domingo, 5 de mayo de 2013

Wim Mertens - Shot and Echo (1992)




Es muy posible que el mayor pico de popularidad de Wim Mertens, al menos en España, se situase en los últimos años de la década de los ochenta y los primeros noventa. Fue aquella una época en la que el músico belga visitaba con asiduidad nuestro país y su música sonaba en todas partes en forma de sintonías y hasta como fondo en anuncios televisivos.

Además, su obra de aquel periodo alternaba con igual fortuna discos de piano y voz con otros para grupo siendo ambos tipos de grabación igualmente bien acogidos. En 1991, sin embargo, Mertens nos sorprendió con una difícil trilogía de música experimental de una gran aridez y un tamaño descomunal. Simultáneamente, a modo de desquite, nos propuso un disco mucho más amable de piano que iba ser el inmediato antecesor de “Shot and Echo”, un trabajo que, en cierto modo, iba a sintetizar dos de las facetas del músico: sus composiciones para una pequeña banda de cámara con los sonidos más experimentales y arriesgados. No teníamos muy claro cómo tratar este disco ya que, en su momento, se publicó como un CD único aparecido simultáneamente con otro titulado “A Sense of Place”, de similar portada y contenido muy relacionado aunque de más difícil asimilación. En posteriores ediciones de “Shot and Echo”, ambos discos formaron un pack conjunto y es en este formato como será más fácil encontrarlo hoy para el oyente. A pesar de ello, hoy nos centraremos sólo en el disco publicado originalmente como “Shot and Echo” a secas.

La gran novedad para la grabación del disco es la reunión de una banda mucho más numerosa de lo habitual en la que se mantiene la nutrida sección de viento que suele aparecer en sus discos anteriores pero enriquecida con un pequeño grupo de cuerdas. Intervienen en “Shot and Echo”: Jan Buysschaert y Etienne Siebens (contrabajos), Karel Steylaerts y Lieben Vandewalle (cellos), Frans Vos (violín), Dirk Descheemaeker (saxo soprano y clarinete), Ward Hoornaert (trompeta), Herman Lemahieu (trompa), Hugo Matthijssen (tuba baja), Luc Verdonck (fagot), Eddy Verdonck (trombón bajo), Eric Mertens (flauta, piccolo, piano eléctrico), Katelijne Van Laethem (voz), Peter Verbraeken (guitarra) y Stefaan Poelmans y el propio Wim Mertens (piano).



“Their Duet” – En muchos trabajos de Mertens, y es algo que hemos señalado en varias ocasiones, el músico belga hace una especie de “deconstrucciones” de composiciones propias, normalmente aparecidas en el mismo disco. Por descabellado que pueda parecer, siempre hemos tenido la impresión de que el tema que abre “Shot and Echo” es también una “deconstrucción” de una pieza tan conocida como es el famoso “Canon en re menor” de Johann Pachelbel. Evidentemente, nadie que escuche el tema de Mertens pensará en la inmortal obra del compositor alemán del XVII pero si hacemos un esfuerzo y pensamos en el bajo continuo del Canon interpretado por las tubas y continuamos así durante el resto de la pieza, es posible que encontremos alguna similitud más. En cualquier caso, “Their Duet” es una excelente muestra del talento de Mertens en la que, como novedad, escuchamos a la vocalista Katelijne Van Laethem cantando en un registro muy similar al que suele emplear el propio Mertens que renuncia a esa faceta suya en el disco. “Their Duet fue la sintonía de un anuncio televisivo de una aerolinea en aquellos años, lo que ayudó a la difusión de la música de su autor en aquel momento.

“His Own Thing” – Continúa el disco con uno de los cortes más enrevesados y complejos de su autor. Interpretado exclusivamente por los instrumentos de viento, el tema es una intrincada cascada de melodías pleno de ritmo, con aire circense en algún momento pero sin llegar a adoptar en ningún momento una forma reconocible. Una rareza notable incluso dentro de la discografía de Mertens, pródiga en rarezas de todo tipo. Con todo, hay algo de hipnótico en la composición que la hace tremendamente adictiva.

“Watch Over Me” – Al igual que en los temas anteriores, comienza la pieza con una fuerte base rítmica a base de instrumentos de viento aunque pronto percibimos la diferencia, especialmente cuando entra el piano, majestuoso durante toda la pieza antes de dar paso a la melodía principal, puro Wim Mertens, a cargo del clarinete de Dirk Descheemaeker. Sin duda estamos ante una de las piezas más memorables de su autor que continúa de alguna forma la senda que comenzó a dibujar con “No Testament” o “The Whole” en el anterior disco del músico para grupo, comentado tiempo atrás en el blog: “Motives for Writing”.




