jueves, 22 de agosto de 2019

Ludovico Einaudi - Divenire (2006)



Hay artistas con los que tenemos un problema. Lo tienen todo para gustarnos: talento, inspiración, afinidad con estilos o músicos de los que disfrutamos habitualmente... además de todo eso, están entre las recomendaciones habituales de la gente que sabe de nuestras preferencias musicales. “A ti que te gusta “x”, te tiene que gustar “y” es una frase que hemos oído en multitud de ocasiones en relación con artistas como el que hoy nos ocupa. Pese a todo, tenemos un buen puñado de discos de Ludovico Einaudi a los que no terminamos de prestar la atención que quizá merezcan.

Dentro de esa relación “particular” que tenemos con su música nos ocurre lo siguiente: escuchamos sus discos con cierta frecuencia. Cuando lo hacemos, realmente los disfrutamos mucho pero terminada la escucha no tenemos la necesidad de escuchar otro disco suyo en breve, algo que sí que nos suele ocurrir con muchos otros artistas, incluyendo varios estéticamente próximos al italiano. Quizá esa sea la razón de que en todos los años de funcionamiento del blog solo hayamos reseñado un trabajo del bueno de Ludovico. En los últimos meses hemos vuelto a incluir su obra entre nuestras escuchas más o menos habituales por lo cual, es probable que comience a aparecer por aquí más a menudo. Hoy vamos a hablar de uno de sus discos más populares, “Divenire”, aparecido en 2006 cuando Einaudi ya tenía una trayectoria muy consolidada con varios discos en el mercado. En “Divenire”, el músico grabó por primera vez con orquesta y utilizó algunos recursos electrónicos. Ese uso de la orquesta ayudó a Einaudi a llegar a un público más amplio y la gira posterior al lanzamiento del trabajo, en la que muchas de sus piezas antiguas para piano solo también se adaptaron al formato de piano más orquesta, confirmó esta apertura. En la grabación participa la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra dirigida por Robert Ziegler. También aparece el violonchelista Marco Decimo en un par de cortes. El piano y la electrónica corren por cuenta del propio Einaudi.

Ludovico Einaudi en una imagen de su web.


“Uno” - Comienza el disco con un tema más experimental de lo habitual en Einaudi en el que le escuchamos al piano pero tocando sobre una interesante serie de efectos electrónicos que llevan su música a terrenos que no solía pisar hasta este momento y la emparenta con otros artistas recientes como Olafur Arnalds o Nils Frahm. El corte es más ambiental que melódico pero eso, en la trayectoria del italiano, es más un elogio que una crítica ya que siempre ha parecido centrarse en los aspectos melódicos antes que en otras cuestiones.

“Divenire” - El primer tema en el que escuchamos a la orquesta nos la presenta en segundo plano apoyando la secuencia inicial de acordes de Einaudi a las teclas. Conforme la melodía de piano va tomando forma, las cuerdas van subiendo de intensidad y una vez que el tema se despliega en toda su extensión, la orquesta lo arropa de un modo magnífico. En la segunda parte, centrada en el piano, las cuerdas vuelven a un rol secundario pero igualmente importante, antes del clímax final, heredero directo de la mencionada parte central. De lo mejor de todo el trabajo.

“Monday” - La primera pieza del trabajo para piano abandona cualquier intención de sorprender y nos muestra al Einaudi más reconocible, con un enfoque clásico salpicado de retazos minimalistas. Es muy difícil reprocharle nada al pianista italiano ya que su música es formalmente impecable y para oyentes como nosotros, que disfrutamos la obra de pianistas que hicieron carrera en los mejores años de la “new age”, parece claro que, en comparación con aquellos, Einaudi sale ganando en prácticamente todos los aspectos.

“Andare” - El siguiente corte procede de una improvisación en directo entre Einaudi al piano y el violonchelista Marco Decimo. Con posterioridad, el compositor italiano retocó la pieza en estudio añadiendo efectos electrónicos y distintas ediciones del sonido del violonchelo para añadir nuevas capas a la composición. La base de piano recuerda mucho a la de “Divenire” pero la evolución del tema es bastante diferente.

“Rose” - Einaudi vuelve a recurrir a los efectos electrónicos para acompañar a su piano. En esta ocasión se trata de una retroalimentación sonora por la que los aparatos devuelven al músico el propio sonido de su instrumento pero invertido de forma que se construye un diálogo entre piano y electrónica muy curioso.

