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domingo, 31 de agosto de 2025

Wim Mertens - Kere Weerom (Part II - Kere Weerom) (1999)



Muy de cuando en cuando nos acercamos a darle una escucha a los complejos “ciclos” de Wim Mertens. Hemos dado en llamar así a cuatro extensas colecciones musicales que el músico belga publicó entre 1990 y 2001 y que tenían dos características principales: su gran tamaño (entre los cuatro  forman dos trilogías y dos tetralogías que abarcan la friolera de 37 discos), y la poca accesibilidad de la mayoría de la música que allí se podía escuchar. En ellos encontramos desde discos para piano solo a otros para grupo pero también, y esto suele coincidir con los trabajos más áridos y desafiantes para el oyente, discos para instrumentos solistas como el fagot, el arpa, el clarinete o el trombón bajo. Las composiciones también son diversas. Algunas más accesibles, podrían funcionar perfectamente como parte de cualquiera de sus discos convencionales pero otras tienen un claro carácter experimental. Muchas veces se trata de “deconstrucciones” de melodías ya escuchadas en otros trabajos del belga que aquí suenan desnudas, reducidas a la mínima expresión y ramificándose en infinitas variaciones.


Hoy vamos a volver al tercero de los ciclos, titulado “Kere Weerom”, más en concreto a su segunda parte que lleva el mismo nombre. Hace un tiempo tratamos ya la primera sección del ciclo (“Poema”), una de las más accesibles de toda la colección y escrita para piano. La de hoy abarca tres discos completos y fue compuesta para diferentes combinaciones de un “ensemble” formado por Eric Robberecht (violín), Lieven Vandewalle (violonchelo), Eric Mertens (flautas), Dirk Descheemarker (clarinetes), Marc Verdonck (saxos), Luk Verdonck (fagot), Etienne Siebens (contrabajo), Peter Verbraken (guitarra), Hanna Grociak (arpa), Geert Helsen (percusión) y el propio Wim Mertens (piano).


Antes de empezar el comentario del disco tenemos que hablar de “Sin Embargo”, un disco que Mertens había publicado en 1998, un año antes de la trilogía “Kere Weerom”. Fue este un trabajo raro ya que, a día de hoy, sigue siendo el único de la discografía del músico dedicado exclusivamente a la guitarra clásica. Por sus características, sería uno de esos discos que podemos considerar como hermanos pequeños de los “ciclos” ya que se trata de una obra no especialmente accesible y centrada en un solo instrumento como ocurría, por ejemplo, con su “Instrumental Songs” (1984). La cuestión es que la mayoría del material contenido en esta parte de “Kere Weerom” está basado en melodías de “Sin Embargo” que aquí aparecen desarrolladas de mil formas diferentes.


El primero de los tres discos es el más convencional en cuanto a estructura con diez piezas de una duración de alrededor de los tres minutos con alguna excepción más larga. La primera de ellas, “'T is tijd”, explora la melodía central de “Sin Embargo” pero en esta ocasión con arreglos para maderas y apoyo puntual de cuerdas y percusión. Ese mismo trabajo sigue siendo sometido a revisión en los siguientes cortes, a veces en versiones para clarinetes y flautas (“O weerzien!”), clarinete solo (“Dat schelden”), violín (“Wederom verdwenen”), cuerdas y fagot (“Zij zingt en wenkt”), arpa y flauta (“Overal, altijd”), solo cuerdas (“Waar wij niet zijn”). En todo caso, no hablamos de versiones o transcripciones para otros instrumentos de las mismas piezas sino en una exploración de cada melodía que es retorcida y estirada hasta la saciedad introduciendo nuevas variaciones cada vez. Más extensa es “Van hot naar haar” (más de 12 minutos), para arpa y contrabajo primero y para cuerdas después que se centra en el tema de “La Femme de Nulle Part”, música que Mertens escribió para una antigua película de cine mudo y que también había revisado en “Sin Embargo”. El mismo tema es recreado de nuevo en versión de guitarra, cuerdas y vientos en “Een eigen dagindeling” antes de cerrar con “Amper beschut” a cargo de toda la familia de clarinetes.


El segundo disco es más complicado de escuchar en muchos momentos, especialmente por la abundancia de piezas para percusión que se hacen verdaderamente pesadas como ocurre con “Zoet licht”, que abre el CD. Tras ella entramos en una sucesión de temas de prácticamente la misma duración (todos sobre los dos minutos y veinte segundos) que son diferentes combinaciones de cuerdas y vientos con algunos momentos interesantes que coinciden la mayoría de las veces con la revisión de melodías antiguas del músico pero siempre bajo el punto de vista que domina todos los “ciclos” de Mertens: la experimentación. Son piezas en las que los cambios de ritmo son inesperados (también podríamos haberlos calificado como desesperantes) y donde las melodías desaparecen tan pronto como las reconocemos. Tras esa serie de composiciones volvemos a las percusiones en “Hat oude deuntje”, esta vez con apoyo de piano y violín en un rol similar púramente rítmico. Llega después una serie de composiciones a pares de la misma duración. “De dwarreling”, a base de cuerdas tiene su imagen especular en “Onderlinge onmin” con arreglos ligeramente diferentes. Lo mismo ocurre con “Tenslotte” que suma el arpa a la ecuación y se ve replicada en “Wat ik zeg”, extraña versión con una combinación tan inesperada como es la del arpa  con el contrabajo a los que se unen después el clarinete y las cuerdas. Llega después una locura de tema sin mucho sentido “Voor me niets” clonado en “Waarheen?” con anadido de percusión. Más larga es “De krater”, otra vez con protagonismo del contrabajo en colaboración con los clarinetes. Tras la concluye el disco con otros dos cortes emparejados que, con sus juegos de cuerdas parecen sacados de una película de terror.


