domingo, 23 de agosto de 2026

Wim Mertens - As Water is to Fish (2025)



Es evidente que Wim Mertens no tiene hoy en día la notoriedad mediática de la que gozó en su época de mayor popularidad pero eso no ha hecho que su presencia en los escenarios y su producción musical haya decaído en absoluto, sobre todo en lo que a cantidad de conciertos y discos se refiere. Tanto es así que en este blog, en el que es uno de los músicos más reseñados, no nos da tiempo a comentar todas sus novedades y hay discos que se nos van quedando atrás en el tiempo sin llegar a tener el espacio que merecen. Hoy nos saltamos un trabajo que apareció en 2024 para pasar su último disco publicado.


Su última obra larga en ver la luz (recientemente ha lanzado un tema suelto, probable adelanto de un nuevo disco) salió a finales de 2025 con el título de “As Water is to Fish”, una composición para grupo interpretada por los miembros del Wim Mertens Ensemble que el propio Mertens organiza en cuatro secciones en los créditos del disco: las maderas con Dirk Descheemaeker (clarinete, saxo soprano), Bart Watté (clarinete, corno di bassetto), Filip Neyens (fagot) y Hendrik Pellens (saxo tenor); los metales formados por Anthony Devriendt (trompa) y Bernd Van Echelpoel (tuba); las cuerdas con Tatiana Samouil (violín), Liesbeth de Lombaert (viola), Lode Vercampt (violonchelo) y Ruben Appermont (contrabajo) y, por último, Hana Grociak al arpa, Peter Verbraken a las guitarras, la percusión de Evert Van Eynde y el propio Mertens al piano.


El concepto del trabajo era extraño, especialmente si tenemos en cuenta que los últimos discos de Mertens giraban alrededor de temas profundos y trascendentales del mundo de la política, la filosofía o la literatura. En esta ocasión, al músico belga le dio por pensar en los peces y todo gira, en sus propias palabras, alrededor de tres ideas:


“si un pez llora ¿se ven sus lágrimas?”

“¿el pez es consciente del agua?”

“el pez no necesita definir el agua”


Una forma de inspirarse, en fin, como otra cualquiera y una buena excusa para componer una obra que el músico da a entender que se completó en apenas una semana si atendemos al título del primero de los cortes del disco, algo así como “Vaya semana que hemos pasado una vez más”.


“Want Het Was Me Het Weekje Weer Wel” - Comenzamos con uno de nuestros cortes favoritos del disco en el que nos recibe el inconfundible piano de Wim con un melodía muy dinámica a la que enseguida se suman los vientos y parte de las cuerdas. Es ese Mertens de los últimos años en el que los instrumentos tienen mucha independencia entre sí en muchos momentos ocupando espacios completamente libres sin subordinarse casi nunca a los demás. La segunda mitad, con la entrada de la percusión suena más organizada y nos prepara para el resto del viaje.




“Bon Gré, Mal Gré” - Nos ofrece ahora el músico una de esas piezas largas y ultra repetitivas en las que una bonita secuencia melódica se repite una y otra vez con escasas variaciones mientras que son el resto de instrumentos los que van haciendo su trabajo alrededor. Una gran sucesora, en este estilo, de otros temas como fueron “Kaf” en el disco “Jeremiades” o “Not Me” en “Jardin Clos”.


“Une Fois Chaque Fois” - Continuamos con un estupendo dúo de piano y clarinete por parte de esa pareja artística que forman desde hace más de cuarenta años Mertens y su escudero Dirk Descheemaeker. Una pieza lenta y melancólica en la que el talento melódico del compositor belga nos remite a sus mejores tiempos. Tras los primeros minutos se incorporan el resto de instrumentos con especial protagonismo del violín que ocupa en todo el disco un papel mucho más preponderante de lo habitual en la obra de Mertens.


“Effet-Tunnel” - Escuchamos ahora al “ensemble” completo en una pieza llena de energía e inspiración muy en la línea del Mertens más reciente aunque también con trazas del autor de obras maestras como el extraordinario “Integer Valor” (1998). Diríamos que es uno de los mejores temas del disco pero lo cierto es que el nivel es tan parejo en todo el CD que nos cuesta mucho decantarnos con claridad por una u otra composición.


