jueves, 19 de marzo de 2026

King Crimson - The ConstruKction of Light (2000)



En la historia del rock no son pocos los discos que no son demasiado apreciados por sus autores tiempo después de haberlos publicado. El CD que hoy vamos a comentar entra de lleno en esa categoría ya que el propio Robert Fripp se mostró bastante descontento con él por una serie de razones que, si nos detenemos a valorarlas, hacen menos entendibles los motivos que llevaron al grupo a publicarlo. Nos situamos en los últimos años de la década de los noventa. King Crimson había puesto fin a una interesantísima etapa con el formato de doble trío (dos guitarras, dos bajistas y dos baterías) tras la salida de la banda de Tony Levin y Bill Bruford quedando reducidos a un formato de cuarteto más o menos convencional. Los años previos habían sido una época de gran experimentación con la puesta en marcha de los denominados “ProjeKcts”, combinaciones de diferentes miembros de la banda (nunca de los seis juntos) que ponían en común diferentes ideas expandiendo los límites sonoros y estilísticos del grupo. Curiosamente, los miembros que quedaban en King Crimson tras la salida del batería y el bajista (Fripp, Adrian Belew, Pat Mastelotto y Trey Gunn) no habían conformado ninguno de los “projeKcts” que se habian juntado para grabar y tocar en directo en aquellos años previos por lo que, cuando la banda se reunió para trabajar en el estudio de Adrian Belew, no tenían ningún material nuevo testado en directo como solía pasar en los trabajos anteriores de King Crimson. Esta es una de las razones aducidas por Fripp para que el disco no llegase a reflejar la energía y la fuerza que solían tener las grabaciones de King Crimson en encarnaciones anteriores.


“ProzaKc Blues” - El disco empieza con una descarga de energía brutal de la que solo nos desconecta la voz distorsionada de Belew cantando un blues etílico que calificaríamos de broma si le encontrásemos la gracia. De todas formas, es un tema potentísimo con una sección rítmica demoledora y una guitarras apabullantes que nos pone en guardia ante lo que puede ser el resto del disco.


“The ConstruKction of Light” - El corte que da título al trabajo está dividido en dos partes, una instrumental y una canción. El instrumental está marcado por una intrincada línea de bajo que se desarrolla de la mano de la batería electrónica hasta que llegamos a la parte de las guitarras en la que Fripp y Belew se lanzan en una serie de contrapuntos alrededor de los que serpentea el bajo de Trey Gunn, fascinante en toda la pieza. En el tramo final vuelven a brillar las guitarras hasta desembocar en un sección muy reconocible que nos remite a la época de “Three of a Perfect Pair”. La parte cantada es casi anecdótica por la corta duración aunque sigue la misma línea del segmento anterior. Muy King Crimson pero nada sorprendente, algo que, en el fondo, es contradictorio.



“Into the Frying Pan” - El siguiente corte comienza con lo que parece un ruidoso “loop” de cinta magnetofónica que enlaza directamente con las afiladas guitarras del dúo Belew / Fripp antes de comenzar una canción que tiene una extraña mezcla entre un aire “beatle”, etapa “White Album”, y un grupo “grunge”. Lo primero no es del todo raro puesto que Belew acostumbraba a hacer versiones de los de Liverpool. Lo segundo, quizá no pase de ser una apreciación nuestra sin demasiado fundamento. En cualquier caso, esto es King Crimson con la dosis de complejidad y elaboración en melodías y arreglos que lo diferencia de cualquier otro grupo.


“FraKctured” - Seguimos con un instrumental que, en principio, iba a ser parte de una secuela de otra pieza antigua que escucharemos más adelante pero que, durante su desarrollo, el grupo decidió un cambio de rumbo y de título por encontrarlo más cercano a “Fracture”, el largo instrumental que cerraba el disco “Starless and Bible Black” (1974). Empieza como un tema lento con protagonismo de las guitarras y de esas texturas sonoras laberínticas que con ellas diseña Fripp habitualmente para ir acelerándose posteriormente con la ayuda de la batería. En la parte final las guitarras se endurecen adquiriendo tonos duros que pueden recordar en cierto modo a la banda Tool, una de las influencias de Fripp en aquellos años. Con todo, creemos que es una composición que hará las delicias de los aficionados a los instrumentales de la banda de Fripp.


