miércoles, 5 de junio de 2013

Radiohead - OK Computer (1997)



Tenemos que confesar que siempre que alguien nos habla de un grupo como “los nuevos (póngase aquí el nombre que cada cual crea más oportuno)” encontramos un motivo para desconfiar. Algo similar nos pasa con los discos y es que llevamos muchos años escuchando nuevos “Sgt.Pepper’s” como para no ponernos en guardia ante este tipo de anuncios.

En 1997 o 1998, alguien nos sugirió que escuchásemos un disco. Según esa persona, se trataba de un trabajo realmente distinto del que la crítica empezaba a decir que era comparable con la música de Pink Floyd. Inmediatamente saltaron las alarmas: ¿los nuevos Pink Floyd? Por favor... Sin embargo, le dimos una oportunidad al disco y entonces saltó la sorpresa. Resulta que la apreciación de los críticos era mucho más atinada de lo que esperábamos. Y ¿qué esperábamos? Un disco con largos pasajes de teclado, sonido antiguo... unos imitadores más. No fue así. Cuando escuchamos “OK Computer” encontramos un disco distinto, elaborado y diferente a lo que sonaba en aquel entonces en las radios. Por ahí sí que tenía sentido la comparación con Pink Floyd y con cualquier otra banda cuya aportación hubiera marcado una diferencia con sus contemporáneos. 

Como tantos otros grupos, Radiohead surgieron de las inquietudes comunes de un grupo de estudiantes que un día se decidieron a tocar juntos para ver qué salía de ahí. En aquellos años tocaban bajo el nombre de “On a Friday” por ser el viernes el día en que quedaban para ensayar. No fue hasta que firmaron por una discográfica que adoptaron el nombre definitivo de Radiohead como modificación del título de una canción del disco “True Stories” de Talking Head (en aquel, el nombre figuraba separado en dos palabras). Integraban el grupo Thom Yorke (voz, teclados, guitarra y lo que se tercie), Jonny Greenwood (guitarra, teclados y, ocasionalmente, los instrumentos que surjan), Colin Greenwood (bajo), Phil Selway (batería) y Ed O’Brien (guitarra y coros). Lo comienzos discográficos del grupo no fueron especialmente brillantes y su disco de debut “Pablo Honey”, a pesar de contener el single “Creep”, no tuvo una gran acogida. Para buena parte de la crítica, Radiohead pasaba a integrar el cajón de imitadores poco afortunados de Nirvana y otras bandas surgidas al abrigo del “grunge”. Aunque la crítica de “The Bends”, segundo LP de la banda, fue algo más prometedora, nada hacía presagiar el impacto que iba a tener el tercer disco de estudio publicado por el grupo. Durante 1995 y 1996 la banda había preparado un buen número de canciones que decidieron probar en directo durante una gira de Alanis Morissette en la que hicieron de teloneros y meses más tarde entraron en el estudio a grabar el que, para muchos, es uno de los cuatro o cinco discos más importantes de la década de los noventa: “OK Computer”.



“Airbag” – Sin concesiones de ningún tipo, el disco comienza con un poderoso riff de guitarra que enseguida nos pone en situación. Aparece pronto una percusión ligeramente distorsionada con efectos “lo-fi” acompañada de un bajo poco convencional, que se dedica a esbozar retazos de melodía sin llegar a componer una base rítmica al uso. Aparecen por doquier guitarras ambientales al estilo de los primeros U2 y todo ello arropando de forma eficaz la particular voz de Yorke. Lo más sorprendente de todo es que la unión de elementos utilizados de una forma poco convencional, termina conformando una canción realmente redonda y que funciona a la perfección. Todos los elementos están perfectamente integrados sin destacar unos por encima de otros.

“Paranoid Android” – El segundo corte del disco fue también uno de los singles y se cuenta entre las canciones más populares de la banda aún hoy. Con una estructura más propia del rock progresivo, el tema comienza de forma tranquila, con guitarras acústicas, una percusión amable y algunos efectos electrónicos pululando por ahí. Tras unos minutos aparece el riff central de la canción que marca un cambio importante. Cierto es que en algunas cosas recuerda a Nirvana pero estamos ante música mucho más elaborada, con una mayor complejidad rítmica y una producción muy cuidada, aparentemente sucia en algunos momentos pero que, tras una escucha detenida, se revela intencionadamente maquillada. Tras un nuevo cambio rítmico aparecen unos coros que crean una atmósfera decididamente setentera de un tiempo en que reinaban los mellotrones y demás parafernalias. Es entonces cuando escuchamos los mejores juegos vocales de la banda antes de la conclusión del tema en la que guitarras y electrónica se mezclan para terminar en un verdadero climax progresivo.


“Subterranean Homesick Alien” – Guitarras extraterrestres y teclados nostálgicos nos dan la bienvenida a un tema psicodélico con conexiones en el pasado (The Beatles) y en el futuro (Porcupine Tree). Cuentan los propios integrantes de la banda que en la época de la grabación escuchaban intensivamente a DJ Shadow, Miles Davis, los Beatles o Ennio Morricone. En sus propias palabras, buena parte del sonido de este tema surgió como un intento de replicar las atmósferas de “Bitches Brew” de Davis.

