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domingo, 23 de agosto de 2026

Wim Mertens - As Water is to Fish (2025)



Es evidente que Wim Mertens no tiene hoy en día la notoriedad mediática de la que gozó en su época de mayor popularidad pero eso no ha hecho que su presencia en los escenarios y su producción musical haya decaído en absoluto, sobre todo en lo que a cantidad de conciertos y discos se refiere. Tanto es así que en este blog, en el que es uno de los músicos más reseñados, no nos da tiempo a comentar todas sus novedades y hay discos que se nos van quedando atrás en el tiempo sin llegar a tener el espacio que merecen. Hoy nos saltamos un trabajo que apareció en 2024 para pasar su último disco publicado.


Su última obra larga en ver la luz (recientemente ha lanzado un tema suelto, probable adelanto de un nuevo disco) salió a finales de 2025 con el título de “As Water is to Fish”, una composición para grupo interpretada por los miembros del Wim Mertens Ensemble que el propio Mertens organiza en cuatro secciones en los créditos del disco: las maderas con Dirk Descheemaeker (clarinete, saxo soprano), Bart Watté (clarinete, corno di bassetto), Filip Neyens (fagot) y Hendrik Pellens (saxo tenor); los metales formados por Anthony Devriendt (trompa) y Bernd Van Echelpoel (tuba); las cuerdas con Tatiana Samouil (violín), Liesbeth de Lombaert (viola), Lode Vercampt (violonchelo) y Ruben Appermont (contrabajo) y, por último, Hana Grociak al arpa, Peter Verbraken a las guitarras, la percusión de Evert Van Eynde y el propio Mertens al piano.


El concepto del trabajo era extraño, especialmente si tenemos en cuenta que los últimos discos de Mertens giraban alrededor de temas profundos y trascendentales del mundo de la política, la filosofía o la literatura. En esta ocasión, al músico belga le dio por pensar en los peces y todo gira, en sus propias palabras, alrededor de tres ideas:


“si un pez llora ¿se ven sus lágrimas?”

“¿el pez es consciente del agua?”

“el pez no necesita definir el agua”


Una forma de inspirarse, en fin, como otra cualquiera y una buena excusa para componer una obra que el músico da a entender que se completó en apenas una semana si atendemos al título del primero de los cortes del disco, algo así como “Vaya semana que hemos pasado una vez más”.


“Want Het Was Me Het Weekje Weer Wel” - Comenzamos con uno de nuestros cortes favoritos del disco en el que nos recibe el inconfundible piano de Wim con un melodía muy dinámica a la que enseguida se suman los vientos y parte de las cuerdas. Es ese Mertens de los últimos años en el que los instrumentos tienen mucha independencia entre sí en muchos momentos ocupando espacios completamente libres sin subordinarse casi nunca a los demás. La segunda mitad, con la entrada de la percusión suena más organizada y nos prepara para el resto del viaje.




“Bon Gré, Mal Gré” - Nos ofrece ahora el músico una de esas piezas largas y ultra repetitivas en las que una bonita secuencia melódica se repite una y otra vez con escasas variaciones mientras que son el resto de instrumentos los que van haciendo su trabajo alrededor. Una gran sucesora, en este estilo, de otros temas como fueron “Kaf” en el disco “Jeremiades” o “Not Me” en “Jardin Clos”.


“Une Fois Chaque Fois” - Continuamos con un estupendo dúo de piano y clarinete por parte de esa pareja artística que forman desde hace más de cuarenta años Mertens y su escudero Dirk Descheemaeker. Una pieza lenta y melancólica en la que el talento melódico del compositor belga nos remite a sus mejores tiempos. Tras los primeros minutos se incorporan el resto de instrumentos con especial protagonismo del violín que ocupa en todo el disco un papel mucho más preponderante de lo habitual en la obra de Mertens.


“Effet-Tunnel” - Escuchamos ahora al “ensemble” completo en una pieza llena de energía e inspiración muy en la línea del Mertens más reciente aunque también con trazas del autor de obras maestras como el extraordinario “Integer Valor” (1998). Diríamos que es uno de los mejores temas del disco pero lo cierto es que el nivel es tan parejo en todo el CD que nos cuesta mucho decantarnos con claridad por una u otra composición.


“Error-tolerant” - Toca ahora oír al Mertens más juguetón, casi infantil, con ritmos sincopados, protagonismo de las maderas y un tono ingenuo que nos encanta. Hay algo en esta pieza (quizá la propia instrumentación, quizá ese leve aire jazzístico) que nos remite de forma inconsciente al magnífico “Speen” publicado por su hermano Eric en 1994.


“Archivcharakter” - Tras la diversión es tiempo de entrar en temas más profundos que Mertens aborda al piano con la ayuda de la sección de cuerda. La melodía es una de las más inspiradas del disco y está al nivel de los grandes trabajos del belga. Eso es decir mucho para un artista cuya producción se extiende a lo largo de varias decenas de lanzamientos.




“Amorce” - Es sorprendente la facilidad para la melodía que tiene Mertens, sumada, además, a una extraña capacidad para que cualquier tema nuevo nos suene familiar con solo unos pocos acordes hasta el punto de que, incluso en una primera escucha, seamos capaces de ir anticipando la evolución del mismo mentalmente. Este es uno de los casos en los que nos ocurre eso: una melodía de piano que crece y se desarrolla con la ayuda de todas las secciones de la banda, especialmente de las cuerdas y las maderas. Una delicia.


“Mutual Overwriting” - Algo tan sencillo como un piano dibujando escalas arriba y abajo puede ser la base perfecta para una melodía tan aparentemente fácil como hechizante hasta el punto de convertir una composición inocente en una pieza maravillosa que no nos cansamos de escuchar.


“Catch-all Procedures” - No es muy dado Mertens a los valses pero en esta ocasión opta por uno de ellos y lo cierto es que le sale una verdadera joya en la que nos fascina especialmente el diálogo de los instrumentos de vientos sobre la base del piano. Toques de jazz e improvisación para otro tema excepcional.


“Weakening It” - En alguno de los comentarios anteriores hacíamos referencia al disco “Integer Valor” y esta composición es otra de las que nos encajaría perfectamente en aquella época de finales de los años noventa y en ese sonido que Mertens empezó a desarrollar por aquel entonces. Es inevitable que temas de aquellos años como “Yes, I Never Did” nos vengan a la cabeza en cuanto escuchamos los primeros compases de este y eso es señal de que estamos ante un Mertens en la mejor de las formas.




