domingo, 14 de enero de 2018

Radiohead - A Moon Shaped Pool (2016)



La tarea de “cerrar” un disco por parte de un artista no siempre es sencilla. Pensemos en el modelo habitual en el que un músico o grupo se plantean publicar nuevo material. Lo normal es que exista un trabajo previo consistente en un puñado de composiciones de entre las cuales se escogen las más interesantes, se seleccionan los arreglos más adecuados y, eventualmente se graban. Parte del material terminará descartándose y el resto pasará a formar parte de un flamante nuevo disco.

No parece muy complicado en principio pero hay varias trampas en el camino. En muchos casos, los artistas tienen entre manos grandes canciones que no terminan de funcionar por más vueltas que les den y terminan en un cajón a la espera de un momento mejor. Algo así pasó con varios de los temas del disco que hoy comentaremos. Fueron escritos tiempo atrás (en algún caso, mucho tiempo) y no terminaron de convencer a sus autores no en una sino en varias ocasiones hasta el punto de que fueron incorporados a las sesiones de grabación de hasta tres discos diferentes separados por varios años no consiguiendo en ninguno de los casos dar con la tecla. Y es raro. Es raro porque los miembros de Radiohead no se caracterizan precisamente por ser estrechos de miras y en su ya larga trayectoria han tocado suficientes palos como para que, siquiera por casualidad, alguna de esas canciones terminase por funcionar.

En 2016 iba a aparecer por fin un nuevo disco de la banda de Thom Yorke que, a la postre, iba a ser uno de los más complicados por muchas circunstancias. Por un lado, costó bastante poner en marcha los engranajes del grupo tras un tiempo en el que varios de sus componentes habían estado centrados en proyectos propios y los que no, participaron de alguna forma en los de sus compañeros como es el caso de Colin Greenwood que trabajó en el segundo disco de Yorke en solitario. Philip Selway también iba a lanzar un trabajo propio y Thom Yorke lanzó el ya citado disco propio además de poner en marcha la superbanda Atoms for Peace que, a la postre, estaba formada por músicos que ya habían acompañado al cantante en la gira de su primer trabajo. Pese a todo, quizá el más activo de todos fue Jonny Greenwood, muy implicado en su faceta como autor de bandas sonoras y como compositor de corte clásico.

A la dificultad de volver a retomar las inercias de la banda se sumaron varias circunstancias más que influyeron en el calendario de creación y grabación del disco que hoy comentamos. En ese periodo el productor Nigel Godrich sufrió la muerte de su padre, Thom Yorke se divorció y todo el trabajo en el disco tuvo que interrumpirse cuando la banda recibió el encargo de crear la canción central de la banda sonora de “Spectre”, a día de hoy, aún la última entrega de la saga de James Bond. La repercusión de todos los films del agente secreto es tal que el tema principal de cada entrega termina por ser uno de los éxitos del año en todas las listas. Un repaso a los artistas que han contribuido con sus canciones a la saga nos descubre nombres como los de Shirley Bassey, Tom Jones, Nancy Sinatra, Paul McCartney, Duran Duran, A-Ha, U2, Tina Turner, Madonna, Sheryll Crow, Garbage, Alicia Keys o Adele así que la posibilidad de formar parte de la franquicia no era una cuestión menor. Los miembros de Radiohead se pusieron manos a la obra para grabar “Spectre” aunque al final el tema fue descartado lo que provocó los lamentos de Godrich por la interupción que supuso en la creación del disco y toda la energía que se invirtió en la canción para nada.

Superada la interrupción se retomaron las sesiones de grabación y unos meses más tarde cristalizaron en un disco. El nuevo trabajo de Radiohead iba a llevar el título de “A Moon Shaped Pool” y en él se iba a producir un cambio de estilo notable en cuanto a los arreglos del que creemos que era responsable, en gran medida, Jonny Greenwood y sus recientes escarceos con la música orquestal. El disco iba a contar con la presencia de la London Contemporary Orchestra and Choir, quienes ya habían grabado la banda sonora de “The Master” compuesta por el propio Greenwood. En discos anteriores como “Amnesiac” o  “In Rainbows” ya habíamos escuchado secciones de cuerda y coros pero nunca con tanta presencia como aquí.

Los miembros de Radiohead. No son sus fotos del DNI (esperamos).


“Burn the Witch” - La canción que abría el disco y que sirvió como adelanto promocional del mismo no era precisamente nueva. Fue compuesta alrededor de 1999 y se grabó en las sesiones de hasta tres discos diferentes de la banda siendo siempre descartada hasta esta ocasión. El comienzo es enérgico con una combinación de violines, percusión y bajo que da como resultado un sonido realmente extraño. Hasta Yorke canta de un modo más contenido que de costumbre. Superada la introducción las cuerdas empiezan a sonar más limpias y empiezan a ganar presencia otros instrumentos como el bajo. Una canción sorprendente pero que gana mucho con las sucesivas escuchas.




“Daydreaming” - La electrónica en clave ambient abre el siguiente corte en un comienzo en el que paulatinamente reclama atención el piano con una serie de acordes minimalistas. El sonido es difuso y nos recuerda al del Harold Budd que colaboró con Brian Eno o a artistas más recientes como Nils Frahm. La producción es exquisita y el uso de efectos electrónicos y “sampleados” vocales, muy sutil. Una pequeña joya.




