sábado, 15 de agosto de 2026

Steven Wilson - NSRGNTS RMXS (2009)



“Insurgentes”, el disco de debut en solitario de Steven Wilson en 2008, tuvo, como suele ocurrir con todos sus proyectos, varios lanzamientos asociados que servían para complementarlo en alguna medida. En este caso, además de la habitual edición “deluxe” con material adicional, se hizo también un documental (dirigido por Lasse Hoile) y de organizó un concurso de remezclas del tema “Abandoner”. Para ilustrarlo se creó una web en la que se incluyeron ejemplos de otras canciones del trabajo recreadas por otros artistas. La mezcla ganadora fue obra del programador informático polaco Łukasz Langa, especialista en desarrollar software musical.


A partir de ahí surgió la idea de publicar un EP completo con versiones de “Insurgentes” entre las que se encontrarían tanto las muestras que ya habían aparecido en la web como otras nuevas y el tema ganador del concurso. Iba a ser un lanzamiento bastante particular ya que los temas que aparecerían en la versión CD eran otros diferentes de los que se publicarían en vinilo y solo la edición digital los incluiría todos. El trabajo salió a la venta en 2009 bajo el título de “NRSGNTS RMX”.


“Harmony Korine (David A. Sitek magnetized nebula mix)” - La primera mezcla corre por cuenta del guitarrista y teclista de la banda norteamericana TV on the Radio, David Andrew Sitek con la adición de una pequeña banda de metales formada por Jneiro Jarel (trompa), Stuart Bogie (saxo), y Todd Simon (trompeta). Comienza de forma muy fiel al original con la hipnótica guitarra de Wilson que abría la canción pero enseguida aparecen nuevos arreglos electrónicos con una base rítmica muy oscura que encaja como un guante con la canción. Es una versión con toques industriales que le dan un aire nuevo muy interesante aunque siempre es difícil desligarla de la incluida en el disco matriz.




“Get All You Deserve (Dälek mix)” - La segunda mezcla está firmada por los miembros del dúo de hip-hop, Dälek. Es un trabajo en un tono completamente diferente el corte anterior que en su inicio suena  como un tema ambient al que los miembros de Dälek van superponiendo la voz de Wilson, casi fantasmal. Es más tarde cuando entra una base rítmica que ya encaja más con el mundo del hip-hop del que proceden los colaboradores. Aún siendo una interpretación de la canción muy diferente al original, nos ha gustado siempre y nos parece una revisión muy inspirada.


“Abandoner (Engineers mix)” - La banda británica Engineers es la responsable de esta mezcla. Es un grupo encuadrado siempre en el “shoegaze” y el “dream pop” y su interpretación de la canción de Wilson va en esa línea, muy ambiental y etérea que sólo se acerca a los tintes oscuros del tema original en su segunda mitad, cuando nos invaden las guitarras más densas y la atmósfera se acerca a la de los discos más tenebrosos de Bass Communion.


“Salvaging (Pat Mastelotto mix)” - El siguiente en dejar su visión de una de las canciones del disco es nada menos que el batería de King Crimson, Pat Mastelotto. Pat no participó en el disco original pero sí en otro de los proyectos de Wilson de aquel año: el disco “Schoolyard Ghosts” de la banda No-Man. La colaboración se repetiría en el futuro, sin ir más lejos, en el siguiente trabajo de Wilson en solitario: “Grace for Drowning”. Su remezcla es fantástica, con toques de rock progresivo y un montón de instrumentos adicionales como los bajos de Markus Reuter, el Theremin de Pamelia Kurstin o el acordeón de Kimmo Pohjonen. Mucho riesgo que en este caso es proporcional al acierto de Pat.




