domingo, 13 de octubre de 2013

Philip Glass - Cello Concerto No.2 "Naqoyqatsi" (2013)



Hubo un tiempo en que las bandas sonoras parecían el terreno ideal para que la música de Philip Glass llegase a un público más amplio y lo cierto es que en aquellos años, muchas de sus mejores obras, de sus más elaborados trabajos, tuvieron como destino el acompañar a las imágenes de los más variopintos directores sobre las pantallas.

Esa apertura hacia el mundo del cine le granjeó no pocas críticas por parte de colegas y columnistas que consideraban que un autor pretendidamente clásico e intelectual, no se podía rebajar a ese tipo de trabajos y poniendo como ejemplo a otros músicos “incorruptibles” como Steve Reich o John Adams. Poca importancia tuvo el hecho de que la mayoría de las películas “ilustradas” con la música de Glass tuvieran algo especial, algo artístico que no terminaba de encajar con el calificativo de “comercial” o el hecho de que otros maestros a los que nadie discute hoy, en su momento hicieron lo mismo e, incluso, trasladaron su domicilio a Hollywood, caso de Stravinsky, Klemperer o Rubinstein.

Si hay una serie de obras, tomando en conjunto película y música, que destacan sobremanera de esta parte del repertorio de Glass, estas son, sin duda, las que conforman la conocida como “Trilogía –qatsi”. Surgidas de la mano del realizador Godfrey Reggio, las tres cintas eran una sorprendente serie de documentales visuales, sin diálogo alguno, sin actores, sin narrador, en las que sólo las imágenes y la música nos guiaban por un universo apasionante. Tendremos tiempo en un futuro para hablar de estas tres bandas sonoras y de la recién aparecida “Visitors” con los mismos autores en cuanto a música e imágenes pero ahora nos centraremos en otro disco publicado hace apenas unos meses con el “Cello Concerto No.2” de Glass.

¿Qué relación tiene esa obra con la trilogía –qatsi? Nos damos cuenta en cuanto leemos el subtítulo del concierto: “Naqoyqatsi”. Así era como se llamaba la tercera y última película de la serie que contaba con una espectacular partitura con magníficas partes de violonchelo interpretadas en la grabación por Yo-Yo Ma. Hemos hablado mucho en el blog del giro clasicista experimentado por la música de Glass en los últimos años y eso incluye la reescritura de algunas de sus antiguas obras para adaptarlas a formatos más académicos. En esa línea de actuación, hemos podido escuchar revisiones de parte de la música de “Powaqqatsi” transformada en el último movimiento de la 7ª Sinfonía o el tema principal de “El Show de Truman” adaptado como el 2º movimiento del Concierto “Tirol” para piano y orquesta. Como ya habréis supuesto a estas alturas, el Concierto para Cello Nº2 es una trascripción de algunos de los momentos más destacados de la banda sonora de “Naqoyqatsi” que adoptan ahora la forma de un concierto clásico. La película se diferenciaba de las dos anteriores de la trilogía en la utilización de multitud de imágenes digitales generadas por ordenador y llenas de animaciones. Precisamente por ello, Glass decidió componer una partitura enteramente orquestal, sin instrumentos electrónicos, que sirviera de contraste con unas imágenes altamente tecnificadas. Las piezas comenzaron a encajar cuando el músico fue nombrado “director creativo” de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati para la temporada 2011-12. En aquel momento, Glass se planteó la posibilidad de darle una “segunda vida más allá de la película” a la banda sonora y con el apoyo de la orquesta, comenzó la reescritura.

La grabación que hoy comentamos tiene como protagonista a la misma Orquesta Sinfónica de Cincinnati bajo la batuta de Dennis Russell Davies, habitual en todo lo que tenga que ver con Glass. El solista es Matt Haimovitz, niño prodigio de violonchelo que con sólo 13 años ya debutó como solista con la Filarmónica de Israel, dirigido por Zubin Metha.

Matt Haimovitz


“Naqoyqatsi” – El comienzo de la banda sonora de “Naqoyqatsi” era una especie de revisión del de “Koyaanisqatsi” de casi veinte años antes, especialmente por la aportación de un profundo coro que en la versión de este concierto no está presente. La orquesta hace la entrada pero no tarda mucho en aparecer el auténtico protagonista: el cello. Esta primera intervención es maravillosa y confirma que Glass tiene una especial habilidad a la hora de escribir para este instrumento. La orquesta en pleno aparece inmediatamente después con metales y las campanas dotando de vigor al movimiento.

