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viernes, 12 de enero de 2024

Wim Mertens - Voice of the Living (2023)



Los seguidores de Wim Mertens saben bien que, a pesar de su incesante producción de material nuevo, el artista belga no tiene mucha prisa en publicarlo en forma de disco. Él mismo comentaba en alguna entrevista en los noventa que solía haber un desfase importante de alrededor de cinco años entre la composición de una nueva obra y su lanzamiento en CD, incidiendo en lo extraño que le resultaba la mayoría de las veces el hablar de obras que para él quedaban ya muy atrás, especialmente cuando durante ese intervalo, él había seguido escribiendo y tocando en directo nuevas piezas.


El disco del que vamos a hablar hoy cumple ese requisito con creces ya que se trata de una grabación de 2023 de una obra estrenada en 2014. “Voice of the Living” nace como un encargo del gobierno belga para conmemorar el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial. Para la ocasión, se celebraría un concierto en la Catedral de San Martín en la localidad de Ypres, localidad que dio nombre a uno de los primeros combates de la conocida como Batalla de Flandes en la que fallecieron alrededor de 200.000 soldados de ambos bandos. Unos meses antes del estreno de la obra comenzó a emitirse en la cadena HBO la serie “Leftovers”. El argumento de la misma era aterrador: el 2% de la población mundial desaparecía de repente sin dejar rastro. La serie, y a eso hace referencia el título, se centraba en las vidas de los que siguieron aquí. No sabemos si por influencia de la ficción televisiva pero lo cierto es que el punto de vista que Mertens quiso adoptar para su obra no era el de la víctimas sino el de los supervivientes y de ahí el título: “la voz de los vivos”. El trabajo lleva el subtítulo de “War Requiem” en referencia a la obra del mismo nombre de Benjamin Britten que fue compuesta con ocasión de la consagración de la nueva Catedral de Coventry, construida junto a los restos de la antigua catedral gótica de la ciudad, semi-destruída en la Segunda Guerra Mundial.


En todo caso, la obra de Mertens no adapta el texto latino de la misa de réquiem sino que es una disco de canciones interpretadas por el músico en su particular estilo con algún tema instrumental. En las entrevistas ofrecidas por el artista, habla de la relación de todos los temas del disco con alguno de los cuatro elementos clásicos (tierra, aire, agua y fuego) y su particular equivalencia con el campo de batalla (trincheras, lluvia, aviación y explosiones). Para la grabación, el músico reúne una versión amplia de su “Ensemble” dividida en distintos grupos: cinco instrumentistas de viento-madera entre los que destaca el clarinete de Dirk Descheemaeker, cuatro “metales” con los habituales Ward Hoornaert a la trompeta o Geert de Vos al trombón, un cuarteto de cuerda y un último grupo menos ortodoxo formado por arpa, guitarras, percusión y piano, del que se encarga el propio Mertens como ha hecho desde el inicio de su carrera.


“Too Good, Too Loose” - El disco comienza con una preciosa pieza de piano en la que las cuerdas y el clarinete tienen un papel muy importante. Más centrada en la melodía que en los ritmos, es una de las melodías más inspiradas del compositor belga en los últimos años, con un lirismo que recuerda a sus mejores épocas.




“Glossary Raisonné” - A diferencia del corte inicial, la mayoría de los temas del disco tienen una duración más bien larga, entre los cinco y los diez minutos. Eso ocurre en esta canción (la llamamos así porque la voz de Mertens es protagonista) llena de luz y vitalidad. Con reminiscencias de discos imprescindibles como “Shot and Echo” nos muestra una versión del músico muy próxima a la que nos ofrecía en los años noventa. Desde el punto de vista del sonido, la sorpresa viene por el uso de la guitarra eléctrica en un par de momentos de la segunda parte como medio para construir un fondo con más tensión de la habitual.


“Escape and Recapture” - Un sencillo tema de piano abre el siguiente tema entrando enseguida en animado diálogo con las cuerdas y la propia voz del músico. Una maravilla heredera directa de aquella obra maestra que fue “Integer Valor”. Las cuerdas aportan un ritmo lleno de energía para que la trompeta reclame su cuota de protagonismo en lo melódico. El tramo central, con el piano, los vientos y la percusión trabajando casi al unísono es de una intensidad tremenda y desemboca en una recapitulación del motivo inicial magníficamente construida.




