz de hacer magia con sólo dos notas repetidas unas cuantas veces y complementadas con otras tres segundos después. El mérito que tiene conseguir algo así es pocas veces bien valorado.

“Epilogue” – De nuevo, nuestro compositor juega improvisando al piano sobre el tema central de la película. Una vez más, la palabra que nos viene a la cabeza escuchando a Vangelis en estos menesteres es “elegancia”. No podemos dejar de admirar la aparente simplicidad con la que el teclista griego resuelve cualquier melodía hasta que termina evolucionando de un modo que, una vez escuchado, nos parece lo más natural.

“After the Race” – A punto de concluir el disco, asistimos a la última revisión del “leit motiv”. Probablemente sea esta la que menos nos agrada de todas. Vangelis elige un sonido muy cercano a un silbido para la melodía principal, el ritmo electrónico del tema original despojado de cualquier aditamento y una percusión constante marcando el paso. En los instantes finales aparecen los poderosos sintetizadores tan característicos del griego para cerrar la pieza en un solemne crescendo que no termina de convencernos.

“Jerusalem” – Mucha gente se pregunta el por qué del título “Chariots of Fire”, Carros de Fuego, para una película con temática deportiva con los Juegos Olímpicos de fondo. La explicación se encuentra en el poema “Jerusalem” de William Blake convertido en canción por Hubert Parry. En el se habla de un origen mítico de Inglaterra que la situaba como el lugar en el que se hallaba el paraíso terrenal. Una de las estrofas del poema reza así:

“Bring me my bow of burning gold
bring me my arrows of desire
bring me my spear, O clouds unfold!
bring me my chariot of fire!”

La canción ha alcanzado la categoría de himno en Inglaterra y es fundamental en la trama de la película dado el conflicto religioso que se le presenta a uno de los protagonistas. Por ello, tanto el disco original de 1982 como éste, incluyen esta pieza, única no compuesta por Vangelis pero que justifica el título del film.

Es una pena que el compositor griego lleve muchos años alejado del mundillo discográfico porque posee un talento del que siempre se pueden esperar grandes cosas. Es cierto que sus últimos trabajos publicados, muy esporádicos, no alcanzan el nivel del Vangelis de los grandes días pero cuando hablamos de un músico tan grande, hasta su versión más floja es superior a la de muchas “estrellitas” más jóvenes. Mientras seguimos esperando la publicación del anunciado disco con la música del concierto de Doha de diciembre de 2011, nos conformamos con lanzamientos de este tipo. Nos despedimos con los habituales enlaces donde adquirir el disco y unas palabras del griego sobre el disco que hoy hemos comentado:

“Es una gran recompensa para mí saber que en todos estos años, esta música ha proporcionado, y sigue haciéndolo, mucho placer y grandes dosis de optimismo a tanta gente en todo el mundo. Como siempre, estoy absolutamente agradecido por todo el amor y el reconocimiento que recibo de ellos.”

amazon.es

play.com

Os dejamos con la interpretación de "Chariots of Fire" en la ceremonia de apertura de los JJ.OO. de Londres 2012 con la parodia de Rowan Atkinson incluida:

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