miércoles, 11 de marzo de 2026

Pet Shop Boys - Disco 5 (2025)



Con el paso del tiempo la faceta de los integrantes de Pet Shop Boys como remezcladores de trabajos ajenos ha ido creciendo hasta el punto que la saga “Disco”, que comenzó como una forma de mostrar versiones alternativas y remezclas (suyas y de otros artistas) de canciones del dúo acompañadas de algún tema nuevo, ha terminado por convertirse en un muestrario de remixes realizados por Tennant y Lowe de temas de otros artistas. Así sucedió con la cuarta entrada de la colección años atrás y ese mismo formato se repite ahora con el reciente “Disco 5”.


El punto fuerte de esta colección es que, a pesar de lo diferentes que son todos los artistas que en ella aparecen y también de lo distinta que es su música a la de los propios Pet Shop Boys, el resultado final es muy coherente y consigue que la labor del dúo se convierta en el elemento unificador de artistas con estilos muy marcados. Prácticamente todas las remezclas son recientes y se publicaron en los últimos años pero hay alguna curiosa excepción.


“Think of a Number” - La primera de las mezclas del disco se publicó por primera vez en 2023 como parte de la edición “deluxe” del cuarto disco de Noel Gallagher's High Flying Birds, la banda del antiguo miembro de Oasis. Como era de esperar, el remix tiene poco que ver con el estilo rockero de Noel. Por el contrario, los Pet Shop Boys lo convierten en un hit bailable con sintetizadores y ritmos potentes que, a nuestro juicio, es uno de los mejores temas de todo el disco.




“Hot for You Baby” - Tennant y Lowe habían escrito la canción “Confidential” en 1993 para Tina Turner, quien la incluyó en su disco de 1996, “Wildest Dreams”. Sin embargo, Tina comentó en alguna ocasión que esperaba un tema más bailable en lugar de una balada como esa. Curiosamente, para la reedición de 2025 de su disco “Private Dancer”, la discográfica recurrió de nuevo a Tennant y Lowe para remezclar una de las canciones que aparecerían como bonus tracks ya que, en su día, fue un descarte del disco original. Finalmente la remezcla del dúo se quedó fuera de la edición de física del trabajo y solo apareció “online”. La canción de Tina era un vigoroso tema cercano al hard rock pero los miembros de Pet Shop Boys lo convierten en un experimento extrañísimo en el que la voz de la cantante y los ritmos parecen ir cada uno por un lado, como si no pertenecieran a la misma canción. La primera vez que lo escuchamos nos pareció un despropósito. Hoy nos lo tomamos como una de esas rarezas de Pet Shop Boys como “The Sound of the Atom Splitting” y temas así.


“Queen of Ice” - El grupo alemán Claptone, de miembros no del todo claros, colaboró con Pet Shop Boys en 2013 remezclando una de las canciones del single “Love is a Bourgeois Construct” y en 2022 el dúo les devolvió la cortesía haciendo lo propio con esta canción. El remix de los británicos es más acelerado que el original, que era una canción mucho más tranquila y no el hit discotequero que aquí nos muestran Tennant y Lowe.


“Let the Music Play” - La canción más antigua de la colección. Se trata de un éxito de Shannon de 1984 que los Pet Shop Boys grabaron de nuevo en 1991 con la cantante Carroll Thompson, de la factoría del infame Frank Farian, para la banda sonora de la película “The Crying Game”. En realidad, los Pet Shop Boys fueron productores de toda la banda sonora junto con Anne Dudley (de Art of Noise) que también compuso la parte orquestal. En todo caso, su participación musical se limitó a esta canción y algunos coros en la canción de Boy George del mismo título que la película. Curiosamente el dúo iba a colaborar más adelante con otros participantes en la banda sonora como Cicero o Sylvia Mason-James. La versión tiene el sello de los Pet Shop Boys más bailables de la época pero no es de nuestras piezas favoritas del disco.




