viernes, 30 de octubre de 2026

Jethro Tull - Under Wraps (1984)



Tras el recientemente comentado “Heavy Horses”, hubo aún un lanzamiento más de Jethro Tull siguiendo esa línea que les había llevado a regresar al folk y a los sonidos acústicos pero sería una especie de canto del cisne que, además, supuso la despedida de algunos de sus miembros más importantes: el batería Barriemore Barlow abandonó la formación para centrarse en su propio grupo y los teclistas John Evan y David Palmer fueron despedidos precisamente por no adaptarse a los nuevos sintetizadores. Ante esta desbandada, Ian Anderson preparaba su primer disco en solitario pero a la hora del lanzamiento, la discográfica insistió en que el trabajo fuera publicado con el nombre de Jethro Tull, lo que dio lugar a “A” (1980) en lo que iba a ser un claro giro hacia el rock con sintetizadores. A este le seguiría “The Broadsword and the Beast” (1982) en un estilo similar hasta llegar a 1984 y el disco más controvertido de Jethro Tull: “Under Wraps”. La gran diferencia la marcaban dos circunstancias: el peso que había ganado en la composición el teclista Peter-John Vettese que es co-autor de más de la mitad del disco, y la ausencia de batería por primera vez en la historia del grupo, sustituida por cajas de ritmo y programaciones electrónicas.


En realidad el germen de “Under Wraps” estaba en el que fue un año antes el auténtico debut en solitario de Ian Anderson: “Walk Into Light”. Para esa grabación, Anderson se encerró en el estudio con Vettese y juntos exploraron a fondo el mundo de los sintetizadores, los secuenciadores y las cajas de ritmos. Como el sonido iba a ser muy diferente al de Jethro Tull (Anderson estaba obsesionado con los discos de Thomas Dolby y Gary Numan), el flautista decidió firmarlo, esta vez sí, en solitario. Fue un trabajo que apenas tuvo repercusión y que los seguidores de la banda se tomaron como un experimento de Anderson. Ni por asomo pensaban que era una especie de campo de pruebas para lo que luego sería “Under Wraps”. La formación de Jethro Tull para su disco más inesperado iba a ser la integrada por Ian Anderson (voz, flauta, guitarra, programaciones y samples -nada menos que el popular Fairlight CMI-), Martin Barre (guitarra eléctrica), Dave Pegg (bajo y contrabajo) y Peter-John Vettese (sintetizadores y programaciones). Las primeras ediciones en CD contenían cuatro canciones que no aparecían en el LP pero la que nosotros tenemos respeta el tracklist del vinilo. Esa es la versión que comentamos.


“Lap of Luxury” - De no ser por las afiladas guitarras podríamos pensar que estamos escuchando cualquier “hit” de la “new wave” de los ochenta. Sin embargo, cuando Ian Anderson empieza a cantar, y no digamos ya cuando suena la flauta, nos caben pocas dudas de que esto es una versión actualizada de Jethro Tull. No extraña que suscitase rechazo entre los fans pero lo cierto es que la esencia de la banda seguía ahí.




“Under Wraps #1” - Las cajas de ritmos y los sintetizadores (absolutamente desatados, hay que añadir) nos reciben en un rápido tema lleno de efectos y excesos propios de la época aunque la canción tiene una buena factura y conserva suficiente de ese toque de rock para resultar interesante por más que la mayoría de los sonidos han envejecido bastante mal.


“European Legacy” - En el siguiente tema tiene mucho peso la flauta inicial y también las guitarras acústicas que retrasan un poco la aparición de los ritmos sintéticos. Es una canción un poco más insulsa que las anteriores aunque tiene alguno de los mejores momentos de Anderson a la flauta.


