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domingo, 14 de diciembre de 2025

Pat Metheny & Brad Mehldau - Metheny / Mehldau (2006)




Hace ya bastante tiempo, hablamos de las sesiones de grabación de 2005 en las que se produjo el esperado encuentro entre las que quizá fueran las figuras más relevantes del jazz contemporáneo en aquel momento. Ya contamos entonces cómo de aquellas jornadas surgió un buen número de piezas, que sirvieron para completar dos discos publicados sucesivamente. En aquel momento comentamos el segundo de ellos, titulado “Quartet” y creemos que va siendo hora de hacer lo propio con el primero, que llevaba el sencillo y descriptivo título de “Metheny / Mehldau”.


Un simple vistazo a ambos títulos podría sugerir que los discos estaban interpretados por formaciones diferentes: a dúo el primero de ellos y en formato de cuarteto el segundo pero en realidad no fue así. Aunque es cierto que esta división se da en la mayor parte de ambos trabajos, en “Quartet” había hasta cuatro duetos y en el disco que comentaremos a continuación, encontramos un par de piezas en las que la pareja se amplía a cuarteto con la aportación de los entonces miembros de la banda de Mehldau: Larry Grenadier al contrabajo y Jeff Ballard a la batería. Por lo demás, pocas sorpresas. Pat Metheny toca guitarras, incluyendo su famosa guitarra-sintetizador y Mehldau se limita al piano.


“Unrequited” - El primer corte es una composición de Mehldau que ya apareció en el tercer volumen de su serie “The Art of Trio” publicada en 1998. Es casi como si el dúo quisiera empezar por terreno conocido antes de meterse del todo en faena. Además, y como cortesía, es Metheny quien aparece primero con su guitarra incorporándose después el piano de Mehldau. La versión es magnífica y nos muestra lo mejor de ambos artistas que colaboran sin tratar de destacar sobre el otro en ningún momento.


“Ahmid-6” - Entramos ahora en una serie de tres composiciones de Metheny, comenzando por esta pieza que ya fue grabada por Bob Berg en su disco “Riddles” de 1994. Aquel registro tenía un toque latino muy presente que aquí está mucho más atenuado. En todo caso refleja muy bien la inmersión en ese tipo de ritmos y músicas que vivía Metheny en aquellos años. Mehldau se adapta perfectamente a ese escenario ofreciendo una interpretación excelente que fluye con naturalidad junto a la guitarra de Pat.


“Summer Day” - El siguiente tema es una balada lenta con todo el regusto del Metheny de sus primeros años, especialmente de su etapa en ECM, algo muy favorecido, suponemos, por la atmósfera de la grabación: a dúo y casi sobre la marcha, sin excesiva postproducción en estudio. Una pieza delicada en la que nos podríamos perder una y otra vez.




“Ring of Life” - Aquí se incorporan Ballard y Grenadier con lo que escuchamos en realidad a una versión reforzada del Brad Mehldau Trio que se hace notar desde el inicio con una batería que casi suena a drum'n'bass con su veloz ritmo sincopado. Ballard marca así el tono de la pieza y junto a el se despliegan, sobre todo en la segunda mitad, las florituras del resto de músicos, especialmente un Mehldau en trance que nos maravilla al piano junto con un Metheny que saca en el tramo final su guitarra-sintetizador para despedirse con ese sonido inconfundible.




“Legend” - Segunda composición de Brad Mehldau en el disco y, al igual que ocurría en la primera, es Metheny el encargado de comenzar a desgranarla a la guitarra seguido enseguida por el pianista en su versión más exploratoria y personal. Mehldau va tanteando a su pareja antes de acometer las primeras melodías en lo que parece un proceso de aprendizaje mutuo que va enriqueciendo el tema poco a poco. La única pega es el brusco final, que no parece del todo natural.


“Find Me in Your Dreams” - Volvemos a Metheny, en esta ocasión en su versión más romántica. El delicado piano de Mehldau abre el tema y sirve de soporte para una preciosa melodía de guitarra en la que encontramos a un Metheny muy inspirado en una composición sin sobresaltos. La compenetración entre los dos artistas es perfecta y consiguen que un dúo como el de la guitarra y el piano suene perfectamente homogéneo, algo que, como comenta Pat en las notas del disco, no siempre es tan fácil.