“Purple Zone” - La siguiente canción era una de esas fantasías que suelen tener los fans en las que dos de sus artistas favoritos colaboran en una canción. En este caso se trata de Soft Cell y Pet Shop Boys y la cosa tiene su historia. La canción original es de la banda de Almond y así la grabaron para su disco de 2022 pero resultó que Tennant y Lowe fueron a un concierto de Soft Cell, les encantó la pieza y se ofrecieron para hacer una remezcla. El caso es que fueron más allá de eso y ambos grupos decidieron regrabarla juntos para hacer la versión definitiva del tema. Fue todo tan precipitado que ni siquiera llegó del todo a tiempo para el disco y las versiones en vinilo del mismo contenían la original, solo con Soft Cell, mientras que las ediciones digitales y en CD venían ya con la colaboración. En todo caso, tenemos que decir que, en nuestra opinión, no es un tema que cubra las expectativas que podían despertar dos leyendas del pop electrónico de los ochenta colaborando juntos. Es una canción pegadiza y muy bailable pero le falta algo para engancharnos.


“How Do You Love?” - El siguiente remix es de una canción de la banda canadiense The Hidden Cameras y que aparecía en el disco de 2025, “Bronto”. Sin llamarnos demasiado la atención, nos parece un descubrimiento interesante ya que desconocíamos todo de ese grupo y aquí nos parece que muestran un potencial alto para el pop comercial.


“I'm in Love With a German Film Star” - La siguiente canción es una versión del éxito de 1981 de The Passions que Pet Shop Boys grabaron en 2008 con la directora de cine Sam Taylor Wood. Curiosamente es la tercera versión que el dúo graba con Sam. En 1999 habían hecho una versión del clásico “Je t'aime... moi non plus” y en 2003 del “Love To Love You Baby” de Donna Summer en la que que Sam Taylor Wood aparecía con el pseudónimo de Kiki Kokova. El tema es un tiempo medio bastante extraño en cuanto a producción y arreglos, con un ambiente muy misterioso y oscuro en muchos momentos, en especial cuando aparecen las guitarras eléctricas. En todo caso, tiene algo que hace que nos gusta mucho, especialmente el final lleno de solos marcianos de sintetizador.




“Insanely Alive” - Si en el caso anterior tenemos un ejemplo de Pet Shop Boys colaborando con alguien que no es cantante sino directora de cine, aquí ocurre lo mismo pero con el fotógrafo y videoartista alemán Wolfgang Tillmans. Tillmans ya había sido el responsable de algún videoclip de la banda y también de la portada de “Disco 3” y a partir de 2010 empezó a hacer sus pinitos en la música a través de la plataforma bandcamp. En 2021 lanzó su primer disco y de ahí procede esta remezcla de Pet Shop Boys. Con ella volvemos a los terrenos más discotequeros con guiños a la vieja escuela como el uso del vocoder por parte del cantante.




“Innocent Money” - Para su disco de 2024, “Come Ahead”, la banda Primal Scream había pensado en un segundo lanzamiento con las mismas canciones pero remezcladas por diferentes artistas. Esta fue la canción elegida para los Pet Shop Boys que hicieron varias versiones diferentes que formaron parte del single. Nos recuerda demasiado a otras cosas que hemos escuchado a lo largo de estos años por parte de los Pet Shop Boys y, quizá por eso, no termina de llamarnos la atención. De lo más prescindible del disco.


“Dreamland” - La única canción propia de Pet Shop Boys que aparece en “Disco 5” es esta mezcla de uno de los temas de su disco “Hotspot” aunque, como aparece firmada a medias con Olly Alexander, el cantante de Years and Years, las da la coartada para incluirla aquí. Si en el comentario del tema anterior decíamos que nos parecía prescindible, con más razón opinamos lo mismo aquí.


“Cosmic Fringes” - El primero de los singles del disco de Paul Weller de 2021, “Fat Pop”, iba a tener una serie de remixes entre los que se encontraba este de Pet Shop Boys. Una mezcla desacostumbradamente larga (supera los doce minutos) centrada en los ritmos bailables, lo que contrasta mucho con la música que suele hacer Weller,, tanto en su época con The Jam o con the Style Council como más tarde, ya en solitario.


“West End Girls” - En 2023, el dúo británico Sleaford Mods realizó una versión de “West End Girls” con fines benéficos (la banda colabora con Shelter, una ONG que se ocupa de personas sin hogar). Para la edición física del single, Pet Shop Boys hicieron su propia remezcla de esa versión en la que respetan mucho el trabajo de Sleaford Mods aportando el sutil toque del grupo pero sin llevar su versión a un terreno propio como cabría esperar.


