miércoles, 28 de noviembre de 2012

Wim Mertens - Alle Dinghe (part III - Alle Dinghe) (1991)



La música de Wim Mertens, a pesar de su aparente simplicidad, esconde todo un universo propio que su autor no duda en desentrañar de vez en cuando regalándonos discos en los que desnuda sus melodías dejándolas en la mínima expresión realizando una especie de deconstrucción de su obra muy reveladora. Habitualmente, solemos clasificar sus trabajos en dos categorías principales: discos para piano (o piano y voz) y discos para grupo. Es cierto que la gran mayoría de sus trabajos más populares entrarían en alguno de estos grupos pero no todos. Existe una tercera vía en la producción de Mertens formada por sus trabajos más herméticos, discos de escucha nada sencilla en los que podemos pasarnos horas escuchando solos de trombón bajo, por ejemplo. A lo largo de los años, el músico belga ha ido publicando estas obras más inaccesibles en monumentales cajas con varios discos cada una formando una serie de ciclos de gran extensión y reducida tirada aptos sólo para sus fans más fieles. Sin embargo, no toda la música incluida en estos ciclos es de difícil asimilación, del mismo modo que también existen trabajos aislados de características similares a los ciclos que fueron publicados como discos independientes (“Instrumental Songs” o “A Sense of Place” serían dos ejemplos de esto último).

El primer ciclo instrumental publicado por Mertens vio la luz en 1991 bajo el título de “Alle Dinghe”, primer verso de un poema flamenco del S.XIII que reza así: “Todas las cosas / son tan pequeñas / ¡y yo tan libre!”. La obra, concebida como una trilogía consta de siete discos agrupados en una primera parte de dos discos titulada “Sources of Sleeplessness” para un reducido grupo de vientos y cuerdas, una segunda, “Vita Brevis” de dos discos interpretada exclusivamente al fagot y una última, que abarca tres discos más titulada igual que el ciclo en sí: “Alle Dinghe”.

Es a esa tercera parte a la que queremos prestar hoy atención aquí. La obra está escrita para violín, cello y contrabajo aunque no está escrita con el clásico formato de trío puesto que en muchas ocasiones los instrumentos se desdoblan hasta en tres pistas distintas por lo que, en realidad, podemos escuchar hasta siete u ocho intervenciones simultáneas. Los ejecutantes de la obra son Eric Robberecht (violín), Lieven Ven de Walle (cello) y Etienne Siebens (contrabajo).



El primero de los discos está integrado por cinco piezas de duración más o menos breve comparadas con los otros dos CDs. Se abre con “Zo” (así, de este modo), una composición de algo más de diez minutos de duración en la que podemos apreciar claramente lo que nos espera en los próximos minutos de escucha. “Alle Dinghe” hace honor al poema del que toma la inspiración y nos muestra gran cantidad de ideas fragmentarias que, de cuando en cuando, se asocian formando un retazo de melodía breve que podría ser el germen de una composición mayor. Así, alrededor del minuto siete de la pieza tenemos una línea de cello que podría servir perfectamente como base de cualquiera de los temas más populares de Mertens para su “ensemble”. En lugar de eso, se disuelve dando paso a una serie de trinos de violín. La libertad a la que hace mención el místico flamenco en su poema es absoluta y la música no está sujeta a ningún esquema preconcebido. Tras “Zo”, entramos en una secuencia de tres composiciones breves. La primera de ellas, titulada “Of” (preposición equivalente nuestro “de”) parece mostrar algunos atisbos de una melodía más consistente pero no termina de consolidarse. De nuevo, estamos en presencia de ideas potencialmente muy válidas lo que nos hace pensar en “Alle Dinghe” como en una especie de cuaderno de bocetos del autor. “Ook” (también) comienza de un modo totalmente distinto como un sólo de violín lleno de lirismo que pronto pasa a ser un dúo de aire pastoril. Con la entrada, minutos después, del cello y los apuntes rítmicos del contrabajo, la pieza va complicándose pero, al contrario de los cortes anteriores, la evolución es más coherente y, sin llegar a mostrarse como una pieza cerrada y completa, sí que estamos en presencia de un esbozo más terminado de obra musical. Así llegamos a “Al” (todo) que es, sin duda, la composición central de “Alle Dinghe” y una de las pocas piezas que, procedentes de los ciclos más experimentales de Mertens, han dado el salto a su repertorio de concierto. Se trata de una composición de una melancolía sin igual en la que el cello (los cellos, en realidad) ocupan la mayor parte de la paleta sonora con los violines reservándose para resaltar las partes más intensas. No es de extrañar que sea esta la pieza de Mertens que mejor ha soportado su adaptación al formato orquestal en los últimos años. La pieza que cierra el primero de los tres discos lleva el título de “Et” (y) y podríamos considerarla como una deconstrucción o un muestrario de los bocetos que llevaron a la composición de la anterior “Al” ya que podemos escuchar en ella distintos esbozos de alguna de las melodías de esa pieza junto con otros fragmentos que se dirían descartados de la misma. Y es que, insistimos en la idea, ese es el enfoque con el que nos gusta acercarnos a los discos más herméticos de Mertens y que suelen agruparse en lo que hemos dado en llamar “ciclos”. En cualquier caso, no todo en “Et” son retazos de lo que luego tomaría forma palpable en “Al” sino que estos aparecen intercalados entre garabatos y líneas sueltas que luego formarían parte, transformadas hasta lo irreconocible, de otros discos del belga. Por descontado, también hay momentos de gran belleza como la melodía que ronda alrededor del minuto diez y que merecerían un desarrollo mayor como composición independiente.