“Later, the Same Evening” - La cosa se vuelve un poco más aburrida con la siguiente canción, demasiado convencional y con uso, un poco por que sí, de samples y demás parafernalia que permiten máquinas como el Fairlight CMI. Ese era un problema común en aquellos años. El tener tantos sonidos a tu disposición parecía generar una especie de necesidad de mostrarlos todos lo que saturaba cualquier audición en la que el oyente terminaba perdido entre timbres y efectos nuevos.


“Saboteur” - El disco gana en músculo con esta canción en la que las guitarras y la flauta se complementan muy bien con la parte electrónica para ofrecernos un tema en el que, al menos, se aprecia mucha personalidad. Ningún fan de Jethro Tull contaría esta canción entre las mejores del grupo pero dentro de este contexto es más que interesante.




“Radio Free Moscow” - No ocurre lo mismo con el siguiente tema que pasa sin pena ni gloria entre tópicos de su tiempo en los que también cayeron otras bandas de trayectoria similar a la de Jethro Tull.


“Nobody's Car” - Dentro de lo que está claro que es un trabajo bastante irregular, asistimos aquí a otro de los picos altos con una canción que tiene más fuerza que las anteriores y en la que las guitarras, las flautas y algunas de la percusiones consiguen destacar entre el mar de sintetizadores y ritmos programados.


“Heat” - En esa misma línea de interés está el siguiente tema que desprende energía por todas partes. Cierto es que sigue acusando los problemas que están presentes en todo el disco en cuanto al uso de un sonido muy característico de unos años concretos pero en canciones como esta, la calidad de la misma hace que les prestemos menos atención.


“Under Wraps #2” - La segunda parte del tema que da título al disco es muy diferente de la primera ya que aquí son los sonidos acústicos los que reinan, especialmente las guitarras y las percusiones. También tienen mucha importancias los juegos vocales en un tema que recupera el espíritu de los años más folclóricos del grupo aunque su escasa duración no nos permite recrearnos demasiado en la nostalgia.




“Paparazzi” - Y menos aún cuando lo que viene después es otra entregada demostración de sonido ochentero. Muy correcta en todos los sentidos pero sin alma y precisamente eso es algo que no se echaba en falta normalmente en los discos de Jethro Tull.


“Apogee” - El cierre lo pone una canción algo más compleja en cuanto a esquema y ritmos cambiantes pero que, por contra, no termina de arrancar en ningún momento dejándonos todo el rato con la sensación de que va a pasar algo que no llega. Pese a todo, no es un mal tema.



La acogida del disco entre los fans fue bastante negativa aunque es posible que con el paso de los años, muchos hayan cambiado de opinión porque, al fin y al cabo, en “Under Wraps” hay un puñado de canciones realmente buenas. Además, fue un disco que tuvo cierta difusión gracias al gran fenómeno del momento: la MTV, lo que les hizo llegar a un pequeño nicho de nuevos oyentes que no se habían interesado por los discos anteriores de la banda. Martin Barre, guitarrista histórico del grupo y, por lo tanto, nada sospechoso a la hora de evaluar un trabajo, siempre lo cita como uno de sus discos favoritos. Desde nuestro punto de vista es otro de esos gigantes del rock progresivo enfrentándose a una década en la que los gustos del público han cambiado por completo en diferentes direcciones que no tienen mucho que ver con lo que había antes. Unos, como Genesis, se adaptaron a la perfección y llegaron incluso a más público que en su etapa progresiva. Otros casos como el de Yes combinan aciertos como su “90125” con desastres del tamaño de “Big Generator”. Podríamos decir que Jethro Tull se quedan a medio camino de unos y otros con discos interesantes por momentos pero que no consiguen llenarnos como antes.


Recientemente se publicó una caja en formato de lujo en la que, además del disco original y de otro material, aparecen nuevas mezclas en las que se reemplazan las cajas de ritmo por samples de batería real para dar una sensación más orgánica. No hemos escuchado el experimento pero parece que no suena del todo mal. Si tenéis curiosidad por el disco original o por esa versión alternativa, seguro que no os costará encontrarlos en las plataformas habituales.

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