“Brachliegend” - Para terminar, Wim se nos pone sentimental con otro de esos temas lentos que son toda una carga de profundidad. Inexplicable que tantos años después siga el músico belga mostrando esa habilidad para dar siempre con la tecla justa en cada momento.



Resulta complicado escribir una nueva reseña para un músico tan prolífico como Wim Mertens porque las conclusiones finales, por fuerza, son siempre repetitivas y similares a las de alguno de sus últimos trabajos, ya sean positivas o negativas. En lo que se refiere a “As Water is to Fish”, nuestra opinión es que estamos ante un gran disco si lo confrontamos con los publicados por Wim en los últimos quince años. De hecho creemos que podría resistir la comparación con los mejores de este periodo sin perderla con ninguno. Eso es buena señal porque hablamos de una etapa irregular en la obra de Mertens pero en el que han aparecido cosas realmente buenas. A estas alturas tampoco es que eso importe mucho porque nuestro querido pianista va a contar siempre con nosotros para prestarle atención a cualquier cosa que haga sin que un disco flojo o un bajón de creatividad ocasional varíe en demasía nuestra opinión general sobre él. Es uno de esos artistas cuya carrera hemos seguido casi desde el primer momento y de cuya mano hemos ido creciendo y moldeando un gusto musical concreto lo que forma un vínculo que creemos indestructible. Ojalá todos los lectores puedan disfrutar de su música como lo hacemos nosotros porque es algo muy especial.

domingo, 31 de agosto de 2025

Wim Mertens - Kere Weerom (Part II - Kere Weerom) (1999)



Muy de cuando en cuando nos acercamos a darle una escucha a los complejos “ciclos” de Wim Mertens. Hemos dado en llamar así a cuatro extensas colecciones musicales que el músico belga publicó entre 1990 y 2001 y que tenían dos características principales: su gran tamaño (entre los cuatro  forman dos trilogías y dos tetralogías que abarcan la friolera de 37 discos), y la poca accesibilidad de la mayoría de la música que allí se podía escuchar. En ellos encontramos desde discos para piano solo a otros para grupo pero también, y esto suele coincidir con los trabajos más áridos y desafiantes para el oyente, discos para instrumentos solistas como el fagot, el arpa, el clarinete o el trombón bajo. Las composiciones también son diversas. Algunas más accesibles, podrían funcionar perfectamente como parte de cualquiera de sus discos convencionales pero otras tienen un claro carácter experimental. Muchas veces se trata de “deconstrucciones” de melodías ya escuchadas en otros trabajos del belga que aquí suenan desnudas, reducidas a la mínima expresión y ramificándose en infinitas variaciones.


Hoy vamos a volver al tercero de los ciclos, titulado “Kere Weerom”, más en concreto a su segunda parte que lleva el mismo nombre. Hace un tiempo tratamos ya la primera sección del ciclo (“Poema”), una de las más accesibles de toda la colección y escrita para piano. La de hoy abarca tres discos completos y fue compuesta para diferentes combinaciones de un “ensemble” formado por Eric Robberecht (violín), Lieven Vandewalle (violonchelo), Eric Mertens (flautas), Dirk Descheemarker (clarinetes), Marc Verdonck (saxos), Luk Verdonck (fagot), Etienne Siebens (contrabajo), Peter Verbraken (guitarra), Hanna Grociak (arpa), Geert Helsen (percusión) y el propio Wim Mertens (piano).


Antes de empezar el comentario del disco tenemos que hablar de “Sin Embargo”, un disco que Mertens había publicado en 1998, un año antes de la trilogía “Kere Weerom”. Fue este un trabajo raro ya que, a día de hoy, sigue siendo el único de la discografía del músico dedicado exclusivamente a la guitarra clásica. Por sus características, sería uno de esos discos que podemos considerar como hermanos pequeños de los “ciclos” ya que se trata de una obra no especialmente accesible y centrada en un solo instrumento como ocurría, por ejemplo, con su “Instrumental Songs” (1984). La cuestión es que la mayoría del material contenido en esta parte de “Kere Weerom” está basado en melodías de “Sin Embargo” que aquí aparecen desarrolladas de mil formas diferentes.


El primero de los tres discos es el más convencional en cuanto a estructura con diez piezas de una duración de alrededor de los tres minutos con alguna excepción más larga. La primera de ellas, “'T is tijd”, explora la melodía central de “Sin Embargo” pero en esta ocasión con arreglos para maderas y apoyo puntual de cuerdas y percusión. Ese mismo trabajo sigue siendo sometido a revisión en los siguientes cortes, a veces en versiones para clarinetes y flautas (“O weerzien!”), clarinete solo (“Dat schelden”), violín (“Wederom verdwenen”), cuerdas y fagot (“Zij zingt en wenkt”), arpa y flauta (“Overal, altijd”), solo cuerdas (“Waar wij niet zijn”). En todo caso, no hablamos de versiones o transcripciones para otros instrumentos de las mismas piezas sino en una exploración de cada melodía que es retorcida y estirada hasta la saciedad introduciendo nuevas variaciones cada vez. Más extensa es “Van hot naar haar” (más de 12 minutos), para arpa y contrabajo primero y para cuerdas después que se centra en el tema de “La Femme de Nulle Part”, música que Mertens escribió para una antigua película de cine mudo y que también había revisado en “Sin Embargo”. El mismo tema es recreado de nuevo en versión de guitarra, cuerdas y vientos en “Een eigen dagindeling” antes de cerrar con “Amper beschut” a cargo de toda la familia de clarinetes.


El segundo disco es más complicado de escuchar en muchos momentos, especialmente por la abundancia de piezas para percusión que se hacen verdaderamente pesadas como ocurre con “Zoet licht”, que abre el CD. Tras ella entramos en una sucesión de temas de prácticamente la misma duración (todos sobre los dos minutos y veinte segundos) que son diferentes combinaciones de cuerdas y vientos con algunos momentos interesantes que coinciden la mayoría de las veces con la revisión de melodías antiguas del músico pero siempre bajo el punto de vista que domina todos los “ciclos” de Mertens: la experimentación. Son piezas en las que los cambios de ritmo son inesperados (también podríamos haberlos calificado como desesperantes) y donde las melodías desaparecen tan pronto como las reconocemos. Tras esa serie de composiciones volvemos a las percusiones en “Hat oude deuntje”, esta vez con apoyo de piano y violín en un rol similar púramente rítmico. Llega después una serie de composiciones a pares de la misma duración. “De dwarreling”, a base de cuerdas tiene su imagen especular en “Onderlinge onmin” con arreglos ligeramente diferentes. Lo mismo ocurre con “Tenslotte” que suma el arpa a la ecuación y se ve replicada en “Wat ik zeg”, extraña versión con una combinación tan inesperada como es la del arpa  con el contrabajo a los que se unen después el clarinete y las cuerdas. Llega después una locura de tema sin mucho sentido “Voor me niets” clonado en “Waarheen?” con anadido de percusión. Más larga es “De krater”, otra vez con protagonismo del contrabajo en colaboración con los clarinetes. Tras la concluye el disco con otros dos cortes emparejados que, con sus juegos de cuerdas parecen sacados de una película de terror.