“One Who Matters” – Llegamos así a un cambio radical en el disco con un tema protagonizado en su inicio por las cuerdas, casi inéditas hasta este momento. Suena un chelo con una melodía repetitiva que servirá de base para toda la pieza y para la pareja de violines que le acompañan trazando una serie de líneas al unísono. Instantes después aparece la trompeta que será la protagonista en lo sucesivo, acompañada ya del resto de las cuerdas. La composición es triste, reflexiva, y nos recuerda ligeramente a ese registro más vanguardista del Mertens de “Alle Dinghe”, obra compuesta más o menos en la misma época que “Shot and Echo”.

“Silver Lining” – Continúa el disco por una línea que se llega a convertir en plomiza por lo opresivo que suena el comienzo del siguiente corte, en el que las tubas repiten una y otra vez una melodía oscura apoyadas por las maderas en una especie de ostinato desesperanzado. Aparece entonces para iluminar la escena la guitarra eléctrica en un contraste que nos descoloca por completo por lo inesperado de un sonido así en este entorno. Casi al mismo tiempo entra en acción la voz de Katelijne entonando una salmodía a base de fonemas sin significado alguno que confiere al conjunto un raro aire procesional con el que transcurre hasta su final.

“Shot One” – Mertens le da un giro radical al disco con uno de los temas más vitales y alegres de su carrera. Introducido por una melodía tan simple como bella al piano, aparecen sucesivamente las cuerdas, las flautas y el clarinete incorporándose a un festival colorido y optimista que culmina cuando escuchamos de nuevo a la Van Laethem. Sólo por la presencia de temas como éste, “Their Duet” o “Watch Over Me”, “Shot and Echo” ocuparía ya un lugar destacado en la discografía de Mertens independientemente del resto de las piezas del álbum pero éste no ha terminado aún.




“We’ll Find Out” – Como sucedía con alguno de los temas anteriores, la instrumentación de este corte, casi exclusivamente formada por instrumentos de viento nos recuerda al disco “Motives for Writing” y, ciertamente, en muchos momentos la pieza podría pasar por una compuesta en aquel momento, especialmente con el solo de clarinete que ocupa toda la parte central en la que se acompaña por las cuerdas. A aquellos a los que, como a nosotros, les encanta esta faceta del compositor belga, “We’ll Find Out” les parecerá un tema excelente. La aparición de la trompeta en determinados momentos en los que muestra apuntes breves de lo que podría ser una gran melodía, refuerza nuestra impresión de que estamos ante otro de los muchos grandes momentos del disco.

“Let Him Go” – Quizá el tema más extraño y que menos encaja en el conjunto del disco sea el que nos acerca al final. Para empezar, el ritmo está marcado por el piano eléctrico que sirve de introducción  para la guitarra, a cuyo sonido no terminamos de acostumbrarnos. El ritmo es vivo y se asemeja a un tango lo que nos descoloca aún más. Aparecen los vientos para apuntalar el armazón rítmico y la vocalista comienza a cantar una de las melodías sin texto de Mertens. No podemos decir que el tema nos desagrade pero no terminamos de estar cómodos ante esta pieza que nos deja en las puertas de la conclusión del trabajo.

“Wandering Eyes” – Si hay algo que distingue a Mertens de otros músicos a los que se les ha colgado la etiqueta de “minimalistas” es su extraordinario talento para crear melodías de una belleza difícil de igualar. Son melodías, además, que, en su mayoría, no requieren de alardes de virtuosismo ni tienen grandes complejidades técnicas. Es esta aparente simplicidad la que las hace más encantadoras. En el tema que cierra este “Shot and Echo” nos encontramos con un ejemplo perfecto de esto que decimos: Mertens se inventa una melodía espectacular en la que lo único que falla es el desarrollo a lo largo de casi diez minutos que se nos antojan excesivos.

“Shot and Echo” aparece como “encajonado” entre dos obras monumentales de Mertens como fueron el ciclo “Alle Dinghe”, compuesto por siete discos y el posterior “Gave Van Niets”, integrado a su vez por otros diez. Teniendo en cuenta la evidente poca comercialidad de estos dos mamotretos (dicho sea con todo el cariño que nos merece el autor), es posible que Mertens quisiera dar a “Shot and Echo” un aire más alegre y directo de lo habitual a modo de compensación hacia sus seguidores, algo que consigue en muchos momentos. Nuestra opinión acerca del disco es la mejor y no podemos dejar de recomendarlo. Quizá no sería nuestra primera opción a la hora de acercar a un oyente neófito a la obra del músico belga pero sí que sería un disco que ese hipotético aficionado debería escuchar tarde o temprano para tener una visión acertada de la obra de Mertens. Como indicábamos anteriormente, es muy probable que el comprador que hoy quiera adquirir el disco, se encuentre con una edición doble en la que se incluya también el disco “A Sense of Place” como ocurre con nuestros enlaces sugeridos. Dado que ese trabajo apareció en un primer momento como disco independiente, tendrá su sitio aquí más adelante. Por ahora, podeis adquirir ambos discos en los siguientes enlaces:

amazon.es

fnac.es

Os dejamos con una versión en directo de "Wandering Eyes":

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