miércoles, 11 de marzo de 2015

Weidorje - Weidorje (1978)



Cuando descubrimos a un músico que nos gusta, a un artista cuya obra nos emociona de una u otra manera solemos investigar en su trayectoria lo que, en una especie de trabajo de ingeniería inversa, nos lleva muchas veces a descubrir grupos que desconocíamos o relaciones insospechadas con otros músicos a los que admirábamos por otras vías.

Algo así nos sucedió cuando conocimos hace unos quince años a Jean Philippe Goude. Tras empaparnos de sus magníficos discos de los años noventa en clave neoclásica-minimalista buscamos más atrás hasta encontrar algún disco electrónico en los ochenta y, aún más atrás, un pasado en el rock progresivo como teclista de la banda Weidorje. Detrás de ese extraño nombre se encontraba una escisión, nada menos que de Magma, una banda que no sólo está por encima de géneros sino que inventó uno propio. Si en el rock progresivo, abundaban los llamados “discos conceptuales” podemos considerar a Magma como una “banda conceptual” pero habrá tiempo de hablar de ellos en el futuro. Nos quedamos hoy con Weidorje.

En 1976 se publicaba “Üdü Wüdü”, sexto disco de Magma, en el que aparecía una composición llamada “Weidorje” cuyo autor era Bernard Paganotti, algo no muy común en una banda en la que la gran mayoría de las piezas estaban firmadas por su batería Christian Vander. Precisamente Paganotti, bajista, y el teclista Patrick Gauthier abandonarían la formación tras el disco para formar su propio grupo que llevaría el mismo nombre de la pieza mencionada. En un primer momento parecía que también el vocalista de Magma, Klaus Blasquiz, iba a acompañar al dúo en su nueva aventura pero finalmente no fue así por lo que era muy necesario reclutar nuevos miembros para Weidorje. El guitarrista Michel Ettori fue el primero y no tardó en verse acompañado por el batería Kirt Rust pero la cosa no quedó ahí. Se intentó “reclutar” a un teclista que había colaborado con Magma en el pasado pero finalmente no llegó a incorporarse, cosa que sí hicieron el saxofonista Alain Guillard y su hermano Yvon, a la sazón, trompetista. Faltaba un segundo teclista y ahí aparece el músico que nos llevó a encontrar a Weidorje: Jean Philippe Goude.

Weidorje consiguieron muy buenas críticas en el comienzo y un nivel de ventas más que aceptable. Los primeros conciertos fueron exitosos y todo parecía ir bien pero las cosas se torcieron poco a poco. El impacto inicial fue disolviéndose y se cuenta la anécdota de un concierto casi vacío en Bretaña. Sucedía que en esas fechas se celebraban unas elecciones locales en la zona y cada vez que se pegaban carteles anunciando el concierto, eran sepultados casi de inmediato por la propaganda de los partidos políticos. Incluso, en una gira por España, los fallos eléctricos del escenario arruinaron por completo el “show”. Aunque se llegó a grabar un segundo disco, nunca llegó a publicarse. Unos repentinos problemas cardiacos de Paganotti le llevaron a disolver la banda. Sus compañeros continuaron cada uno por su cuenta, siendo Goude el primero en publicar un disco en solitario en el que participaban varios miembros de Weidorje, incluyendo al propio Paganotti.

Formación de Weidorje con Paganotti a la cabeza (el primero por la izda.)


El único disco de la banda, titulado también “Weidorje”, contaba con tres composiciones pero la primera edición en CD incluía dos temas extras grabados en vivo que incorporamos al comentario del trabajo:

“Elohims Voyage” - Un cadencioso ritmo marcado por el hi-hat de la batería abre la pieza. Se comienza a dibujar una melodía de teclados mientras las guitarras y el bajo van abriéndose paso con rotundas intervenciones. Una pequeña intervención vocal marca el primer cambio importante en la suite que se encamina hacia una suerte de jazz-rock con presteza. Las voces, sin llegar a la exuberancia de las de Magma, siguen una linea similar que denota el pasado de los principales miembros del grupo lo que nos lleva a la sección central de la pieza con una melodía insistente alrededor de la cual toman cuerpo los vientos, el bajo, etc. hasta conformar una magnífica composición de rock progresivo que no queda otro remedio que encuadrar en el sub-género “Zeuhl”, clasificación diseñada para describir la música de Magma y en la que caben la gran mayoría de sus seguidores. A diferencia de la corriente progresiva principal, no encontramos en este primer corte grandes momentos de virtuosismo (la batería suena a piñón fijo casi durante los 16 minutos que dura el tema) pero el conjunto es sólido y muy interesante.



“Vilna” - La primera composición del disco la firmaba Paganotti y las dos restantes Gauthier. La primera de ellas se construye a partir de una serie de acordes de guitarra que se entrecruzan con los teclados en una mezcla extraordinaria. Mucho más variada e intensa que la pieza que abría el disco, es aquí donde escuchamos lo mejor de Weidorje, con continuos cambios de ritmo, de melodía, juegos con el jazz, el rock, el minimalismo, etc. Una maravilla en la que apenas hay descanso en sus más de diez minutos de duración.

“Booldemug” - De nuevo los teclados se combinan para elaborar un magnífico comienzo en el que irrumpen los vientos y una poderosa sección rítmica para construir una excelente pieza de jazz-rock que resiste la comparación con cualquier otra muestra de ese género. Los mejores momentos del bajo de Paganotti en el disco aparecen aquí pero, en general, todos los miembros del septeto rayan a gran altura en el tema. Una composición casi frenética que no da respiro al oyente. Fantástica.



“Rondeau” - El CD se completa con dos piezas en directo grabadas unos meses después de las sesiones de estudio que dieron lugar al trabajo. La primera de ellas es obra de Jean Philippe Goude y en ella predominan los teclados con una inspiración clásica. Ya conocemos aquí la trayectoria posterior de Goude con su “rock de cámara” próximo al minimalismo y algo de eso hay aquí aunque más de 15 años antes y en un entorno mucho más rockero. La calidad del sonido es mejorable pero encontramos aquí un gran complemento para el que, recordemos, es el único disco publicado por Weidorje.

“Kolinda” - Ettori, el guitarrista firma el segundo “bonus track” que cierra también el disco. Quizá sea la pieza más fácil de catalogar como rock progresivo aunque sigue manteniendo las señas de identidad comunes al resto de temas de la banda. Por momentos encontramos auténticos derroches de creatividad que nos hacen lamentar la corta existencia de la banda.


A pesar de contar con un cierto estatus de culto, especialmente entre los seguidores de Magma y de las corrientes más minoritarias del rock progresivo (RIO, Zeuhl...) Weidorje nunca llegaron a ser conocidos a nivel popular fuera de círculos muy concretos. A pesar de ello, no es demasiado complicado encontrar hoy su único disco, un trabajo notable que desde aquí os recomendamos dejando los habituales enlaces en los que puede adquirirse.

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