El tercer y último CD puede muy bien ser el más exasperante de todos ya que incluye hasta quince cortes consecutivos que vienen a ser una variación de la misma pieza de algo menos de dos minutos aunque antes de llegar allí tenemos que pasar por nuevas demostraciones de percusión (“Tijd winnen”), piezas para grupo o extrañas sucesiones de florituras para saxo o clarinete con diferentes títulos y arreglos. También tenemos complejas miniaturas llenas de un virtuosismo instrumental inversamente proporcional a su accesibilidad pero siempre basadas en lo mismo: la exploración hasta el límite de un tema o melodía presentado anteriormente. A veces la cosa cobra sentido como en “Met natte schoenen” pero la idea no cambia. Con “Later het vervoig” entramos en el largo tramo de quince temas seguidos que son prácticamente iguales y que nos conduce hasta el final, de nuevo a base de percusión, con “Je hebt van die uren!”.


No engañamos a nadie si afirmamos que los “ciclos” de Mertens no son para cualquier oyente. Ni siquiera para una gran mayoría de seguidores del músico por lo que más que recomendarlos como hacemos habitualmente tenemos que advertir a los más osados de lo arduo de la tarea que tienen por delante. Nosotros, por nuestra parte, volveremos sobre ellos más adelante, siempre en pequeñas dosis porque no es cuestión de abusar de este tipo de material. Desgraciadamente no hemos sido capaces de encontrar ningún fragmento de "Kere Weerom" para compartir aquí ni en páginas como youtube ni en las que el propio músico enlaza en su web como Spotify o Deezer por lo que no podemos dejaros alguna muestra como nos gusta hacer. Tampoco será fácil para el hipotético lector interesado encontrar el trabajo por separado, ya que está descatalogado hace años. No así la caja "Qua" que contiene los 37 discos que integran los cuatro "ciclos" de Mertens y aún se puede encontrar buscando un poco. Mucho ánimo a quien se atreva con la experiencia.

martes, 8 de septiembre de 2020

Wim Mertens - Gave Van Niets Part IV: Reculer Pour Mieux Sauter (1994)




Tras un tiempo sin acercarnos a ellos, creemos que es el momento de volver a los peculiares “ciclos” de Wim Mertens. Concretamente lo vamos a hacer al segundo y más duro de todos ellos: “Gave Van Niets”. Tiempo atrás comentamos la tercera parte del mismo titulada del mismo modo y hoy queremos hablar de la cuarta y última que es también la más variada de la tetralogía. Nos referimos a “Reculer Pour Mieux Sauter”.


“Gave Van Niets” era un “ciclo” de gran extensión, dividido en cuatro partes. La primera y la tercera contenían música para piano solo mientras que la segunda incluyó un disco con piezas para clarinete (para toda la gama de clarinetes, en realidad) y otro para trombón solo. “Reculer Pour Mieux Sauter”, en cambio, presenta una variedad instrumental que hace incluso complicado plantearselo como una parte más de la tetralogía ya que ni siquiera cada uno de los tres discos que la integran tiene un coherencia total en ese aspecto. El primer CD lo componen dos piezas extensas para clarinete, flauta, violín y fagot. El segundo, tiene dos partes, una primera de larga extensión para flauta, trompeta, tuba y diferentes saxofones y una segunda dividida en tres segmentos escrita para saxo soprano, flauta de pico, fagot, violonchelo, trombón, tuba y contrabajo. Finalmente el tercer disco (que tiene título propio: “Le Souffle du Destin”) es un “tour de force” en cinco movimientos para clarinete.


En la grabación participan Dirk Descheemaeker (clarinetes y saxo soprano), Eric Mertens (flautas), Eric Robberecht (violín), Luc Verdonck (fagot), Waard Hoornaert (trompeta), Karla Van Loo (saxo alto), Eddy Verdonck (trombón bajo), Hugo Matthyssen (tuba bajo), Lieven Van de Walle (violonchelo) y Etienne Siebens (contrabajo).


"Qua", la caja que contiene los cuatro "ciclos" completos de Wim Mertens.



“Plus Grandes Les Parts de Mort” - Comienza la obra con una melodía de clarinete muy inspirada que nos hace pensar en una pieza mucho más convencional de lo que es habitual en los “ciclos”. Con la entrada del violín y el fagot entramos en una sección que nos recuerda mucho a la sonoridad de un trabajo como fue “Motives for Writing” (1989). También varias de las frases melódicas están emparentadas con las de aquel disco, algo que no debe extrañarnos ya que, pese a aparecer en 1994, el ciclo “Gave Van Niets”fue compuesto entre 1990 y 1994. Tras un inicio muy reconocible, la pieza comienza a derivar por otros terrenos más complicados en los que la relación entre los diferentes instrumentos se hace menos obvia y la música empieza a ser mucho más abstracta si cabe. Hay momentos en los que los instrumentos, principalmente el clarinete y el fagot, se quedan solos. Otros en los que, aunque suenen junto a otros, no parecen acompañarse sino ir cada uno por su cuenta pero de vez en cuando ese aparente desorden se corrige y vuelven a sonar acompasados y a dar la sensación de interpretar la misma pieza.


“Plus Grandes Les Parts de Vie” - Partiendo de una premisa similar, el peso de esta parte recae sobre los dos instrumentos de viento madera hasta el punto de que el inicio parece un dueto. Durante un tiempo acompaña el violín hasta que más adelante volvemos al proceso de “deconstrucción” en el que cada instrumento parece ir por libre para alcanzar un instante después un nuevo acuerdo con sus compañeros. A diferencia de la primera parte, es difícil encontrar aquí melodías claras y lo que escuchamos es una miriada de pequeñas frases que apenas quedan esbozadas para no volver jamás. De cuando en cuanto se filtra de pasada un motivo que hemos oído en algún trabajo anterior como “After Virtue” pero pronto se confunde de nuevo con el paisaje. Pese a todo, la referencia más certera para el conocedor de Mertens estaría en el ya citado “Motives for Writing”, en especial en las piezas más arriesgadas de aquel como era “Words on the Page”.