“Abandoner (danse macabre mix)” - Este es el remix que ganó el concurso del que hablamos al principio. Como ya dijimos antes, su autor es programador informático y desarrollador de software musical por lo que no es de extrañar la gran calidad de la producción, muy electrónica y llena de capas de sonido y samples que nos llevan a un lugar completamente diferente de la mezcla de Engineers que escuchamos antes aunque la segunda parte del remix sí que tiene la huella de Wilson más presente con un peso casi abrumador, eso sí, de los sonidos de piano. Un revisión fantástica en nuestra opinión.


“Get All You Deserve (Fear Falls Burning Mix)” - La última colaboración del disco es la del músico ambient belga Dirk Serries bajo su pseudónimo Fear Falls Burning. Serries ya había trabajado con Bass Communion, el proyecto ambient de Wilson, con su anterior alias (Vidna Obmana). Con esos precedentes cabría esperar una versión extremadamente oscura y opresiva pero no es así. Serries acompaña la voz de Wilson de diferentes sintetizadores que complementan el piano original pero de una forma amable en los primeros minutos. Luego la cosa cambia un poco pero sobre todo en pequeños detalles. Es en el tramo final en el que encontramos el descenso a los infiernos sonoros que Wilson y Serries nos ofrecieron en su proyecto conjunto “Continuum” unos años antes.


Normalmente los discos de remezclas no tienen muy buena fama y su acogida, más allá de los fans del artista de turno, no es demasiado buena. En nuestro caso no tenemos ningún problema al respecto y siempre estamos abiertos a meternos en ellos como se merecen aunque sí que es cierto que, en la mayoría de las ocasiones, no terminan de aportarnos demasiado. En cuanto a “NSGRNTS RMXS” tenemos que decir que es un disco que nos gusta bastante, muy equilibrado en el sentido de que no hay mezclas que destaquen mucho (para bien ni para mal) sobre las demás y que se puede escuchar en cualquier momento como un disco más del artista. Sin embargo, a la hora de la verdad, lo cierto es que recurrimos a él muy pocas veces y la mayor parte de ellas son como parte de una revisión completa de la discografía de su autor y no como una escucha independiente. En todo caso, es un trabajo digno de tener en cuenta, especialmente si sois aficionados a la música de Steven.

jueves, 30 de julio de 2026

Pierre Moerlen's Gong - Time is the Key (1979)



Si hubo algo destacado en la revolución que surgió en el rock de los años setenta fue la ruptura de las barreras entre estilos que permitió a muchas bandas incorporar elementos de jazz, de música clásica y de diversos géneros al sonido clásico del propio rock. Esto también se reflejó en los instrumentos que pasaron de la clásica formación de bajo-guitarra(s)-batería a configuraciones en las que tenían cabida desde la flauta (Jethro Tull, Focus o Camel) hasta el violín (Curved Air o UK), pasando por el fagot o el oboe de Univers Zero. Dentro de esa efervescencia creativa siempre nos llamó la atención el trabajo del vibrafonista Pierre Moerlen a quien conocimos por sus colaboraciones con Mike Oldfield y más tarde por su trabajo con su propia banda: Pierre Moerlen's Gong, de quienes ya comentamos un par de discos en el pasado.


Hoy es el turno de “Time is the Key” (1979), segundo disco de la banda bajo la denominación que acabamos de mencionar aunque sería el cuarto desde que Moerlen tomó las riendas tras la salida de Daevid Allen de los Gong originales. La banda, de hecho, acababa de sufrir una remodelación quedando reducida a cuatro miembros en lo que sería su configuración más escueta hasta ese momento. Seguían en ella Pierre Moerlen (percusión y teclados) y Hansford Rowe (guitarras y bajo) y se incorporaban Bon Lozaga (guitarras) y Peter Lemer (teclados) para reemplazar a Benoit Moerlen, François Causse y Ross Record. También participa, aunque sea en calidad de invitado, el ex-miembro de la banda Allan Holdsworth (guitarras) acompañado del violinista Darryl Way (de los citados más arriba Curved Air), del bajista Joe Kirby y del guitarrista Nico Ramsden.  (quien participó también en las mismas fechas en el disco de Mike Oldfield, “Platinum”). En realidad no sólo fue Ramsden sino que el propio Moerlen junto con Hansford Rowe y Peter Lemer también intervinieron en la grabación del trabajo del bueno de Mike. No hay cronología exacta de ambas grabaciones por lo que no sabemos si Moerlen se llevó a toda su banda (entonces aún en formación) a las sesiones con Oldfield o se conocieron allí. Dado que Lemer ya había tocado con Oldfield y Moerlen en la gira de “Exposed” del primero de ellos, es posible que ahí surgiera su relación con Pierre.