“Error-tolerant” - Toca ahora oír al Mertens más juguetón, casi infantil, con ritmos sincopados, protagonismo de las maderas y un tono ingenuo que nos encanta. Hay algo en esta pieza (quizá la propia instrumentación, quizá ese leve aire jazzístico) que nos remite de forma inconsciente al magnífico “Speen” publicado por su hermano Eric en 1994.


“Archivcharakter” - Tras la diversión es tiempo de entrar en temas más profundos que Mertens aborda al piano con la ayuda de la sección de cuerda. La melodía es una de las más inspiradas del disco y está al nivel de los grandes trabajos del belga. Eso es decir mucho para un artista cuya producción se extiende a lo largo de varias decenas de lanzamientos.




“Amorce” - Es sorprendente la facilidad para la melodía que tiene Mertens, sumada, además, a una extraña capacidad para que cualquier tema nuevo nos suene familiar con solo unos pocos acordes hasta el punto de que, incluso en una primera escucha, seamos capaces de ir anticipando la evolución del mismo mentalmente. Este es uno de los casos en los que nos ocurre eso: una melodía de piano que crece y se desarrolla con la ayuda de todas las secciones de la banda, especialmente de las cuerdas y las maderas. Una delicia.


“Mutual Overwriting” - Algo tan sencillo como un piano dibujando escalas arriba y abajo puede ser la base perfecta para una melodía tan aparentemente fácil como hechizante hasta el punto de convertir una composición inocente en una pieza maravillosa que no nos cansamos de escuchar.


“Catch-all Procedures” - No es muy dado Mertens a los valses pero en esta ocasión opta por uno de ellos y lo cierto es que le sale una verdadera joya en la que nos fascina especialmente el diálogo de los instrumentos de vientos sobre la base del piano. Toques de jazz e improvisación para otro tema excepcional.


“Weakening It” - En alguno de los comentarios anteriores hacíamos referencia al disco “Integer Valor” y esta composición es otra de las que nos encajaría perfectamente en aquella época de finales de los años noventa y en ese sonido que Mertens empezó a desarrollar por aquel entonces. Es inevitable que temas de aquellos años como “Yes, I Never Did” nos vengan a la cabeza en cuanto escuchamos los primeros compases de este y eso es señal de que estamos ante un Mertens en la mejor de las formas.




“Brachliegend” - Para terminar, Wim se nos pone sentimental con otro de esos temas lentos que son toda una carga de profundidad. Inexplicable que tantos años después siga el músico belga mostrando esa habilidad para dar siempre con la tecla justa en cada momento.



Resulta complicado escribir una nueva reseña para un músico tan prolífico como Wim Mertens porque las conclusiones finales, por fuerza, son siempre repetitivas y similares a las de alguno de sus últimos trabajos, ya sean positivas o negativas. En lo que se refiere a “As Water is to Fish”, nuestra opinión es que estamos ante un gran disco si lo confrontamos con los publicados por Wim en los últimos quince años. De hecho creemos que podría resistir la comparación con los mejores de este periodo sin perderla con ninguno. Eso es buena señal porque hablamos de una etapa irregular en la obra de Mertens pero en el que han aparecido cosas realmente buenas. A estas alturas tampoco es que eso importe mucho porque nuestro querido pianista va a contar siempre con nosotros para prestarle atención a cualquier cosa que haga sin que un disco flojo o un bajón de creatividad ocasional varíe en demasía nuestra opinión general sobre él. Es uno de esos artistas cuya carrera hemos seguido casi desde el primer momento y de cuya mano hemos ido creciendo y moldeando un gusto musical concreto lo que forma un vínculo que creemos indestructible. Ojalá todos los lectores puedan disfrutar de su música como lo hacemos nosotros porque es algo muy especial.

sábado, 15 de agosto de 2026

Steven Wilson - NSRGNTS RMXS (2009)



“Insurgentes”, el disco de debut en solitario de Steven Wilson en 2008, tuvo, como suele ocurrir con todos sus proyectos, varios lanzamientos asociados que servían para complementarlo en alguna medida. En este caso, además de la habitual edición “deluxe” con material adicional, se hizo también un documental (dirigido por Lasse Hoile) y de organizó un concurso de remezclas del tema “Abandoner”. Para ilustrarlo se creó una web en la que se incluyeron ejemplos de otras canciones del trabajo recreadas por otros artistas. La mezcla ganadora fue obra del programador informático polaco Łukasz Langa, especialista en desarrollar software musical.