“Exit Music (for a film)” – Inspirada en la película “Romeo y Julieta” de Franco Zefirelli, la canción es una mezcla del estilo de Johnny Cash (reconocido por el propio Thom Yorke) y el sonido de Portishead. Los teclados tienen un protagonismo mucho mayor que en cualquiera de las piezas anteriores del disco y toda la canción está imbuida de un espíritu épico que recuerda las poderosas baladas acompañadas de mellotron de grupos como King Crimson.

“Let Down” – Una de las canciones con una estructuras más convencionales y que podría pasar por un éxito pop al uso. Con ella comprobamos que Radiohead tienen también un talento melódico fuera de lo común. Si antes comentamos que por momentos el sonido de la banda fue muy influyente en otras como Porcupine Tree, siguiendo con Steven Wilson, “Let Down” podría pasar por una canción de su proyecto Blackfield.

“Karma Police” – Junto con “Paranoid Android”, el otro gran tema del disco. Extraído también como single se trata de una canción bastante más convencional con un gran parecido con el “Sexy Sadie” de los Beatles, especialmente en determinados fragmentos al piano. La canción es bastante diferente del anterior single puesto que, apenas existe estructura y todo el tema es un largo estribillo contrastando con la complejidad y las distintas secciones de su predecesor. Sin embargo, tiene algo de hipnótico que la convierte en una canción excepcional.


“Fitter Happier” – El lado más experimental de la banda aparece en esta composición en la que una vieja aplicación para ordenador recita una serie de textos por encima de un ambiente electrónico realmente extraño en el que sólo la aparición de un piano que desgrana una melodía melancólica nos mantiene unidos a la realidad.

“Electioneering” – Tras ese extraño interludio, llega este auténtico cañonazo rock lleno de energía y agresividad. Difícilmente la contaremos entre nuestras canciones favoritas de la banda pero tenemos que reconocer que se trata de una auténtica inyección de adrenalina cuya presencia en este momento concreto del disco puede servir para provocar la reacción del oyente tras el poco convencional corte anterior.

“Climbing Up the Walls” – Volvemos a la faceta más experimental de la banda con una canción en la que las distorsiones y los tratamientos electrónicos son protagonistas. Voces y percusiones pasan por el filtro de los aparatos mientras las guitarras suenan poderosas en el primer corte de todo el disco en el que podemos encontrar algún rastro de Pink Floyd.

“No Surprises” – Llegamos al tercer single del disco, una canción maravillosa que comienza con unos acordes repetitivos de guitarra de gran belleza que son reforzados por un instrumento tan poco habitual como el glockenspiel de un modo parecido al utilizado por Mike Oldfield en el celebérrimo comienzo de su “Tubular Bells”, apoyando el riff de piano. Sin duda, una de las mejores canciones de Radiohead.


“Lucky” – Cerca del final del disco, la banda decidió incorporar esta canción escrita y grabada unos años antes por encargo de Brian Eno para un disco benéfico titulado “The Help Album” a beneficio de la ONG War Child, que operaba en Bosnia en aquellos días. Nigel Godrich fue el productor del corte y esa experiencia hizo que la banda contase con él como apoyo a la hora de grabar “OK Computer” en contra de los deseos de la discográfica que quería otro tipo de productor.

“The Tourist” – Cerrando el trabajo tenemos una composición de Jonny Greenwood de gran simplicidad en comparación con el resto del disco: guitarra, batería, bajo, voz y coros con algún teclado de fondo pero sin excesos de ningún tipo, con una producción escueta y elegante. Un cierre con algo de anticlimático pero que cumple con su cometido. Mención especial a los arreglos vocales, algo que no hemos destacado demasiado hasta ahora pero que cumple una labor primordial en todo el disco.

Material promocional de "OK Computer". Si. Es un diskette.

Leyendo historias como la siguiente, uno se pregunta por los méritos que llevan a una persona a formar parte de los puestos directivos de una gran discográfica, por la cantidad de veces en que se repiten anécdotas similares. Cuando recibieron el disco, los dirigentes de Capitol, en su rama norteamericana, pensaron que aquello no había por dónde cogerlo. No entendieron el disco en absoluto y le daban vueltas buscando un nuevo “Creep” infructuosamente. Finalmente tomaron la decisión de rebajar la cantidad de copias a solicitar del disco de los 2.000.000 iniciales a apenas 500.000 ejemplares. Acertaron de pleno. El disco entró en los puestos más altos de las listas de medio mundo consiguiendo al mismo tiempo algo mucho más difícil: la unanimidad de la crítica que elevaba a “OK Computer” a la categoría de obra maestra y disco de referencia para los años venideros casi desde el momento de su lanzamiento. Lo que hace excepcional este hecho no es esta gran acogida sino la constatación de que más de 15 años después de la aparición del disco, estas opiniones se mantienen inamovibles y hoy pocos discuten la categoría del disco. En nuestra opinión, Radiohead son una de las pocas bandas que han conseguido alcanzar un nivel elevado de popularidad manteniendo unos niveles de calidad realmente altos en casi toda su producción. Cierto es que no todos sus lanzamientos posteriores han gozado de la misma valoración aún siendo igualmente notables pero habrá tiempo para repasarlos en el futuro. Si aún no os habéis iniciado en el universo de Radiohead, éste es un momento tan bueno como cualquier otro. El disco se encuentra fácilmente en cualquier tienda. Os sugerimos un par de enlaces:

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