“The World's My Oyster Soup Kichen Floor Wax Museum” - El siguiente tema es otra cosa bien diferente ya que de principio a fin nos somete a una audición tortuosa de una sucesión de sonidos cacofónicos, en apariencia desorganizados (seguramente no lo están pero no somos capaces de encontrarles el sentido que sin duda tienen en la cabeza de Fripp). Un verdadero caos sonoro que, eso sí, tiene la firma de King Crimson en todo momento.


“Larks' Tongues in Aspic, Part IV” - Entramos ahora en una serie de tres movimientos instrumentales que conforman la cuarta parte de la suite “Larks' Tongues in Aspic”, que comenzó en el disco de 1973 del mismo título con las dos primeras partes, continúo en 1984 con la tercera parte incluida en “Three of a Perfect Pair” y que nos muestra aquí la cuarta parte (que no sería la última aún). El tema es una compleja composición dominada por las guitarras y con un sonido cercano al metal y llena de cambios de ritmo en el que la banda continúa explorando alguno de los motivos de la pieza inicial.




“Coda: I Have a Dream” - Separada de los otros tres movimientos está esta “coda” que sigue esa búsqueda sonora del tema anterior añadiendo una parte cantada por Belew con una gran distorsión en la voz, simulando el efecto de una transmisión de radio. Como anécdota, comentar que el tema “FraKctured” iba a ser en su origen el cierre de esta suite pero se decidió cambiarle el título y situarlo en otro lugar del disco por las razones que comentamos antes.


“Heaven and Earth” - Tras un largo espacio en blanco llega el último tema del que comentaremos algún detalle a continuación. Es un instrumental muy veloz con el ritmo llevado por igual entre las guitarras y la sección de bajo y batería pero no termina de encajar del todo con el resto del disco ya que tiene un sonido menos pesado y agresivo. La clave es que aparece firmado como ProjeKct X.



Hete aquí la curiosidad y es que la misma formación que firma como King Crimson el disco “The ConstruKction of Light”, publicó muy poco después el disco “Heaven and Earth” bajo el nombre de ProjeKct X. Eso ya de por sí es extraño porque los diferentes “projekcts” eran combinaciones de miembros del grupo pero nunca con todos ellos en una misma alineación. La explicación podría venir del lado del estilo de ambas grabaciones, siendo la de ProjeKct X mucho más experimental y vanguardista que la que hemos comentado hoy. El último corte que hemos reseñado era, en realidad, un adelanto de ese disco, trabajo que ya fue objeto de una entrada en el blog en su día por lo que os invitamos a repasarla si tenéis interés.


Las críticas a “The ConstruKction of Light” fueron muy variadas e iban desde los que decían que era un gran disco a los que lo tomaron como una muestra, no tanto de la decadencia de la banda sino de una cierta falta de frescura. Algunos lo calificaron de “rock regresivo” en un juego de palabras con el “rock progresivo” del que el grupo ha sido siempre bandera. La cuestión es que los guiños al pasado como las secuelas de “Fracture” y “Larks' Tongues in Aspic” no terminan de cuadrar con la visión de una banda que siempre ha mirado hacia adelante. Nuestra visión, en cambio, no es tan negativa como la de algunos críticos o la del propio Robert Fripp y es que a nosotros “The ConstruKction of Light” nos parece un disco notable con un sonido agresivo en consonancia con la época en la que se grabó y un nivel de creatividad a la altura de los estándares de calidad de Fripp y compañía.