A partir de ahí surgió la idea de publicar un EP completo con versiones de “Insurgentes” entre las que se encontrarían tanto las muestras que ya habían aparecido en la web como otras nuevas y el tema ganador del concurso. Iba a ser un lanzamiento bastante particular ya que los temas que aparecerían en la versión CD eran otros diferentes de los que se publicarían en vinilo y solo la edición digital los incluiría todos. El trabajo salió a la venta en 2009 bajo el título de “NRSGNTS RMX”.


“Harmony Korine (David A. Sitek magnetized nebula mix)” - La primera mezcla corre por cuenta del guitarrista y teclista de la banda norteamericana TV on the Radio, David Andrew Sitek con la adición de una pequeña banda de metales formada por Jneiro Jarel (trompa), Stuart Bogie (saxo), y Todd Simon (trompeta). Comienza de forma muy fiel al original con la hipnótica guitarra de Wilson que abría la canción pero enseguida aparecen nuevos arreglos electrónicos con una base rítmica muy oscura que encaja como un guante con la canción. Es una versión con toques industriales que le dan un aire nuevo muy interesante aunque siempre es difícil desligarla de la incluida en el disco matriz.




“Get All You Deserve (Dälek mix)” - La segunda mezcla está firmada por los miembros del dúo de hip-hop, Dälek. Es un trabajo en un tono completamente diferente el corte anterior que en su inicio suena  como un tema ambient al que los miembros de Dälek van superponiendo la voz de Wilson, casi fantasmal. Es más tarde cuando entra una base rítmica que ya encaja más con el mundo del hip-hop del que proceden los colaboradores. Aún siendo una interpretación de la canción muy diferente al original, nos ha gustado siempre y nos parece una revisión muy inspirada.


“Abandoner (Engineers mix)” - La banda británica Engineers es la responsable de esta mezcla. Es un grupo encuadrado siempre en el “shoegaze” y el “dream pop” y su interpretación de la canción de Wilson va en esa línea, muy ambiental y etérea que sólo se acerca a los tintes oscuros del tema original en su segunda mitad, cuando nos invaden las guitarras más densas y la atmósfera se acerca a la de los discos más tenebrosos de Bass Communion.


“Salvaging (Pat Mastelotto mix)” - El siguiente en dejar su visión de una de las canciones del disco es nada menos que el batería de King Crimson, Pat Mastelotto. Pat no participó en el disco original pero sí en otro de los proyectos de Wilson de aquel año: el disco “Schoolyard Ghosts” de la banda No-Man. La colaboración se repetiría en el futuro, sin ir más lejos, en el siguiente trabajo de Wilson en solitario: “Grace for Drowning”. Su remezcla es fantástica, con toques de rock progresivo y un montón de instrumentos adicionales como los bajos de Markus Reuter, el Theremin de Pamelia Kurstin o el acordeón de Kimmo Pohjonen. Mucho riesgo que en este caso es proporcional al acierto de Pat.




“Abandoner (danse macabre mix)” - Este es el remix que ganó el concurso del que hablamos al principio. Como ya dijimos antes, su autor es programador informático y desarrollador de software musical por lo que no es de extrañar la gran calidad de la producción, muy electrónica y llena de capas de sonido y samples que nos llevan a un lugar completamente diferente de la mezcla de Engineers que escuchamos antes aunque la segunda parte del remix sí que tiene la huella de Wilson más presente con un peso casi abrumador, eso sí, de los sonidos de piano. Un revisión fantástica en nuestra opinión.


“Get All You Deserve (Fear Falls Burning Mix)” - La última colaboración del disco es la del músico ambient belga Dirk Serries bajo su pseudónimo Fear Falls Burning. Serries ya había trabajado con Bass Communion, el proyecto ambient de Wilson, con su anterior alias (Vidna Obmana). Con esos precedentes cabría esperar una versión extremadamente oscura y opresiva pero no es así. Serries acompaña la voz de Wilson de diferentes sintetizadores que complementan el piano original pero de una forma amable en los primeros minutos. Luego la cosa cambia un poco pero sobre todo en pequeños detalles. Es en el tramo final en el que encontramos el descenso a los infiernos sonoros que Wilson y Serries nos ofrecieron en su proyecto conjunto “Continuum” unos años antes.


