domingo, 18 de agosto de 2013

Philip Glass - Symphony No.3 / Suite from ''The Hours'' (2013)



Contamos tiempo atrás cómo la ópera “Satyagraha” surgió como un encargo que recibió Philip Glass para que éste compusiera una gran obra escrita para un formato orquestal más convencional que los que había venido empleando el músico hasta aquel entonces que, de ese modo, inauguraba una etapa de su carrera en la que iba a utilizar, cada vez con mayor profusión, formaciones instrumentales clásicas. Así, en los ochenta escribió sus primeros cuartetos (si exceptuamos el nº1, muy anterior), los primeros conciertos y alguna pieza orquestal.

No fue, sin embargo, hasta la siguiente década, cuando Glass compuso sus primeras sinfonías, entre ellas, la que hoy comentamos y que ocupa y que el tercer puesto de la serie. Se trata de una sinfonía algo peculiar ya que está escrita para una pequeña orquesta de cuerdas (originalmente los 19 miembros de la Stuttgart Chamber Orchestra) y concebida, no tanto como una sinfonía propiamente dicha sino, en palabras de su autor, como una serie de piezas solistas unidas que adoptan la forma de una sinfonía. Este hecho ha convertido a la tercera sinfonía de Glass en una de sus obras más versátiles ya que ha sido adaptada a distintos formatos sin apenas resentirse (octeto de cellos, sexteto de cuerdas, etc.)

Algo muy parecido ocurre con la segunda de las obras que contiene el disco, una “suite” construida por la mano derecha de Glass, Michael Riesman, a partir del material presente en la banda sonora de “The Hours”. La película de Stephen Daldry tiene la que quizá sea la banda sonora más popular del compositor norteamericano y ha sido reconstruida en varias ocasiones con orquestaciones diferentes e, incluso, en una trascripción íntegra para piano. Riesman organiza parte de la música del film en una suite en tres movimientos que es la que ocupa la primera parte del disco. El autor de la novela en la que se basa la película, Michael Cunningham, es un gran admirador de la obra de Glass y, de hecho, afirma que siempre escribe escuchando música. Cada novela suya ha sido creada con una banda sonora específica formada por discos de artistas diferentes pero el único que está presente es Glass. A modo de curiosidad, indica que durante la escritura de “Las Horas”, los discos que escuchaba continuamente eran obras de Schubert, el “Music for Airports” de Brian Eno, “Mercy Street” del disco “So” de Peter Gabriel y “OK Computer” de Radiohead, además de varias obras de Glass.

La grabación que hoy comentamos corresponde con una reciente publicación del sello Orange Mountain Music que recoge un concierto ofrecido en septiembre de 2011 por la Manitoba Chamber Orchestra dirigida por Anne Manson y con Michael Riesman al piano. Manson tiene el honor de haber sido la primera mujer en dirigir en el festival de Saltzburgo (concretamente a la Filarmónica de Viena en “Boris Godunov”) y su repertorio incluye todo tipo de compositores clásicos y contemporáneos, siendo una de las directoras más activas en la actualidad.

Michael Riesman en el estudio.


SUITE FROM “THE HOURS”

“Movement I” – Comienza la suite con una cadenciosa melodía, muy tenue, casi imperceptible se la que surge el tema central de la película: un motivo triste, emocionante; una música evocadora que Riesman utiliza como trampolín para su primera intervención al piano utilizando uno de los temas más románticos de toda la partitura. Vuelven a aparece entonces las cuerdas que entran en diálogo con las teclas en una preciosa conversación cien por cien “glassiana” que se prolongará durante la mayor parte del movimiento hasta llegar al intenso final con el piano convertido en mariscal de campo y dirigiendo un cierre de altos vuelos.

