lunes, 27 de febrero de 2017

Wim Mertens - Gave Van Niets (part III - Gave Van Niets) (1994)



A menudo hemos hablado en el blog de lo que hemos dado en llamar “ciclos” de Wim Mertens, denominación que no recordamos si adoptamos tras haberla leído en alguna parte o surge del propio artista. Los “ciclos” son trabajos de gran extensión que aparecieron principalmente durante la década de los noventa (el último se publicó en 2001). La principal diferencia de estos discos con la obra, digamos, más asequible de Mertens es su carácter esencialmente experimental. Generalmente se trata de obras para un sólo instrumento solista (fagot, trombón, piano, arpa, clarinete), o para configuraciones instrumentales poco habituales pero la peculiaridad de esta parte de la producción del músico belga radica en la música en sí. Lejos de la habitual estética de su música, profundamente melódica en muchos momentos, los ciclos contienen piezas mucho más complejas y de difícil escucha.

A pesar de lo dicho, Mertens siempre se reserva un espacio en el que nos muestra música de corte más cercano al de sus discos “convencionales” en la mayoría de estas obras de largo recorrido, alguna de las cuales se ha colado ya en nuestras páginas en el pasado. Hubo un ciclo, sin embargo, que carecía de un segmento así. En él no encontramos ninguna concesión estética y la práctica totalidad del mismo es de una aridez extrema en las primeras escuchas. Se trata del segundo de ellos, publicado en 1994 bajo el título de “Gave Van Niets”. Llama la atención el hecho de que Mertens nos ofrezca una obra de largo recorrido (abarca 10 discos, ni más ni menos) en la que la mitad de su extensión está escrita para piano solo, su instrumento por excelencia, y resulte ser la producción menos accesible de toda su discografía.

Traemos aquí la tercera parte de “Gave Van Niets” que lleva ese mismo título. En ella nos enfrentamos a Wim Mertens al piano durante casi tres horas en un desafío imponente para músico y oyentes. En el momento en que se publicó el trabajo, el seguidor del compositor belga había podido escuchar tres discos para piano solo: “A Man of No Fortune and with a Name to Come”, “After Virtue” y “Strategie de la Rupture”. Ninguno de ellos le podría preparar en modo alguno para “Gave Van Niets. Incluso si se hubiera escuchado la tetralogía en orden (“Gave Van Niets” consta de cuatro partes), el hecho de que el primer volumen, “You'll Never Be Me”, también para piano, no estuviera interpretado por Mertens sino por el especialista en Ligeti, Stefaan Poelmans, podría hacer concebir esperanzas al oyente de que los tres discos que integran la tercera parte de la obra albergasen música similar a la de los tres discos citados anteriormente.

No ocurre así. Las 15 composiciones en que se divide el triple CD son herméticas, escasamente melódicas y, por el contrario, muy ricas en cuanto a ritmos encontrandose cambios continuos incluso a lo largo de una sóla pieza. El sonido es mecánico a lo largo de toda la obra con la expresividad reducida al mínimo. De hecho, muchas de las piezas podrían pasar por composiciones ejecutadas con pianola dada la abrumadora precisión de una ejecución que, combinada con la velocidad, hacen que la interpretación de Mertens se nos antoje agotadora, al menos en la misma medida en que nos lo parece la propia escucha.



Pese a todo lo dicho, en algún sitio sigue presente el sello personal del autor. Los comienzos de piezas como “De blick omhoog” o “Ofwel daar, ofwel hier” nos pueden hacer pensar en desarrollos familiares que luego no se producen. Hay composiciones realmente abrumadoras como “Zie Niet” en las que Mertens nos arroja una masa de notas apenas asimilable y también otras en las que aparecen retazos de melodías conocidas de otros discos. No sería raro que el oyente pensase en alguna de las piezas más amables de trabajos anteriores al escuchar algunas notas que se filtran a través del ramaje de “Altijd haast”. También tenemos ejemplos de minimalismo puro, entendiendo éste como repeticición sin concesiones en los primeros instantes de la hipnótica “Schillen” así como piezas más espaciadas y con reminiscencias de John Cage, caso de “Alles gisteren” o “Het lied”, que guardan puntos en común con alguna de las composiciones más arriesgadas del propio Mertens (pensamos en su “Educes Me” para arpa, por ejemplo).

Desde luego, “Gave Van Niets” no es un disco para todos los públicos. Ni siquiera lo es para todos los seguidores de Wim Mertens, pudiendo hallar mejor recepción entre los oyentes más familiarizados con las vanguardias clásicas más avanzadas. Forma parte, sin embargo, de una faceta del músico que hemos ido apreciando con el tiempo, más allá de sus trabajos más conocidos. Existen obras en todas las vertientes de la creación artística que requieren de un gran esfuerzo para poder llegar a ser disfrutadas y otras en las que toda esa inversión de paciencia por parte del público resulta ser una pérdida de tiempo por cuanto la recompensa no llega a estar a la altura del sacrificio realizado. Sin duda, “Gave Van Niets” está destinado a formar parte de una de estas dos categorías.

El disco puede escucharse en la siguiente dirección aunque no estamos seguros de su legalidad.

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