No queremos despedirnos sin señalar que en 2019 se publicó una versión de este disco titulada “The ReconstruKction of Light” en la que la batería electrónica de Mastelotto es sustituida por una acústica (o por una mezcla de ambas) porque parece que Pat nunca quedó contento con el resultado original. Eso también nos da una buena muestra de hasta qué punto el disco no convenció a los miembros de la banda que, de todas formas, exploraron en directo todo ese material expandiéndolo y sacándole todo el jugo, como es habitual en King Crimson.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Pet Shop Boys - Disco 5 (2025)



Con el paso del tiempo la faceta de los integrantes de Pet Shop Boys como remezcladores de trabajos ajenos ha ido creciendo hasta el punto que la saga “Disco”, que comenzó como una forma de mostrar versiones alternativas y remezclas (suyas y de otros artistas) de canciones del dúo acompañadas de algún tema nuevo, ha terminado por convertirse en un muestrario de remixes realizados por Tennant y Lowe de temas de otros artistas. Así sucedió con la cuarta entrada de la colección años atrás y ese mismo formato se repite ahora con el reciente “Disco 5”.


El punto fuerte de esta colección es que, a pesar de lo diferentes que son todos los artistas que en ella aparecen y también de lo distinta que es su música a la de los propios Pet Shop Boys, el resultado final es muy coherente y consigue que la labor del dúo se convierta en el elemento unificador de artistas con estilos muy marcados. Prácticamente todas las remezclas son recientes y se publicaron en los últimos años pero hay alguna curiosa excepción.


“Think of a Number” - La primera de las mezclas del disco se publicó por primera vez en 2023 como parte de la edición “deluxe” del cuarto disco de Noel Gallagher's High Flying Birds, la banda del antiguo miembro de Oasis. Como era de esperar, el remix tiene poco que ver con el estilo rockero de Noel. Por el contrario, los Pet Shop Boys lo convierten en un hit bailable con sintetizadores y ritmos potentes que, a nuestro juicio, es uno de los mejores temas de todo el disco.




“Hot for You Baby” - Tennant y Lowe habían escrito la canción “Confidential” en 1993 para Tina Turner, quien la incluyó en su disco de 1996, “Wildest Dreams”. Sin embargo, Tina comentó en alguna ocasión que esperaba un tema más bailable en lugar de una balada como esa. Curiosamente, para la reedición de 2025 de su disco “Private Dancer”, la discográfica recurrió de nuevo a Tennant y Lowe para remezclar una de las canciones que aparecerían como bonus tracks ya que, en su día, fue un descarte del disco original. Finalmente la remezcla del dúo se quedó fuera de la edición de física del trabajo y solo apareció “online”. La canción de Tina era un vigoroso tema cercano al hard rock pero los miembros de Pet Shop Boys lo convierten en un experimento extrañísimo en el que la voz de la cantante y los ritmos parecen ir cada uno por un lado, como si no pertenecieran a la misma canción. La primera vez que lo escuchamos nos pareció un despropósito. Hoy nos lo tomamos como una de esas rarezas de Pet Shop Boys como “The Sound of the Atom Splitting” y temas así.


“Queen of Ice” - El grupo alemán Claptone, de miembros no del todo claros, colaboró con Pet Shop Boys en 2013 remezclando una de las canciones del single “Love is a Bourgeois Construct” y en 2022 el dúo les devolvió la cortesía haciendo lo propio con esta canción. El remix de los británicos es más acelerado que el original, que era una canción mucho más tranquila y no el hit discotequero que aquí nos muestran Tennant y Lowe.


“Let the Music Play” - La canción más antigua de la colección. Se trata de un éxito de Shannon de 1984 que los Pet Shop Boys grabaron de nuevo en 1991 con la cantante Carroll Thompson, de la factoría del infame Frank Farian, para la banda sonora de la película “The Crying Game”. En realidad, los Pet Shop Boys fueron productores de toda la banda sonora junto con Anne Dudley (de Art of Noise) que también compuso la parte orquestal. En todo caso, su participación musical se limitó a esta canción y algunos coros en la canción de Boy George del mismo título que la película. Curiosamente el dúo iba a colaborar más adelante con otros participantes en la banda sonora como Cicero o Sylvia Mason-James. La versión tiene el sello de los Pet Shop Boys más bailables de la época pero no es de nuestras piezas favoritas del disco.