“Say the Brother's Name” - Seguimos con el guitarrista y con otra composición recuperada, en esta ocasión de “I Can See Your House from Here”, el disco que publicó en 1994 con John Scofield. Regresamos aquí al cuarteto y a los ritmos latinos, ahora con clara influencia brasileña, terreno en el que la sección rítmica de Mehldau se muestra igual de competente que en todos los demás.


“Bachelors III” - Otra pieza de Metheny en forma de tema lento con una cadencia rítmica marcada por el piano, lánguida y melancólica, que gana mucho cuando ambos músicos empiezan a interactuar creando variaciones nuevas y dejando el uno al otro suficiente espacio para expresar su propio lenguaje. Uno de nuestros temas favoritos del disco.




“Annie's Bittersweet Cake” - Última aportación de Mehldau al trabajo como compositor y lo hace con una pieza lenta, muy melódica, y que se sale un poco del territorio puramente jazzístico para acercarse a cosas que se parecen más a la “new age” ochentera en la línea de un sello como Windham Hill. De hecho, la pieza podría pasar por un tema de William Ackerman con George Winston por poner un ejemplo.


“Make Peace” - El cierre lo pone Metheny con un tema muy enérgico en el que la guitarra se convierte en el sustento rítmico en muchos momentos para que sea el piano de Mehldau el que lleve el peso de la melodía. Es otra de nuestras piezas favoritas que sirve para poner un cierre perfecto a una colaboración que, como oyentes era sólo una utopía.



Para muchos aficionados al “jazz”, la reunión de Pat Metheny y Brad Mehldau era un sueño de esos que se esperan con cautela. Por una parte, era una reunión de talento que prometía grandes resultados pero por esa misma razón, tenía muchas papeletas para defraudar unas expectativas altísimas. Afortunadamente, los dos discos que recogen el resultado de este encuentro cumplen sobradamente con lo esperado lo que nos hace preguntarnos si cabría esperar futuras colaboraciones más adelante. Seguramente estaría bien pero por otro lado... ¿por qué arriesgarse a estropear algo tan bonito con un retorno que quizá no aportase nada nuevo?

lunes, 15 de agosto de 2022

Brad Mehldau - Highway Rider (2010)



Con contadas excepciones, la carrera discográfica de Brad Mehldau se había centrado en trabajos en solitario, colaboraciones con otros solistas y, sobre todo, discos con su trío. Por eso sorprendió en 2009 la aparición de una nueva grabación (en formato de disco doble, además) con un par de artistas invitados y la participación de una orquesta y un pequeño coro, The Fleurettes, en adición a su clásico trío con Larry Grenadier y Jeff Ballard. Los invitados no eran precisamente unos advenedizos ya que se trataba del batería Matt Chamberlain y el saxofonista Joshua Redman, músicos ambos con los que Mehldau había colaborado en varias ocasiones en el pasado.


Realmente no se trataba de un disco para quinteto y orquesta puesto que cada pieza tiene una configuración diferente y podemos escuchar temas para piano solo, temas para orquesta y diferentes combinaciones entre esta y los cinco músicos participantes. Es un trabajo ambicioso, tanto por el formato como por la duración y también uno de los más completos de Mehldau hasta entonces ya que todas las composiciones son suyas, algo no tan habitual como podría parecer en su discografía.


“John Boy” - La primera pieza del disco es una preciosidad introducida por el piano de Brad y perfectamente secundada por Jeff Ballard con una discretísima percusión y el saxo de Redman acompañando a la sección de viento de la orquesta. Hay algo que planea a lo largo de todo el tema que recuerda al “Blackbird” de los Beatles, cosa que no puede sorprender ya que esa es una canción que Mehldau versiona habitualmente en directo.


“Don't Be Sad” - En el segundo corte participan los cinco músicos además de la orquesta y tiene un delicioso sabor a jazz clásico. Música de seda a la que las cuerdas le dan un precioso toque cinematográfico y en la que podemos disfrutar de un Joshua Redman especialmente seductor.


“At the Tollbooth” - El tercer corte es una miniatura para piano solo de Mehldau en la que apenas esboza un motivo bastante similar al del corte anterior. En cierto modo podría pasar por una coda de este.


“Highway Rider” - Pasamos ahora al típico trío de Brad con Chamberlain en lugar de Ballard a la batería, cosa que se nota mucho por el estilo de este, muy sincopado y moderno. Una especie de acercamiento a lo que más adelante hará Mark Guiliana con el propio Mehldau. Además del piano, Brad toca el mítico sintetizador Yamaha CS-80, aunque apenas lo utiliza para crear algunas texturas de relleno en determinados pasajes y para subrayar melodías en la parte final.




“The Falcon Will Fly Again” -  Volvemos a un esquema similar el del corte inicial, piano y saxo compenetrándose a la perfección con los dos percusionistas acompañando en segundo plano. Ritmos quebradizos y volubles que nos deleitan hasta la parte final, con las voces de The Fleurettes ejecutando una melodía de inspiración brasileña que nos recuerda otros acercamientos a la música de ese país por parte de otros músicos de jazz como Pat Metheny.


“Now You Must Climb Alone” - La primera de las dos piezas orquestales del disco comienza con un tono melancólico muy profundo, con protagonismo de los violonchelos al principio y de los violines después. Una atmósfera pesada, más intensa a cada compás. A medio camino entre la música de Samuel Barber y los experimentos orquestales de Pat Metheny en “Secret Story”.


“Walking the Peak” - Precisamente ese parecido con el “Secret Story” lo encontramos en este corte que es una continuación del anterior. Las cuerdas se van diluyendo en el arranque mientras entran, primero el piano, más tarde la percusión y finalmente el saxo de Redman. No hay solución de continuidad entre ambas piezas por lo que bien podrían considerarse una sola. En todo caso, una composición excelente que no para de evolucionar hasta el final.




“We'll Cross the River Together” - El corte más largo del trabajo es este que abre el segundo cedé. Con la orquesta como protagonista en su inicio pese a la aparición de Mehldau y Redman en momentos puntuales, las maderas tienen su intervención más destacada de toda la obra. Como también sucedía en los cortes anteriores, el tema es un in crescendo continuo con un punto de épica, especialmente con los toques de campana que aparecen de vez en cuando. Todo parecía discurrir en esa misma línea cuando llegamos a un interludio de piano y saxo que es una verdadera preciosidad justo antes de la entrada de la batería y del contrabajo, que es cuando la pieza empieza a tomar una clara forma jazzística. El final, sin embargo, vuelve al formato orquestal.


“Capriccio” - Con el siguiente tema, Mehldau se mete en territorio flamenco como si de un Dorantes se tratase, palmas incluidas. Lo mejor de todo es que sale más que airoso del experimento funcionando igual de bien la parte de piano que la melodía principal a cargo de Joshua Redman. Un viaje inesperado con un resultado magnífico.




“Sky Turning Grey (for Elliott Smith)” - Volvemos al formato de trío más saxo (con Chamberlain a la batería) en esta pieza dedicada al malogrado multi-instrumentista y compositor Elliott Smith. Mehldau añade el órgano a su habitual piano pero el protagonista es Redman con un excelente y jovial acompañamiento de batería, de esos que solo pueden arrancarnos una sonrisa.


“Into the City” - Escuchamos por primera vez en todo el disco al trío habitual de Mehldau sin adición alguna y lo hacemos en un tema frenético con un espectacular Jeff Ballard a la batería como queriendo reclamar su espacio en un trabajo en el que Matt Chamberlain ha brillado con las baquetas en todas sus intervenciones. Por muchos motivos, uno de nuestros cortes favoritos de todo el trabajo pese a no ser el más destacado melódicamente.




“Old West” - La única pieza a dúo del disco entre Mehldau y Redman comienza con lo que parece una improvisación de éste sobre el piano de Brad y termina con una maravillosa exhibición del saxofonista ejecutando una serie de variaciones sobre la melodía principal verdaderamente inspiradas. Otro gran momento del disco que los dos músicos recuperarían en un trabajo posterior grabado en directo por ambos.


“Come With Me” - Repite el trío “titular” de Mehldau con la ayuda de Redman. Un buen corte, con una perfecta compenetración entre los cuatro que hace pensar en cómo sonaría esta formación en un disco completo del estilo del “MoodSwing” (1994) de Redman en el que ya participó Mehldau en su día.


“Always Departing” - Segundo tema orquestal de “Highway Rider” pero en lugar de por la melancolía del anterior, aquí se opta por una tensión muy cinematográfica en la introducción, cortada en seco por los violonchelos y el piano que se encarga de toda la parte central de la pieza rememorando alguno de los motivos anteriores del disco.