“Trouver Le Repos” - El segundo disco se abre con una composición larga. El inicio es una de nuestras partes favoritas de todo el “Reculer Pour Miex Sauter”. Un segmento lleno de ritmo y vivacidad de esos que solo Mertens sabe crear con los instrumentos de viento. La melodía no se queda atrás pudiendo formar parte de cualquiera de los trabajos “normales” del compositor belga fuera de los “ciclos”. Tras este brillante inicio volvemos a introducirnos en los vericuetos del Mertens más dificil y lo hacemos sin concesiones con súbitos cambios de ritmos (incluso con pasajes que carecen por completo de uno), melodías sin un propósito aparente... un caos ligeramente organizado aunque con un encanto especial. Hacia el final, asistimos a otro momento realmente bello, de nuevo muy cercano estéticamente al Mertens de “Motives for Writing”.


“Les Saisons Qui Apportent Tout” - La segunda parte del disco la ocupa otra obra de gran extensión pero esta vez dividida en tres movimientos. “Ce Qui Arrive” es el primero de ellos y la presencia primordial de la flauta de pico nos ofrece un sonido mucho más afilado que el de las partes anteriores de la obra. En términos de sonido, igual que en cuanto al ritmo, es como si escuchásemos una continuación de “His Own Thing” del disco “Shot And Echo” (1992). Un caos sonoro que no encaja en ninguna signatura rítmica sino que es una sucesión contínua de notas en la que no es fácil encontrar ningún acento. El segundo movimiento lleva el título de  “Ce Qui Se Produit” y es bastante diferente. Tremendamente repetitivo, está organizado en breves segmentos separados por bruscos silencios. Algo parecido al clásico “Inergys” pero con una orquestación bastante diferente. “Ce Qui a Lieu” es el último movimiento de esta parte y sirve para cerrar el segundo disco. Aunque de una duración algo mayor, viene a ser una continuación del primero de los tres movimientos salvo por alguna breve interrupción en la que Mertens amaga con volver a los atractivos ritmos del comienzo de “Trouver le Repos” pero que apenas dura unos instantes.


El tercer disco de “Reculer Pour Mieux Sauter” es el único que tiene un título propio: “Le Souffle du Destin” y lo merece porque se trata de una verdadera exhibición de Dirk Descheemaeker al clarinete que por fuerza recuerda a la que el mismo intéprete hizo con el saxo soprano en 1984 en el disco “Instrumental Songs”. Empieza con “Le Vrai”, una pieza que, al menos en su inicio nos recuerda a “Circles” de “Maximizing the Audience” (1985) por cuanto que comienza con una melodía muy sencilla cuyos “huecos” van rellenándose con más notas en cada repetición. Sin embargo esta sensación dura poco porque enseguida se abandona esa fórmula por otra más “jazzística” por decirlo de algún modo. La segunda mitad es todo un recital de interpretación a cargo de Dirk, mano derecha de Mertens durante toda su carrera, quizá porque es de los pocos que pueden ejecutar piezas como esta sin inmutarse. El segundo movimiento, “Le Héros”, tiene un tono distinto, casi desenfadado en un principio y más adelante vuelve a adentrarse por los caminos del “jazz”, palabra que utilizamos aquí con mucha libertad y es que en todo caso sería un “jazz” pasado por el tamiz de Mertens y, por lo tanto, difícil de imaginar para el lector sin el apoyo de la propia música. Continúa el disco con “Le Cas”, que pese a ser un solo de clarinete sin mayor acompañamiento, nos remite enseguida a trabajos del músico belga fuera de los “ciclos”, especialmente a alguna sección del varias veces citado aquí “Motives for Writing”. La segunda mitad nos resulta muy atractiva con los rápidos fraseos de un Dirk Descheemaeker en su salsa. Con todo, no es una pieza particularmene accesible pero es que ninguna en este disco lo es. “Le Propos” estaría en una linea similar a “Le Héros” de modo que bien podría ser una extensión de esa pieza. El cierre lo pone “La Mesure”. Ninguna de las piezas anteriores es particularmente corta pero este último tema roza los veinte minutos de duración y excede con mucho al resto. Los primeros minutos son muy pausados, con largas notas y melodías lentas pero conforme avanza la cosa, escuchámos ráfagas más veloces junto con fragmentos que podrían ser improvisados pero el tono general es tranquilo.


En su día, acercarse a esta parte de la obra de Mertens era un desafío tanto estético como incluso económico ya que todos los “ciclos” tenían una gran extensión e incluso buscando sus partes por separado, lo normal era encontrarse con un disco doble o triple cuando no cuádruple. Hoy la cosa es aún peor ya que las ediciones originales llevan un buen tiempo descatalogadas. Existe otra opción, claro, y es que todos los “ciclos” se reeditaron en 2009 en forma de caja con la friolera de 37 discos. Normalmente no dudamos en recomendar al lector la escucha de toda la música de la que hablamos aquí pero en este caso nos permitimos hacerlo con muchas reservas ya que, desde luego, adentrarse en una caja como esta de la que hablamos, “Qua”, es algo que hay que hacer con mucho cuidado y estando muy seguro de lo que se hace, incluso aunque se sea un fan de la música de Mertens. Avisados quedáis. Desgraciadamente no hemos sido capaces de encontrar ninguna web en la que se puedan escuchar siquiera algunos fragmentos de esta obra (ni siquiera en spotify, deezer o youtube) así que, en contra de lo que nos gusta hacer, en esta ocasión no podemos dejaros una muestra del disco comentado. Si en algún momento eso cambia, lo corregiremos de inmediato.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Wim Mertens - A Sense of Place (1992)



Hace mucho tiempo hablamos aquí de “Shot and Echo”, uno de los discos más importantes en la carrera de Wim Mertens. Cuando fue publicado le acompañó de forma independiente un trabajo complementario que, en muchos aspectos, funcionaba como una especie de deconstrucción de éste con revisiones de muchas de las melodías de “Shot and Echo” que se mostraban de forma mucho más cruda. Este disco se titulaba “A Sense of Place” y, compartía con su hermano una misma paleta sonora y un similar diseño gráfico. En su día, ambos discos fueron publicados de forma separada pero en posteriores reediciones lo hicieron conjuntamente como un único disco doble al que se añadieron dos temas extra.

