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lunes, 4 de diciembre de 2017

Genesis - Selling England By the Pound (1973)



Es posible que de todas los grandes nombres que a todos nos vienen a la cabeza cuando hablamos de rock progresivo la banda que más tardó en triunfar de una forma clara fuera Genesis. Sus primeros discos obtuvieron un éxito discreto y, pese a que “Foxtrot” obtuvo muy buenas críticas y la gira posterior fue muy exitosa, entre los integrantes de la banda había dudas acerca del futuro. Incluso llegaron a pensar que Phil Collins estaba planteándose dejar el grupo para probar suerte con otra formación (había ofrecido algunos conciertos junto con Peter Banks, el antiguo guitarrista de Yes por aquel entonces).

Tampoco en la discográfica debían tener las cosas muy claras ya que les dieron un ultimátum y una fecha límite para entregar un nuevo disco apenas un año después de la publicación del anterior. Los conciertos habían ocupado casi todo el tiempo de la banda con lo que apenas habían compuesto material nuevo lo que les ponía en un serio aprieto. Dada la situación, los cinco miembros de la banda decidieron recluirse en una casa que alquilaron ex profeso para componer y poner en común todas las nuevas ideas que les permitieran dar a luz otro disco. No sabemos si por la presión del sello, por el entendimiento definitiva de cinco grandes músicos conjuntados a la perfección tras varios discos y giras o por la necesidad de dar el paso adelante definitivo: el hecho es que de las sesiones de grabación posteriores surgiría uno de los grandes discos de la banda y también del rock progresivo como género. Quizá la obra definitiva de Genesis habida cuenta de lo que sucedería después.

La formación era la más recordada del grupo, compuesta por Peter Gabriel (voz, flauta, oboe y percusiones), Tony Banks (teclados y guitarra), Steve Hackett (guitarras). Michael Rutherford (bajo, guitarra y sitar) y Phil Collins (batería, percusiones y coros).

La puesta en escena de Genesis siempre era espectacular.


“Dancing With the Moonlit Knight” - La voz desnuda de Gabriel entonando unos versos con aire folclórica (podría pasar por una canción tradicional escocesa en esos primeros instantes) nos da la bienvenida. A partir de ahí asistimos a un juego de sutilezas que no parará durante los siguientes cincuenta minutos. Primero es el piano y más tarde la guitarra pero los detalles son inacabables. Unas notas de mellotron por aquí, guitarras por allá, la batería abriéndose hueco y tras todo ello una gloriosa explosión instrumental con Hackett y Banks rayando a una altura inimaginable. Hay tiempo para escuchar retazos de “hard rock”, solemnes recitados, cambios de ritmo constantes... hasta un final pastoril con la guitarra acústica y la flauta de Gabriel en un dúo delicadísimo. Una joya que no es sino el anticipo de lo que llegará después.




“I Know What I Like (In Your Wardrobe)” - Esta vez son los sintetizadores los que abren una pieza en la que Gabriel opta por el recitado en los primeros instantes antes de la entrada del resto de la banda. Lo hace con aire psicodélico (el sitar de Rutherford no está ahí porque sí) y no tarda mucho en llegar el estribillo acompañado de inocentes coros de aire “hippie”. La canción fue el único single del disco, probablemente por ser la más directa y una de las que tiene un desarrollo más conciso de todo el trabajo.

“Firth of Fifth” - Es el turno ahora del piano con el que Banks hace una introducción de gran talla y con un cierto aire clasicista. Abruptamente entra el órgano Hammond, la batería y la voz de Gabriel preparándonos con las siguientes estrofas para el desarrollo habitual del grupo. Éste llega tras una leve pausa en la que Collins hace un gran ejercicio de sutileza con las baquetas sobre un fondo de mellotron. Un interludio de piano da paso a la flauta que nos regala un pasaje realmente bello con la ayuda del bajo. Vuelve el piano a dirigir las operaciones que desembocan en un solo de sintetizador alrededor del cual todos los instrumentos suben un punto su intensidad adoptando un tono épico del que no nos despegaremos hasta el final de la pieza. El tema había sido compuesto por Banks tiempo atrás pero fue descartado en su momento hasta su re-elaboración para este trabajo.