El tercer y último CD puede muy bien ser el más exasperante de todos ya que incluye hasta quince cortes consecutivos que vienen a ser una variación de la misma pieza de algo menos de dos minutos aunque antes de llegar allí tenemos que pasar por nuevas demostraciones de percusión (“Tijd winnen”), piezas para grupo o extrañas sucesiones de florituras para saxo o clarinete con diferentes títulos y arreglos. También tenemos complejas miniaturas llenas de un virtuosismo instrumental inversamente proporcional a su accesibilidad pero siempre basadas en lo mismo: la exploración hasta el límite de un tema o melodía presentado anteriormente. A veces la cosa cobra sentido como en “Met natte schoenen” pero la idea no cambia. Con “Later het vervoig” entramos en el largo tramo de quince temas seguidos que son prácticamente iguales y que nos conduce hasta el final, de nuevo a base de percusión, con “Je hebt van die uren!”.


No engañamos a nadie si afirmamos que los “ciclos” de Mertens no son para cualquier oyente. Ni siquiera para una gran mayoría de seguidores del músico por lo que más que recomendarlos como hacemos habitualmente tenemos que advertir a los más osados de lo arduo de la tarea que tienen por delante. Nosotros, por nuestra parte, volveremos sobre ellos más adelante, siempre en pequeñas dosis porque no es cuestión de abusar de este tipo de material. Desgraciadamente no hemos sido capaces de encontrar ningún fragmento de "Kere Weerom" para compartir aquí ni en páginas como youtube ni en las que el propio músico enlaza en su web como Spotify o Deezer por lo que no podemos dejaros alguna muestra como nos gusta hacer. Tampoco será fácil para el hipotético lector interesado encontrar el trabajo por separado, ya que está descatalogado hace años. No así la caja "Qua" que contiene los 37 discos que integran los cuatro "ciclos" de Mertens y aún se puede encontrar buscando un poco. Mucho ánimo a quien se atreva con la experiencia.

viernes, 12 de enero de 2024

Wim Mertens - Voice of the Living (2023)



Los seguidores de Wim Mertens saben bien que, a pesar de su incesante producción de material nuevo, el artista belga no tiene mucha prisa en publicarlo en forma de disco. Él mismo comentaba en alguna entrevista en los noventa que solía haber un desfase importante de alrededor de cinco años entre la composición de una nueva obra y su lanzamiento en CD, incidiendo en lo extraño que le resultaba la mayoría de las veces el hablar de obras que para él quedaban ya muy atrás, especialmente cuando durante ese intervalo, él había seguido escribiendo y tocando en directo nuevas piezas.


El disco del que vamos a hablar hoy cumple ese requisito con creces ya que se trata de una grabación de 2023 de una obra estrenada en 2014. “Voice of the Living” nace como un encargo del gobierno belga para conmemorar el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial. Para la ocasión, se celebraría un concierto en la Catedral de San Martín en la localidad de Ypres, localidad que dio nombre a uno de los primeros combates de la conocida como Batalla de Flandes en la que fallecieron alrededor de 200.000 soldados de ambos bandos. Unos meses antes del estreno de la obra comenzó a emitirse en la cadena HBO la serie “Leftovers”. El argumento de la misma era aterrador: el 2% de la población mundial desaparecía de repente sin dejar rastro. La serie, y a eso hace referencia el título, se centraba en las vidas de los que siguieron aquí. No sabemos si por influencia de la ficción televisiva pero lo cierto es que el punto de vista que Mertens quiso adoptar para su obra no era el de la víctimas sino el de los supervivientes y de ahí el título: “la voz de los vivos”. El trabajo lleva el subtítulo de “War Requiem” en referencia a la obra del mismo nombre de Benjamin Britten que fue compuesta con ocasión de la consagración de la nueva Catedral de Coventry, construida junto a los restos de la antigua catedral gótica de la ciudad, semi-destruída en la Segunda Guerra Mundial.


En todo caso, la obra de Mertens no adapta el texto latino de la misa de réquiem sino que es una disco de canciones interpretadas por el músico en su particular estilo con algún tema instrumental. En las entrevistas ofrecidas por el artista, habla de la relación de todos los temas del disco con alguno de los cuatro elementos clásicos (tierra, aire, agua y fuego) y su particular equivalencia con el campo de batalla (trincheras, lluvia, aviación y explosiones). Para la grabación, el músico reúne una versión amplia de su “Ensemble” dividida en distintos grupos: cinco instrumentistas de viento-madera entre los que destaca el clarinete de Dirk Descheemaeker, cuatro “metales” con los habituales Ward Hoornaert a la trompeta o Geert de Vos al trombón, un cuarteto de cuerda y un último grupo menos ortodoxo formado por arpa, guitarras, percusión y piano, del que se encarga el propio Mertens como ha hecho desde el inicio de su carrera.


“Too Good, Too Loose” - El disco comienza con una preciosa pieza de piano en la que las cuerdas y el clarinete tienen un papel muy importante. Más centrada en la melodía que en los ritmos, es una de las melodías más inspiradas del compositor belga en los últimos años, con un lirismo que recuerda a sus mejores épocas.




“Glossary Raisonné” - A diferencia del corte inicial, la mayoría de los temas del disco tienen una duración más bien larga, entre los cinco y los diez minutos. Eso ocurre en esta canción (la llamamos así porque la voz de Mertens es protagonista) llena de luz y vitalidad. Con reminiscencias de discos imprescindibles como “Shot and Echo” nos muestra una versión del músico muy próxima a la que nos ofrecía en los años noventa. Desde el punto de vista del sonido, la sorpresa viene por el uso de la guitarra eléctrica en un par de momentos de la segunda parte como medio para construir un fondo con más tensión de la habitual.