En su día decidimos respetar el formato original y comentar “Shot and Echo” como disco independiente por lo que nos quedó pendiente hablar de esa especie de reverso que fue “A Sense of Place”. Ambos discos se grabaron al mismo tiempo pero, aunque en los créditos del segundo aparecen exactamente los mismos músicos e instrumentos que en el primero, es evidente que no todos ellos participaron en él por cuanto en “A Sense of Place” no aparecen gran parte de los instrumentos que intervienen en “Shot and Echo”. Nos atreveríamos a afirmar que en el disco que hoy comentamos apenas intervinieron Frans Vos (violín), Karel Steylaerts y Lieven Vandewalle (violonchelos), Eric Mertens (flautas y piano eléctrico), Dirk Descheemaeker (saxo soprano), Ward Hoornaert (trompeta) y Hugo Mathijssen (tuba) sin que el propio Wim llegase a tocar nada.

“In a Void” - El primer tema combina los metales con el piano eléctrico interpretado por Eric Mertens, hermano de Wim. Tiene sentido porque formalmente, la pieza es muy cercana a los trabajos de Eric en solitario. En realidad no es sino una versión alternativa (muy alternativa) de “One Who Matters”, aparecida en “Shot and Echo”. Una reinterpretación muy en la linea del músico belga, amigo de este tipo de revisiones o deconstrucciones, como nos gusta llamarlas, y que tienen un importante peso en su carrera.




“Swallow It” - Siguiendo con la misma idea, Mertens desarrolla aquí una de las ideas presentadas en otro tema de “Shot and Echo”, “We'll Find Out” dandole una mayor extensión y centrándose en el sonido de la tuba y el violín en una combinación tan peculiar e insólita como efectiva. Se trata de una de nuestras piezas favoritas del trabajo que nos hace pensar en lo bien que quedaría la original incorporando esta revisión completa a su metraje original.

“M.O.U.T.” - El disco “Strategie de la Rupture”, justo el anterior cronológicamente a “Shot and Echo”, tenía una serie de títulos que hacían referencia a términos militares o a vehículos empleados por el ejército de los Estados Unidos en la primera guerra del golfo. En esa misma linea iría esta pieza cuyo título es el acrónimo inglés de Military Operations in Urban Terrain. En lo musical no tendría tanto que ver con aquel disco, de piano y voz, como con “Alle Dinghe”, el extenso trabajo para trío de cuerdas aparecido como parte de la trilogía del mismo título en las mismas fechas. Lo que aquí escuchamos es otro trío ejecutando una pieza lenta y dramática que tendría cierta relación melódica con alguna sección de “Silver Lining”, otra de las composiciones que formaban parte de “Shot and Echo”.




“D.C.O.L.” - Otro acrónimo del que en esta ocasión no conocemos su significado concreto y en el que Mertens nos muestra otra variación, también a base exclusivamente de cuerdas de “One Who Matters”. Al igual que el corte anterior, podría pertenecer perfectamente a “Alle Dinghe”.

“Fellow Travellers” - Eric Mertens vuelve a ser protagonista aquí interpretando el corte casi en su totalidad con diversos tipos de flauta. Ahora Wim nos ofrece una serie de encantadoras variaciones de “Watch Over Me”, una de las piezas más amables de “Shot and Echo”, ejecutadas a la perfección por su hermano.

“Whatness” - Originalmente esta pieza no aparecía en “A Sense of Place” hasta su reedición de 2004. Suponemos que pertenece a la misma época del disco original pero no podemos afirmarlo con seguridad. Lo que escuchamos aquí es una versión para trompeta de una de las melodías centrales de “Wandering Eyes” en la que los silencios tienen tanta importancia como las notas ya que Mertens introduce largos espacios en blanco entre cada frase.

“The S-Song” - En el tramo final del disco y como ocurría con “Fellow Travellers”, Mertens revisa de nuevo “Watch Over Me”, lo que se repetirá a lo largo de los tres cortes finales. En el primero se apoya fundamentalmente en las flautas de Eric pero mientras que en “Fellow Travelers” asistíamos a distintas secciones interpretadas por separado, aquí aparecen conjuntadas construyendo una pieza coherente que está entre lo mejor del disco.




“As It Is” - Continuando con “Watch Over Me”, Mertens nos muestra aquí otra variación, centrada esta vez en el violín que se encarga de revisar las partes que en el original ejecutaban el piano y las maderas. Una auténtica preciosidad que de algún modo nos recuerda a los “Knee Plays” para violín solo que Philip Glass introdujo en su “Einstein on the Beach”. Esta pieza tampoco aparecía en la edición original de “A Sense of Place”.

“Sleepers” - Para cerrar el disco y esta pequeña trilogía final centrada en “Watch Over Me”, Mertens vuelve a las flautas culminando una disección casi completa de una composición que se cuenta entre nuestras favoritas de toda la carrera del músico belga.