"Al", la pieza más destacada a nuestro juicio de toda la obra


El segundo CD de “Alle Dinghe” consta de tres partes de mayor duración que las anteriores. La primera, “Tot” (hasta) de veinte minutos de duración es una pieza cuyo estilo anticipa el que adoptaría el músico en sus obras para “ensemble” más de 15 años después. Creemos escuchar en muchos momentos el embrión de varias ideas que aparecieron en su monumental obra “Integer Valor”, por ejemplo. Tras una parte inicial entramos en un segmento en el que sólo intervienen los violines con un marcado carácter experimental hasta que, mediada la pieza, se incorporan cello y contrabajo. La segunda mitad de “Tot” se mueve por parámetros más indefinidos que nos remiten a la idea inicial que lanzamos un poco más arriba: se trata de una especie de cuaderno de apuntes con ideas a desarrollar en el futuro, alguna de las cuales tiene suficiente entidad para sobrevivir por sí misma. La segunda composición, titulada “En” (y) comienza con un fragmento rítmico a cargo del cello fácilmente atribuible a su autor que va evolucionando de modo similar a las piezas anteriormente comentadas. Si acaso, encontramos en “En” (valga la redundancia) un mayor énfasis en las construcciones rítmicas que en los movimientos anteriores. Completa el segundo disco “Met” (contra), la pieza más breve del mismo y una de las más reflexivas como nos deja claro desde el comienzo, con una larga nota de cello a la que se incorporan progresivamente el resto de instrumentos conformando un inicio lleno de emotividad. Superado ese comienzo llegamos a un solo de cello que rompe en parte la atmósfera de los primeros compases pero que termina por volver al estado emocional de aquellos cuando recibe el apoyo de violín y contrabajo. A partir de entonces entramos en una sección más indefinida en la que los instrumentos dibujan escalas ascendentes y descendentes como si estuvieran repasando la afinación revelándose poco después que ese ejercicio era sólo un primer diseño del armazón que iba a sostener la parte final de la composición.

El tercer disco de la caja contiene las últimas dos piezas que también son las más largas con alrededor de media hora de duración cada una de ellas. La primera de ellas lleva el título de “De” (el) y seguimos repitiéndonos. Probablemente sea éste tercer disco el más críptico de la caja y en el que es más difícil encontrar elementos que conecten lo que aquí suena con el resto de la obra de su autor y esto es especialmente evidente en “De”. A lo largo de toda la pieza escuchamos una gran cantidad de música que no termina de definirse en ninguna dirección aunque mantiene algunos nexos de unión con el resto de la obra. El cierre del ciclo lo pone “Te” (en, dentro de), que, sin ser exactamente eso, podría ser la pieza que Mertens reserva para los solos ya que varios pasajes de cierta extensión a lo largo de la misma están dedicados a intervenciones de cada uno de los instrumentos sin apoyo del resto aunque, bien es cierto que abundan las transiciones en las que violín, cello y contrabajo se complementan.

“Alle Dinghe”, concretamente la tercera parte de la trilogía que lleva el mismo título, fue, curiosamente, la primera obra que Mertens escribió exclusivamente para cuerdas (y la última hasta “If Five is Part of Ten”, fechada diez años más tarde y también incorporada el otro gran ciclo de nombre “Aren Lezen”) y el resultado es con toda probabilidad el que más se acercaba hasta entonces a la música de otros autores contemporáneos que hoy tienen el respeto de toda la crítica. Sin embargo, una obra tan monumental por su extensión como lo era esta, pasó completamente desapercibida y su autor permaneció relegado en el cajón de la “new age” a oídos de los más sesudos periodistas musicales. No pretendemos elevar a “Alle Dinghe” a la categoría de obra maestra porque quizá no lo sea. Tampoco estamos seguros de que la ambición de Mertens al escribirla fuera la de pasar “a otro nivel” con su música. Si a esto sumamos la escasa salida comercial que podía tener en 1991 una caja de siete discos (en realidad dos cajas de dos discos y una de tres) no podemos sino admirar la valentía del músico belga al publicar semejante mamotreto (dicho sea sin intención peyorativa).