“Escape and Recapture” - Un sencillo tema de piano abre el siguiente tema entrando enseguida en animado diálogo con las cuerdas y la propia voz del músico. Una maravilla heredera directa de aquella obra maestra que fue “Integer Valor”. Las cuerdas aportan un ritmo lleno de energía para que la trompeta reclame su cuota de protagonismo en lo melódico. El tramo central, con el piano, los vientos y la percusión trabajando casi al unísono es de una intensidad tremenda y desemboca en una recapitulación del motivo inicial magníficamente construida.




“Angles and Dangles” - Continuando con el altísimo nivel del disco, tenemos esta nueva pieza en la que destaca la melodía repetitiva que aparece tras la introducción, sostenida por el piano y las maderas. Con todos los ingredientes de las piezas más hipnóticas de los mejores años de Mertens, incluyendo su particular forma de cantar. A estas alturas, el disco ya apunta a ser uno de los mejores de su autor en muchos años.


“Pondichéry” - Tras una extraña introducción, en la línea de sus trabajos más experimentales como podría ser “Alle Dinghe”, entramos en un tema lento con mucho peso de las cuerdas que sostienen toda la estructura mientras el piano garabatea esbozos de melodía aquí y allá. Todo al servicio de la voz de Mertens que canta uno de los temas más melancólicos del trabajo. El final, con la entrada de la percusión, es una larga coda que queda suspendida en una prolongada nota de las cuerdas.


“On the Zephyrous Peak” - El siguiente tema tiene una estructura compleja en la que las melodías tardan en aparecer y, cuando lo hacen, no son tan cristalinas como las de la primera parte del disco. Sin embargo, es el típico tema que gana mucho con cada escucha, precisamente porque no todo se hace evidente desde el principio y los detalles van descubriéndose poco a poco.




“The Mores of the Time” - Mucho más directa es esta composición centrada en una base muy repetitiva en la que vuelve a aparecer, muy en segundo plano, la guitarra eléctrica. Con más énfasis en el ritmo que en la melodía, tiene más puntos en común con los trabajos del artista en la última década que con los anteriores. En todo caso, funciona muy bien y no desentona para nada dentro del conjunto, especialmente con el final marcial a cargo de la percusión.


“Overlapping Neighbourhoods” - En contraste con el mismo, llega esta delicada pieza que nos ofrecen el arpa, las cuerdas y el piano que dibuja una preciosa melodía con notas que se repiten dos a dos. Es el Mertens más emotivo y con un punto de inocencia (ese metrónomo o los silbidos del final) propio de trabajos como “Receptacle” o “Series of Ands” que nos gusta más en raciones pequeñas como aparece presentado aquí. 


“Continuous Pushforwards” - Llegamos así al corte más largo del disco introducido por un alegre piano que juguetea con un violín “vivaldiano”. A la fiesta se van sumando el resto de instrumentos para desembocar rápidamente en una de las piezas más divertidas y vitalistas de todo el disco. Un auténtico disfrute en el que cada melodía sucede a la anterior mejorándola continuamente. Otro de los grandes momentos del disco y del Mertens reciente.


“Nota Notae” - Concluye la obra con otra maravilla que podría pasar por una adaptación para grupo y voz de cualquiera de los temas de piano de un disco como “Der Heisse Brei”, otro de los grandes discos de Mertens. Con el equilibrio justo entre la melancolía y la esperanza, este tema nos regala una melodía extraordinaria de esas que el pianista nos regala con sorprendente facilidad año tras año. Un broche de oro para uno de sus mejores discos, y sabemos que nos estamos poniendo muy reiterativos con esto, en mucho tiempo.




Como se desprende de los comentarios a cada tema, la música contenida en “Voice of the Living” no tiene las características que uno esperaría en un réquiem o en una obra escrita para conmemorar una batalla pero esa es parte del enfoque que Mertens quiso darle cuando centró su obra en los supervivientes en lugar de en las víctimas. El artista huye de los tonos fúnebres permitiéndose pocos momentos tristes concediendo, si acaso, un cierto espacio a la melancolía pero en su mayor parte esta es una obra alegre y vital, en la que encontramos a un Mertens fresco e inspirado en uno de sus picos de creatividad. Una sorpresa en un artista que siempre mantiene un excelente nivel medio pero que llevaba tiempo sin presentarnos discos tan interesantes de principio a fin. Sin duda, uno de los mejores trabajos del año pasado a cargo de todo un veterano.

lunes, 6 de julio de 2015

Wim Mertens - Charaktersketch (2015)



Hubo un momento en el que parecía que la carrera discográfica de Wim Mertens iba a convertirse en una serie de alternancias de discos para “ensemble” y discos para piano y voz ya que ese esquema, con ligeras variaciones, se repitió durante largos años. En 2005 por algún motivo se rompió esa cadencia y después de la aparición de “Un Respiro”, siguieron otros nueve discos escritos para formaciones instrumentales de mayor o menos amplitud pero alejados, desde luego, del concepto “piano y voz” que tantos seguidores tiene.

Con motivo de la aparición del que sería el décimo disco consecutivo para grupo, se anunció también el fin momentaneo de esta racha al formar éste parte de una trilogía cuya segunda parte será, por fín, un trabajo de piano y voz. La tercera, al parecer, será una obra orquestal.

El disco, titulado “Charaktersketch” tiene como concepto principal la revisión de la idea de Europa tras la actual crisis, el cambio en la mirada que todos sus habitantes están experimentando en uno u otro sentido durante estos años, la decadencia, en fín, de un modelo que amenaza con ser desplazado por otras zonas geográficas emergentes. El punto de vista de Mertens sobre la cuestión no deja de tener su interés puesto que, pese a pertenecer a uno de los países que más airosos están saliendo de la crisis, su público principal se encuentra en España, Grecia y Portugal, quizá las naciones de la UE que más han perdido en la misma.

La extensa lista de músicos que participan en el disco es muy similar a la del anterior “When Tool Met Wood” y la componen los siguientes nombres: Tatiana Samouil (violín), Liesbeth de Lombaert (viola), Lode Vercampt (violonchelo), Ruben Appermont (contrabajo), Sabine Warnier (flautas), Bart Watté (clarinete), Hendrik Pellens (saxofones), Ward Hoornaert (trompeta), Eliz Erkalp (trompa), Nick Ost (eufónio), Jan Nicolaerts (trombón), Bernd Van Echelpoel (tuba), Hanna Grociak (arpa), Peter Verbraeken (guitarras) y Evert Van Eynde (percusión). Mertens interpreta, como es habitual, el piano y destaca la ausencia de Dirk Descheemaeker en la formación por ser un habitual en la gran mayoría de discos de Wim en los que se requiere un saxo o un clarinete.