No creemos que “Disco 5” sea un trabajo imprescindible, salvo para los seguidores más fieles de Pet Shop Boys. Ese es un grupo de gente, eso sí, muy bien tratado habitualmente por el dúo, que no suele dejar rarezas por ahí perdidas sin recopilarlas, tarde o temprano, en alguna colección de caras b, como fue el caso de “Alternative” o de “Format” o de remezclas como en la mayoría de la serie “disco”. Dicho esto, estamos ante un disco muy disfrutable por parte de un oyente que guste del pop electrónico más bailable pero hecho con buen gusto, como casi todo lo que sale de un dúo como Pet Shop Boys que en más de 40 años de carrera han mantenido siempre un nivel de calidad altísimo y que seguro que tienen aún mucho por decir.

jueves, 26 de febrero de 2026

Orbital - Orbital (aka The Green Album) (1991)



El origen de Orbital es casi una recopilación de lugares comunes de los comienzos de la gran mayoría de bandas de rock y pop de todos los tiempos. No hay aquí grandes misterios. Dos hermanos aficionados a la música que a mediados de los años ochenta empiezan a juguetear con algunos cacharros electrónicos y a emular a algunos de sus ídolos como OMD o New Order. Montan un rudimentario estudio casero en casa de sus padres y graban algunas cosillas que terminan por llamar la atención de un DJ local que, además de tener un programa en una emisora pirata local, pinchaba en algunos locales y tenía un pequeño sello con el que lanzaba singles de artistas emergentes. De alguna forma, Jazzy M, que era su nombre, llegó a a escuchar una maqueta de los hermanos Phil y Paul Hartnoll con el tema “Chime”. Tras lanzarlo como single, la pieza comenzó a hacerse muy popular en la escena “rave” de la época lo que permitió al dúo dar sus primeros conciertos bajo el nombre de Orbital y publicar varios singles más hasta que en 1991 lanzaron su primer LP, sin título, que sería conocido de forma extra-oficial como el “green album” por el color de su portada y para distinguirlo del segundo (“the brown album”) que tampoco especificaba título alguno.


El disco no era sino una recopilación de temas que habían ido grabando en los anteriores dos años y, además, tenía el inconveniente de no recoger algunos de sus temas más populares en el circuito de los clubes como el propio “Chime” o “Satan” (al menos en su versión de estudio, ya que “Chime” aparecía en una interpretación en directo). Además, el tracklist variaba entre las versiones en vinilo, casette o CD con temas que solo aparecían en uno de los tres formatos. La versión que aquí comentaremos es la de CD.


“The Moebius” - El primer tema del disco aprovecha la idea de la cinta de Moebius como ejemplo de loop eterno convirtiéndola en un tema electrónico de baile basado precisamente en eso: diferentes patrones rítmicos repitiéndose una y otra vez en diferentes combinaciones. Un concepto muy sencillo pero en el que ya se deja ver lo que será el estilo de Orbital, quienes no necesitan recurrir a bombos machacones para poner a la gente a bailar sino que lo hacen con elegancia y recursos llenos de clase. En diversos momentos del tema, el dúo incorpora diálogos de la serie Star Trek.


“Speed Freak” - Algo más complejo, al menos desde el punto de vista de la construcción de los ritmos es el siguiente corte. También más tópico en cuanto a los sonidos utilizados pero, quizá por ello, funciona mejor como pieza bailable y también nos parece perfectamente disfrutable para su escucha al margen de las pistas.




“Oolaa” - Ritmos house, samples y bases muy pegadizas configuran el esquema del siguiente corte cuyo punto fuerte es una potente línea de bajo de la que van emergiendo diferentes melodías, todas ellas muy breves pero que le dan al tema un extraño toque cinematográfico.


“Desert Storm” - Cuenta la leyenda que este tema se grabó en un un solo día, mientras el ejército de los Estados Unidos lanzaba la operación “Tormenta del Desierto” sobre Irak. El corte tiene ligeros toques orientales sobre un ritmo pesado, que se diría ralentizado a propósito para conseguir un efecto más opresivo. Una pieza que es un buen ejemplo de esa nueva música electrónica que comenzaba a abrirse paso en los años noventa en lo que quizá fuera la etapa definitiva en cuanto a la popularización de estos sonidos.