Sirva esta entrada como presentación de la faceta más inaccesible de Wim Mertens, compositor que, por otro lado, no se destaca precisamente por escribir una música especialmente difícil de asimilar. Sus “ciclos” son la parte más compleja de su obra pero en todos ellos (con la única excepción, acaso, del segundo: “Gave Van Niets”) guardan algún momento de gran belleza que justifica el grueso de la obra. En “Alle Dinghe” es la tercera parte la que consideramos que juega ese papel y recomendaríamos a los lectores que intentasen hacerse con una copia, tarea prácticamente imposible a día de hoy ya que son discos absolutamente descatalogados con una excepción poco alentadora. Hace unos pocos años, Mertens publicó la caja “Qua” que contenía sus cuatro grandes ciclos al completo, lo que hacía un total de 37 discos. Cualquier caja con ese número de horas de música del autor belga sería absolutamente recomendable pero teniendo en cuenta lo especial del material que contiene, sólo aquellos seguidores muy fieles de Mertens estarán en condiciones de disfrutarla en su totalidad. Para aquellos espíritus más aventureros (y de aguerridos bolsillos, hemos de añadir) dejamos el siguiente enlace a “Qua”:


5 comentarios:

  1. Extraordinaria entrada. Creo que es de los pocos textos en castellano de calidad que abordan, aunque sea parcialmente, "Qua". Creo que es un Mertens esencial y que, a mi juicio, justifica casi al otro Mertens popular.

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  2. Justamente, y no por falta de interés, “Alle Dinghe” lo tengo por ahora poco controlado, al contrario que otros trabajos más o menos experimentales de Mertens como “Divided Loyalties” o el mencionado “A Sense Of Place”, sin olvidarnos de ese irrepetible y poco distribuido debut titulado “For Amusement Only”, donde los instrumentos son máquinas de pin-ball amplificadas y tratadas de manera electroacústica.
    Creo que la introducción de compositores como Wim Mertens en el mercado de la New Age Music tiene una cara positiva y otra perjudicial. La positiva es que este mercado le ha servido a Mertens para promocionarse y llegar a los oídos de gran cantidad de personas que, de no ser así, no habrían conocido la obra del belga. Lo malo es que sus trabajos experimentales –y más cercanos al minimalismo como vanguardia– han sido injustamente criticados hasta la saciedad cuando, realmente, el desarrollo de dos facetas, una más popular y otra más vanguardista, contribuye a enriquecer y otorgar diversidad a la interesante trayectoria del músico.
    Estoy de acuerdo con Ismael. Es agradable encontrar un texto que hable con seriedad de estos trabajos más arriesgados de Mertens sin caer en comentarios como “bazofia”, “petardo” o “aburrido”. Soy una persona que disfruta con los sonidos vanguardistas y, como tal, me parece muy sano –en términos de creatividad– que este compositor abra sus fronteras y explore más allá de la comodidad que brinda el éxito.
    Un saludo.

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  3. Completamente de acuerdo con ambos. Además, creo que Mertens "premia" en cierto modo a los que se aventuran en la escucha de sus ciclos con discos sensacionales que podrían haber sido publicados perfectamente por separado. "Alle Dinghe" es un ejemplo pero también "Poema" del ciclo "Kere Weerom" es un trabajo magnífico. Lo mismo podemos decir de "Human Guesswork" de "Aren Lezen", aunque este lo recuperó en versión para "ensemble" en "Not Yet, No Longer" dentro de la colección de grabaciones en vivo "Years Without History". Todo un mundo la discografía del belga, sin duda.

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  4. Totalmente de acuerdo con lo que decís. Yo también he dedicado muchas horas a los ciclos de Wim. Lo mejorcito, sin duda, el triple de cuerdas que nos ocupa y el citado "Poéma", una joya al piano con momentos de belleza incalculable. Hace pocos días, después de su concierto en Zaragoza y como es habitual desde hace años, estuve un ratito hablando con él y le sugerí que nos podría regalar algún álbum como los citados; me respondió que fueron proyectos muy particulares y que ahora está bastante centrado en los discos para ensemble. De hecho, tiene muchas composiciones esperando ser publicadas...

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  5. Enhorabuena por la entrada y por el blog en general. Os leo desde hace tiempo y disfruto con cada una de las entradas que escribís, pero especialmente, con aquellas dedicadas al genio belga. Completamente de acuerdo con lo expuesto hasta ahora. Creo que estos "divertimentos" o "aventuras sonoras" de Mertens, han hecho al Mertens que es hoy en día. De la trilogía que nos ocupa, es cierto que tengo mis filias y mis fobias. Entre las primeras sin lugar a dudas el grupo que aquí se trata y entre las segundas (no puedo evitar utilizar el adjetivo subjetivo completamente "soporífero") "Vita Brevis", más que nada por la nula afinidad estética que tengo hacia el instrumento principal que ocupa la obra. La semana pasada encargué por internet su nueva publicación "A Starry Wisdom" (que creo que no se ha publicado en España), creo que es de nuevo una composición para "ensemble". Se va echando de menos ya una nueva publicación para voz y piano. Un saludo.

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