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lunes, 22 de junio de 2026

Miguel Gil - Nadhie (2025)



Regresamos hoy a la música del sello Fortín Artesonoro y lo hacemos con un viejo conocido a cuya faceta como compositor en solitario nos acercamos hoy por primera vez. Fue hace unos cinco años cuando hablamos de Enessima, el proyecto de Jorge Cabadas y Miguel Gil publicado en el mismo sello. Ahora es el momento de centrarnos en lo último publicado por el segundo de los artistas citados: “Nadhie” (2025), Gil realiza aquí un complejo trabajo en el que se contraponen elementos aparentemente contrarios. En sus propias palabras, “Nadhie surge como un río que fluyera del mar a la montaña, dulcificando sus aguas para remansarse, puras, en cuevas naturales. En Nadhie, composición e improvisación, acústico y electrónico, real y virtual, temperada y superjusta o tonal y atonal no son términos opuestos, sino perfiles del mismo sujeto”.


El currículum de Miguel Gil es impresionante obteniendo, entre otras cosas, una graduación summa cum laude en el Berklee College of Music, quizá la institución docente más prestigiosa en la música contemporánea. Está especializado en composición y es un especialista en música carnática, la música “clásica” del sur de la India. Durante toda su carrera ha sido profesor en diferentes instituciones lo que él ve, no sólo como una forma de subsistencia sino también como un modo de estar en contacto con músicos y perspectivas nuevas todo el tiempo, lo que le sirve a la vez de aprendizaje en un ciclo que se retroalimenta continuamente. Además de eso, ha escrito música para cine y teatro además de grabar un buen número de discos en solitario y el colaboración con otros artistas. Incluso, ahora que estamos en pleno mundial de fútbol, participó en labores de producción en el himno de la edición de Sudáfrica 2010 pera la cadena Cuatro. En su carrera ha tocado varios palos, desde la composición pura y la experimentación a la interpretación integral de todos sus trabajos pasando por etapas más centradas en el jazz contemporáneo.


En “Nadhie”, Gil utiliza metapiano (un instrumento virtual que emula el sonido de un piano mediante modelado espectral, en lugar de utilizar librerías de samples), saxo soprano y benjolin (un sintetizador muy particular diseñado por Rob Hordijk bajo los principios de la “teoría del caos” por lo que las texturas, patrones y secuencias generados son impredecibles de modo que el intérprete no controla el sonido sino que, de alguna forma, lo guía).


“Certezas cambiantes” - Comenzamos con una sucesión de notas de piano sostenidas en el tiempo que poco a poco parecen organizarse para dar forma a algo y es entonces cuando aparece el saxo y nos introduce en un segmento en el que se mezclan el jazz y la música experimental en un raro cruce entre Coltrane y Cage, dos nombres que empiezan, casualmente, por la misma inicial con que lo hacen las dos palabras que forman el título del tema. Muy curioso (que también empieza por “c”).


“Placeres pospuestos” - El siguiente tema no solo repite el hecho de utilizar palabras que empiezan por la misma letra en el título sino que profundiza aún más en la combinación de saxo jazzístico y piano vanguardista además de sumar, con mucha mayor presencia que en el corte inicial, otros elementos como percusiones, sonidos electrónicos y desarrollos caóticos que nos recuerdan la sorpresa tímbrica continua que es toda obra interpretada en un piano preparado, por ejemplo. Eso es lo fascinante de estas dos primeras composiciones: que nada en ellas es previsible.


“Un poquito de por favor” - Continuamos con una evolución casi natural de lo que estábamos oyendo antes, con mayor protagonismo de los sonidos electrónicos, tanto originales como surgidos del tratamiento de otros por diversos medios. Intuimos que aquí entra en acción el benjolin, especialmente en el tramo final, lleno de ruiditos analógicos que tienen toda la pinta de proceder de ese sintetizador. Para los amantes de ese tipo de sonoridades (y nosotros lo somos) es una delicia.


“Tres interpretaciones de un gesto” - Las tres últimas piezas del disco son bastante más breves que las iniciales pero exploran los mismo terrenos. Esta primera combina piano y electrónica desarrollando una atmósfera muy inquietante, opresiva por momentos, solo rota por las intervenciones, casi humorísticas, del “slide whistle”.


“Oírse a uno mismo” - Si atendemos al título, tenemos que ver esta pieza como un experimento introspectivo centrado en el saxo y en la manipulación de su sonido con efectos y distorsiones de todo tipo, alrededor del cual el piano se mueve en su mundo particular, ajeno al ejercicio de manipulación que Miguel Gil realiza con el saxofón.


“Del mar a la montaña, un río de gratitud” - Cierra el trabajo otra pieza muy experimental llena de sonidos sintéticos, casi drones al principio, que sirven de base para el dúo de piano y saxo que nos ha acompañado durante todo el disco. El cierre nos recuerda a los inicios de la electrónica con esos asombrosos instrumentos (ni siquiera eran aún sintetizadores) que emitían sonidos de ciencia ficción. Quizá si tuviéramos que quedarnos con una sola composición del trabajo lo haríamos con esta.