“Fahrenheit 303” - El título es un juego de palabras entre el título de la novela de Ray Bradbury y el nombre del famoso sintetizador Roland TB-303 diseñado específicamente para construir líneas de bajo. Como cabría suponer, el uso del aparato que aquí se hace es intensivo dibujándose diferentes secuencias de todo tipo que van mezclándose unas con otras con un ritmo constante de fondo.


“Steel Cube Idolatry” - El tema nace de una mala crítica que el grupo recibió en uno de sus primeros conciertos como teloneros de una banda mayor. Lo mejor de la historia es que los sonidos que aquí aparecen, con lo que parece simular una serie de percusiones metálicas creando ritmos sincopados terminó siendo un anticipo claro del estilo que pronto haría a Orbital inconfundibles e inmediatamente reconocibles. Prácticamente todos los elementos que definen a la banda están presentes aquí.




“High Rise” - Algo más comercial es el siguiente tema con melodías más reconocibles e incluso alguna base de piano que se aleja un poco del tono general del trabajo. No es nuestro corte favorito, en todo caso.


“Chime (live)” - Llegamos ahora al que fue el primer gran éxito del dúo, su primer single y la pieza que les hizo ganarse un nombre aunque la versión que aquí suena no es la de estudio sino una en directo. De todas formas, y siendo sinceros, no hay gran diferencia entre el directo y otras versiones y es que en la música electrónica decir que un tema está tocado en vivo suele ser muy generoso. “Chime”, en cualquier caso, está considerado como un clásico del género y el dúo lo ha seguido interpretando en sus shows con asiduidad.


“Midnight (live)” - El tema enlaza sin solución de continuidad con este, también en directo y también un single muy popular en su día. En nuestra opinión, es muy superior a “Chime”, tanto en su construcción como en la producción, mucho más trabajada. Sin embargo, no es tan recordado.


“Belfast” - Cerrando el disco tenemos otro de los singles del dúo, ahora sí, en su versión de estudio. Tiene la particularidad de estar construido alrededor de la voz de la soprano Emily Van Evera cantando una melodía escrita por Hildegard Von Bingen en el S.XII. A partir de ahí, el dúo añade ritmos y secuencias bailables creando un efecto muy curioso que funciona a las mil maravillas. A nuestro juicio, el uso de la música antigua es mucho más elegante que el que hizo Enigma poco antes en su celebérrimo “Sadeness”.




“I Think It's Disgusting” - Aún quedaba una pequeña sorpresa en forma de tema oculto, aunque este no es más que un loop de piano de unos segundos que se repite unas cuantas veces sin variaciones. No pasa de ser una anécdota curiosa.


Lo interesante de Orbital, en nuestra opinión, llegaría algo más tarde y no en su disco de debut. Aunque son una banda que nos ha llegado a gustar mucho, especialmente en algún disco concreto que ya hemos reseñado aquí, no consideramos a su “Green Album” como uno de los mejores, lo que no quiere decir que no lo recomendemos, quizá por esa obsesión de arqueólogos que tenemos por saber de dónde vienen los artistas que nos gustan y de conocer todas sus etapas. Rascando un poco, como hemos comentado ya, es fácil reconocer las características distintivas de la música futura de Orbital escondidas entre el envoltorio más convencional de la mayor parte del disco y solo por eso ya nos compensa la escucha.

domingo, 22 de febrero de 2026

Rosalía - Lux (2025)



Hay fenómenos musicales a los que resulta imposible sustraerse por mucho que, aparentemente, no terminen de casar con los gustos de uno. Si hay algo de lo que podemos presumir en este blog es de tener una curiosidad muy activa a la hora de escuchar todo tipo de música sin reparar demasiado en géneros y estilos. Es por ello que, pese a que no aparezcan por aquí en la mayoría de las ocasiones, sí que solemos prestar atención a muchos discos “mainstream” que se salen de la línea de lo que solemos reseñar. Rosalía se convirtió en un fenómeno mundial hace unos años con la publicación de “El Mal Querer” y, ya entonces entró en nuestro radar. Aquel fue un disco que escuchamos y disfrutamos mucho y que entró a formar parte de la lista de candidatos a aparecer en el blog, algo que sucederá en algún momento. Sin embargo, su siguiente trabajo, “Motomami”, se alejaba mucho de las estéticas que nos suelen gustar y no llegó a interesarnos demasiado pese a lo cual, hemos seguido mirando de reojo la trayectoria de Rosalía ya que nos parecía un talento indiscutible al que merecía la pena prestar atención.


