lunes, 20 de febrero de 2017

Murcof - Cosmos (2007)



Si reparamos en la trayectoria del mexicano Fernando Corona nos cuesta entender que no haya aparecido antes en el blog un artista con tantos puntos en común en cuanto a gustos con quien escribe estas letras de vez en cuando. Su padre era músico y cantante por lo que desde muy pequeño, Corona tenía una relación muy estrecha con la música aunque su curiosidad pareció despertarse cuando le regalaron su primer órgano electrónico. Su peculiar timbre le llevó a interesarse precisamente en eso: en la procedencia del sonido y en su diseño. Aunque en su casa se escuchaba música clásica, rock y canciones folclóricas, fue el descubrimiento de “Oxygene” de Jean Michel Jarre lo que le decidió a seguir el camino de la electrónica para expresar su arte. Tras Jarre llegaron Tangerine Dream, Tomita y demás clásicos electrónicos.

Al mismo tiempo que realizaba sus estudios de piano, fue conociendo otros estilos dentro de la electrónica como la música industrial, el tecno-pop y las distintas corrientes de música de baile comenzando a hacer sus pinitos como DJ y experimentando con otros estilos. En esa época formó parte de bandas de rock, grupos más experimentales e incluso de alguna formación de orientación clásica. La segunda revelación llegó cuando descubrió la música de los compositores del siglo XX, desde Xenakis hasta Ligeti, Schoenberg, Feldman o Scelsi. Sus primeros trabajos electrónicos en solitario los hizo bajo el nombre de Terrestre, proyecto del que no hemos tenido la oportunidad de escuchar nada aunque sí de Murcof, la encarnación más interesante, a nuestro juicio, de todas las que ha adoptado la faceta artística de Fernando Corona. Murcof surge en 2001 como reflejo de la influencia que la música de Arvo Pärt iba a tener en la del artista mexicano. De hecho, fue jugueteando con grabaciones de Pärt y Feldman y distintos efectos electrónicos como surgió la primera pieza publicad por Murcof.

Saltamos ahora en el tiempo hasta llegar a 2007, año en el que apareció el que sería el tercer disco del “alter ego” de Corona. Un trabajo que refleja el importante cambio que supuso para el músico su traslado a Barcelona precedido de la venta de todos sus sintetizadores “físicos” y la adopción del “sampling” junto con el uso de sintetizadores virtuales como método principal de trabajo.

Fernando Corona: Murcof


“Cuerpo Celeste” - El primer tema comienza con un rumor sordo que permanece ahí todo el tiempo. Es sobre ese fondo donde comenzamos a escuchar los primeros trazos melódicos consistentes en pequeñas líneas interpretadas con algún instrumento de viento que transcurren de forma calmada hasta que aparece, majestuoso, el órgano con algún apoyo de percusión. El motivo es sencillo pero al mismo tiempo, muy poderoso. En las sucesivas reapariciones de éste se añaden chasquidos y demás ruidos electrónicos así como voces sintéticas como refuerzo de una pieza fascinante que podría sonar en una banda sonora alternativa de una versión de Blade Runner en un universo paralelo.

“Cielo” - Enlazando con la anterior y compartiendo el ambiente oscuro comienza el siguiente corte del disco dominado por los ritmos sintéticos elaborados de tal modo que demuestran que no toda la música electrónica actual que estar orientado a la pista de baile. El tema es minimalista en muchos sentidos pero no se hace aburrido en ningún momento pese a la repetición constante de patrones similares. En el tramo final el ritmo se enriquece un tanto rompiendo ligeramente la linealidad de la mayor parte de la pieza.




“Cosmos I” - En un principio, “Cosmos” nació con la idea de ser un EP de dos temas pero el propio material grabado fue creciendo hasta dar lugar a un trabajo de mucha mayor envergadura. Esas dos piezas aparecen con los títulos de “Cosmos I” y “Cosmos II”. La primera de ellas nos ofrece un comienzo ambiental con capas de sonido que se superponen unas a otras progresivamente en un ejemplo de “drone music” que tiene mucho que ver con trabajos pioneros de la “Escuela de Berlín” como “Irrlicht” de Klaus Schulze o “Zeit” de Tangerine Dream. La evolución de la pieza es constante y esto le confiere una cualidad muy visual. Igual que ocurría con la pieza que abría el disco, no cuesta imaginar esta música acompañando imágenes de alguna obra clásica del cine de ciencia ficción como “2001, una odisea en el espacio”, relación que quizá nos viene a la cabeza por la importante influencia de Gyorgy Ligeti en la música de Murcof.




“Cometa” - La siguiente pieza vuelve a los ritmos electrónicos tratados con una elegancia absoluta y añade en esta ocasión una escueta melodía de piano que nos recuerda inmediatamente a los discos de Brian Eno con Harold Budd pasados por un filtro más actual. Un tema éste excelente en todos los sentidos, que nos prepara para la parte final del disco.

“Cosmos II” - Las mismas notas que componían el tema central del corte anterior sirven para introducir el siguiente. El resto no tiene nada que ver porque de nuevo nos encontramos metidos de lleno en una pieza de “dark ambient” de intensidad creciente, deudora, de nuevo, de piezas como “Lux Aeterna” o “Atmospheres” del citado Ligeti.

“Oort” - El disco se cierra con la pieza más extensa que también es una de nuestras favoritas. A las atmósferas inquietantes que nos han acompañado a lo largo del trabajo se suman sonidos étnicos en forma de instrumentos de viento y cuerda y poderosos “fortissimi” que sirven para segmentar la pieza de un modo similar a como lo hacen determinados “stacatti” de piano en la música de Steve Reich.

La música de “Cosmos” sirvió a Murcof para iniciar una larga gira de conciertos en distintos planetarios de Europa dado su gran poder evocador. A su favor tiene la renuncia a los tópicos musicales más utilizados a la hora de ilustrar las imágenes del espacio por parte de tantos músicos electrónicos en estas décadas pasadas ofreciéndonos, en cambio, una visión muy personal e igualmente válida.

Aunque su música no ha terminado de dar el salto al gran público y probablemente nunca lo haga, Murcof se ha hecho ya con un importante prestigio y es un nombre muy respetado por buena parte de la crítica e incluso por compañeros de profesión. Nuestro admirado Steven Wilson, por ejemplo, escribió una crítica realmente positiva de este trabajo para la edición mexicana de la revista Rolling Stone años atrás que contribuyó a poner a Murcof bajo los focos, particularmente a este trabajo.

Seguiremos profundizando en el trabajo de Fernando Corona más adelante. Por ahora, seguiremos disfrutando de un disco impresionante como es este “Cosmos”.


   

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