“Angles and Dangles” - Continuando con el altísimo nivel del disco, tenemos esta nueva pieza en la que destaca la melodía repetitiva que aparece tras la introducción, sostenida por el piano y las maderas. Con todos los ingredientes de las piezas más hipnóticas de los mejores años de Mertens, incluyendo su particular forma de cantar. A estas alturas, el disco ya apunta a ser uno de los mejores de su autor en muchos años.


“Pondichéry” - Tras una extraña introducción, en la línea de sus trabajos más experimentales como podría ser “Alle Dinghe”, entramos en un tema lento con mucho peso de las cuerdas que sostienen toda la estructura mientras el piano garabatea esbozos de melodía aquí y allá. Todo al servicio de la voz de Mertens que canta uno de los temas más melancólicos del trabajo. El final, con la entrada de la percusión, es una larga coda que queda suspendida en una prolongada nota de las cuerdas.


“On the Zephyrous Peak” - El siguiente tema tiene una estructura compleja en la que las melodías tardan en aparecer y, cuando lo hacen, no son tan cristalinas como las de la primera parte del disco. Sin embargo, es el típico tema que gana mucho con cada escucha, precisamente porque no todo se hace evidente desde el principio y los detalles van descubriéndose poco a poco.




“The Mores of the Time” - Mucho más directa es esta composición centrada en una base muy repetitiva en la que vuelve a aparecer, muy en segundo plano, la guitarra eléctrica. Con más énfasis en el ritmo que en la melodía, tiene más puntos en común con los trabajos del artista en la última década que con los anteriores. En todo caso, funciona muy bien y no desentona para nada dentro del conjunto, especialmente con el final marcial a cargo de la percusión.


“Overlapping Neighbourhoods” - En contraste con el mismo, llega esta delicada pieza que nos ofrecen el arpa, las cuerdas y el piano que dibuja una preciosa melodía con notas que se repiten dos a dos. Es el Mertens más emotivo y con un punto de inocencia (ese metrónomo o los silbidos del final) propio de trabajos como “Receptacle” o “Series of Ands” que nos gusta más en raciones pequeñas como aparece presentado aquí. 


“Continuous Pushforwards” - Llegamos así al corte más largo del disco introducido por un alegre piano que juguetea con un violín “vivaldiano”. A la fiesta se van sumando el resto de instrumentos para desembocar rápidamente en una de las piezas más divertidas y vitalistas de todo el disco. Un auténtico disfrute en el que cada melodía sucede a la anterior mejorándola continuamente. Otro de los grandes momentos del disco y del Mertens reciente.


“Nota Notae” - Concluye la obra con otra maravilla que podría pasar por una adaptación para grupo y voz de cualquiera de los temas de piano de un disco como “Der Heisse Brei”, otro de los grandes discos de Mertens. Con el equilibrio justo entre la melancolía y la esperanza, este tema nos regala una melodía extraordinaria de esas que el pianista nos regala con sorprendente facilidad año tras año. Un broche de oro para uno de sus mejores discos, y sabemos que nos estamos poniendo muy reiterativos con esto, en mucho tiempo.




Como se desprende de los comentarios a cada tema, la música contenida en “Voice of the Living” no tiene las características que uno esperaría en un réquiem o en una obra escrita para conmemorar una batalla pero esa es parte del enfoque que Mertens quiso darle cuando centró su obra en los supervivientes en lugar de en las víctimas. El artista huye de los tonos fúnebres permitiéndose pocos momentos tristes concediendo, si acaso, un cierto espacio a la melancolía pero en su mayor parte esta es una obra alegre y vital, en la que encontramos a un Mertens fresco e inspirado en uno de sus picos de creatividad. Una sorpresa en un artista que siempre mantiene un excelente nivel medio pero que llevaba tiempo sin presentarnos discos tan interesantes de principio a fin. Sin duda, uno de los mejores trabajos del año pasado a cargo de todo un veterano.