“Primavera” - Quizá sea esta la pieza más conocida de todo el trabajo y no nos sorprende en absoluto. Einaudi juega con elementos muy efectistas, especialmente con la orquesta que nos regala momentos de éxtasis casi “vivaldiano” que funcionan muy bien. No es nuestra composición favorita pero no podemos negar sus muchas virtudes.

“Oltremare” - Regresamos al piano solo y a los desarrollos lentos en esta pieza con toques minimalistas que nos muestra a un Einaudi brillante y desenvuelto en el territorio que mejor conoce y que le ha brindado sus mayores éxitos. En algún momento recuerda, quizá demasiado, a nuestro admirado Wim Mertens pero dada la procedencia estética de ambos, tampoco es algo que nos deba llamar la atención en exceso. “Oltremare” es, con mucho, la pieza más larga del disco con 11 minutos de duración, algo digno de ser destacado en un músico que acostumbra a realizar composiciones de alrededor 5 minutos en su mayor parte.

“L'Origine Nascosta” - Einaudi retorna aquí a la fórmula de piano más efectos electrónicos en una composición intimista con toques folclóricos en la que los samplers sirven para recrear la orquesta en momentos puntuales consiguiendo un resultado similar a los soundscapes de Robert Fripp.

“Fly” - El único tema del disco en el que aparece una guitarra eléctrica. Comienza con un piano rítmico sobre una base de guitarra y electrónica y enseguida entra en una fase de protagonismo total del piano. Esa parte de la composición es muy cinematográfica, por decirlo de algún modo, ya que evoca todo tipo de imágenes. En la parte final, el uso de la electrónica y la guitarra gana peso dibujando una conclusión con más tensión de lo habitual en la música de Einaudi lo que se agradece mucho.

“Ascolta” - Posiblemente sea esta la pieza más electrónica del disco ya que este tipo de sonidos sirven como estructura de todo el tema pese a que luego es el piano el que ejecuta toda la parte melódica. En todo caso es un tema 100% Einaudi sin sorpresa alguna.

“Ritornare” - El último corte de piano del disco es también uno de los más extensos. Comienza de forma muy pausada y continúa en esa linea meditativa durante los primeros minutos antes de entrar en el segmento central donde nos presenta el motivo principal. No es una composición que ofrezca grandes novedades para el seguidor del músico italiano pero como casi todo lo que hace, es de agradable escucha.

“Svanire” - El cierre del disco prescinde del piano y de la electrónica para ofrecernos una bonita pieza de violonchelo con acompañamiento de orquesta que nos remite casi inmediatamente a Arvo Pärt, referencia que cada vez está más presente en la música de Einaudi como quizá veamos más adelante.


Sin restar un sólo mérito a su obra, creemos que la carrera de Einaudi se ha beneficiado mucho del tiempo en el que se ha desarrollado. Su música no es demasiado diferente a la que muchos otros artistas hacían apenas dos décadas antes. De haber aparecido en 1984, sus discos habrían ido directos a las secciones de “new age” donde habrían tenido un lugar de privilegio junto a los de otros pianistas como George Winston, Michael Jones o Philip Aaberg por poner sólo tres ejemplos. Pero el buen momento de la “new age” pasó y la propia categoría terminó por disolverse hasta desaparecer de las tiendas de discos como tal, pasando la mayoría de sus artistas a formar parte de otras clasificaciones como “ambient”, “chill out”, “world music”, etc. Quizá por su imagen, su procedencia o por determinados aspectos de su música, Einaudi entró directamente en el cajón de la “música clásica” beneficiándose de que, en su tiempo, los músicos que componen principalmente para piano y con un gran componente melódico no son tantos ni tienen tanta presencia como antaño, lo que impide englobarlos en una categoría aparte. Ese tinte clásico con el que se le ha adornado hace que Einaudi hoy tenga un estatus realmente privilegiado. Es una de las estrellas del sello Decca y puede permitirse dar conciertos cuyas entradas se mueven en precios más propios de estrellas del rock y grandes divos de la música clásica llenando sin problemas los teatros más prestigiosos.

Por nuestra parte trataremos de ir reseñando poco a poco toda la obra del italiano que hasta ahora no ha tenido la presencia debida en el blog. Para los que queráis disfrutar en su totalidad de "Divenire", nos aprovecharemos de la generosidad del músico que lo pone a disposición de todos nosotros en su canal de youtube:


 

1 comentario:

  1. Son unas bellísimas piezas de música minimalista de piano. De unos de los mejores compositores que hay. Gracias por compartir este video. Atte Séneca II.

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