A lo largo de las múltiples entradas que le hemos dedicado, hemos dividido la producción de Wim Mertens en tres categorías principales: obras para piano (o para piano y voz), obras para grupo y “ciclos”. Los ciclos eran trabajos muy complejos, en los que se profundizaba de un modo casi obsesivo, en melodías y motivos presentes en los discos “convencionales”. En muchas ocasiones, dentro de esos “ciclos” encontramos tremendos estudios para instrumentos solistas nada habituales como el fagot o la tuba lo que hace de ellos una colección de obras de muy difícil asimilación. De forma paralela a estos ciclos y en una categoría muy cercana estarían discos independientes como “Instrumental Songs” o este “A Sense of Place” que realizan ese mismo tipo de deconstrucciones a una escala algo más pequeña lo que les hace más accesibles aunque sigan perteneciendo a la orilla más árida de la producción de su autor. No es recomendable acercase a “A Sense of Place” de forma independiente si no se conoce “Shot and Echo” porque solo la escucha de este último permite la asimilación posterior del disco que comentamos hoy pero creemos que cuando el oyente ha conseguido cierta familiaridad con ese trabajo, habrá abierto de par en par las puertas para extraer todo su jugo a “A Sense of Place” que se convierte, en nuestra opinión, en un complemento perfecto. Un equivalente musical a las notas a pie de página que nos hacen más inteligible una obra literaria.

“Shot and Echo” es, como dijimos al principio, un disco fundamental en la carrera de Mertens y es convierte a “A Sense of Place” en una obra que todo seguidor del belga debe conocer por lo que os animamos a hacerlo cuanto antes si aún no lo habéis hecho.

Nota final: veréis que en los videos que hemos enlazado los títulos no se corresponden con los de las piezas que aquí comentamos. Pese a estar sacados del canal oficial de youtube de Wim Mertens, hay en ellos un error. Tanto "Shot and Echo" como "A Sense of Place" eran discos divididos en 9 cortes. Pues bien, el encargado de subirlos al canal de Mertens ha intercambiado los títulos de ambos trabajos resultando así que el vídeo de "In a Void", corte que abría "A Sense of Place" tiene en realidad el audio de "Their Duet", primer tema de "Shot and Echo" y viceversa. Lo mismo ocurre con los restantes cortes de los dos discos.

miércoles, 4 de junio de 2014

Eric Mertens - Spleen (1994)



Hablamos en su momento de lo complicado que es vivir a la sombra de un familiar que se dedica a tu mismo campo artístico y es una figura dentro de él. El caso del músico que hoy nos acompaña es un ejemplo claro de lo que suele suceder en estas ocasiones. Las primeras noticias que tuvimos de Eric Mertens procedían de los créditos de algunos de los mejores discos de su afamado hermano: Wim. En ellos, Eric aparecía como intérprete de flautas principalmente aunque también ejecutaba otros instrumentos de viento. En este campo (el de la interpretación) el artista tomaba el relevo de un virtuoso como era Marc Grauwels, habitual ejecutante de las partes de flauta en los primeros discos de Wim y lo cierto es que estaba a la altura del desafío.

Poco después de la publicación de “Shot and Echo”, disco de Wim Mertens que ya comentamos aquí, apareció el primer trabajo en solitario formado por Eric bajo el título de “Spleen”. Es este un disco magnífico, con algún punto en común con la obra de su hermano (algo, suponemos, inevitable) pero en el que escuchamos una voz propia, un estilo personal muy particular que resiste sin problemas la comparación con otros grandes trabajos del más popular de los hermanos. La formación que interpreta el disco está integrada en su totalidad por instrumentistas que colaboraban habitualmente con Wim. La lista es la siguiente: Eric Mertens (teclados y flautas), Dirk Descheemaeker (saxo y clarinetes), Mark Verdonck (saxos), Hugo Mathijssen (tuba), Anne Mertens (voz), Lieven Vandewalle (trompa) y Eddy Verdonck (trombón).

Dirk Descheemaeker, habitual colaborador de los hermanos Mertens.


“Iso Grifo” – Eric no se guarda nada y desde el principio del disco nos ataca con lo mejor que tiene. El arranque con un piano eléctrico marcando un ritmo apasionante y la aparición de los vientos como un elemento más de la sección rítmica es fantástico y cuando entra el clarinete y más tarde la flauta ejecutando una serie de melodías llenas de atractivo a medio camino entre el rock y el jazz no podemos sino rendirnos ante el talento de su autor.



“Titles” – Las maderas nos invitan a un juego de relevos, apariciones y desapariciones realmente desconcertante. Lo que escuchamos nos recuerda a un Yann Tiersen antes de Yann Tiersen, a Jean Philippe Goude antes de Jean Philippe Goude. Una música a la que se le debería haber prestado mayor atención en su momento y que años más tarde, en manos de otros artistas similares como podrían ser los mencionados, hizo fortuna. Soberbia pieza digna de mejor suerte.



“No Titles” – Escuchamos un saxo lejano ensayando fraseos claramente jazzísticos que se ve secundado sin mucha demora por el clarinete mientras suena una velocísima melodía de órgano de fondo que nos despide sin tiempo para paladear la pieza en su medida adecuada.

“Without Wincing” – El violonchelo se incorpora a la fiesta de ritmo que recorre todo el disco en otra irresistible pieza de aire neoclásico que evoluciona de manera magistral hacia una suerte de música cajún con guiños jazzisticos mezclada con elementos vanguardistas. Un experimento notable en el que tenemos que destacar el poderoso solo de piccolo de la parte final en el que como un moderno flautista de Hamelin, Eric nos invita a seguirle en un desfile interminable.

“Te On Sasje” – También la música contemporánea en su versión más próxima al minimalismo tiene cabida aquí, especialmente en lo que se refiere a los arreglos de la pieza aunque la melodía principal tiene una vitalidad narrativa casi cinematográfica y algún rasgo en el que creemos reconocer alguna influencia del británico Gavin Bryars mezclada con la de su compatriota Michael Nyman. Escuchamos en los últimos instantes una de las pocas intervenciones de Anne Mertens cantando una breve melodía de aire inquetante.

“Little Giant” – De nuevo un ritmo vivo nos invita desde los teclados a incorporarnos a una celebración en la que todo lo demás parece accesorio. Teclados, tuba y demás metales aparecen entregados al movimiento y breves melodías surgen y desaparecen por doquier sin un esquema preestablecido al que agarrarnos como oyentes. Otra pieza muy atractiva para la colección.