Normalmente los discos de remezclas no tienen muy buena fama y su acogida, más allá de los fans del artista de turno, no es demasiado buena. En nuestro caso no tenemos ningún problema al respecto y siempre estamos abiertos a meternos en ellos como se merecen aunque sí que es cierto que, en la mayoría de las ocasiones, no terminan de aportarnos demasiado. En cuanto a “NSGRNTS RMXS” tenemos que decir que es un disco que nos gusta bastante, muy equilibrado en el sentido de que no hay mezclas que destaquen mucho (para bien ni para mal) sobre las demás y que se puede escuchar en cualquier momento como un disco más del artista. Sin embargo, a la hora de la verdad, lo cierto es que recurrimos a él muy pocas veces y la mayor parte de ellas son como parte de una revisión completa de la discografía de su autor y no como una escucha independiente. En todo caso, es un trabajo digno de tener en cuenta, especialmente si sois aficionados a la música de Steven.

jueves, 30 de julio de 2026

Pierre Moerlen's Gong - Time is the Key (1979)



Si hubo algo destacado en la revolución que surgió en el rock de los años setenta fue la ruptura de las barreras entre estilos que permitió a muchas bandas incorporar elementos de jazz, de música clásica y de diversos géneros al sonido clásico del propio rock. Esto también se reflejó en los instrumentos que pasaron de la clásica formación de bajo-guitarra(s)-batería a configuraciones en las que tenían cabida desde la flauta (Jethro Tull, Focus o Camel) hasta el violín (Curved Air o UK), pasando por el fagot o el oboe de Univers Zero. Dentro de esa efervescencia creativa siempre nos llamó la atención el trabajo del vibrafonista Pierre Moerlen a quien conocimos por sus colaboraciones con Mike Oldfield y más tarde por su trabajo con su propia banda: Pierre Moerlen's Gong, de quienes ya comentamos un par de discos en el pasado.


Hoy es el turno de “Time is the Key” (1979), segundo disco de la banda bajo la denominación que acabamos de mencionar aunque sería el cuarto desde que Moerlen tomó las riendas tras la salida de Daevid Allen de los Gong originales. La banda, de hecho, acababa de sufrir una remodelación quedando reducida a cuatro miembros en lo que sería su configuración más escueta hasta ese momento. Seguían en ella Pierre Moerlen (percusión y teclados) y Hansford Rowe (guitarras y bajo) y se incorporaban Bon Lozaga (guitarras) y Peter Lemer (teclados) para reemplazar a Benoit Moerlen, François Causse y Ross Record. También participa, aunque sea en calidad de invitado, el ex-miembro de la banda Allan Holdsworth (guitarras) acompañado del violinista Darryl Way (de los citados más arriba Curved Air), del bajista Joe Kirby y del guitarrista Nico Ramsden.  (quien participó también en las mismas fechas en el disco de Mike Oldfield, “Platinum”). En realidad no sólo fue Ramsden sino que el propio Moerlen junto con Hansford Rowe y Peter Lemer también intervinieron en la grabación del trabajo del bueno de Mike. No hay cronología exacta de ambas grabaciones por lo que no sabemos si Moerlen se llevó a toda su banda (entonces aún en formación) a las sesiones con Oldfield o se conocieron allí. Dado que Lemer ya había tocado con Oldfield y Moerlen en la gira de “Exposed” del primero de ellos, es posible que ahí surgiera su relación con Pierre.


“Ard Na Greine” - El primer corte del disco es una fiesta de percusiones con Moerlen tocando el vibráfono, las marimbas y demás instrumentos en una larga introducción que combina elementos de jazz con toques minimalistas. En la segunda mitad de la pieza aparece el bajo de Kirby y también el violín de Darryl Way en su única participación en el disco.


“Earthrise” - Sin solución de continuidad enlazamos con un corte más animado y rockero en el que aparece la batería y los teclados, siempre discretos, aportando contexto a las percusiones más que reclamando protagonismo.


“Supermarket” - En realidad toda esta parte funciona como una suite única dividida en varios movimientos. Este es el más rockero de ellos con la guitarra y el bajo eléctricos aportando ritmo a una buena melodía de Moerlen al vibráfono.