miércoles, 2 de enero de 2013

Wim Mertens - A Starry Wisdom (2012)



Tras tantos años escuchando su música, nuestra relación con Wim Mertens se parece bastante a la que podemos mantener con un buen amigo de toda la vida. Quizá el contacto no sea el mismo que había antes pero siempre acabamos reencontrándonos. Conocemos perfectamente cuál será su reacción ante una frase y por qué derroteros puede ir la conversación pero, a la vez, siempre habrá algo que nos sorprenda; un nuevo matiz, una noticia, un cambio leve pero perceptible y, por encima de todo, siempre pasaremos un rato agradable.

Algo así es lo que nos ha pasado al escuchar el recientemente publicado “A Starry Wisdom” del músico belga. Asistimos con placer a una música que conocemos bien, aunque sea la primera vez que suena en nuestros reproductores. En el fondo, se trata de la misma música que llevamos disfrutando tres décadas pero con alguna sorpresa, un cierto toque de frescura en algunas composiciones que nos hace pensar que el maldito Mertens aún guarda un buen puñado de ases bajo la manga. Es cierto que muchos de los temas nos resultan familiares, como no puede ser de otro modo en una conversación con un viejo amigo, pero incluso ese ligero inicio del tedio es bienvenido, siquiera como un efecto no del todo consciente provocado por la nostalgia de los buenos tiempos pasados.

A la hora de buscar referencias cercanas en trabajos anteriores de Mertens, “A Starry Wisdom” se parecería más a “Skopos” o a “Receptacle” que, por ejemplo, a “Zee Versus Zed”, lo que ya nos habla de un disco un punto por debajo de lo mejor nos ha brindado el belga en estos últimos años pero eso no quiere decir que estemos ante un disco desdeñable en modo alguno. La obra nace como una comisión del festival  anual que se celebra en Gent, Bélgica. Mertens hizo una primera interpretación para piano y voz de la pieza el 23 de septiembre de 2011 en la catedral de la ciudad y el 28 tuvo lugar el estreno de la obra con un “ensemble” reducido (un quinteto de cuerdas), su piano y su voz, ya en el Capitole de Gent en un programa doble en el que también se interpretó su “Series of Ands / Immediate Givens”.

Para el disco, el músico belga amplió considerablemente la formación incorporando un percusionista, un segundo piano, arpa, guitarra, bajo, eufonio y una sección de maderas y metales considerable entre la que echamos de menos la presencia del hasta ahora inseparable Dirk Descheemaeker (quién sólo faltó en el citado “Receptacle” si nuestra memoria nos es fiel). La lista de intérpretes participantes en el disco es la siguiente: Tatiana Samouil (violin), Liesbeth De Lombaert (viola), Lode Vercampt (cello), Ruben Appermont (contrabajo), Sabine Warnier (flauta, piccolo), Bart Watte (clarinete), Bob Permentier (fagot), Hendrik Pellens (saxofones), Waard Hoornaert (trompeta, fliscornio y corneta), Koen Cools (trompa), Jan Nicholaers (trombón), Nick Ost (eufonio), Geert de Vos (trombón bajo), Bernd van Echelpoel (tuba baja), Hanna Grociak (arpa), Peter Verbraken (guitarra, bajo), Evert Van Eynde (percusión), Claudia Bara (piano) y el propio Wim Mertens (piano, voz).

“From a nethermost point of view” – Los primeros instantes del disco no deparan ninguna sorpresa para el oyente acostumbrado a Mertens. Una melodía clásica del belga al piano tan simple como bella abre la pieza acompañada por la guitarra y la trompeta. Alrededor del minuto dos asistimos al primer giro cuando la flauta se presenta liderando una nueva melodía con un cambio rítmico realmente bonito. Tras esa breve interrupción, volvemos a la frase del comienzo del tema con las cuerdas incorporándose al paisaje para repasar de nuevo el motivo principal. Se trata de un Mertens más cercano al sus años recientes que al de los inicios pero sigue sonando bien.