“More Fool Me” - Phil Collins deja la batería en esta ocasión para ser el vocalista principal de esta balada acústica que es el tema que menos encaja con el resto del trabajo, no sólo por el cambio de cantante sino por la instrumentación, apenas compuesta por guitarras.

“The Battle of Epping Forest” - Un ritmo marcial a base de redobles de tambor y notas de guitarra acompaña a una melodía de flauta en la introducción de otro tema cargado de fuerza. A partir de ahí las operaciones son dirigidas por Banks desde los teclados, reyes absolutos de la pieza y fieles escoltas de la voz de Gabriel. Nítidas lineas de sintetizador aparecen por doquier en alguno de los mejores momentos que este instrumento dio al rock progresivo. La segunda parte del tema nos muestra la cara más versátil del cantante, combinando los fragmentos recitados con la interpretación de diferentes personajes de la batalla a la que se refiere el título. En el tramo final escuchamos a Banks interpretar el ARP Pro Soloist (flamante sintetizador que supuso un importante avance en la época, especialmente para su interpretación en directo) al más puro estilo de Wendy Carlos en sus versiones de Bach, con lineas clasicistas que dan paso al poderoso final del tema.




“After the Ordeal” - Llegamos así a esta pieza instrumental con elementos “folkies” y un alto grado de virtuosismo tanto por parte de Hackett a la guitarra como de Banks al piano. La segunda mitad del tema, en la que aparece una limpia melodía de guitarra eléctrica nos parece algo más floja por convencional aunque cumple a la perfección su papel para llevarnos hacia la última gran “suite” del trabajo.

“The Cinema Show” - La primera parte del tema es una preciosa balada con aire infantil en la que asistimos a una preciosa conjunción de las voces de Gabriel y Collins con el acompañamiento de la guitarra de 12 cuerdas que juega con interminables arpegios que inevitablemente remiten a los minimalistas norteamericanos en un pasaje que, cuando se suma la flauta, se nos antoja un anticipo de algunas ideas que podemos encontrar en los discos del mismísimo Mike Oldfield de los años posteriores. La segunda mitad está construida alrededor de un espectacular solo de sintetizador de Banks que demuestra que para emocionar a un oyente, aunque hagas rock progresivo, no es necesario interpretar 17 notas por segundo.

“Aisle of Plenty” - En el último tema la guitarra recoge las últimas notas de los teclados del anterior y las hace suyas para introducir una breve coda a cargo de Gabriel en la que retoma el tema central de “The Cinema Show” con pequeñas referencias a otros motivos del disco. Un cierre muy breve y elegante para un disco espectacular.

Para muchos seguidores de Genesis, “Selling England By the Pound” es el gran disco de la banda. No somos ajenos al hecho de que tras éste, llegó “The Lamb Lies Down on Broadway”, una obra monumental en todos los sentidos pero en el que se da una circunstancia diferencial: sin llegar al protagonismo de Roger Waters en “The Wall”, “The Lamb...” es un trabajo en el que el peso de Peter Gabriel es mayor que el del resto de la banda. Por ello es posible que “Selling England By the Pound” sea un disco más representativo del funcionamiento de Genesis como una banda de cinco integrantes. En todo caso sería una cuestión de matices que sólo hablaría en favor de un grupo que ocupa un lugar muy destacado en la historia del rock.