No nos equivocamos. Cuando escuchamos los primeros adelantos de su último trabajo, “Lux”, tuvimos que reconocer que la artista lo había vuelto a hacer alcanzando un nivel de calidad y perfección desconcertante y alejado de lo que se estila hoy en día en las músicas más populares. Antes de nada, tenemos que reconocer que desconocemos casi todo de los géneros más representativos de la música urbana de hoy en día. El rap y el hip-hop no nos llegaron a interesar lo suficiente en su momento. El reguetón se encuentra en las antípodas de todo lo que nos gusta y no hemos escuchado demasiado trap porque lo que hemos oído no nos ha atraído en absoluto. Es por ello que tampoco vamos a hacer una crítica exhaustiva de un disco como este porque nos faltarían muchas herramientas para dar contexto a todo lo que aquí suena.


Antes de empezar, queremos recordar que Rosalía es una artista completísima con una importante formación musical que escribe casi todas las letras y compone prácticamente toda la música en sus discos. Recalcamos esto para que no parezca que la amplia lista de colaboradores y de participantes en “Lux” implica que a Rosalía “le han hecho el disco” como hemos llegado a leer por parte de algunos detractores. Dicho lo cual, el elenco que participa en el trabajo de una u otra forma es impresionante. Entre los intérpretes encontramos nombres como los de Bjork, Carminho, Estrella Morente, la Escolanía de Montserrat, la London Symphony Orchestra, Silvia Pérez Cruz o Yves Tumor y en lo relativo a la composición y producción, los de Caroline Shaw, Charlotte Gainsbourg, el Guincho, el integrante de Daft Punk, Guy-Manuel de Homem-Christo, Nigel Goldrich o Pharrel Williams. El disco, como pasaba con “El Mal Querer”, es un trabajo conceptual organizado en varias partes diferenciadas, en este caso en cuatro movimientos. El tema central es la relación de la artista con Dios visto a través de la vida de varias mujeres santas, no necesariamente católicas.


El primer movimiento se divide en cinco canciones. “Sexo, violencia y llantas” tiene un comienzo entre clasicista y aflamencado con un bonito piano que preludia la primera intervención de Rosalía acompañada del violonchelo. Aparecen entonces algunos arreglos electrónicos junto con el coro y las cuerdas. Una pieza extraordinaria que da el tono de lo que va a seguir en la próxima hora. “Reliquia”, inspirada en Santa Rosa de Lima, se abre con una cuerdas juguetonas del estilo de lo que hemos podido escuchar en algunas obras de Johann Johannsson pero lo mejor viene después con la artista cantando una buena melodía rodeada de una producción extraordinaria que mezcla con un equilibrio perfecto las cuerdas con la electrónica terminando con un bellísimo interludio de piano y una espectacular coda de samples vocales. “Divinize” cambia el tono mezclando piano con ritmos electrónicos muy envolventes que se combinan con partes acústicas, arreglos corales... una pieza fantástica. Continúa la suite con “Porcelana”, inspirada en la vida de Ryonen Genso. El comienzo nos muestra la voz de Rosalía confrontando a la sección de cuerda antes de entrar un segmento que tiene mucho que ver con las músicas urbanas como el trap, especialmente por el uso de los samples y el “autotune” pero todo dentro de un contexto que mezcla arreglos clásicos con electrónica y algún fragmento que no deja de ser un reguetón disimulado con cuerdas y timbales para acabar con un coro celestial entre palmas flamencas. Inclasificable como casi todo lo que suena en el disco. Cierra el primer movimiento “Mio Cristo Piange Diamanti” con Rosalía cantando en italiano una canción inspirada en Clara de Asís. Es una buena muestra de las capacidades vocales de la artista que se acompaña solo de un piano durante toda la primera mitad de la canción. En la segunda mitad aparecen las cuerdas en un final espectacular y muy operístico que gana en intensidad poco a poco terminando en todo lo alto.