“Todesstreifen” – Asistimos ahora a un cambio de ambiente total cando Eric nos sumerge en una atmósfera extraña llena de sonidos etéreos, percusiones extrañas que parecen proceder de los propios instrumentos de viento y melodías que se esbozan pero nunca llegan a desarrollarse del todo. Un pasaje onírico en el que nos parece estar envueltos de una neblina que impregna todo de un sutil halo de irrealidad.

“Wetter” – Escondida tras un comienzo de teclados repitiendo una serie de acordes en la mejor tradición minimalista encontramos una de las grandes melodías del disco que se disuelve poco a poco en un segundo plano empujada suavemente por el clarinete primero y por el resto de la sección de viento después, que se apropia del tema y lo repite con pequeñas variaciones.

“Machine Code” – Las ideas no parecen escasear en la cabeza de Eric Mertens cuando el disco ya ha superado su ecuador y nos ofrece una pieza magistral que parte una vez más de una sólida construcción a partir de los teclados para materializarse a través de saxo y clarinete y tomar forma definitiva en la flauta del propio Eric.

“Spleen” – Tras un buen puñado de piezas en las que los vientos eran protagonistas, escuchamos ahora una maravillosa composición para teclado que, de haber sido interpretada con un piano convencional y no por uno eléctrico, muchos relacionaríamos inmediatamente con la obra de su hermano. Hay algunos arreglos electrónicos y de cello que acompañan en momentos puntuales al teclista pero que no interfieren en demasía con la melodía central. Un excelente ejemplo de las capacidades como compositor de Eric en una de las piezas más inspiradas del trabajo.

“Schitter” – El jazz vuelve a asomarse por el disco (siempre dentro de una definición muy laxa del género) en la recta final del mismo. Es esta una composición a la medida de Dirk Descheemaeker y su particular forma de frasear. No es lo más destacado del trabajo pero se deja escuchar.

“Sirens” – Tardó mucho en llegar pero por fin encontramos un tema en el disco que podemos identificar claramente con el estilo de Wim Mertens y es que Eric utiliza buena parte de los elementos más representativos de la música de su hermano, especialmente en sus primeros discos: melodías circulares, veloces ritmos y una voz principal ejecutando la melodía central por encima de todo el conjunto. Hay mucho de clásicos como “Gentlemen of Leisure” o “Salernes” en esta composición que podemos ver como un homenaje entre hermanos.

“Triangles” – Como despedida, Eric escoge un tema breve con ciertos toques de rock progresivo o quizá, y teniendo en cuenta la procedencia del músico, de rock en oposición en la línea de Univers Zero.

Eric Mertens sólo ha grabado un disco más con su nombre, publicado varios años después de éste y que a buen seguro tendrá su espacio en el blog más adelante. La repercusión de ambos trabajos ha sido, hasta donde sabemos, muy escasa y habla en favor de esa afirmación lo difícil que es hoy en día encontrar este “Spleen” en cualquier tienda. La carrera musical de Eric ha seguido por los mismos cauces por los que comenzó y su presencia en algunos de los discos más recientes de su hermano así lo atestigua.

Las escasas tiendas online que ofrecen este “Spleen” lo hacen a precios disparatados y en otras (lo decimos por experiencia propia) los plazos de entrega superan los 3 y 4 meses. Por ello no vamos a dejar aquí enlaces de ningún tipo para su compra, recomendando, eso sí, que si tenéis la extraña suerte de encontrar un ejemplar del disco a tiro, no dejéis pasar la oportunidad de haceros con él. No os defraudará.

domingo, 5 de mayo de 2013

Wim Mertens - Shot and Echo (1992)




Es muy posible que el mayor pico de popularidad de Wim Mertens, al menos en España, se situase en los últimos años de la década de los ochenta y los primeros noventa. Fue aquella una época en la que el músico belga visitaba con asiduidad nuestro país y su música sonaba en todas partes en forma de sintonías y hasta como fondo en anuncios televisivos.

Además, su obra de aquel periodo alternaba con igual fortuna discos de piano y voz con otros para grupo siendo ambos tipos de grabación igualmente bien acogidos. En 1991, sin embargo, Mertens nos sorprendió con una difícil trilogía de música experimental de una gran aridez y un tamaño descomunal. Simultáneamente, a modo de desquite, nos propuso un disco mucho más amable de piano que iba ser el inmediato antecesor de “Shot and Echo”, un trabajo que, en cierto modo, iba a sintetizar dos de las facetas del músico: sus composiciones para una pequeña banda de cámara con los sonidos más experimentales y arriesgados. No teníamos muy claro cómo tratar este disco ya que, en su momento, se publicó como un CD único aparecido simultáneamente con otro titulado “A Sense of Place”, de similar portada y contenido muy relacionado aunque de más difícil asimilación. En posteriores ediciones de “Shot and Echo”, ambos discos formaron un pack conjunto y es en este formato como será más fácil encontrarlo hoy para el oyente. A pesar de ello, hoy nos centraremos sólo en el disco publicado originalmente como “Shot and Echo” a secas.

La gran novedad para la grabación del disco es la reunión de una banda mucho más numerosa de lo habitual en la que se mantiene la nutrida sección de viento que suele aparecer en sus discos anteriores pero enriquecida con un pequeño grupo de cuerdas. Intervienen en “Shot and Echo”: Jan Buysschaert y Etienne Siebens (contrabajos), Karel Steylaerts y Lieben Vandewalle (cellos), Frans Vos (violín), Dirk Descheemaeker (saxo soprano y clarinete), Ward Hoornaert (trompeta), Herman Lemahieu (trompa), Hugo Matthijssen (tuba baja), Luc Verdonck (fagot), Eddy Verdonck (trombón bajo), Eric Mertens (flauta, piccolo, piano eléctrico), Katelijne Van Laethem (voz), Peter Verbraeken (guitarra) y Stefaan Poelmans y el propio Wim Mertens (piano).