Cartel anunciador del espectáculo "Lo que mueve el mundo"
en el que se estrenaron dos de las piezas del disco.


“Wegzuwünschen” - El primer título, que podríamos traducir como “largamente deseado” o algo similar es de una gran alegría inicial, marcado por un vivo piano que enseguida se ve respaldado por los vientos utilizados de esa forma rítmica tan característica del músico belga. En cierto modo nos recuerda al gran Mertens de “Integer Valor” o al de “Jardin Clos”, especialmente a este último en el segmento final, algo caótico.

“Unwillen-Nichtwollen” - Aunque el peso sigue recayendo sobre el piano en el comienzo, las cuerdas reclaman su espacio en una pieza algo más tensa que se corresponde con el título (“falta de voluntad”). La música cobra entonces un aspecto más mecánico, actuando como un rodillo que repite una y otra vez el mismo esquema con un ritmo inquebrantable. La entrada de los vientos en relevo de las cuerdas nos lleva hasta una melodía de saxo realmente prodigiosa a cuyo término volvemos al segmento inicial con el refuerzo de una percusión inmisericorde que volverá a sonar en otros momentos del tema hasta su conclusión. Es esta una pieza excelente que podría contarse entre lo mejor de Mertens en los últimos años.



“Wie Mich Dünckt” - La primera gran sorpresa del disco llega aquí. En ocasiones unos artistas demuestran tener importantes influencias de otros y estas llegan a permear en su estilo hasta hacerse muy reconocibles. Nadie negaría que Yann Tiersen es un músico en el que Mertens ha tenido una influencia notable, lo que no habíamos encontrado hasta el momento es una evidencia como esta de que la citada influencia es recíproca. Exagerada, quizá. El comienzo de la composición tiene tan marcado el sello de Tiersen que cualquier seguidor de ambos artistas la atribuiría sin demasiados titubeos a él y no a Mertens. Es cierto que más adelante hay momentos de clara autoría de Mertens pero la presencia del Tiersen de bandas sonoras como la de “Goodbye Lenin” es abrumadora.

“Earmarked” - En el disco hay dos piezas escritas ex profeso para el espectáculo “Lo que mueve el mundo” en el que Mertens ponía música a determinados fragmentos de la novela “Mussche” de Kirmen Uribe del que hablamos tiempo atrás. Esta es la primera de ellas. Comienza con unos clasicos acordes de piano de Mertens replicados enseguida por las cuerdas de entre las que el violín de Tatiana Samouil está llamado a ocupar un lugar central. Sobre una percusión que recuerda por un momento a la de aquella joya del compositor belga titulada “No Testament”, la violinista ejecuta una melodía extraordinariamente inspirada. En una segunda revisión de la misma se incorpora el clarinete para obsequiarnos con un dúo notabilísimo. Sin duda, otro de los grandes momentos de todo el trabajo.



“Reihengewebe” - Uno de los problemas que le encontramos a la música de Mertens en los últimos años es una excesiva “dulcificación” del sonido, algo a lo que contribuye el uso de formaciones cada vez más amplias. En ocasiones eso lleva a piezas deslavazadas como esta en las que la melodía que comienza un instrumento es continuada por otro y más tarde por un tercero, etc. sin llegar a empastar convenientemente. Creemos que ahí está la razón por la que varios trabajos de los últimos años nos resulten algo insustanciales , al menos parcialmente. Esta sensación nos empezó a invadir en la época de la banda sonora de “Father Damien” y, desde entonces, son ya muchos los discos en los que encontramos momentos cercanos al tedio que es, precisamente, lo que nos ocurre aquí.

“Überhandnehmend” - Segunda de las piezas escritas por Mertens para “Lo que mueve el mundo”. El comienzo, con esa combinación entre contrabajo y violonchelo nos remite inevitablemente a un trabajo como la tercera parte de “Alle Dinghe”, en la que disfrutamos de sonoridades similares. La presencia del piano marca la diferencia principal con aquella obra y durante unos instantes la mezcla de ese instrumento y la sección de cuerdas (ya al completo) consigue un efecto interesante pero la falta de concreción termina por incidir en los mismos errores (siempre en nuestra opinión) que la pieza anterior.

“Post and Postures” - En los últimos años, Mertens ha desarrollado una gran relación con el festival de cine de Gent para el que ha compuesto varias piezas exclusivas (se llegó a publicar un disco con esa música en una edición limitada años atrás). En 2013 el festival alcanzaba su cuadragésima edición y el músico les dedicó esta pieza. Es la que mayor presencia de la guitarra tiene de todo el disco pero sigue jugando un papel muy secundario. La melodía tiene posibilidades pero, al menos, con esta formación instrumental no nos parece que llegue a desarrollarlas en su totalidad.

“The Place of a Gap” - Cuando parecía que el disco se nos iba entre temas más flojos de lo esperado, llega una composición diferente. Con una introducción de arpa que da paso al vibráfono y a unas cuerdas que emiten largas y sostenidas notas como soporte de la misma, nos sumergimos en una rara pieza que quizá tenga un precedente en aquel “Song 6” que aparecía en la edición integral del disco “Integer Valor”. Con un singular sonido, más jazzístico de lo habitual (es una forma de hablar, no se nos ocurre mejor descripción) transcurre esta curiosidad que merece un lugar destacado en el conjunto del disco.



“According to the One” - A pesar de que los primeros compases de la pieza nos hacían pensar en otra composición prescindible, la llegada de la melodía central nos demuestra que, a pesar de que en la forma estamos ante una composición cercana a “Reihengewebe” o “Überhandnehmend”, si el tema principal es bueno, puede llegar a rescatar la composición. Quizá un trabajo algo mayor de la parte de piano y una reducción del peso de las cuerdas podría hacer de este último corte un pequeño clásico de la discografía reciente de Mertens.