“More than a genre” – Menos previsible resulta el segundo corte del disco, introducido por una veloz y breve secuencia de notas al piano que se repiten en un ritmo sincopado. Las cuerdas refuerzan ese tema antes de que entre un segundo piano para dar la réplica al primero. La pieza se estructura a partir de sucesivas repeticiones de esos dos motivos en las que se alternan los instrumentos de la parte rítmica, ora el piano, ora los metales. Un tema, en suma, diferente y muy novedoso dentro del repertorio del belga.

“Contemporaneousness” – Asistimos con este corte a una pieza en la que Mertens mezcla su estilo habitual con elementos y melodías de corte clasicista, en especial por parte del clarinete y las cuerdas sobre un ritmo alegre y vivo construido a partir de un bajo continuo en el que los trombones y la tuba (los metales en general) llevan la voz cantante. Se trata de una de esas piezas que ganan con las escuchas sucesivas, como ocurre en ocasiones con la obra de Mertens.

“The custom of amok” – El síndrome de Amok define un ataque de rabia súbita y furia asesina que experimentan algunos sujetos tras verse inmersos en una situación de vergüenza extrema ante otras personas. Escuchando esta pieza de Mertens no encontramos ningún elemento que nos haga pensar en un arrebato de tal clase puesto que el tema se cuenta entre las piezas más alegres y optimistas de todo el disco, continuando con una línea que se inició allá por las fechas en las que apareció “Jardin Clos”.

“Given without giveness” – Con el siguiente corte regresamos a un Mertens clásico cuyas referencias estilísticas más cercanas podemos situar, al igual que ocurría con la pieza anterior, en el disco “Jardin Clos” aunque con reminiscencias algo más antiguas, especialmente en el uso de los instrumentos de viento que nos remiten a discos como “Shot and Echo” (sobre todo en cortes como “One Who Matters” o “Silver Lining”) o, en menor medida, a “Motives for Writing”. No se trata de una composición de gran fuerza melódica pero el ambiente que consigue crear a base de continuos relevos entre instrumentos

“At the edge of the void” – Nuevamente los metales son los encargados de darle forma a un intrincado tema en el que los distintos instrumentos de esa sección juegan dibujando retazos de melodías en las que se alternan unos y otros sobre un continuo de piano. La percusión que aparece un rato después de comenzado el tema marca de forma marcial el desarrollo de otro corte que nos remite a “Shot and Echo”. Como ocurre muy a menudo en la obra de Mertens, la parte final de la composición, tiene un giro rítmico muy interesante en el que se nos presenta una nueva melodía tremendamente pegadiza que nos deja con un gran sabor de boca a la espera del siguiente tema.



“Ausgedehnt” – Quizá el tema más comercialmente aprovechable de todo el disco sea este en el que una aparentemente intrascendente introducción de piano se transforma en pocos compases en una rítmica pieza de piano apoyada por la percusión y los metales sobre la que aparece la melodía principal a cargo de la guitarra eléctrica (algo desacostumbrado en el músico belga) con un inestimable refuerzo a cargo de las cuerdas y el resto de la sección de viento. Con esta brillante pieza llegamos al corte final del trabajo.

“The scene of two” – Tras el climax alcanzado con el tema anterior, era necesaria una pausa antes del final y es aquí donde encontramos al Mertens que más nos gusta, el que es capaz de encontrar belleza en la más simple de las melodías. Con una estructura muy parecida a la que utilizó el músico en “Not Me” (pero sin las voces), pieza que cerraba el disco “Jardin Clos”, citado también anteriormente, el belga nos golpea de un modo devastador derribando cualquier defensa que pudiéramos haber construido a base de comparaciones con trabajos anteriores. Nada de eso sirve. Cuando la melodía es tan poderosa como esta, sólo cabe rendirse, acercarse al reproductor de CDs y pulsar de nuevo el “play”.