“Their Duet” – En muchos trabajos de Mertens, y es algo que hemos señalado en varias ocasiones, el músico belga hace una especie de “deconstrucciones” de composiciones propias, normalmente aparecidas en el mismo disco. Por descabellado que pueda parecer, siempre hemos tenido la impresión de que el tema que abre “Shot and Echo” es también una “deconstrucción” de una pieza tan conocida como es el famoso “Canon en re menor” de Johann Pachelbel. Evidentemente, nadie que escuche el tema de Mertens pensará en la inmortal obra del compositor alemán del XVII pero si hacemos un esfuerzo y pensamos en el bajo continuo del Canon interpretado por las tubas y continuamos así durante el resto de la pieza, es posible que encontremos alguna similitud más. En cualquier caso, “Their Duet” es una excelente muestra del talento de Mertens en la que, como novedad, escuchamos a la vocalista Katelijne Van Laethem cantando en un registro muy similar al que suele emplear el propio Mertens que renuncia a esa faceta suya en el disco. “Their Duet fue la sintonía de un anuncio televisivo de una aerolinea en aquellos años, lo que ayudó a la difusión de la música de su autor en aquel momento.

“His Own Thing” – Continúa el disco con uno de los cortes más enrevesados y complejos de su autor. Interpretado exclusivamente por los instrumentos de viento, el tema es una intrincada cascada de melodías pleno de ritmo, con aire circense en algún momento pero sin llegar a adoptar en ningún momento una forma reconocible. Una rareza notable incluso dentro de la discografía de Mertens, pródiga en rarezas de todo tipo. Con todo, hay algo de hipnótico en la composición que la hace tremendamente adictiva.

“Watch Over Me” – Al igual que en los temas anteriores, comienza la pieza con una fuerte base rítmica a base de instrumentos de viento aunque pronto percibimos la diferencia, especialmente cuando entra el piano, majestuoso durante toda la pieza antes de dar paso a la melodía principal, puro Wim Mertens, a cargo del clarinete de Dirk Descheemaeker. Sin duda estamos ante una de las piezas más memorables de su autor que continúa de alguna forma la senda que comenzó a dibujar con “No Testament” o “The Whole” en el anterior disco del músico para grupo, comentado tiempo atrás en el blog: “Motives for Writing”.




“One Who Matters” – Llegamos así a un cambio radical en el disco con un tema protagonizado en su inicio por las cuerdas, casi inéditas hasta este momento. Suena un chelo con una melodía repetitiva que servirá de base para toda la pieza y para la pareja de violines que le acompañan trazando una serie de líneas al unísono. Instantes después aparece la trompeta que será la protagonista en lo sucesivo, acompañada ya del resto de las cuerdas. La composición es triste, reflexiva, y nos recuerda ligeramente a ese registro más vanguardista del Mertens de “Alle Dinghe”, obra compuesta más o menos en la misma época que “Shot and Echo”.

“Silver Lining” – Continúa el disco por una línea que se llega a convertir en plomiza por lo opresivo que suena el comienzo del siguiente corte, en el que las tubas repiten una y otra vez una melodía oscura apoyadas por las maderas en una especie de ostinato desesperanzado. Aparece entonces para iluminar la escena la guitarra eléctrica en un contraste que nos descoloca por completo por lo inesperado de un sonido así en este entorno. Casi al mismo tiempo entra en acción la voz de Katelijne entonando una salmodía a base de fonemas sin significado alguno que confiere al conjunto un raro aire procesional con el que transcurre hasta su final.

“Shot One” – Mertens le da un giro radical al disco con uno de los temas más vitales y alegres de su carrera. Introducido por una melodía tan simple como bella al piano, aparecen sucesivamente las cuerdas, las flautas y el clarinete incorporándose a un festival colorido y optimista que culmina cuando escuchamos de nuevo a la Van Laethem. Sólo por la presencia de temas como éste, “Their Duet” o “Watch Over Me”, “Shot and Echo” ocuparía ya un lugar destacado en la discografía de Mertens independientemente del resto de las piezas del álbum pero éste no ha terminado aún.




“We’ll Find Out” – Como sucedía con alguno de los temas anteriores, la instrumentación de este corte, casi exclusivamente formada por instrumentos de viento nos recuerda al disco “Motives for Writing” y, ciertamente, en muchos momentos la pieza podría pasar por una compuesta en aquel momento, especialmente con el solo de clarinete que ocupa toda la parte central en la que se acompaña por las cuerdas. A aquellos a los que, como a nosotros, les encanta esta faceta del compositor belga, “We’ll Find Out” les parecerá un tema excelente. La aparición de la trompeta en determinados momentos en los que muestra apuntes breves de lo que podría ser una gran melodía, refuerza nuestra impresión de que estamos ante otro de los muchos grandes momentos del disco.

“Let Him Go” – Quizá el tema más extraño y que menos encaja en el conjunto del disco sea el que nos acerca al final. Para empezar, el ritmo está marcado por el piano eléctrico que sirve de introducción  para la guitarra, a cuyo sonido no terminamos de acostumbrarnos. El ritmo es vivo y se asemeja a un tango lo que nos descoloca aún más. Aparecen los vientos para apuntalar el armazón rítmico y la vocalista comienza a cantar una de las melodías sin texto de Mertens. No podemos decir que el tema nos desagrade pero no terminamos de estar cómodos ante esta pieza que nos deja en las puertas de la conclusión del trabajo.

“Wandering Eyes” – Si hay algo que distingue a Mertens de otros músicos a los que se les ha colgado la etiqueta de “minimalistas” es su extraordinario talento para crear melodías de una belleza difícil de igualar. Son melodías, además, que, en su mayoría, no requieren de alardes de virtuosismo ni tienen grandes complejidades técnicas. Es esta aparente simplicidad la que las hace más encantadoras. En el tema que cierra este “Shot and Echo” nos encontramos con un ejemplo perfecto de esto que decimos: Mertens se inventa una melodía espectacular en la que lo único que falla es el desarrollo a lo largo de casi diez minutos que se nos antojan excesivos.