Tras escuchar este trabajo y tomándolo como el último de una larga serie, entendemos muy bien el anuncio de una próxima entrega para piano y voz porque la fórmula de “ensemble”, y particularmente de un grupo tan amplio en el que las cuerdas tienen una presencia tan importante parece dar síntomas de agotamiento (en el Mertens clásico, apenas había cuerdas y funcionaba muy bien). Desconfiamos algo más del cierre orquestal de la anunciada trilogía porque la música del belga no termina de convencernos cuando la hemos escuchado en ese formato aunque es cierto que siempre han sido adaptaciones de obras escritas para otros instrumentos y no originales para orquesta. Con todo, es una gran noticia que uno de nuestros compositores favoritos (y una debilidad personal) siga tan activo tanto a la hora de grabar como a la de ofrecer conciertos.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Wim Mertens - When Tool Met Wood (2013)



¿Qué ocurre cuando la herramienta encuentra la madera? Depende, lógicamente, de la herramienta y de la propia madera. Si hablamos de una sierra y un árbol, pocas consecuencias distintas del derribo de éste puede tener la coincidencia de ambos elementos. La herramienta, en cambio, puede ser mucho más delicada y la madera tener un grado de refinamiento muy particular. Sería el caso del taller de un luthier que construye un violín... o una flauta... o el armazón de un piano de cola. Convendrá conmigo el lector en que, en éste último caso, la confluencia de herramienta y madera nos brindará un resultado, parafraseando a Arthur C. Clark, no indistinguible de la magia pero sí muy cercano a ésta.

Puntual a su compromiso no escrito de brindarnos al menos un disco al año, en los últimos días de noviembre nos llegó la noticia de la publicación, sólo en España, por ahora, del último trabajo discográfico de uno de nuestros músicos predilectos: Wim Mertens.

Tiene el compositor belga un método de trabajo muy personal que le permite cumplir sin muchos problemas con su periódica cita con el mercado musical y es que Mertens, como muchos otros artistas, compone constantemente y también graba con cierta regularidad pero esas grabaciones son archivadas a la espera del momento adecuado. Hace años, comentaba en una entrevista con Ramón Trecet en Diálogos3 cómo a veces le resultaba complicado hablar de su último disco porque lo normal era que lo hubiese compuesto y grabado hasta cinco años antes de su publicación así que las entrevistas siempre trataban de material antiguo, alejado, en muchos casos, de lo que el músico hacía en el momento de la charla.

“When Tool Met Wood” es el poético título de su último disco publicado y data realmente de hace casi dos años cuando la ciudad portuguesa de Guimaraes encargó la obra a nuestro compositor en el marco de las celebraciones por la capitalidad europea de la cultura que la localidad ostentó en 2012 junto con la eslovena Maribor. A la hora de escuchar el disco, hemos de reconocer que nos cogió muy despistados por cuanto lo que habíamos leído de la obra original era que se trataba de una composición para piano y orquesta por lo que nos habíamos hecho a la idea de que escucharíamos un formato algo diferente del Mertens habitual y con un sonido más cercano a trabajos como “Open Continuum” o “Partes Extra Partes” o, a lo sumo, del estilo de “Father Damien”. Craso error en el que no habríamos caído de haber reparado antes en los créditos del disco que no mostraban nada parecido a una orquesta convencional y sí un grupo de músicos similar al Wim Mertens Ensemble de toda la vida algo engordado, con una reducida sección de cuerda de cuatro individuos, diez más a los vientos, arpa, guitarra, percusión y piano. La relación completa de músicos entre los que encontramos varios viejos conocidos es la siguiente: Eric Robberecht (violín), Liesbeth de Lombaert (viola), Lude Vercampt (chelo), Ruben Appermont (contrabajo), Sabine Warnier (flautas), Dirk Descheemaeker (clarinete), Katrien Noel (clarinetes), Karel Schoofs (oboe), Bob Permentier (fagot), Ward Hoornaert (trompeta, fliscornio), Marc Peremans (trompa), Dominique Vanhaegenberg (trombón), Tim Vanmedagel (trombón bajo), Hugo Mathijssen (tuba), Hanna Grociak (arpa), Peter Verbraken (guitarras), Evert Van Eynde (percusión) y Wim Mertens (piano, teclados).

Wim Mertens.

“Leeway” – Comienza el disco con el rítmico latido de unos platillos que pronto se ven acompañados por el resto de la batería. Estamos ante uno de esos extraños temas a base de percusiones que el Mertens reciente tiene a bien incluir en varios de últimos trabajos. Afortunadamente para nosotros, que no encontramos este tipo de piezas particularmente afortunadas, el tema es breve y algo más inspirado que los que aparecían en discos anteriores.

“Joy of Laughter” – Cuerdas y piano abren la siguiente composición en la que la trompeta toma las riendas de la melodía central, reforzada por la flauta y algo que parece un vibráfono. Las maderas se alternan entonces en el acompañamiento sin llegar a tener ninguna de ellas un protagonismo absoluto. Aparece el tambor marcando un ritmo constante que no altera ni un ápice el desarrollo de una composición que se nos antoja bastante más compleja de lo que aparenta su escueta melodía principal. Una de esas piezas el que el Mertens de los últimos años es pródigo y que van ganando con cada escucha.

“Cire Perdue” – Las cuerdas y el piano acaparan nuestra atención en la siguiente composición, alegre y vital como gran parte de la producción del compositor belga de los últimos tiempos. Seguir las evoluciones de la composición es un auténtico placer en el que la melodía va saltando de una línea esbozada por el violín al piano y de ahí al violonchelo en una constante fiesta para el oyente que hará las delicias de los aficionados a la música de Mertens. En los instantes finales hay un hueco para la flauta y algún otro de los instrumentos de viento que se unen a la celebración con acierto.

“Sovereign Abandon” – Llegamos al tema más tenso y extraño del disco pero que, a la vez, nos parece el más destacado e innovador con mucha diferencia. Comenzamos escuchando un tambor que marca un ritmo casi marcial que sirve de introducción para una melodía de piano repetitiva con un punto inquietante, reforzada por el contrabajo.  Escuchamos entonces violín, viola y el violonchelo casi al unísono en un lamento que tiene algo de flamenco (y no nos referimos a la Flandes natal de Mertens sino a “nuestro” flamenco). La tensión y el drama son absolutos en una pieza magistral que nos muestra a un Mertens que (parece mentira) no suena como ninguna de sus versiones anteriores hasta hoy. Imprescindible.