“Purple Zone” - La siguiente canción era una de esas fantasías que suelen tener los fans en las que dos de sus artistas favoritos colaboran en una canción. En este caso se trata de Soft Cell y Pet Shop Boys y la cosa tiene su historia. La canción original es de la banda de Almond y así la grabaron para su disco de 2022 pero resultó que Tennant y Lowe fueron a un concierto de Soft Cell, les encantó la pieza y se ofrecieron para hacer una remezcla. El caso es que fueron más allá de eso y ambos grupos decidieron regrabarla juntos para hacer la versión definitiva del tema. Fue todo tan precipitado que ni siquiera llegó del todo a tiempo para el disco y las versiones en vinilo del mismo contenían la original, solo con Soft Cell, mientras que las ediciones digitales y en CD venían ya con la colaboración. En todo caso, tenemos que decir que, en nuestra opinión, no es un tema que cubra las expectativas que podían despertar dos leyendas del pop electrónico de los ochenta colaborando juntos. Es una canción pegadiza y muy bailable pero le falta algo para engancharnos.


“How Do You Love?” - El siguiente remix es de una canción de la banda canadiense The Hidden Cameras y que aparecía en el disco de 2025, “Bronto”. Sin llamarnos demasiado la atención, nos parece un descubrimiento interesante ya que desconocíamos todo de ese grupo y aquí nos parece que muestran un potencial alto para el pop comercial.


“I'm in Love With a German Film Star” - La siguiente canción es una versión del éxito de 1981 de The Passions que Pet Shop Boys grabaron en 2008 con la directora de cine Sam Taylor Wood. Curiosamente es la tercera versión que el dúo graba con Sam. En 1999 habían hecho una versión del clásico “Je t'aime... moi non plus” y en 2003 del “Love To Love You Baby” de Donna Summer en la que que Sam Taylor Wood aparecía con el pseudónimo de Kiki Kokova. El tema es un tiempo medio bastante extraño en cuanto a producción y arreglos, con un ambiente muy misterioso y oscuro en muchos momentos, en especial cuando aparecen las guitarras eléctricas. En todo caso, tiene algo que hace que nos gusta mucho, especialmente el final lleno de solos marcianos de sintetizador.




“Insanely Alive” - Si en el caso anterior tenemos un ejemplo de Pet Shop Boys colaborando con alguien que no es cantante sino directora de cine, aquí ocurre lo mismo pero con el fotógrafo y videoartista alemán Wolfgang Tillmans. Tillmans ya había sido el responsable de algún videoclip de la banda y también de la portada de “Disco 3” y a partir de 2010 empezó a hacer sus pinitos en la música a través de la plataforma bandcamp. En 2021 lanzó su primer disco y de ahí procede esta remezcla de Pet Shop Boys. Con ella volvemos a los terrenos más discotequeros con guiños a la vieja escuela como el uso del vocoder por parte del cantante.




“Innocent Money” - Para su disco de 2024, “Come Ahead”, la banda Primal Scream había pensado en un segundo lanzamiento con las mismas canciones pero remezcladas por diferentes artistas. Esta fue la canción elegida para los Pet Shop Boys que hicieron varias versiones diferentes que formaron parte del single. Nos recuerda demasiado a otras cosas que hemos escuchado a lo largo de estos años por parte de los Pet Shop Boys y, quizá por eso, no termina de llamarnos la atención. De lo más prescindible del disco.


“Dreamland” - La única canción propia de Pet Shop Boys que aparece en “Disco 5” es esta mezcla de uno de los temas de su disco “Hotspot” aunque, como aparece firmada a medias con Olly Alexander, el cantante de Years and Years, las da la coartada para incluirla aquí. Si en el comentario del tema anterior decíamos que nos parecía prescindible, con más razón opinamos lo mismo aquí.


“Cosmic Fringes” - El primero de los singles del disco de Paul Weller de 2021, “Fat Pop”, iba a tener una serie de remixes entre los que se encontraba este de Pet Shop Boys. Una mezcla desacostumbradamente larga (supera los doce minutos) centrada en los ritmos bailables, lo que contrasta mucho con la música que suele hacer Weller,, tanto en su época con The Jam o con the Style Council como más tarde, ya en solitario.