Seguimos luchando hoy en día con los prejuicios que alejan determinadas músicas del gran público. Es evidente que es una batalla perdida porque no hay forma de que los géneros más vanguardistas lleguen a oídos mayoritarios y tampoco es fácil que, en los casos en los que lo hagan, lleguen a calar porque, querámoslo o no es música que requiere de un esfuerzo y una atención que no casan bien, casi por definición, con los públicos más amplios y, probablemente esté bien que sea así. En todo caso, este tipo de propuestas siempre tendrán un hueco en este blog para picar la curiosidad de los ocasionales lectores que decidan darles una oportunidad. El disco está disponible para su escucha y descarga gratuita en la web de Fortín Artesonoro como su referencia número 21.

domingo, 11 de abril de 2021

Enessima - Paramystical Rides (2020)



Tenemos hoy la oportunidad de hablar de un proyecto liderado por dos músicos de muy larga trayectoria pero que no son precisamente de esos conocidos por todo el mundo. Se trata de Jorge Cabadas y Miguel Gil quienes hace alrededor de un lustro decidieron unir fuerzas y fundar Enessima. Ambos cuentan con un envidiable currículo desde el punto de vista académico y con una extensa experiencia en todos los campos de la música, desde la composición a la interpretación pasando por la enseñanza o por el terreno teórico, casi moviéndose por las zonas más experimentales de cada género. Ambos comparten un interés en la electrónica como vía de procesamiento y creación de sonidos y, sobre todo, en la improvisación y en la composición en tiempo real.


Enessima es un proyecto basado precisamente en ambos aspectos con Cabadas añadiendo la guitarra eléctrica a la mezcla y Gil los instrumentos de viento aunque no en el disco que comentamos hoy. Enessima ha tenido diferentes colaboradores en estos años, habitualmente vocalistas, pero también actrices o bailarinas y es que la poesía y las artes escénicas forman parte de la propuesta del dúo desde su fundación

Jorge Cabadas y Miguel Gil


“Paramystical Rides” es el título del trabajo que vamos a comentar y en él participan junto a Jorge y Miguel, el percusionista José María Pastor y Rakel Camacho recitando los poemas de Ana Pérez Cañamares. Se trata de la cuarta referencia del netlabel Fortín Sonoro cuyas anteriores publicaciones aparecieron ya en el blog en su momento.


“Deep Above Myself” - La pieza que abre el trabajo combina electrónica con el recitado parcial de uno de los poemas seleccionados de Ana Pérez Cañamares. Las vibraciones electrónicas repetitivas como las aspas de un helicóptero dan paso después a una breve sección en la que escuchamos la guitarra y, más tarde, a una percusión metálica que destaca sobre un soplo sintético y una serie de timbres que se van sumando a modo de carillón. Desde ahí hasta el final se sucedan capas y capas de sonidos electrónicos primarios. Osciladores vibrando y componiendo un paisaje irreal y profundamente inquietante. Los autores recomiendan escuchar el disco con auriculares y es comprensible dada la cantidad de matices y timbres que pueden llegar a pasar desapercibidos ante una escucha distraída.


“Blue Dog Insights” - Es el turno para el que la poeta ha citado en alguna ocasión como su poema favorito. Un alegato feminista que se ve arropado por un tratamiento sonoro maravilloso en el que percusión y electrónica se mezclan de forma casi mágica. No hay que buscar melodías fáciles o ritmos de esos que casi nos fuerzan a seguirlos con el pie sino puro sonido. Una experiencia auditiva total, compleja, y que requiere de un esfuerzo del oyente para obtener recompensa pero ésta llega. Que no os quepa duda.


“Chandra Spines” - Percusión, crujidos de viejo disco de vinilo, golpes de metal y frecuencias perdidas, casi fortuitas, se suceden en lo que parece casi una secuencia aleatoria de sonidos pero nada más lejos de la realidad. Según avanza la escucha el orden va surgiendo del caos y el discurso se revela lleno de coherencia. El amante de la experimentación y de los sonidos electrónicos disfrutará de lo lindo con esta composición. La primera sin acompañamiento de la poesía de todo el trabajo.


“Vegan Zeus & the Swan” - Como para compensar esa ausencia, el inicio del siguiente corte es para el recitado en solitario. Solo en los últimos versos se filtra la percusión y el juego de la electrónica. Arriesgado, desafiante y siempre evocador. Pulsos breves, una especie de secuencia grave a modo de línea de bajo que parece apuntarse en un momento determinado para desaparecer, retazos de melodía que no terminan de cristalizar... experimentación sonora con mayúsculas.


“Ganges Tea” - Quizá la pieza más melódica y estructurada de todo el trabajo, especialmente tras los versos recitados por Rakel Camacho, cuando se desarrolla una especie de motivo con un sonido electrónico crudo, lejos de cualquier refinamiento y maquillaje de estudio. Después encontramos un ejemplo del famoso “glissando Shepard-Risset”, ese efecto sonoro en el que una melodía parece ascender continuamente en la escala cuando en realidad está repitiendo un bucle infinito acompañado en su parte final por el sonido de los timbales. El último segmento vuelve a territorios puramente experimentales.


“The God Next Door” - Cierra el disco la pieza con mayor intención melódica del trabajo, con el xilófono esbozando trazos en el aire en medio de una tormenta eléctrica de sonidos en los que creemos escuchar guitarras distorsionadas en una proporción similar a los propios instrumentos electrónicos. El final es una especie de coda jazzística que desemboca en el último recitado, apenas dos estrofas que cierran el circulo puesto que formaban parte del poema con el que se abría la obra cincuenta minutos antes.


La propuesta de Enessima no es sencilla ni fácil de asimilar y, desde luego, no es fácilmente accesible para oídos poco acostumbrados a los sonidos electrónicos puros o a la experimentación electroacústica pero tampoco esperéis un ejercicio casi exclusivamente intelectual, incomprensible sin el acompañamiento de un folleto explicativo de veinte páginas porque lo que aquí suena es música. Sin concesiones comerciales ni trampas de mercadotecnia pero música al fin y al cabo, que puede disfrutarse mucho con cierta apertura de miras. El trabajo completo está disponible en la web de Fortín, al igual que el resto del catálogo del sello.