“Shot and Echo” aparece como “encajonado” entre dos obras monumentales de Mertens como fueron el ciclo “Alle Dinghe”, compuesto por siete discos y el posterior “Gave Van Niets”, integrado a su vez por otros diez. Teniendo en cuenta la evidente poca comercialidad de estos dos mamotretos (dicho sea con todo el cariño que nos merece el autor), es posible que Mertens quisiera dar a “Shot and Echo” un aire más alegre y directo de lo habitual a modo de compensación hacia sus seguidores, algo que consigue en muchos momentos. Nuestra opinión acerca del disco es la mejor y no podemos dejar de recomendarlo. Quizá no sería nuestra primera opción a la hora de acercar a un oyente neófito a la obra del músico belga pero sí que sería un disco que ese hipotético aficionado debería escuchar tarde o temprano para tener una visión acertada de la obra de Mertens. Como indicábamos anteriormente, es muy probable que el comprador que hoy quiera adquirir el disco, se encuentre con una edición doble en la que se incluya también el disco “A Sense of Place” como ocurre con nuestros enlaces sugeridos. Dado que ese trabajo apareció en un primer momento como disco independiente, tendrá su sitio aquí más adelante. Por ahora, podeis adquirir ambos discos en los siguientes enlaces:

amazon.es

fnac.es

Os dejamos con una versión en directo de "Wandering Eyes":

sábado, 23 de julio de 2011

Wim Mertens - Motives for Writing (1989)


Probablemente, "Motives for Writing" sea uno de los discos más infravalorados de Wim Mertens. Cuando uno piensa en la trayectoria del belga, nos vienen a la cabeza grandes títulos, algunos de los cuales ya han aparecido por aquí. Sólo tras un repaso más concienzudo a su discografía, algunos aficionados mencionarán este trabajo.

Sin embargo, creemos que es una de sus obras más destacadas y la que, en cierto modo, cierra una primera etapa en su trayectoria en la que ha conseguido hacerse un nombre en el ámbito europeo y comienza a abrirse paso en Estados Unidos con un par de recopilatorios en el sello Windham Hill. En cierto modo, "Motives for Writing" es un paso adelante de Mertens hacia una música mucho más experimental y arriesgada si cabe (de hecho, es el último trabajo antes de "Alle Dinghe", primero de sus ciclos dedicados a formatos musicales realmente inusuales y difíciles de asimilar a la primera).

La formación que interpreta la obra es bastante particular. Nos encontramos el piano y la voz habituales de Mertens que interpreta también el piano eléctrico, el cello de Lieven Van de Walle y el contrabajo de Etienne Siebens. Lo demás es una sección de viento de ocho músicos más: Jef Coolen (trompeta), Dirk Descheemaeker (clarinete, saxo soprano), Marc Grauwels (flauta piccolo), Eric Mertens (flauta piccolo), Geert Steen (tuba), Eddy Verdonck (trombón) y Luk Verdonck (fagot).Cierra el listado la percusión de Marc Bonne.

El disco sorprende desde el primer tema, la breve "Watch!", pieza intensa y muy rítmica con cierto aire circense. De las restantes cinco composiciones, tres son de larga duración, de corte vanguardista y difícil asimilación en una primera escucha pero que con el tiempo resultan deliciosas. Las otras dos son auténticas maravillas. La que abre la cara B del vinilo es la titulada "No Testament" y podemos afirmar que es una de las mejores composiciones de Mertens en toda su trayectoria. Comienza con una repetitiva secuencia de cello, contrabajo y maderas a las que pronto se incorporan el resto de los vientos y la percusión... ¡pero qué percusión! Cuesta encontrar una pieza en la que la parte percusiva sea tan majestuosa hasta el punto de casi convertirse en el eje de toda la composición. Sólo la exhibición de facultades de Mertens y su conjunto en "No Testament" justificaría todo el disco pero aún falta la pieza que cierra el trabajo, "The Whole", igualmente magnífica en sus poco más de tres minutos.

Mertens nos muestra un nuevo modo de escribir en este disco más personal que nunca y que estamos seguros de que os gustará, y más teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos con mejor acogida por vuestra parte de los que han ido apareciendo en el blog.

Para comprar el disco:

fnac.es

play.com

Y un video con esa maravilla que es "No Testament":

miércoles, 11 de mayo de 2011

Wim Mertens - Zee Versus Zed (2010)


Mertens se está conviertiendo ya en un clásico del blog y seguirá apareciendo con bastante frecuencia por aquí. Nos centramos en esta ocasión en su penúltimo trabajo, publicado el año pasado. A nuestro juicio, Mertens entró en un cierto bache creativo a partir de "Integer Valor" de 1998, con notables excepciones, principalmente en trabajos incluídos dentro de sus monumentales ciclos con material básicamente experimental. Nos referimos a "Poema" enmarcado en el ciclo "Kere Weerom" y "Human Guesswork" del ciclo "Aren Lezen".

Esta etapa con trabajos más bien flojos dada la entidad del artista alcanza su punto más bajo con el reciente "L'Heure du Loup" y su antecesor "Receptacle". Quizá por ello, nos sorprendió más que gratamente el lanzamiento de "Zee Versus Zed". Sin alcanzar aún el esplendor de sus obras más notables para grupo, creemos que este disco alcanza un nivel brillante y recupera al Mertens más inspirado.

La formación del Wim Mertens Ensemble la componen algunos de los músicos habituales del belga, que en los años anteriores no siempre habían tomado parte en las grabaciones de éste.

Para comprar el trabajo:

play.com

Una muestra de lo que encontrareis en él: