sábado, 17 de marzo de 2012

Oystein Sevag and the Global House Band - The Red Album (2010)



Aunque el músico noruego Oystein Sevag desapareció en cierto modo de la primera linea con el declinar de la llamada música “new age”, ha seguido publicando trabajos realmente notables. Tras sus exitosos discos con el sello americano Windham Hill, a mediados de los noventa y tras un disco como “Bridge” distribuido por otro gigante de la “new age” como era Hearts of Space, el teclista abandonó los grandes sellos y comenzó a trabajar a pequeña escala reduciendo notablemente su producción discográfica. En 1999 se trasladó a Alemania donde comenzó a trabajar en el campo de la musicoterapia con la psicóloga Katharina Martin. Así, desde el cambio de siglo sólo han sido tres los discos que nos ha regalado el músico. Tras “Caravan” (2005), Sevag regresa a su Oslo natal.

Hoy nos vamos a centrar en el último de ellos, aparecido en 2010 y firmado por Oystein Sevag and the Global House Band bajo el título de “The Red Album”. El disco apenas tuvo repercusión fuera de Noruega, lo que no deja de ser una lástima porque se trata de una de las mejores colecciones musicales que nos ha dejado su autor, muy por encima de sus discos más populares que, siendo magníficos en general, no alcanzan el nivel de excelencia de éste último lanzamiento.

“Phoenix” – El tema que abre el disco no parece traer muchas sorpresas al oyente conocedor de la música del noruego con un comienzo ambiental y algunas florituras sintéticas hasta la aparición de las cuerdas (cello y violín) que le dan un aire misterioso. No tarda en aparecer una batería que anuncia el primer cambio importante, marcado por el duelo bajo-piano en el que Marius Melhuus sigue la estela del excelente Jan-Erik Salater, bajista habitual de Sevag en los años anteriores. A partir de ahí el protagonismo recae en la veinteañera violinista Sara Ovinge con una intervención de tintes barrocos para cerrar el tema.

“Dido’s Last Waltz” – Continúa el trabajo con una de esas meditativas melodías de saxo que, de vez en cuando, nos regala Sevag. El tema es un clásico trío jazzistico de piano, batería y viento con un cierto aire porteño, o, al menos, eso nos parece recordandonos al mejor Lito Vitale.

“Battering Ram” – La cosa cambia manteniendose dentro del jazz pero en los territorios del jazz fusión de los años setenta. Un poco de Miles Davis y Coltrane por aquí, algo de Weather Report por allá aunque con algunos elementos distintivos propios como el bajo, más cercano a géneros como la música electrónica o una batería que pisa territorios progresivos en la linea de un Gavin Harrison (Porcupine Tree, King Crimson). Un corte sensacional que nos muestra que el músico no desentona en absoluto metido a jazzman.

“Gleam of Light” – En claro contraste con su precedente, el siguiente corte es de los más reposados del disco con un fondo leve de teclados y una delicada melodía de piano. En discos anteriores como “Link” ya habíamos escuchado este registro del sintesista y siempre nos resulta agradable pero la cosa no queda ahí. El tema se despide con unos momentos percusivos que nos traen a la memoria trabajos del gran Jan Garbarek con Manu Katche a la batería.

“Five to Three” – Como corresponde tras un tema suave, volvemos al jazz-fusión más clásico con una de las piezas más brillantes del disco. Nadie diría, escuchando temas como “Batering Ram” o éste último, que estamos escuchando a un sintesista de la fría Noruega acompañado de una banda de compatriotas y no a una sofisticada banda norteamericana en plena jam-session.

“Argento” – El título del tema podría poner en guardia al oyente más avispado de por dónde van los tiros en esta pieza y es que, en efecto, el gran Astor Piazzolla parece aparecersenos deslizandose entre las notas de un saxofón impostor que ha ocupado el sitio de su bandoneon. A pesar de su querencia por tipos de música realmente diversos, no habíamos escuchado aún a Sevag en estos territorios en los que, una vez más, de desenvuelve con soltura.

“Visit” – El didjeridoo es un instrumento que ha llamado la atención a músicos de todo tipo, lo que no deja de sorpender dada la aparente poca expresividad que ofrece al oyente. Sin embargo, en combinaciones tan antinaturales como la que nos muestra esta pieza, a dúo con un violín clásico, su característico aire misterioso se vé potenciado enormemennte. Si a eso unimos unos destellos brillantes de sintetizador y la aparición de los saxos y las percusiones terminamos por encontrarnos ante un tema de aires rituales, casi iniciáticos, muy extraño pero que funciona.

“Fragments of a Big Picture” – Y ya acercandonos al final del disco, entramos en territorios turbulentos con uno de los temas más arriesgados del disco. Curiosamente, la melodía principal es más que reconocible y tiene todas las características de muchas de las anteriores del músico pero es todo el acompañamiento de la misma y el tratamiento de los instrumentos el que reviste a la pieza de un carácter vanguardista del que sólo encontramos ejemplos comparables en alguna de las piezas de la encarnación para los noventa de King Crimson (o en alguno de los ProjeKcts, ya puestos). Con este relativamente extenso tema, Sevag nos demuestra que aún le quedan territorios interesantes por explorar y, lo más importante, parece estar dispuesto a internarse en ellos.

“Waves of Tomorrow” – Para el cierre del trabajo, Sevag renuncia a toda sorpresa y nos deja una preciosidad de tema en la linea de alguno de sus más clásicos desarrollos de discos como el citado “Link” o “Global House”. Un tema, en el buen sentido de la palabra, bello (si se nos permite la paráfrasis con los célebres versos de Machado).

El músico noruego Oystein Sevag


Aunque en sus mejores años, Oystein Sevag alcanzó una cierta popularidad y grabó varios discos para uno de los principales sellos de música “new age” en los noventa, nunca alcanzó el estatus de superestrella como otros teclistas de aquel momento (y pienso en Yanni o David Arkenstone, por ejemplo) aunque su talento es, en nuestra opinión, muy superior al de la mayoría de ellos. Cualquiera de los trabajos del músico es altamente recomendable pero hoy os sugerimos el más reciente por la variedad de estilos y el nivel de excelencia alcanzado en todos los aspectos. La relación de músicos que intervienen en el disco como miembros de la Global House Band es la siguiente: Oystein Sevag (piano, teclados), Petter Wettre (saxofones), Andreas Bye (batería), Ole Marius Melhuus (bajo, cello), Zotora Nygard (didjeridoo), Sara Ovinge (violin), Bendik Hofseth (saxofón), Eivind Aarset (guitarra eléctrica), Audun Erlien (bajo), Paolo Vinaccia (batería).

Podeis adquirir el trabajo en formato físico aquí:


Os dejamos con un fragmento del concierto de presentación del disco en Oslo. "Fragments of the Big Picture"

2 comentarios:

  1. Vaya, habrá que escuchar este trabajo, me has puesto la mosca detrás de la oreja. ¿De verdad es mejor que "Close your eyes and see" o "Global house"?
    Pues nada, a por él.

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  2. "Close Your Eyes and See" me parece un disco irregular. Tiene temas maravillosos (mencionar "Horizon" sería una obviedad) y otros algo más flojos pero es un disco muy distinto a éste. Es un trabajo más solitario. "Global House" sería más comparable en ese sentido. Quizá sea la novedad o el hecho de que últimamente escucho mucho jazz y por ello valoro tan positivamente "The Red Album".

    Escúchalo y ya nos dirás qué te parece.

    Un saludo, Pepe.

    ResponderEliminar

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