“Ard Na Greine” - El primer corte del disco es una fiesta de percusiones con Moerlen tocando el vibráfono, las marimbas y demás instrumentos en una larga introducción que combina elementos de jazz con toques minimalistas. En la segunda mitad de la pieza aparece el bajo de Kirby y también el violín de Darryl Way en su única participación en el disco.


“Earthrise” - Sin solución de continuidad enlazamos con un corte más animado y rockero en el que aparece la batería y los teclados, siempre discretos, aportando contexto a las percusiones más que reclamando protagonismo.


“Supermarket” - En realidad toda esta parte funciona como una suite única dividida en varios movimientos. Este es el más rockero de ellos con la guitarra y el bajo eléctricos aportando ritmo a una buena melodía de Moerlen al vibráfono.


“Faerie Steps” - El cuarto movimiento mantiene el espíritu jazz-rock pero aquí es donde escuchamos al Moerlen más hipnótico que fue capaz de adueñarse de muchas partes de un disco tan monumental como era “Incantations” de Oldfield. Una pieza fantástica que siempre ha sido una de nuestras preferidas, no solo del disco sino de la banda de Moerlen.




“An American in England” - Hansford Rowe firma la única composición que no es de Pierre en el trabajo. El título tiene todo el sentido puesto que es el único miembro norteamericano de la banda. Como suele pasar, Rowe barre para casa y presenta una composición llena de juegos entre los diferentes bajos con apoyo puntual de guitarras y percusión. Una pieza muy diferente del resto, más progresiva, quizá, en una onda cercana a King Crimson salvando las distancias pero que nos gusta mucho.




“The Organ Grinder” - No podemos evitar ver este tema como una especie de respuesta al “Guilty” de Mike Oldfield con ese ritmo cercano a la música “disco” y esos teclados luminosos en pasajes concretos. Lozaga a la guitarra no es Oldfield pero se defiende bien a lo largo de todas sus intervenciones.




“Sugar Street” - La siguiente pieza da un salto a una suerte de jazz-funk con un ritmo muy marcado y una guitarra protagonista junto con el Polymoog de Lemer. No deja de ser otro tema acorde con los estilos que sonaban en aquellos años lo que convierte su escucha en un ejercicio de nostalgia de unos tiempos que no han terminado de envejecer bien.


“The Bender” - Como ocurría con los cortes iniciales, estamos ente otra suite con varias piezas unidas. En esta recogemos los patrones rítmicos del tema anterior y los vamos llevando hacia lo que podría ser el acompañamiento musical de una serie policiaca de los años setenta, con un interesante tema final de sintetizador a cargo del propio Moerlen.


“Arabesque Intro & Arabesque” - Enlazamos entonces con un tema de inspiración árabe, como ya hacía sospechar el título. Probablemente de lo mejor del disco ya desde el magnífico tema de batería y bajo que acompaña a la melodía central hasta su desarrollo posterior. Es también aquí donde aparece por primera vez en el disco Alan Holdsworth y ya lo hará para quedarse hasta el final.




“Esnuria Two” - La cosa evoluciona hasta lo que bien podría ser una jam-session en la que cada músico tiene su momento de gloria, destacando aquí especialmente el solo de Lemer al Yamaha CS80, sintetizador legendario donde los haya y nada fácil de “domar” a juicio de los que lo han podido disfrutar. Aunque la cosa se alarga algo más de lo necesario, es una tema que funciona muy bien y que nos deja en la pieza final que da título al álbum.