“West End Girls” - En 2023, el dúo británico Sleaford Mods realizó una versión de “West End Girls” con fines benéficos (la banda colabora con Shelter, una ONG que se ocupa de personas sin hogar). Para la edición física del single, Pet Shop Boys hicieron su propia remezcla de esa versión en la que respetan mucho el trabajo de Sleaford Mods aportando el sutil toque del grupo pero sin llevar su versión a un terreno propio como cabría esperar.


No creemos que “Disco 5” sea un trabajo imprescindible, salvo para los seguidores más fieles de Pet Shop Boys. Ese es un grupo de gente, eso sí, muy bien tratado habitualmente por el dúo, que no suele dejar rarezas por ahí perdidas sin recopilarlas, tarde o temprano, en alguna colección de caras b, como fue el caso de “Alternative” o de “Format” o de remezclas como en la mayoría de la serie “disco”. Dicho esto, estamos ante un disco muy disfrutable por parte de un oyente que guste del pop electrónico más bailable pero hecho con buen gusto, como casi todo lo que sale de un dúo como Pet Shop Boys que en más de 40 años de carrera han mantenido siempre un nivel de calidad altísimo y que seguro que tienen aún mucho por decir.

jueves, 26 de febrero de 2026

Orbital - Orbital (aka The Green Album) (1991)



El origen de Orbital es casi una recopilación de lugares comunes de los comienzos de la gran mayoría de bandas de rock y pop de todos los tiempos. No hay aquí grandes misterios. Dos hermanos aficionados a la música que a mediados de los años ochenta empiezan a juguetear con algunos cacharros electrónicos y a emular a algunos de sus ídolos como OMD o New Order. Montan un rudimentario estudio casero en casa de sus padres y graban algunas cosillas que terminan por llamar la atención de un DJ local que, además de tener un programa en una emisora pirata local, pinchaba en algunos locales y tenía un pequeño sello con el que lanzaba singles de artistas emergentes. De alguna forma, Jazzy M, que era su nombre, llegó a a escuchar una maqueta de los hermanos Phil y Paul Hartnoll con el tema “Chime”. Tras lanzarlo como single, la pieza comenzó a hacerse muy popular en la escena “rave” de la época lo que permitió al dúo dar sus primeros conciertos bajo el nombre de Orbital y publicar varios singles más hasta que en 1991 lanzaron su primer LP, sin título, que sería conocido de forma extra-oficial como el “green album” por el color de su portada y para distinguirlo del segundo (“the brown album”) que tampoco especificaba título alguno.


El disco no era sino una recopilación de temas que habían ido grabando en los anteriores dos años y, además, tenía el inconveniente de no recoger algunos de sus temas más populares en el circuito de los clubes como el propio “Chime” o “Satan” (al menos en su versión de estudio, ya que “Chime” aparecía en una interpretación en directo). Además, el tracklist variaba entre las versiones en vinilo, casette o CD con temas que solo aparecían en uno de los tres formatos. La versión que aquí comentaremos es la de CD.


“The Moebius” - El primer tema del disco aprovecha la idea de la cinta de Moebius como ejemplo de loop eterno convirtiéndola en un tema electrónico de baile basado precisamente en eso: diferentes patrones rítmicos repitiéndose una y otra vez en diferentes combinaciones. Un concepto muy sencillo pero en el que ya se deja ver lo que será el estilo de Orbital, quienes no necesitan recurrir a bombos machacones para poner a la gente a bailar sino que lo hacen con elegancia y recursos llenos de clase. En diversos momentos del tema, el dúo incorpora diálogos de la serie Star Trek.


“Speed Freak” - Algo más complejo, al menos desde el punto de vista de la construcción de los ritmos es el siguiente corte. También más tópico en cuanto a los sonidos utilizados pero, quizá por ello, funciona mejor como pieza bailable y también nos parece perfectamente disfrutable para su escucha al margen de las pistas.