“Decks Dark” - Sin salir de las atmósferas electrónicas, un sencillo ritmo programado marca la diferencia con el corte anterior. El piano pasa a un plano más importante con unos sencillos arpegios que nos llevan al tema central, ya con la batería y las guitarras incorporadas a la mezcla. El coro femenino comienza a sonar sumergiéndonos en un ambiente realmente onírico durante unos instantes. Es uno de los temas más “convencionales” del disco si es que el término es aplicable a una banda como Radiohead.

“Desert Island Disk” - Cambio de rumbo con la aparición de las guitarras acústicas en un comienzo que no tiene mucho que ver con lo que habíamos escuchado hasta ahora. Poco a poco van apareciendo arreglos electrónicos, sin embargo, que pronto nos llevan a un terreno más cercano al que ya conocíamos.

“Ful Stop” - Uno de los cortes ya estrenados que sonó en el tour de “The King of Limbs”. Se trata de una canción con clara influencia “krautrock” como se ve desde el comienzo con un ritmo electrónico constante ocupando todo el tema. La linea de bajo es también repetitiva y es en las texturas electrónicas donde se dibujan los brochazos melódicos. Yorke canta de forma escueta lo que parecen frases sueltas antes de repetir obsesivamente un único verso: “Truth Will Mess You Up”. De las canciones más interesantes del trabajo en nuestra opinión.

“Glass Eyes” - Con unas notas distorsionadas de piano se abre la siguiente balada. Yorke se ve arropado por las cuerdas en un sofisticado arreglo instrumental que quizá habría sido merecedor de un desarrollo algo mayor pero si hay algo en este disco que lo diferencia de otros de la banda es la concreción de los temas y la huida de cualquier elemento superfluo.

“Identikit” - Otra de las canciones estrenadas en la gira del disco anterior. Lo más interesante en esta ocasión son los juegos vocales que se sostienen en medio de un entramado rítmico con ocasional presencia de sintetizadores analógicos deliberadamente sucios, al estilo de los Depeche Mode de la última época.

“The Numbers” - Apreciamos un cierto aire “retro” en la siguiente canción, con un regusto a los Pink Floyd de los años sesenta o, quizá más precisamente, a bandas modernas que recrean aquellos sonidos como AIR, especialmente en cuanto empieza a sonar el bajo combinado con la guitarra acústica y el piano. Los coros femeninos y las cuerdas, tan cinematográficas, inciden en ese parecido con el dúo francés. Con todo, es esta otra de las canciones que nos han llamado más la atención.

“Present Tense” - Es dificil hacer un tema con ritmo de “bossanova” (algo acelerado, eso sí) y que siga sonando por los cuatro costados a Radiohead pero, superada la perplejidad inicial, la banda lo consigue con la mayor naturalidad. Los coros y los arreglos de órgano no terminan de convencernos y parecen más acordes con una película veraniega de los años sesenta que con un disco de Radiohead pero tenemos la sensación de que esta canción ganará con el tiempo.

“Tinker Taylor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief” - Otra clásica balada de la banda con un Thom Yorke en su registro habitual respaldado, o eso nos parece, por el uso de “auto-tune” en algún momento. El acompañamiento es sencillo el principio (Fender Rhodes y platillos) y va enriqueciendose conforme avanza la canción con mención especial, una vez más, para el bajo y las cuerdas que se apropian de la sección final en una coda realmente brillante.

“True Love Waits” - Cierra el disco una canción que, pese a no haber formado parte de ningún disco de estudio, era una de las favoritas de los fans ya que procedía de la época de “The Bends” y había sido interpretada en directo en muchas ocasiones. Formó parte en 2001 del EP “I Might Be Wrong: Live Recordings”. Se trata de una balada que aquí se presenta con arreglos de piano, de nuevo muy cercanos al “ambient” y que funciona realmente bien.

De todos los giros estilísticos que han experimentado desde sus inicios, el de “A Moon Shaped Pool” quizá sea el más conservador o, dicho de otro modo, el menos traumático desde un punto de vista formal. También puede ser visto como un buen resumen de todo su trabajo anterior ya que encontramos en él trazas de todos sus discos anteriores o, al menos desde “OK Computer” en adelante. En nuestra opinión, los arreglos de cuerda, principal novedad del trabajo, funcionan muy bien y hacen las veces del pegamento que sostiene la estructura del disco y le dota de una gran coherencia. Es un disco, además, que tiene una rara característica que ya hemos dejado caer anteriormente: mejora con las escuchas, algo nada común y que suele distinguir a los buenos trabajos del resto. Por ello, quizá, hemos tardado tanto en comentarlo aquí, error que no queríamos dejar pasar más tiempo sin subsanar.

Nos despedimos con una versión en directo de uno de los cortes del disco:

 

1 comentario:

  1. La incógnita es lo que va pasar después con Radiohead,parece casi una despedida del grupo.Greenwood tocando electric counterpoint de Reich y Yorke con atoms for peace, habrá nuevo disco de Radiohead?

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