“Time is the Key” - La verdad es que solemos esperar mucho de una composición que el propio autor ha decidido que sirva para nombrar todo un álbum y en esta ocasión esa expectativa juega en nuestra contra ya que no nos parece nada especialmente destacado sino una ráfaga que podría habar ocupado cualquier otro lugar en el mismo y no nos habría llamado la atención.


Seguramente es injusto pero cuando escuchamos a Moerlen lo hacemos siempre con el filtro de Mike Oldfield en nuestra cabeza ya que fue a través de sus discos como conocimos al percusionista francés. Eso hace que de forma inconsciente la comparación entre ambos esté siempre en nuestra cabeza. Desde ese punto de vista, la obra de Moerlen con su banda tiene un serio handicap a nuestros oídos ya que somos demasiado fans de Oldfield como para que pueda resistir la comparativa. Sin embargo, si somos objetivos, nos parece claro que la personalidad musical de Moerlen es suficientemente fuerte como para dejar su impronta muy marcada en sus colaoraciones hasta el punto de que discos como “Incantations” no habrían sonado ni siquiera parecidos a como lo hacen sin su participación. “Time is the Key”, sin llegar al nivel de nuestro disco favorito de Moerlen, “Downwind”, es un disco notable que merecería un análisis más centrado en el propio disco y del que nosotros no somos capaces. Sirva esta entrada para animar al posible oyente a juzgar por sí mismo el disco y la obra de Moerlen haciendo abstracción de cualquier otra consideración.

viernes, 24 de julio de 2026

Aphex Twin - Richard D. James Album (1996)



Pocos artistas hemos conocido que nos generen un nivel de desconcierto similar al que nos provoca Richard D. James, más conocido como Aphex Twin, aunque en el disco que comentamos hoy se empeñe en recordarnos su nombre real. En una entrada anterior ya hablamos de cómo uno de sus discos dejaba descolocado a un crítico de música clásica pero es que el que comentamos hoy suscitó reacciones similares entre los entendidos aunque siempre con la impresión general de que estábamos ante el que podría ser el mejor disco de su autor hasta el momento. Una de las reseñas que apareció en su día indicaba que con este disco “parecía que Richard D. James se reía con nosotros en lugar de hacerlo de nosotros como en sus trabajos anteriores. Para contextualizar, hoy vamos a hablar de “Richard D. James Album”, disco que apareció en 1996 y que iba a ser su cuarto CD de larga duración. Se trata de la entrada por parte del artista en el “Drill'n'bass”, un sub-género caracterizado por ritmos imposibles llenos de acelerones, frenazos y cambios constantes que lo convertían en una gran paradoja porque era música de baile que no se podía bailar. Para ello toda la composición y gran parte de los tratamientos sonoros se hizo directamente en un ordenador a base de samples y manipulaciones de los mismos. Todo lo que suena en el disco está hecho por el propio Richard.


“4” - Comenzamos con un ritmo velocísimo que por momentos se comprime en ráfagas imposibles. Lo interesante sucede por debajo. Ahí aparecen capas de sonido, cuerdas sampleadas (creadas a partir de un solo violín, si nos creemos a su autor) y sonidos electrónicos muy sencillos en apariencia pero con un trabajo de producción muy complejo. La melodía lucha por parecer organizada en medio del caos rítmico que la rodea y llega a conseguirlo la mayor parte de las veces.




“Cornish Acid” - La cosa sigue, como insinúa el título, con sonidos ácidos que saltan a lo loco acompañados de la parte rítmica. En contraste, una melodía de fondo que se desarrolla lentamente, a medio camino entre los sonidos enigmáticos de “Doctor Who” y el ambient más clásico. El corte es muy breve y cuando termina tenemos la sensación de que se nos acabó el crédito en mitad de la partida de la máquina más atractiva de las recreativas del barrio.