“Initial Detachment” – Con un ritmo igualmente obstinado pero tratado de un modo completamente opuesto llega el siguiente tema. De nuevo el piano marca la pauta y las cuerdas se encargan de dar cuerpo y sabor a la composición. Volvemos a escuchar esas maderas de antaño martilleando constantemente para dotar de un ritmo desenfrenado a la pieza. En algún momento encontramos familiaridades con “Jardin Clos”, el celebrado disco de 1996 del músico en el que esta composición habría encajado sin complicaciones. No es nuestra favorita del disco pero sigue siendo un tema interesante.

“Holes in Habit” – Por lo que hemos podido pulsar en la opinión de los aficionados sobre el disco, éste es, sin duda, el tema que más ha sorprendido y no es de extrañar. Comenzamos escuchando el familiar sonido de un clave al que se une enseguida el oboe y la aparición del chelo interpretando una especie de bajo continuo. Inesperado el giro barroco de Mertens que también se hace presente en la melodía. Lo que viene a continuación es puro ensalmo ya que Mertens comienza una evolución del barroco a su particular minimalismo para terminar fusionando ambos estilos en una pieza soberbia que sólo un músico en estado de gracia puede firmar. Con ésta pieza y “Sovereign Abandon” confesamos que nos habríamos dado por satisfechos.

“Slinging” – Tras algo como lo anterior, es muy complicado mantener el nivel pero Mertens lo intenta con una fórmula similar a la de la segunda composición del disco: una música optimista con una melodía que se fragmenta entre los diversos instrumentos provocándonos una sensación muy placentera. No es un Mertens nuevo pero tampoco lo necesita para agradarnos.

“Affine Schemes” – La vieja fórmula de melodía directa al piano vuelve a encontrar aquí su sitio. La pieza es convencional en el sentido en que tenemos un instrumento principal y el resto que actúan complementándolo pero respetando siempre el rol de éste. Hay instantes en los que el piano calla y es el arpa quien toma el relevo pero la idea es la misma. Estamos ante un tema lento con una melodía arrebatadora ante la que no es necesario mucho más: el Mertens de siempre con todo lo que eso significa.

“Ahead of Itself” – Aún se guarda alguna sorpresa más nuestro músico antes de terminar el disco. No es una novedad en su música la aparición, de cuando en cuando, de la guitarra eléctrica pero, en nuestra opinión, nunca se integraba del todo con el resto de instrumentos sonando un poco forzada. No ocurre eso aquí según creemos. Con un sonido muy particular y combinada hábilmente con la trompeta y las percusiones, protagoniza una pieza no muy extensa pero de agradable escucha.

“Ode Devenu Episode” – Si el disco comenzaba con un solo de batería, termina de modo parecido con otra exhibición, algo más larga, eso sí, de percusiones. Una “frivolité” que tendremos que perdonar al viejo Mertens que utiliza aquí tambores, gongs, tam-tams y todo tipo de parafernalia para despedir un buen disco de un modo, digamos, original.

Quizá sea aún pronto para hacer una valoración sólida de un disco que apenas lleva unos días en las tiendas pero lo cierto es que, sin llegar al nivel de excelencia de otras obras de su autor, nos parece que “When Tool Met Wood” es un disco notable con un par de momentos sobresalientes y un nivel medio alto. Conseguir esto más de treinta años después del primer disco y manteniendo un nivel de producción constante y regular, está al alcance de muy pocos y Mertens lo consigue. El único “pero” que le ponemos al músico belga es que se trata del séptimo disco consecutivo para “ensemble” quedando ya muy lejos “Un Respiro”, su último trabajo pianístico publicado. Para los que admiramos esa faceta del belga y, sobre todo, la alternancia entre discos de uno y otro tipo que era una de las cosas que más nos admiraba (el no saber con qué nos iba a sorprender la próxima vez) ha pasado mucho tiempo sin escuchar a Mertens en solitario ante las 88 teclas.


La distribución de los últimos discos de Mertens es, cuando menos, caótica. El músico belga pertenece a EMI Classical pero para España, su catálogo lo distribuye Warner. Eso hizo que su disco “Zee Versus Zed” apareciese en nuestro país semanas antes que en el resto del mundo, incluyendo Bélgica. Con los siguientes trabajos ocurrió al contrario y tardamos más en tenerlo aquí que en otros lugares. Con “When Tool Met Wood” vuelve a ocurrir lo primero. El disco se publicó la semana pasada aquí y aún no hay fecha para su salida al mercado en otros países. Aprovechemos, por tanto, esa oportunidad “exclusiva” de disfrutar el disco antes que los propios compatriotas del autor. Como siempre, sugerimos un par de enlaces para hacerlo:

amazon.es

fnac.es

En las páginas de itunes o amazon.es hay fragmentos disponibles de todos los cortes del disco para los que queráis darle una escucha previa.

Nos despedimos con un breve reportaje acerca del estreno de la obra en 2012. Es en portugués pero creemos que se comprende sin demasiada dificultad.

miércoles, 2 de enero de 2013

Wim Mertens - A Starry Wisdom (2012)



Tras tantos años escuchando su música, nuestra relación con Wim Mertens se parece bastante a la que podemos mantener con un buen amigo de toda la vida. Quizá el contacto no sea el mismo que había antes pero siempre acabamos reencontrándonos. Conocemos perfectamente cuál será su reacción ante una frase y por qué derroteros puede ir la conversación pero, a la vez, siempre habrá algo que nos sorprenda; un nuevo matiz, una noticia, un cambio leve pero perceptible y, por encima de todo, siempre pasaremos un rato agradable.

Algo así es lo que nos ha pasado al escuchar el recientemente publicado “A Starry Wisdom” del músico belga. Asistimos con placer a una música que conocemos bien, aunque sea la primera vez que suena en nuestros reproductores. En el fondo, se trata de la misma música que llevamos disfrutando tres décadas pero con alguna sorpresa, un cierto toque de frescura en algunas composiciones que nos hace pensar que el maldito Mertens aún guarda un buen puñado de ases bajo la manga. Es cierto que muchos de los temas nos resultan familiares, como no puede ser de otro modo en una conversación con un viejo amigo, pero incluso ese ligero inicio del tedio es bienvenido, siquiera como un efecto no del todo consciente provocado por la nostalgia de los buenos tiempos pasados.