“Massman” – El segundo movimiento nos trae a ese Glass que maneja la orquesta como una gran masa compacta y la hace desplazarse con un efecto de oleaje muy característico del que ya hemos hablado en muchas ocasiones aquí. El solista en este pasaje actúa como comparsa remarcando algunas melodías determinadas aunque tenga su espacio en la parte central para expresarse junco con un juego percusivo algo tópico ya en el Glass orquestal.

“New World” – Llegamos así a uno de los momentos de mayor emotividad con una preciosa melodía a cargo del violonchelo. Algunos críticos han visto una progresiva “barroquización” en la música de Glass en el sentido histórico del término y creemos que no andan desencaminados. Sin ánimo de establecer ninguna comparación entre autores, sí que entrevemos alguna relación entre esta pieza y otras, también para cello solo de maestros como J.S.Bach.

“Intensive Time” – Con una tremenda contundencia se abre el siguiente movimiento de la obra en la que la orquesta da un golpe sobre la mesa impulsada por un ritmo de espíritu casi rockero. Ya en la banda sonora original, este fragmento nos parecía uno de los más destacados y dentro del concierto seguimos teniendo esa percepción. Un movimiento dinámico y lleno de energía.

“Old World” – En contraposición al anterior “New World” tenemos este otro movimiento de similares características en cuanto a su función en el concierto, esto es, enlazar distintos momentos clave a la manera de los llamados “knee plays” en las óperas del propio autor. En este caso asistimos a una pieza íntima, pausada, a cargo del propio cello con un tenue acompañamiento del arpa.

“Point Blank” – A pesar de su intensidad, nos parece este el movimiento más intrascendente de la obra. Indiscutiblemente “glassiano”, adolece del elemento sorpresa y, a pesar de algunas curiosidades en la partitura para el cello que suena a veces de formas no demasiado ortodoxas, no nos aporta demasiado. Correcto sin más.

“The Vivid Unknown” – Glass se deja lo mejor para el final y es que el solo de violonchelo con el que se abre el último movimiento es una delicia llena de sentimiento e interpretada con una gran sensibilidad por Haimovitz. La entrada de las cuerdas poco después, en una progresión con aroma “bachiano” pero también del compositor estadounidense no es sino un pequeño descanso para que el cello vuelva a dirigir el discurso hasta el final de la pieza.

Nuestras sensaciones frente a este concierto son ambiguas. “Naqoyqatsi” nos parecía una banda sonora sensacional, entre lo mejor de su autor en los últimos 15 años por lo que no parecía necesario ningún tipo de revisión (ni siquiera para estructurarla como un concierto ya que el original ya se comportaba así). Entendemos, por otro lado, que Glass quiera rescatar parte de su viejo catálogo dotándolo de una nueva forma que permita que sea interpretado más a menudo por diferentes orquestas y solistas y, desde ese punto de vista, si esto sirve para que “Naqoyqatsi” tenga una segunda vida, el concierto es bienvenido. Abre esto las puertas, además, y siempre en nuestra opinión, para el rescate de otra banda sonora magnífica con mucho protagonismo del propio violonchelo como era la de “The Secret Agent” que encajaría bien en este formato, sin pretender dar ideas a alguien como Glass, claro está.


Este “Concierto Nº2 para Cello y Orquesta” es, además, una obra que consideramos muy adecuada para introducirse en la música de Glass para aquellos que no lo hayan hecho aún. Es plenamente accesible y, a la vez, plenamente representativa de su autor. El compositor norteamericano, por otra parte, sigue publicando novedades con un ritmo realmente frenético. Desde aquí, intentamos tener siempre un ojo puesto en los lanzamientos actuales y por ello, Glass aparece muy a menudo en el blog. Si os animáis a incorporar este disco a vuestra colección, lo podéis encontrar en los enlaces de costumbre:

amazon.com

prestoclassical.co.uk

No hemos encontrado ningún fragmento del concierto disponible para enlazar aquí por lo que os dejamos con "The Vivid Unknown" en la versión que sonaba en la película:

 

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