“Always Returning” - Del mismo modo que ocurría al final del primer cedé, cuando el tema orquestal que ocupaba el penúltimo lugar del mismo se fundía en último corte mientras se iban sumando todos los solistas participantes, aquí se repite el esquema y sin ninguna separación temporal ambas piezas se enlazan en lo que bien podría ser una sola. Un poderoso broche para un disco excelente.


Discos como “Highway Rider” no dejan de ser una excepción en la carrera de Mehldau, como decíamos al comienzo. El pianista no es muy dado a grabar con formaciones grandes y menos aún con orquesta aunque de cuando en cuando nos regala algún trabajo así. En todo caso este disco es sensacional y uno de nuestros favoritos del pianista en cualquiera de sus formatos, especialmente cuando se trata de un disco doble en que el nivel el altísimo en todos sus temas.

lunes, 29 de enero de 2018

Metheny / Mehldau - Quartet (2007)



Pocos son los aficionados a alguna actividad que no han soñado en algún momento con ver reunidas a varias de sus figuras más destacadas para construir algo juntas. Son contados los momentos en los que eso llega a suceder y podemos ver en la misma película a Robert de Niro y Al Pacino o jugar un partido de baloncesto a “Magic” Johnson junto con Michael Jordan. En la música, que es un mundo más colaborativo a priori, se dan de cuando en cuando estas conjunciones entre estrellas por lo que dentro de este contexto un disco como el que hoy comentamos no tiene mucho de extraordinario. Sí lo es el hecho de que el resultado sea tan bueno.

En el “jazz” contemporáneo hay dos figuras que han destacado sobre las demás y son dos artistas con muchas cosas en común. Ambos han grabado en solitario, ambos tienen o han tenido su propia formación más o menos estable y ambos han mostrado un importante grado de apertura hacia otras músicas así como una gran predisposición a colaborar con artistas muy diferentes entre sí. Así, mientras uno de ellos no tiene ningún complejo en interpretar piezas de Pink Floyd, Radiohead, Jeff Buckley o Philip Glass, el otro ha grabado junto a artistas como David Bowie, Steve Reich o Enrique Morente. Lejos de ser un dato menor, esta apertura explica muy bien por qué la colaboración entre ambos es tan satisfactoria.

No vamos a descubrir ahora a Pat Metheny y a Brad Mehldau porque, entre otras cosas, ambos han aparecido ya en varias ocasiones en el blog. Se trata hoy de hablar de su primera colaboración que tuvo lugar en diciembre de 1995 cuando Metheny y los integrantes del Brad Mehldau Trio se juntaron para grabar un par de sesiones en Nueva York a sugerencia de los directivos de Nonesuch para quienes juntar a sus dos mayores estrellas en el mundo del “jazz” en una grabación suponía una promesa de ventas y atención mediática.

Las dos jornadas de grabación dieron como resultado un gran número de piezas. Algunas eran dúos entre Metheny y Mehldau y otras cuartetos con la participación de Larry Grenadier al bajo y Jeff Ballard a la batería. Desde el punto de vista de la composición iba a ser el guitarrista el que más temas aportaría a las grabaciones que, como no podía ser de otra forma, aparecerían publicadas en disco poco después aunque no de la forma más lógica, al menos a primera vista. En 2006, Nonesuch iba a editar un trabajo titulado “Metheny / Mehldau” que se presentaba como una colección de dúos procedentes de las sesiones citadas aunque, a la hora de la verdad, se incluyeron un par de piezas interpretadas por los cuatro músicos. Pocos meses más tarde saldría un nuevo disco con el resto del material que es el que hoy comentamos. Pese a que el título parecía indicar lo contrario, hasta cuatro de los cortes del trabajo eran dúos y sólo los siete restantes encajaban con la aparente descripción del mismo que ofrecía el título: “Metheny / Mehldau: Quartet”. ¿Habría sido más natural ordenar el material de otra forma y separar en discos distintos las piezas interpretadas mano a mano por las dos figuras y el resto? Quizá. El hecho es que ambos trabajos son como son y hoy nos centraremos en el segundo de ellos.

Brad Mehldau y Pat Metheny


“A Night Away” - El primer corte del disco es el único firmado por los dos artistas y es una verdadera joya. Los primeros instantes tienen todo el sabor de la música de Metheny con la especial propulsión que le aporta la sección rítmica de la banda de Mehldau en la que destaca muy especialmente la batería de Ballard. En la segunda parte de la pieza es el pianista el que toma las riendas y lo hace de forma soberbia hasta llegar a un final compartido por ambos que mantiene el gran nivel del tema.




