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miércoles, 4 de marzo de 2015

Kraftwerk - Tour de France Soundtracks (2003)



En 1983 apareció un single que parecía el adelanto de un nuevo disco de Kraftwerk. El vinilo contenía una pieza espectacular con una melodía de esas que te atrapan (adaptada de la “Sonata para Flauta” de Paul Hindemith), un ritmo inconfundible y una extraña letra que hacía referencia a diferentes temas relacionados con el ciclismo, particularmente con el Tour de Francia, competición que daba título al disco.

Ya en su momento hablamos de lo ocurrido entonces y de cómo el trabajo, supuestamente titulado “Tecno Pop” fue retrasándose hasta el punto de no ver la luz jamás con ese título. Sí que habría un disco tres años después titulado “Electric Cafe” pero en él no encontramos rastro alguno de “Tour de France”. Tras aquel disco, sólo la publicación en 1991 de un recopilatorio de nuevas versiones de sus clásicos titulado “The Mix” nos recordaba que Kraftwerk seguían siendo un grupo activo, al menos en lo que se refiere a la grabación de discos pero si excluimos algunas apariciones en festivales puntuales, el grupo alemán parecía desaparecido del panorama musical.

En 1999 se produjo un regreso efímero con la edición por primera vez en CD del maxi “Tour de France” y con otro nuevo single titulado “Expo 2000” con motivo de la Exposición Universal que en ese año tendría lugar en Hannover. Nada demasiado prometedor, sin embargo, que no parecía revelar un próximo despertar de la maquinaria del grupo para volver a la primera línea. Por ello, la sorpresa fue importante cuando se anunció la salida en 2003 de un nuevo disco “grande” con nueva música a cargo del cuarteto, formado desde 1992 por los clásicos Ralf Hütter y Florian Schneider, el percusionista Fritz Hilpert y el teclista Henning Schmitz. El disco iba a ser una extensión del mítico single “Tour de France” con varias piezas dedicadas a distintos aspectos de la carrera y del ciclismo en general. ¿Cómo sonarían Kraftwerk más de 15 años después de su anterior disco de música nueva?. Si “Expo 2000” era una pista, la cosa no apuntaba demasiado bien puesto que el single, extremadamente simple, no daba mucho de sí. “Tour de France Soundtracks”, que era el título final del nuevo trabajo, constaba de doce cortes de la versión para el siglo XXI de una de las bandas más influyentes de la segunda mitad del XX.

En directo, la cosa era más o menos así.


“Prologue” - Una serie de acordes con sonidos similares a los del citado single “Expo 2000” sirven de brevísimo prólogo al disco. Apenas unos segundos que nos llevan al siguiente tema.

“Tour de France Étape 1” - Empieza la acción con una serie de secuencias electrónicas marca de la casa, el clásico “vocoder” distorsionando la voz principal y un esbozo de melodía central que recuerda mucho el timbre y estilo de algunos de los temas de “Computer World”, el disco de 1981 de la banda. La segunda mitad del tema presenta nuevos sonidos sintéticos durante unos instantes en los que las secuencias pasan a segundo plano por un momento pero pronto regresan para poner fin a la pieza.

“Tour de France Étape 2” - La segunda etapa parte de un ritmo similar a la anterior con algunas variaciones no demasiado notorias. Los ritmos programados tienen mayor peso aquí que en el corte anterior en detrimento de las secuencias pero, como decimos, esencialmente podría tratarse de una continuación del corte anterior. En términos de sonido, está claro que son Kraftwerk pero eso no quiere decir que no hayan tomado nota de lo que han hecho en estos años algunos de sus “discípulos” más aventajados como podrían ser Orbital o Aphex Twin.

“Tour de France Étape 3” - Seguimos con otra prolongación del mismo concepto que se mostraba en los primeros cortes. Quizá hay algo más de incidencia en las breves células melódicas que en las dos partes anteriores pero, en esencia, hablamos de tres variantes de un mismo tema. Algo así como los distintos remixes que suelen hacerse de los singles de un tiempo a esta parte.



“Chrono” - Aunque el rimo sigue siendo muy similar, aquí asistimos ya a una serie de arabescos electrónicos que diferencian claramente la pieza de las precedentes. Es un tipo de sonido diferente pero el espíritu es similar al de algunos momentos de “Electric Cafe”. Pasados unos instantes, volvemos a los ritmos y melodías de la “suite” central del disco que podemos considerar finalizada con los últimos acordes de este pieza.

“Vitamin” - Llegamos a uno de los cortes más largos del disco. En él, el ritmo es sincopado, más lento que hasta ahora y tanto el tema principal como las variaciones del mismo recuerdan a los mejores Kraftwerk. Puede extrañar el hecho de que en 2003 los conceptos básicos de la música de la banda sean los mismos que en 1977 pero no cabe esperar nada muy distinto en una banda con la peculiar filosofía del cuarteto alemán.