El segundo movimiento comienza con el que fue el adelanto del disco: “Berghain”, homenaje a  Hildegard Von Bingen y todo un espectáculo de cuerdas veloces en una especie de fiesta barroca en el que tienen su sitio los coros, la propia voz de Rosalía (de nuevo con registros más propios de una cantante de ópera que de una diva pop) y las percusiones. Es aquí donde se produce la intervención de Björk como artista invitada en su inconfundible estilo. Cambio total de estilo en “La Perla”, un vals en que Rosalía ajusta cuentas con alguna relación pasada (probablemente Raw Alejandro). En otra interpretación, la canción estaría dedicada a la patrona de los divorciados, Santa Fabiola de Roma. En la canción participan los mejicanos Yahritza y su Esencia, especialmente en el comienzo de guitarras. Más adelante entra toda la orquesta en la que es una de las canciones más divertidas del trabajo.  “Mundo Nuevo” cambia por completo de estilo, con un comienzo en el que escuchamos fondos electrónicos antes de la entrada de Rosalía cantando un tema flamenco arropada por las cuerdas que enlaza, a modo de coda con “De madrugá”, una canción que continúa con el tono flamenco y que la artista llevaba un tiempo cantando en directo aunque no había aparecido en ningún disco anterior.




El tercer movimiento comienza con “Dios es un stalker”, una canción con trazas de salsa, especialmente en el uso del “tumbao” que se funde con “La yugular”, inspirada en Rabia Al-Adawiya, en la que volvemos a los ritmos de vals en ciertos momentos, mezclado con interludios corales hasta cerrar con un espectacular recitado entre timbales, cuerdas y voces al que Rosalía incorpora un audio de Patti Smith. “Focu'ranni”, exclusivo de las versiones físicas del disco y dedicado a Santa Rosalía de Palermo es una magnífica pieza en la que destacan los tratamientos de los samples vocales y de percusión. Uno de nuestros temas favoritos del disco. “Sauvignon Blanc”, aparentemente inspirado en Santa Teresa de Jesús, fue otro de los singles del disco aunque no está entre nuestras canciones preferidas del trabajo. Es una balada lenta con acompañamiento de piano y cuerdas, muy bien producida pero que no nos termina de enganchar. “Jeanne”, inspirada en Juana de Arco tampoco aparecía en las ediciones digitales del disco y es una pena porque queda muy bien como cierre del movimiento y tiene algunos de los mejores arreglos de cuerdas que le dan un toque oscuro muy interesante.




El último movimiento del trabajo da comienzo con “Novia robot”, una parodia de los robots sexuales para uso masculino, cada vez más de moda. Otra canción exclusiva de las ediciones en vinilo y CD que tampoco aporta demasiado al conjunto más allá de una producción espectacular. En “La rumba del perdón” tenemos las colaboraciones de Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz en una preciosa pieza flamenca que nos remite a los orígenes musicales de la artista catalana. “Memorias” cambia de estilo hacia el fado con la participación de Carminho y dos magníficas interpretaciones prácticamente a capella por parte de ambas artistas con un precioso final. Cerrando el trabajo llega “Magnolias”, inspirada en Anandamayi May y en la que destaca el gran arreglo de clarinete  con el que se abre además del intenso final de orquesta y coro infantil que pone un broche de oro a un trabajo superlativo.




Tenemos que reconocer que no teníamos claro que “Lux” (o, más bien, Rosalía) encajase del todo dentro de las músicas que solemos traer al blog pero lo cierto es que ese pensamiento solo responde a nuestros prejuicios y no tiene demasiado de racional. De hecho, lo que nos extraña realmente es que un disco de estas características haya sido número uno en países como Alemania, Austria, Bélgica, Suiza o Portugal así como en varias listas de los Estados Unidos además de alcanzar puestos muy altos en Francia o Reino Unido. Y nos extraña, no por su calidad, sino porque tiene poco que ver con los tipos de música que suelen copar este tipo de rankings hoy en día. La única duda que podemos tener se refiere a si el paso del tiempo tratará tan bien a “Lux” como creemos que debería o si se terminará viendo como un fenómeno puntual pero, en el fondo, esa duda no deja de ser otro prejuicio más por nuestra parte.