“Faerie Steps” - El cuarto movimiento mantiene el espíritu jazz-rock pero aquí es donde escuchamos al Moerlen más hipnótico que fue capaz de adueñarse de muchas partes de un disco tan monumental como era “Incantations” de Oldfield. Una pieza fantástica que siempre ha sido una de nuestras preferidas, no solo del disco sino de la banda de Moerlen.




“An American in England” - Hansford Rowe firma la única composición que no es de Pierre en el trabajo. El título tiene todo el sentido puesto que es el único miembro norteamericano de la banda. Como suele pasar, Rowe barre para casa y presenta una composición llena de juegos entre los diferentes bajos con apoyo puntual de guitarras y percusión. Una pieza muy diferente del resto, más progresiva, quizá, en una onda cercana a King Crimson salvando las distancias pero que nos gusta mucho.




“The Organ Grinder” - No podemos evitar ver este tema como una especie de respuesta al “Guilty” de Mike Oldfield con ese ritmo cercano a la música “disco” y esos teclados luminosos en pasajes concretos. Lozaga a la guitarra no es Oldfield pero se defiende bien a lo largo de todas sus intervenciones.




“Sugar Street” - La siguiente pieza da un salto a una suerte de jazz-funk con un ritmo muy marcado y una guitarra protagonista junto con el Polymoog de Lemer. No deja de ser otro tema acorde con los estilos que sonaban en aquellos años lo que convierte su escucha en un ejercicio de nostalgia de unos tiempos que no han terminado de envejecer bien.


“The Bender” - Como ocurría con los cortes iniciales, estamos ente otra suite con varias piezas unidas. En esta recogemos los patrones rítmicos del tema anterior y los vamos llevando hacia lo que podría ser el acompañamiento musical de una serie policiaca de los años setenta, con un interesante tema final de sintetizador a cargo del propio Moerlen.


“Arabesque Intro & Arabesque” - Enlazamos entonces con un tema de inspiración árabe, como ya hacía sospechar el título. Probablemente de lo mejor del disco ya desde el magnífico tema de batería y bajo que acompaña a la melodía central hasta su desarrollo posterior. Es también aquí donde aparece por primera vez en el disco Alan Holdsworth y ya lo hará para quedarse hasta el final.




“Esnuria Two” - La cosa evoluciona hasta lo que bien podría ser una jam-session en la que cada músico tiene su momento de gloria, destacando aquí especialmente el solo de Lemer al Yamaha CS80, sintetizador legendario donde los haya y nada fácil de “domar” a juicio de los que lo han podido disfrutar. Aunque la cosa se alarga algo más de lo necesario, es una tema que funciona muy bien y que nos deja en la pieza final que da título al álbum.


“Time is the Key” - La verdad es que solemos esperar mucho de una composición que el propio autor ha decidido que sirva para nombrar todo un álbum y en esta ocasión esa expectativa juega en nuestra contra ya que no nos parece nada especialmente destacado sino una ráfaga que podría habar ocupado cualquier otro lugar en el mismo y no nos habría llamado la atención.


Seguramente es injusto pero cuando escuchamos a Moerlen lo hacemos siempre con el filtro de Mike Oldfield en nuestra cabeza ya que fue a través de sus discos como conocimos al percusionista francés. Eso hace que de forma inconsciente la comparación entre ambos esté siempre en nuestra cabeza. Desde ese punto de vista, la obra de Moerlen con su banda tiene un serio handicap a nuestros oídos ya que somos demasiado fans de Oldfield como para que pueda resistir la comparativa. Sin embargo, si somos objetivos, nos parece claro que la personalidad musical de Moerlen es suficientemente fuerte como para dejar su impronta muy marcada en sus colaoraciones hasta el punto de que discos como “Incantations” no habrían sonado ni siquiera parecidos a como lo hacen sin su participación. “Time is the Key”, sin llegar al nivel de nuestro disco favorito de Moerlen, “Downwind”, es un disco notable que merecería un análisis más centrado en el propio disco y del que nosotros no somos capaces. Sirva esta entrada para animar al posible oyente a juzgar por sí mismo el disco y la obra de Moerlen haciendo abstracción de cualquier otra consideración.