“Movement II” – Cambio de ambiente en el segundo movimiento, más oscuro y lento, con un sabor más cinematográfico, como de banda sonora antigua en los primeros momentos. La segunda parte es nuestra favorita, quizá de toda la suite, con una tensión palpable y una expresividad muy lograda. Probablemente sea la sección más puramente minimalista de la obra y eso juega mucho en su favor en contraste con el tono romántico general de la banda sonora en general y de este arreglo en particular.

“Movement III” – Como corresponde al desarrollo de la acción en la novela y en la película que inspiran la música, conforme avanzamos, el drama va ganando espacio a cualquier otro posible estado de ánimo. En el último movimiento todo se precipita y nos conduce al trágico desenlace en el que la música de Glass se comporta como un personaje más de la historia.

La labor de síntesis realizada por Riesman en esta suite es realmente meritoria. Ayuda el hecho de que en la banda sonora original había una serie de piezas basadas en otras obras de Glass con lo que el sólo hecho de prescindir de ellas ayuda bastante a comprimir el material final. Sólo tenemos una duda respecto de esta grabación: en el libreto de la misma se asegura que las dos piezas del disco, suite y sinfonía, están grabadas por la Manitoba Chamber Orchestra. Sin embargo, no encontramos diferencia entre esta grabación de la suite de “The Hours” y otra anteriormente publicada por el propio Riesman y disponible sólo en itunes en la que los intérpretes eran los miembros de la Stuttgart Chamber Orchestra. Incluso la duración de cada uno de los movimientos es exactamente la misma, segundo por segundo en ambos discos. Misterios del mundo discográfico, nos tememos.

SYMPHONY No.3

“Movement I” – Abre la sinfonía una contundente sucesión de melodías muy del gusto del Glass de aquellos años, con similitudes con sus cuartetos de cuerda (especialmente con el No.4). No es el Glass arrollador de las últimas sinfonías sino uno mucho más comedido e íntimo.

“Movement II” – Una interminable sucesión melódica interpretada casi al unísono por todos los instrumentistas nos recibe nada más comenzar la pieza construyendo la que, posiblemente, sea la frase musical más larga que recordamos a su autor. Conforme avanza la pieza, el carácter monolítico de la orquesta se diluye y van desplegándose las distintas secciones aunque sin dejar descansar al oyente ni un instante.

“Movement III” – Como un lejano rumor comienza a sonar la orquesta en los primeros instantes del movimiento. La referencia evidente son las cuerdas del clásico “Façades” con las que tiene muchos puntos en común. La diferencia principal con aquel tema es la ausencia de instrumento solista que se alce por encima del resto de músicos como ocurría en el mejor tema de “Glassworks”. En su defecto, es la propia orquesta la que va variando gradualmente su propuesta destacando puntualmente los violines en determinados instantes. Por fín, en la segunda mitad del tema, uno de los violinistas vence la timidez y toma la palabra completando así un bellísimo movimiento que también recuerda en estos últimos compases al segundo del “Concierto para violín y orquesta” del mismo autor.

“Movement IV” – Sin perder en ningún momento la esencia de un estilo propio inconfundible, el breve movimiento final se nos antoja lleno de referencias, muy americano, como si su autor hubiera querido tener presentes a los Gershwin, Copland, Ives y compañía en la despedida de la sinfonía. Es un final rítmico, lleno de dinamismo y de una gran consistencia. Un buen broche para una obra muy personal. Hemos encontrado esta versión, distinta de la aquí comentada, de los dos últimos movimientos de la sinfonía:



El disco que hoy comentamos es una buena ocasión para hacerse con la tercera sinfonía de Glass, de la que conocemos otras dos grabaciones en el formato de orquesta de cámara para el que fue escrita. El complemento de la suite de “The Hours” es perfecto para aquel no iniciado que quiera introducirse en el vasto mundo del compositor norteamericano. Todo ello, unido a su reciente publicación, que debería hacer más fácil su localización en cualquier tienda, nos ha animado a hacer la reseña de hoy. Como siempre, los interesados en el disco, lo pueden encontrar en los siguientes enlaces:

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