“Aerodinamik” - Una secuencia tremendamente simple y repetitiva sirve de base del siguiente corte. Melodías esquemáticas y textos con “vocoder” se unen para construir la pieza que tampoco sorprende al seguidor del grupo. Realmente, y con la lógica diferencia del sonido, más actual, cualquiera de las piezas del disco podría haber aparecido en cualquier disco de Kraftwerk entre 1975 y 1986.



“Titanium” - Como ocurre en otros cortes, éste es una mera prolongación del anterior. Dudamos que, de no venir separados en el CD, nadie se hubiera percatado de que estamos en un corte distinto ya que todo suena igual que en “Aerodinamik”, ritmo, melodías e incluso el estribillo. Tampoco es que esto sea una novedad en Kraftwerk (“Endless Endless”, “Dentaku”...) pero son cosas a las que no encontramos demasiado sentido.

“Elektro Kardiogramm” - Desaparecen por un momento los ritmos electrónicos sustituídos por los corporales del latido de corazón del ciclista y su propia respiración acompasada. Adaptándose a esa pauta aparecen las programaciones y efectos sonoros característicos que van componiendo uno de los mejores cortes de todo el trabajo. Los textos, tan esquemáticos como siempre, hacen siempre referencia al ciclismo o, como aquí, a la actividad cardíaca. “Minimum, maximum beats per minute” es el mantra que se repite una y otra vez hasta el final de la canción.

“La Forme” - Quizá la melodía más cercana a las mejores épocas del grupo sea la de este largo corte de lenta evolución en el que se aprecia parte de ese talento que los músicos no pierden del todo y que hace que, incluso en sus trabajos más irrelevantes haya momentos que merecen la pena siquiera para alimentar la nostalgia.

“Régéneration” - En la linea del disco, escuchamos aquí una versión más desnuda del corte anterior, con el armazón rítmico y los efectos sonoros reducidos al mínimo esta “coda” de poco más de un minuto da por terminado el trabajo.

“Tour de France” - Pero si los miembros de Kraftwerk habían decidido regresar al Tour de Francia como motor de inspiración no parecía justo dejar fuera del disco el corte de 1983 que dio comienzo a todo. Aquí escuchamos una actualización del mismo, una suerte de remix muy digna en la que se respeta toda la esencia del original con alguna modificación en cuanto al sonido que no interfiere con la escucha. Nos quedamos con la versión de los ochenta pero creemos que se hace un buen trabajo con ella aquí, especialmente cuando estamos acostumbrados a revisiones desastrosas de viejos éxitos por parte de todo tipo de artistas.


Creemos recordar que la acogida del disco en el momento de su lanzamiento no fue demasiado entusiasta por parte de los seguidores de la banda, algo decepcionados ante la “nueva” propuesta que aportaba poco a la trayectoria del grupo. Nosotros, sin llegar al extremo de repudiarlo lo escuchamos con curiosidad durante un tiempo pero siempre acababa dejando paso a obras más interesantes de la etapa clásica de la banda. Revisando hoy las reseñas periodísticas de la época y las puntuaciones de populares webs musicales comprobamos que la impresión general causada por el entonces regreso de Kraftwerk fue más benévola de lo que recordábamos. El disco, escuchado ahora, nos sigue resultando simpático pero muy lejano de otros de los alemanes. Con todo, está disponible para aquellos interesados en él en los enlaces habituales:

amazon.es

fnac.es


jueves, 24 de julio de 2014

Kraftwerk - Minimum Maximum (2005)



Los conciertos de Kraftwerk son una experiencia que, por fuerza, tiene que ser muy diferente a la de cualquier otra actuación de otra banda dadas las especiales características y filosofía del mítico cuarteto de Düsseldorf. Hablamos de filosofía porque un grupo que hizo de (casi) todos sus discos una apología de la vida moderna y de los avances tecnológicos no podía ofrecer el mismo tipo de show que otro artista. La culminación del “estilo Kraftwerk” llegó a principios de los noventa cuando los músicos abandonaban el escenario en plena actuación siendo reemplazados por robots con su mismo rostro que eran manejados por control remoto por cada uno de ellos. Se hacía realidad así la premonitoria letra de su “hit” de 1978, “The Robots”.