“Oolaa” - Ritmos house, samples y bases muy pegadizas configuran el esquema del siguiente corte cuyo punto fuerte es una potente línea de bajo de la que van emergiendo diferentes melodías, todas ellas muy breves pero que le dan al tema un extraño toque cinematográfico.


“Desert Storm” - Cuenta la leyenda que este tema se grabó en un un solo día, mientras el ejército de los Estados Unidos lanzaba la operación “Tormenta del Desierto” sobre Irak. El corte tiene ligeros toques orientales sobre un ritmo pesado, que se diría ralentizado a propósito para conseguir un efecto más opresivo. Una pieza que es un buen ejemplo de esa nueva música electrónica que comenzaba a abrirse paso en los años noventa en lo que quizá fuera la etapa definitiva en cuanto a la popularización de estos sonidos.


“Fahrenheit 303” - El título es un juego de palabras entre el título de la novela de Ray Bradbury y el nombre del famoso sintetizador Roland TB-303 diseñado específicamente para construir líneas de bajo. Como cabría suponer, el uso del aparato que aquí se hace es intensivo dibujándose diferentes secuencias de todo tipo que van mezclándose unas con otras con un ritmo constante de fondo.


“Steel Cube Idolatry” - El tema nace de una mala crítica que el grupo recibió en uno de sus primeros conciertos como teloneros de una banda mayor. Lo mejor de la historia es que los sonidos que aquí aparecen, con lo que parece simular una serie de percusiones metálicas creando ritmos sincopados terminó siendo un anticipo claro del estilo que pronto haría a Orbital inconfundibles e inmediatamente reconocibles. Prácticamente todos los elementos que definen a la banda están presentes aquí.




“High Rise” - Algo más comercial es el siguiente tema con melodías más reconocibles e incluso alguna base de piano que se aleja un poco del tono general del trabajo. No es nuestro corte favorito, en todo caso.


“Chime (live)” - Llegamos ahora al que fue el primer gran éxito del dúo, su primer single y la pieza que les hizo ganarse un nombre aunque la versión que aquí suena no es la de estudio sino una en directo. De todas formas, y siendo sinceros, no hay gran diferencia entre el directo y otras versiones y es que en la música electrónica decir que un tema está tocado en vivo suele ser muy generoso. “Chime”, en cualquier caso, está considerado como un clásico del género y el dúo lo ha seguido interpretando en sus shows con asiduidad.


“Midnight (live)” - El tema enlaza sin solución de continuidad con este, también en directo y también un single muy popular en su día. En nuestra opinión, es muy superior a “Chime”, tanto en su construcción como en la producción, mucho más trabajada. Sin embargo, no es tan recordado.


“Belfast” - Cerrando el disco tenemos otro de los singles del dúo, ahora sí, en su versión de estudio. Tiene la particularidad de estar construido alrededor de la voz de la soprano Emily Van Evera cantando una melodía escrita por Hildegard Von Bingen en el S.XII. A partir de ahí, el dúo añade ritmos y secuencias bailables creando un efecto muy curioso que funciona a las mil maravillas. A nuestro juicio, el uso de la música antigua es mucho más elegante que el que hizo Enigma poco antes en su celebérrimo “Sadeness”.




“I Think It's Disgusting” - Aún quedaba una pequeña sorpresa en forma de tema oculto, aunque este no es más que un loop de piano de unos segundos que se repite unas cuantas veces sin variaciones. No pasa de ser una anécdota curiosa.


Lo interesante de Orbital, en nuestra opinión, llegaría algo más tarde y no en su disco de debut. Aunque son una banda que nos ha llegado a gustar mucho, especialmente en algún disco concreto que ya hemos reseñado aquí, no consideramos a su “Green Album” como uno de los mejores, lo que no quiere decir que no lo recomendemos, quizá por esa obsesión de arqueólogos que tenemos por saber de dónde vienen los artistas que nos gustan y de conocer todas sus etapas. Rascando un poco, como hemos comentado ya, es fácil reconocer las características distintivas de la música futura de Orbital escondidas entre el envoltorio más convencional de la mayor parte del disco y solo por eso ya nos compensa la escucha.