Así sonaban en directo:


 

miércoles, 24 de agosto de 2011

Yes - Yes (1969)


A veces resulta un ejercicio muy interesante el volver la vista atrás para comprobar de dónde surgieron las cosas y cuáles fueron los orígenes y las primeras obras de músicos o formaciones que alcanzaron gran popularidad unos años después. No existe una regla inquebrantable que describa la trayectoria habitual de un artista o de un grupo de rock. Todos los ejemplos son válidos, desde la fulgurante estrella que nos deslumbra con una obra maestra al comienzo de su carrera y que nunca vuelve a alcanzar ese nivel hasta las bandas que pasan desapercibidas al principio mejorando disco tras disco hasta convertirse en clásicos. Hay muchas más combinaciones pero Yes pertenecen al segundo grupo.

Como ocurre en tantas otras bandas, los miembros de Yes llevaban un tiempo con distintos grupos tocando aquí y allá sin demasiado éxito. Alguien tiene un amigo, le presenta a otro joven que también es músico, hablan de esto y de aquello, de sus gustos comunes, etc. De aquí surge el primer germen del grupo, el bajista Chris Squire, el cantante Jon Anderson y el guitarrista Peter Banks entran en contacto y poco después, en respuesta a un anuncio en la revista "Melody Maker", el trío conoce al que sería su batería, Bill Bruford. El quinto miembro llegaría poco después. ¿Su nombre? Tony Kaye, y se iba a encargar de los teclados. Sólo faltaba algo ya que "Mabel Greer's Toyshop", que era el nombre de la banda, no parecía tener la fuerza necesaria. A sugerencia de Tony Banks, el grupo cambió su denominación por la más concisa y directa de "Yes".

Tras un breve periodo en el que Bruford dejó la banda por cuestiones de estudios, el quintero firmó con Atlantic Records para realizar su primer LP. Al margen de por sus canciones propias, el grupo destacaba en sus comienzos en directo por las versiones que hacia de temas de otras bandas, reconocibles pero todos con la impronta particular del sonido distintivo que Yes iban consiguiendo poco a poco.

Abría el disco una canción del antiguo grupo de Squire compuesta por él mismo junto a Clive Bailey. "Beyond and Before" tiene ya todo el sabor de los temas clásicos de Yes: exquisitas armonías vocales con Anderson a la cabeza, etereas guitarras y protagonismo de las teclas en algunos pasajes. A continuación llega el primer ejemplo de la habilidad de Yes a la hora de hacer versiones. En este caso toman un tema de los Byrds, "I See You" y le dan un toque de jazz al principio, una mayor aceleración y la particular forma de cantar de Anderson hasta convertirlo en un tema nuevo. Reconocible por quienes conozcan el original pero con un algo distinto. La siguiente canción es "Yesterday and Today", una breve balada de Jon Anderson que nos lleva al cierre de la cara A del album, "Looking Around", escrita por Anderson y Squire con más protagonismo de los teclados desde el principio y juegos de voces en la onda de los Beatles. La cara B se abre con "Harold Land" escrita por Anderson, Bruford y Squire, de la que destacamos su introducción instrumental, presagio de lo que acontecería en los años posteriores. "Every Little Thing" es la segunda versión de otra banda contenida en el disco. En este caso, Yes se atreven con los Beatles y nos dejan una adaptación absolutamente distinta al original a la que acomodan incluso un riff de otro tema de los de Liverpool, "Day Tripper". Continúa el disco con otra canción de los inicios de Squire y Anderson firmada por la pareja y por Clive Bailey. "Sweetness" es otro tema lento sin nada de particular si exceptuamos las preciosas armonías vocales a las que ya nos tiene acostumbrados la banda. El cierre lo pone "Survival", otro tema de Anderson en el que nuevamente destaca la batería jazzistica de Bruford en una mezcla perfecta con las guitarras de Banks y los teclados de Kaye.

"Yes" no es, evidentemente, el mejor trabajo de sus autores pero no deja de ser un interesante punto de partida para una banda que nos iba a dejar grandes trabajos, alguno de los cuales ya han pasado por aquí y otros lo harán muy pronto.

Para haceros con el trabajo os sugerimos un par de sitios:

fnac.es

play.com


Os dejamos con "Survival":