En la música electrónica, la interpretación en directo es algo accesorio, casi innecesario dada la propia esencia de la misma, alejada en principio del virtuosismo, de la sensibilidad del ejecutante y de la posibilidad de improvisación en un sentido jazzístico del término: con varios músicos construyendo algo nuevo de forma simultánea e interactuando continuamente. Podrán argumentar los lectores que artistas como Klaus Schulze o Tangerine Dream improvisaban en sus conciertos pero habitualmente lo hacían exclusivamente en algunos solos manteniéndose el grueso de la pieza interpretada en los parámetros marcados por las secuencias inicialmente programadas. Los conciertos de Kraftwerk tenían un importante componente teatral ya que la música era, o aparentaba ser pregrabada pero ellos interpretaban su papel haciendo ver que tocaban. No siempre fue así en el caso del cuarteto de Düsseldorf como atestiguan antiguas grabaciones de sus primeras épocas en las que las actuaciones llegaban a suspenderse durante varios minutos en caso de que aparecieran problemas con alguno de los sintetizadores sin reanudarse hasta que estos estaban completamente resueltos pero los tiempos, como decía aquel, estaban cambiando.



Todo esto fue más evidente que nunca en la gira de 2004 en la que los cuatro integrantes del grupo por aquel entonces, los clásicos Ralf Hütter y Florian Schneider más Fritz Hilpert (quien reemplazó a Wolfgang Flür en 1987) y Henning Schmitz (sustituto de Karl Bartos desde 1991) salían al escenario con un único “instrumento musical”: un flamante portatil Sony Vaio cada uno desde el que, imaginamos, lanzaban sus correspondientes secuencias, loops, etc. Baste para hacerse a la idea de la concepción artística de los conciertos el hecho de que, además de los cuatro ordenadores desde los que se lanzaba la música había otros tantos para las imágenes y proyecciones. Esto es, lo visual tenía tanto peso como lo musical y todo ello era pregrabado.

Imagen de uno de los shows de la banda.


Lo cierto es que, a pesar de que la banda contaba en 2005 con más de 35 años de carrera, no existía en el mercado ningún disco (oficial) en directo de Kraftwerk. En ese momento, alguien debió pensar que era hora de cubrir ese hueco y de ahí nace la idea de “Minimum Maximum”: un disco doble recogiendo temas de varios conciertos de la gira mundial de la banda del año anterior, recogiendo el tracklist completo del programa de la misma, con cortes procedentes de diferentes actuaciones, cosa que, al ser todo el material virtualmente idéntico, sólo permitía apreciar diferencias en cuanto a las reacciones del público de los distintos lugares. De este modo, el disco, más que un documento que recoge música en directo es una suerte de recopilatorio completo de la etapa más popular de toda la carrera de la banda germana, lo que, en el fondo, no es sorprendente si tenemos en cuenta que cuando apareció una recopilación propiamente dicha como fue “The Mix” en 1991, Ralf Hütter insistía en considerarlo un disco en directo con las improvisaciones que el grupo realizaba en estudio. La referencia aquí a ese disco de nuevas versiones de la banda no es gratuíta ya que prácticamente todos los temas incluidos en “Minimum Maximum” se basan en las versiones de “The Mix” excepto, evidentemente, los escritos con posterioridad.

Casi todo el contenido del doble disco procede de conciertos celebrados en países del este y en algunos momentos del disco creemos encontrar una cierta coherencia temática entre el tema escogido y el lugar del que procede la versión. Así, hay una lógica tras la elección de París como lugar de procedencia del clásico “Tour de France”, de Berlín con respecto a “Autobahn” o de Londres y “The Model”. Tampoco es casual que “Radioactivity” sea recuperada del concierto de Varsovia, lugar de nacimiento de Marie Curie o que “Dentaku” proceda del concierto de Tokio (la letra está en japonés y el público participa en toda la interpretación). Completan el repertorio: “The Man Machine” y “Home Computer” (procedentes del concierto de Varsovia), “Planet of Visions” (versión del single “Expo 2000”, extraída del show de Ljubljana), “Tour de France (etape 1)”, “Chrono”, “Tour de France (etape 2)” y “Aero Dinamik” (Riga), “Vitamin”, “Computer World”, “Pocket Calculator”, “The Robots” y “Music Non Stop” (Moscu), “Neon Lights” (Londres), “Trans Europe Express” y “Metal on Metal” (Budapest), “Numbers” (San Francisco), “Elektro Kardiogramm” (Tallinn).



Como era de esperar, la mayoría de las piezas procedían del disco más reciente de la banda, “Tour de France Soundtracks”, trabajo que aún no hemos reseñado aquí por lo que tampoco nos vamos a extender en este momento sobre él.



Por algún motivo, “Minimum Maximum” quedó fuera de la caja recopilatoria “The Catalogue” publicada en 2009 y en la que se incluyeron todos los discos de la banda desde “Autobahn” hasta “Tour de France Soundtracks” y cuyo lanzamiento fue aprovechado para reeditar todos esos trabajos por separado. Por ello, hoy en día no es nada sencillo encontrar el que es el único disco en directo de Kraftwerk a un precio asequible. Dejamos un par de enlaces para los más atrevidos.