“Peek 824545201” - Lo siguiente es más experimental si cabe con un Aphex Twin entregado a los ritmos más desconcertantes que, en alguna ocasión se organizan y tejen una breve melodía inteligible. Cuesta entrar pero una vez que lo haces es fascinante.


“Fingerbib” - Llegamos a una de las composiciones más sorprendentes del álbum que combina un tono y una melodía casi infantiles con un uso reconocible de los sintetizadores en lo que podría ser lo más parecido a una canción convencional en todo el disco. Pese a ello seguimos teniendo acelerones, frenazos y desarrollos rítmicos inesperados lo que nos nos impide disfrutar de un tema inesperadamente naíf.


“Carn Marth” - De todas formas no tardamos mucho en sumergirnos de nuevo en el caos más lo que podamos imaginar con uno de nuestros cortes favoritos del disco que reúne todo lo que uno esperaría de un trabajo de Aphex Twin. Teniendo en cuenta que “drill” en inglés significa “taladradora”, entendemos que este tipo de música haya recibido el calificativo de “drill'n'bass”.


“To Cure a Weaking Child” - Otra pieza fantástica es la que viene a continuación en la que el músico opta por samples vocales infantiles para hacer la melodía central, acompañados de una melodía repetitiva que suena de fondo a modo de canción de cuna mientras adereza todo el conjunto con ritmos delirantes. Lo curioso es que, por alguna de esas extrañas conexiones (o desconexiones) que se dan en nuestros cerebros en mucho momentos, hay algo aquí que nos recuerda a Vangelis.




“Goon Gumpas” - Continuando con ese aire entre inocente e infantil, tenemos aquí una excelente melodía muy divertida en forma de marcha, que nos permite un momento de relax antes de meternos en el último tramo.


“Yellow Calx” - Regresamos a la fórmula que combina ambientes y temas lentos con ritmos que quizá deberían llevar una advertencia para personas propensas a los ataques epilépticos ya que son el equivalente musical a las tormentas visuales tan comunes en algunos “animes”. Con todo, la parte electrónica más melódica es excelente.


“Girl/Boy Song” (NLS Mix) – El single más conocido del disco fue publicado también de forma independiente más adelante. Si nos quedamos con la parte no rítmica es una preciosa pieza de cuerdas que podría acompañar las imágenes de una película de época incorporando, incluso, algo de épica. Lo que ocurre es que el despliegue de ritmos que entran y salen continuamente mezclando tiempos y compases como si no hubiera un mañana hacen imposible concentrarse solo en lo melódico. En todo caso es una pieza excelente que nos gusta cada vez más.




“Logan Rock Witch” - El cierre del disco es una extravagancia que utiliza los instrumentos más curiosos para la parte de la percusión, como el arpa de boca, el cencerro, cajas de todo tipo, campanas, etc. para mezclarlos con un solemne órgano de iglesia y un silbato de émbolo entre otros recursos, digamos, inusuales.


Algunas ediciones del disco incluían el EP “Girl/Boy” con sus diferentes caras B pero no es el que tenemos por lo que la versión que comentamos es la “corta”. Somos conscientes de que la música de Aphex Twin no es para todo el mundo y tampoco tenemos claro qué nicho de melómanos es el más adecuado para hacerles esta recomendación. Hemos escuchado discos de intérpretes clásicas que han incluido en sus repertorios piezas de Richard D. James (pensamos en las hermanas Labeque) por lo que está claro que no estamos ante un tipo gracioso sin más. También tenemos claro que su trabajo con las texturas sonoras y los samples están al nivel de los más grandes de la electrónica contemporánea y es evidente que, si es una de las grandes figuras de un género como la IDM (por pretencioso que suene eso de “Intelligent Dance Music” es por algo.