“The Sound of Water” - La segunda pieza, firmada por Metheny, es un precioso dúo entre su guitarra de 42 cuerdas y el piano de Mehldau. Una composición intimista que entronca con alguno de los trabajos en solitario del guitarrista aparecidos en los últimos años con un enfoque principalmente acústico.

“Fear and Trembling” - Escuchamos ya el primero de los temas de Mehldau. No se trata de una pieza nueva ya que había aparecido en “House on Hill”, disco de una formación anterior del Brad Mehdau Trio con Jorge Rossy a la batería. Metheny enarbola la guitarra eléctrica para darle un filo muy especial a la composición que exprime muy bien las cualidades de Grenadier y Ballard.

“Don't Wait” - Continuando con las cortesías mutuas, es Mehldau el que se encarga de abrir una nueva pieza de Metheny en la que este vuelve a la guitarra acústica. Continúa en la linea reposada del dúo anterior mientras profundiza en una de esas melodías tan redondas que caracterizaron los años de Metheny posteriores a su salida del sello ECM. Tras un comienzo tranquilo asistimos a fases más intensas en las que el ritmo sube ligeramente aunque no por demasiado tiempo. Todo para llegar a un final delicioso que podría haber formado parte de los mejores trabajos de un sello como Windham Hill en los años ochenta.




“Towards the Light” - El siguiente tema entra de lleno en los territorios habituales del Pat Metheny Group, algo a lo que ayuda mucho el uso de la guitarra-sintetizador de Pat que aporta una sonoridad muy particular que es parte de la identidad de su banda. La pieza es un tiempo medio con cierto toque latino, terreno en el que el guitarrista se encuentra como pez en el agua y en el que el trío de Mehldau demuestra una gran competencia.

“Long Before” - Volvemos al formato de dúo con un “blues” lento que sirve como excusa para que ambos intérpretes inicien un distendido diálogo al que quizá le falte un punto de vitalidad para mantener el altísimo nivel general del disco.

“En la Tierra que no Olvida” - De nuevo tenemos influencias latinas en un complicado tema con ritmo de 5/4 en el que Jeff Ballard nos ofrece una verdadera exhibición de facultades frente a la cual la actuación de sus compañeros parece terrenal. Una de las mejores piezas de todo el disco, especialmente de las interpretadas por el cuarteto en pleno.

“Santa Cruz Slacker” - En el tramo final del trabajo encontramos dos temas consecutivos escritos por Brad Mehldau, pese a lo cual, el primero de ellos enlaza a la perfección con el anterior, escrito por Metheny. También es aquí el descomunal trabajo de Ballard lo más destacable (el del dúo Ballard / Grenadier, en realidad) hasta el punto de eclipsar por momentos al de las estrellas principales de la grabación.

“Secret Beach” - La última pieza del disco escrita por Mehldau es una lenta balada con un punto cinematográfico, en especial en la primera parte con la guitarra como protagonista. Es una de las piezas más convencionales del disco y también de las más versátiles como prueba el hecho de que Mehldau la incorporó después a su repertorio en directo e incluso la grabó con su trío.

“Silent Movie” - La última pieza para cuarteto del disco opta por un tono bajo y sin florituras. Un tema muy clásico, ideal para que todos los intérpretes tiren de oficio y saber hacer aunque nos deja con la sensación de que podría haber dado más de sí.

“Martha's Theme” - En 1996, Metheny compuso la banda sonora de la película italiana “Passagio per il Paradiso” de la que escuchamos aquí uno de sus temas centrales. Es una pieza muy breve que en esta versión de piano y guitarra suena encantadora, sin desmerecer la original, más electrónica.

Juntar a Brad Mehldau y Pat Metheny era un sueño para muchos aficionados al jazz pero una cosa es crear una gran expectativa y otra muy diferente satisfacerla. Pues bien, tanto con el primer disco titulado “Metheny / Mehldau” como con este segundo, creemos que el reto está superado con creces y que los seguidores de ambos artistas no encontrarán motivo alguno de queja al respecto. No sabemos si en algún momento volverán a coincidir en un estudio por lo que debemos disfrutar de ambos trabajos como testimonios de un encuentro único.

Como despedida, os dejamos con una versión en directo de "The Sound of Water" en el Festival de Jazz de San Sebastian de 2007.