jueves, 10 de septiembre de 2015

This Mortal Coil - It'll End in Tears (1984)



Corría el año 1980 cuando un empleado del sello Beggars Banquet, Ivo Watts-Russell fundó una pequeña filial del mismo bajo el nombre de Axis Records, pronto reconvertido a 4AD. Lo hizo con la idea de acoger a artistas algo más arriesgados de lo habitual a fin de poder probarlos y de obtener una reacción por parte del público. Si el experimento salía bien, el nuevo artista pasaría a formar parte del catálogo de la casa matriz.

Como idea parecía muy interesante aunque a la hora de la verdad, sólo un grupo siguió ese camino. Pronto Ivo se dio cuenta del potencial de su nuevo sello y comenzó a edificar la que sería una de las aventuras discográficas más interesantes de principios de los ochenta, primero de la mano de Cocteau Twins y algo después con Dead Can Dance como abanderados. En poco tiempo, 4AD se convirtió en un sello de referencia con una imagen y un sonido muy reconocibles que conformaron toda una linea estética común a la mayoría de sus lanzamientos que pronto reunió a su alrededor un buen número de fieles aficionados.

Ivo tenía inquietudes musicales pero nunca llegó a dar el paso y grabar sus propias obras. Se limitaba a labores de producción en algunos de los trabajos de su sello (él prefiere llamarlas “dirección musical”) pero no dejó pasar la oportunidad de crear uno de los proyectos más afortunados de los que que aparecieron en 4AD. En 1983 se le ocurrió juntar a varios de los artistas más destacados del sello para grabar un disco conjunto bajo el nombre de “This Mortal Coil” (procedente del más célebre monólogo de “Hamlet” aunque otras fuentes afirman que, en realidad, procede del “sketch” del loro muerto de los Monty Phyton). Con la esa denominación aparecerían hasta tres trabajos de gran calidad con algunos denominadores comunes: las canciones serían escogidas por el propio Ivo Watts-Russell e interpretadas por diferentes combinaciones de artistas pertencientes a 4AD. Muchas de ellas serían versiones de clásicos de la música folk o de la psicodelia y otras de los propios grupos del sello incluyendo alguna pieza del propio Ivo.

La primera muestra de la música de This Mortal Coil aparecería en 1984 con el título de “It'll End in Tears”. Participan en el disco: Elizabeth Fraser (voz), Robin Guthrie (guitarra) y Simon Raymonde (guitarra, bajo y sintetizadores), todos ellos de los Cocteau Twins. También Lisa Gerrard (voz) y Brendan Perry (batería), de Dead Can Dance, John Fryer (mano derecha de Ivo y co-propietario del sello), Gordon Sharp (vocalista que había colaborado con los Cocteau Twins), Martyn Young (teclados, bajo y guitarra) junto con su hermano Steven (piano), miembros ambos de Colourbox, Mark Cox, teclista de The Wolfgang Press, Manuela Rickers, de Xmal Deutchland, el violonchelista Martin McCarrick, colaborador habitual del sello y miembro años más tarde de Siouxie and the Banshees, la violinista Gini Ball, de trayectoria similar a la de McCarrick, Howard Devoto, vocalista de los Buzzcocks y Robbie Grey de Modern English. Todos ellos de la mano de Ivo Watts-Russell que toca los teclados y ejerce de productor del disco.

Imagen de Ivo Watts-Russell


“Kangaroo” - La primera pieza del disco es una composición de Alex Chilton, cantante de Big Star, grupo norteamericano de cierto éxito a principios de los años setenta aunque son más recordados hoy como banda de culto que como grupo de masas. La interpretación corre a cargo de Gordon Sharp acompañado por Simon Raymonde aunque la presencia del violonchelo de Martin McCarrick es muy notable. La versión es elegante, con una importante parte del peso a cargo de la voz de un Sharp muy inspirado.

“Song to the Siren” - La gran joya del disco es, sin duda alguna, la versión de este clásico de Larry Beckett y Tim Buckley a cargo de Elizabeth Fraser y Robin Guthrie. La vocalista interpreta con absoluta maestría una canción extraordinaria que ha conocido muchas versiones sin que ninguna haya conseguido acercarse a ésta, llena de sensibilidad y elegancia, con unos arreglos sobrios que realzan, si es que hacía alguna falta, la personalísima voz de Elizabeth. Poco más se puede añadir. Sólo disfrutar una y otra vez de un momento mágico como este.



“Holocaust” - La segunda canción de Alex Chilton que aparece en el trabajo es interpretada por Howard Devoto con el acompañamiento de un piano y algunos sutiles arreglos electrónicos y de cuerda. El sello característico de muchas de las mejores producciones del sello está muy presente aquí a lo largo de toda la pieza lo que da una extraña sensación de unidad a todo el disco pese a sus particulares características, poco favorables a priori para que suceda esto.