Como ya hemos reflejado en los comentarios anteriores, la referencia más próxima a la hora de valorar el último trabajo de Mertens es su disco de 1992, “Shot and Echo”. No es casual que, comparando la instrumentación de aquel trabajo y la de “A Starry Wisdom”, ambas sean prácticamente idénticas con muy ligeras variaciones. En la comparación, el trabajo más reciente sale bastante airoso a pesar de ser aquel uno de nuestros discos favoritos del compositor belga. En su contra, el nuevo disco acusa la ausencia de uno o dos cortes poderosos, dos “singles” con cierta fuerza que pudieran enganchar al oyente novel como los que sí había en su popular antecesor entre cuyos temas se seleccionó alguno como sintonía de una campaña televisiva de una importante aerolinea nacional. Aunque piezas como “Ausgedehnt” podrían competir en esa categoría, no llegan, en nuestra opinión, a los niveles de excelencia de “Shot One” o “Watch Over Me”.

Por razones que se nos escapan, la distribución de los últimos discos de Mertens fuera de Belgica y los países de su entorno (Holanda, para entendernos) es bastante deficiente. Varias semanas después de aparecer el disco, no hay noticia alguna de su publicación en otros países. Una de las pocas tiendas online en la que se puede comprar el disco físico es proxis pero tampoco se destacan por un servicio especialmente rápido. Para completar el desaguisado, las tiendas que lo venden en formato digital sólo lo hacen dentro de Bélgica y Holanda (y en algún caso, en Francia). Os dejamos un par de enlaces en los que comprar el disco:



Nos despedimos con un video promocional del festival de Gent para el que se compuso el disco:

miércoles, 11 de mayo de 2011

Wim Mertens - Zee Versus Zed (2010)


Mertens se está conviertiendo ya en un clásico del blog y seguirá apareciendo con bastante frecuencia por aquí. Nos centramos en esta ocasión en su penúltimo trabajo, publicado el año pasado. A nuestro juicio, Mertens entró en un cierto bache creativo a partir de "Integer Valor" de 1998, con notables excepciones, principalmente en trabajos incluídos dentro de sus monumentales ciclos con material básicamente experimental. Nos referimos a "Poema" enmarcado en el ciclo "Kere Weerom" y "Human Guesswork" del ciclo "Aren Lezen".

Esta etapa con trabajos más bien flojos dada la entidad del artista alcanza su punto más bajo con el reciente "L'Heure du Loup" y su antecesor "Receptacle". Quizá por ello, nos sorprendió más que gratamente el lanzamiento de "Zee Versus Zed". Sin alcanzar aún el esplendor de sus obras más notables para grupo, creemos que este disco alcanza un nivel brillante y recupera al Mertens más inspirado.

La formación del Wim Mertens Ensemble la componen algunos de los músicos habituales del belga, que en los años anteriores no siempre habían tomado parte en las grabaciones de éste.

Para comprar el trabajo:

play.com

Una muestra de lo que encontrareis en él:

sábado, 16 de abril de 2011

Wim Mertens - Series of Ands / Immediate Givens (2011)


Wim Mertens es un músico belga con una trayectoria de más de 30 años que podemos encuadrar dentro del un minimalismo europeo que viene a ser una segunda generación del original americano de finales de los 60. Comenzó organizando conciertos y conferencias en Bélgica de los pioneros del género y publicando un ensayo en forma de libro muy ilustrativo titulado "American Minimal Music". A partir de 1980 comienza a publicar su propia música en el sello Les Disques du Crepuscule. Su producción es de una gran variedad estilística y se puede dividir en tres grandes partes: obras para piano (o para piano y voz), obras para grupo y una tercera más experimental que se suele organizar en grandes ciclos de varios discos cada uno con sus ideas más radicales. Lo que nos ocupa hoy es su último trabajo publicado: un disco doble para grupo en el que podemos encontrar buena parte del mejor Mertens con algunos retazos de experimentación. Como siempre, Mertens se ve acompañado de su inseparable Dirk Descheemaeker a los vientos. Lo mejor es que lo escucheis y para ello, como siempre, os dejo varias posibilidades:

Para adquirir el disco:

http://www.amazon.fr/Ands-Wim-Mertens/dp/B004SNHAVM/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=music&qid=1302940944&sr=8-1

Para darle una pequeña escucha previa (a partir del minuto 4, suena música incluída en este disco y compuesta, precisamente para este desfile de Dior. El resto de la música es de trabajos anteriores de Mertens):