jueves, 10 de enero de 2013

Oystein Sevag - Space for a Crowded World (2012)



Cuando recibimos el disco del que hoy vamos a hablar, apenas hace unas semanas, estábamos escribiendo una reseña sobre el disco de debut de Oystein Sevag y prometimos que pronto habría un hueco en el blog para este nuevo trabajo. Creemos que este es un buen momento para dedicarle unas líneas, una vez madurado lo suficiente.

Lo cierto es que con “Space for a Crowded World”, Sevag consigue sorprendernos una vez más. No era fácil predecir por dónde iba a salir en esta ocasión tras haber roto todos nuestros esquemas con su anterior “The Red Album” en el que mezclaba jazz, folk, electrónica e influencias de todo tipo en un “collage” sonoro realmente novedoso en el músico noruego. Sin embargo, esperábamos un lanzamiento en una línea similar, colaborando con distintos instrumentistas y profundizando en las ideas apuntadas entonces. Por el contrario, el teclista nórdico recula y vuelve a sus orígenes con un disco fundamentalmente electrónico y de corte ambiental. En los meses anteriores a la grabación, Sevag dio una serie de conciertos en solitario interpretando exclusivamente sintetizadores. Esa experiencia le inspiró para volver a sonidos y atmósferas más cercanas, por citar un ejemplo, a las de su disco “Visual”, firmado a dúo con el guitarrista Lakki Patey y que llevaba el revelador subtítulo de “an ambient experience”.

Al contrario que en sus últimos trabajos, el músico noruego apenas recurre a intérpretes adicionales. Así, todo lo que escuchamos en el disco procede de los sintetizadores de Sevag con intervenciones puntuales de la intérprete alemana de “theremin” Barbara Buchholz en dos de los cortes y de la vocalista noruega Benedicte Torget en otro.



“Landing” – Abre el disco una pieza que cualquier seguidor identificaría inmediatamente como obra del músico noruego. Un solemne fondo electrónico sobre el que se desarrolla una melodía de piano con un cierto carácter improvisado que perfectamente podría haber sido interpretada por la guitarra de Lakki Patey en el disco anteriormente citado. Todo el conjunto está teñido de una gran melancolía y sensibilidad y sirve para ponernos en situación ante lo que viene después.

“Urban Nocturne” – Continuando con las mismas premisas del corte inicial pero sustituyendo el sonido del piano por uno de los clásicos tonos sintetizados de Sevag, a modo de fantasmagórico instrumento de viento nos vamos adentrando en paisajes extraños en los que los sintetizadores del músico noruego resplandecen como una aurora boreal en la oscuridad de la noche.

“Gentle” – Conforme nos adentramos en el disco, vamos descubriendo piezas más interesantes. En la que nos ocupa, podemos escuchar una bonita línea de bajo como fondo que se ve adornada por los mismos timbres utilizados en el corte anterior y sonidos de piano que no terminan de concretarse en la melodía que parecen anunciar.

“Song from Another Place” – Continuando con la tónica general del disco, nos adentramos en uno de los temas más profundos, ya desde los primeros compases. Es entonces cuando nos sorprende la aparición del “theremin”, instrumento electrónico de timbre maravilloso cuando se interpreta bien y que suena como un gato histérico en la mayoría de las ocasiones en que un ejecutante atrevido se atreve con él sin la suficiente destreza. Ni que decir tiene que en este caso estamos ante un ejemplo del primer tipo en el que Barbara Buchholz cumple con nota su cometido.

“A Butterfly’s Dream” – Llegamos así a uno de los cortes que más nos recuerdan al Sevag de sus primeros discos, con ambientes puramente electrónicos y desarrollos melódicos no del todo definidos, siempre con sus timbres y sonidos inconfundibles. Tras una larga introducción ambiental se hace el silencio para que hable el piano y despida la pieza con un fragmento tremendamente simple y bello a partes iguales. La melodía final, de aire clásico, es uno de los mejores momentos de un trabajo ajeno a los sobresaltos.

“Time Shadows” – De un modo casi furtivo podemos apreciar algunos ramalazos jazzisticos infiltrándose en medio de tanto “ambient”. En este caso, son los sonidos electrónicos emulando a un contrabajo los que juegan en clave de jazz con el piano en una combinación que da mucho juego a pesar de la brevedad del corte.

“A Sparkling Point of View” – Superado el ecuador del disco encontramos esta preciosa pieza electrónica llena de elementos atractivos. Desde los sonidos de campanillas del inicio formando secuencias en el más puro estilo de Klaus Schulze hasta los modernos ritmos electrónicos de última generación que dominan la segunda parte de la pieza, todo contribuye a la conformación de la pieza más atractiva del trabajo en nuestra opinión.

“Lights After Dark” – Volvemos a escuchar el “theremin” pero en esta ocasión en su versión más efectista, creando sonidos de ciencia ficción y efectos electrónicos del tipo de los que adornaban los discos de música electrónica de los primeros años setenta. Sobre un oscuro “drone” procedente de los sintetizadores de Sevag, la thereminista alemana se exhibe aprovechando todo el potencial sonoro de su instrumento, también en los registros más graves del mismo, pocas veces utilizados por otros intérpretes.

“Call” – Tras escuchar dos de los cortes más interesantes del disco, enfilamos ya la parte final del mismo con un retorno al comienzo y otro tema ambiental con improvisación a los teclados por encima.

“Contact” – La última gran sorpresa del disco llega de la mano de la vocalista noruega Benedicte Torget, quien, prácticamente “a capella”, entona un canto de claras raíces tradicionales. Para no romper la magia, Sevag se limita a acompañarla con un sonido de campanillas muy característico en su música, especialmente en su “Close Your Eyes and See”. Tras un breve interludio de piano, volvemos a escuchar la preciosa voz de la cantante, doblada en varias pistas y dándose la réplica a sí misma cerrando una pieza impresionante rodeada de la orquesta electrónica del músico en el papel de una sección de cuerda virtual.

“Stroke of the Wing” – Como cierre del disco, asistimos a una suerte de versión extendida del corte inicial completando así un trabajo excelente.

Ya hemos dejado clara anteriormente la alta estima en la que tenemos a Sevag en el blog. Su nuevo disco no nos hace sino reafirmarnos en este convencimiento. Quizá no sea su mejor trabajo aunque no es fácil valorar esto cuando la música es tan distinta entre unos y otros discos pero nos revela que el artista noruego sigue siendo capaz de crear varias composiciones magníficas de las cuales habría aquí presentes al menos tres o cuatro. El regreso del músico a los sonidos más electrónicos es bienvenido y suena especialmente refrescante tras anteriores trabajos enfocados en una banda más amplia. Es posible que “Space for a Crowded World” sea un disco de transición y los siguientes regresen al punto en que se hallaba el músico un tiempo atrás pero no por ello lo consideramos un disco menor. Como suele ocurrir con músicos más o menos minoritarios, no hemos encontrado fragmentos del disco en la red para ilustrar la entrada aunque existen breves muestras de todos los cortes del disco en itunes:


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Por último, os dejamos un video (de calidad casera) procedente de uno de los conciertos de presentación del disco:

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