“Fyt” - Ivo Watts-Russell y John Fryer aportan esta pieza instrumental de corte ambiental al trabajo. Comienza con una serie de sonidos y efectos electrónicos que pronto son acompañados por un ritmo industrial que da cierta coherencia a la composición. A la peculiar cadencia se unen algunas cuerdas electrónicas para terminar de conformar una pieza bastante interesante.

“Fond Affections” - Una de las primeras bandas en publicar con 4AD fueron los Rema-Rema, banda en la que tocaba Mark Cox antes de incorporarse a The Wolfgang Press. Gordon Sharp lidera aquí la versión de una de las canciones del grupo. A grandes rasgos continúa con la linea estética del resto del trabajo: arreglos elegantes, principalmente electrónicos, a cargo de Ivo, una gran melancolía y mucha sobriedad.

“The Last Ray” - Una de las pocas piezas que rompe un poco con esa idea es este tema original de Ivo Watts-Russell y la parte instrumental de Cocteau Twins, es decir, el dúo Guthrie/Raymonde. El tema se acerca más al pop-rock desde una óptica próxima a los primeros Dead Can Dance o a los Durruti Column de Vini Reilly.

“Another Day” - La fantástica voz de Elizabeth Fraser vuelve a sonar para dar vida a una gran canción de Roy Harper. Unos años antes, Kate Bush realizó su propia versión de la pieza y su influencia en la aproximación a la misma de Elizabeth es notable hasta el punto de que cualquier oyente no informado de la identidad de la intérprete en el disco podría fácilmente optar por la propia Kate a la hora de aventurar un nombre.

“Waves Become Wings” - Dead Can Dance eran unos recien llegados al sello 4AD en el que habían publicado su disco de debut apenas ocho meses antes de la aparición de “It'll End in Tears. Curiosamente, la pieza escrita e interpretada por Lisa Gerrard en este disco tiene mucha más relación con lo que Dead Can Dance harían en el futuro que con ese primer trabajo. Lisa canta una melodía intemporal que parece sacada de una ceremonia perdida en el tiempo.

“Barramundi” - Prácticamente fundida con la pieza anterior comienza a desarrollarse esta composición de Simon Raymonde. Un excelente instrumental a base de guitarras y sintetizadores que recuerda lejanamente a los experimentos sonoros de Brian Eno y Robert Fripp de la década anterior.

“Dreams Made Flesh” - Lisa Gerrard realiza una segunda aportación al disco sin apenas solución de contiunidad con el tema precedente lo que nos hace pensar en los tres cortes como en una pieza única dividida en tres partes. Lisa ejecuta su habitual yangqin para acompañar su canto, profundo y evocador como tendríamos ocasión de descubrir en la discografía de Dead Can Dance en los años siguientes. Realmente estamos ante una pieza que podría haber formado parte de cualquier disco de la banda y que, de hecho, se incoporó al repertorio en directo de la misma, especialmente en los conciertos de sus últimas giras en cuyo repertorio también figuraba otra de las canciones de “It'll End in Tears”: “Song of the Siren”.



“Not Me” - Robbie Grey, de Modern English y Simon Raymonde unen fuerzas para realizar una versión de esta canción de Wire escrita por su vocalista Colin Newman. Es, quizá, la canción más convencional de todo el disco y la adaptación sigue esa linea por lo que no la contamos entre lo mejor del disco. Con todo, es una buena versión.

“A Single Wish” - Cerrando el disco encontramos esta balada instrumental escrita por Gordon Sharp, Steven Young y Simon Raymonde. Es casi una miniatura llena de encanto cuyo peso recae en el piano pero que no sonaaría igual de bien sin los exquisitos arreglos electrónicos y las leves percusiones que se dejan oir de vez en cuando.


4AD es uno de esos sellos que han sabido hacerse un nombre gracias, principalmente, a una fidelidad a sus principios y una coherencia que no son muy habituales, especialmente cuando se alcanza un cierto tamaño y una volumen de publicaciones determinado. Esa continuidad en el estilo es la que hace posible que un disco como este salga adelante con un resultado tan notable. No suele ocurrir que trabajos de estas características con bandas “fantasma” como era en realidad This Mortal Coil alcancen niveles tan altos y funcionen, en realidad, más como un disco de un grupo de artistas que como un recopilatorio. Hay excepciones que han aparecido por aquí en su momento (el TF100 del sello Tonefloat sería una bien reciente) pero no son muy abundantes. Más extraordianrio aún es el hecho de que el proyecto tuviera continuidad y nos brindase un par de grandes discos que añadir a este pero eso será materia de otra entrada en su momento. Por ahora os recomendamos disfrutar de este disco: una joya no demasiado conocida que merece un lugar destacado en cualquier discoteca mediamente inquieta.

Alguna de las piezas del disco disfrutó, incluso, de videoclip oficial. Podemos disfrutarlo aquí:


 

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