A la hora de buscar referencias cercanas en trabajos anteriores de Mertens, “A Starry Wisdom” se parecería más a “Skopos” o a “Receptacle” que, por ejemplo, a “Zee Versus Zed”, lo que ya nos habla de un disco un punto por debajo de lo mejor nos ha brindado el belga en estos últimos años pero eso no quiere decir que estemos ante un disco desdeñable en modo alguno. La obra nace como una comisión del festival  anual que se celebra en Gent, Bélgica. Mertens hizo una primera interpretación para piano y voz de la pieza el 23 de septiembre de 2011 en la catedral de la ciudad y el 28 tuvo lugar el estreno de la obra con un “ensemble” reducido (un quinteto de cuerdas), su piano y su voz, ya en el Capitole de Gent en un programa doble en el que también se interpretó su “Series of Ands / Immediate Givens”.

Para el disco, el músico belga amplió considerablemente la formación incorporando un percusionista, un segundo piano, arpa, guitarra, bajo, eufonio y una sección de maderas y metales considerable entre la que echamos de menos la presencia del hasta ahora inseparable Dirk Descheemaeker (quién sólo faltó en el citado “Receptacle” si nuestra memoria nos es fiel). La lista de intérpretes participantes en el disco es la siguiente: Tatiana Samouil (violin), Liesbeth De Lombaert (viola), Lode Vercampt (cello), Ruben Appermont (contrabajo), Sabine Warnier (flauta, piccolo), Bart Watte (clarinete), Bob Permentier (fagot), Hendrik Pellens (saxofones), Waard Hoornaert (trompeta, fliscornio y corneta), Koen Cools (trompa), Jan Nicholaers (trombón), Nick Ost (eufonio), Geert de Vos (trombón bajo), Bernd van Echelpoel (tuba baja), Hanna Grociak (arpa), Peter Verbraken (guitarra, bajo), Evert Van Eynde (percusión), Claudia Bara (piano) y el propio Wim Mertens (piano, voz).

“From a nethermost point of view” – Los primeros instantes del disco no deparan ninguna sorpresa para el oyente acostumbrado a Mertens. Una melodía clásica del belga al piano tan simple como bella abre la pieza acompañada por la guitarra y la trompeta. Alrededor del minuto dos asistimos al primer giro cuando la flauta se presenta liderando una nueva melodía con un cambio rítmico realmente bonito. Tras esa breve interrupción, volvemos a la frase del comienzo del tema con las cuerdas incorporándose al paisaje para repasar de nuevo el motivo principal. Se trata de un Mertens más cercano al sus años recientes que al de los inicios pero sigue sonando bien.

“More than a genre” – Menos previsible resulta el segundo corte del disco, introducido por una veloz y breve secuencia de notas al piano que se repiten en un ritmo sincopado. Las cuerdas refuerzan ese tema antes de que entre un segundo piano para dar la réplica al primero. La pieza se estructura a partir de sucesivas repeticiones de esos dos motivos en las que se alternan los instrumentos de la parte rítmica, ora el piano, ora los metales. Un tema, en suma, diferente y muy novedoso dentro del repertorio del belga.

“Contemporaneousness” – Asistimos con este corte a una pieza en la que Mertens mezcla su estilo habitual con elementos y melodías de corte clasicista, en especial por parte del clarinete y las cuerdas sobre un ritmo alegre y vivo construido a partir de un bajo continuo en el que los trombones y la tuba (los metales en general) llevan la voz cantante. Se trata de una de esas piezas que ganan con las escuchas sucesivas, como ocurre en ocasiones con la obra de Mertens.

“The custom of amok” – El síndrome de Amok define un ataque de rabia súbita y furia asesina que experimentan algunos sujetos tras verse inmersos en una situación de vergüenza extrema ante otras personas. Escuchando esta pieza de Mertens no encontramos ningún elemento que nos haga pensar en un arrebato de tal clase puesto que el tema se cuenta entre las piezas más alegres y optimistas de todo el disco, continuando con una línea que se inició allá por las fechas en las que apareció “Jardin Clos”.

“Given without giveness” – Con el siguiente corte regresamos a un Mertens clásico cuyas referencias estilísticas más cercanas podemos situar, al igual que ocurría con la pieza anterior, en el disco “Jardin Clos” aunque con reminiscencias algo más antiguas, especialmente en el uso de los instrumentos de viento que nos remiten a discos como “Shot and Echo” (sobre todo en cortes como “One Who Matters” o “Silver Lining”) o, en menor medida, a “Motives for Writing”. No se trata de una composición de gran fuerza melódica pero el ambiente que consigue crear a base de continuos relevos entre instrumentos

“At the edge of the void” – Nuevamente los metales son los encargados de darle forma a un intrincado tema en el que los distintos instrumentos de esa sección juegan dibujando retazos de melodías en las que se alternan unos y otros sobre un continuo de piano. La percusión que aparece un rato después de comenzado el tema marca de forma marcial el desarrollo de otro corte que nos remite a “Shot and Echo”. Como ocurre muy a menudo en la obra de Mertens, la parte final de la composición, tiene un giro rítmico muy interesante en el que se nos presenta una nueva melodía tremendamente pegadiza que nos deja con un gran sabor de boca a la espera del siguiente tema.



“Ausgedehnt” – Quizá el tema más comercialmente aprovechable de todo el disco sea este en el que una aparentemente intrascendente introducción de piano se transforma en pocos compases en una rítmica pieza de piano apoyada por la percusión y los metales sobre la que aparece la melodía principal a cargo de la guitarra eléctrica (algo desacostumbrado en el músico belga) con un inestimable refuerzo a cargo de las cuerdas y el resto de la sección de viento. Con esta brillante pieza llegamos al corte final del trabajo.

“The scene of two” – Tras el climax alcanzado con el tema anterior, era necesaria una pausa antes del final y es aquí donde encontramos al Mertens que más nos gusta, el que es capaz de encontrar belleza en la más simple de las melodías. Con una estructura muy parecida a la que utilizó el músico en “Not Me” (pero sin las voces), pieza que cerraba el disco “Jardin Clos”, citado también anteriormente, el belga nos golpea de un modo devastador derribando cualquier defensa que pudiéramos haber construido a base de comparaciones con trabajos anteriores. Nada de eso sirve. Cuando la melodía es tan poderosa como esta, sólo cabe rendirse, acercarse al reproductor de CDs y pulsar de nuevo el “play”.

Como ya hemos reflejado en los comentarios anteriores, la referencia más próxima a la hora de valorar el último trabajo de Mertens es su disco de 1992, “Shot and Echo”. No es casual que, comparando la instrumentación de aquel trabajo y la de “A Starry Wisdom”, ambas sean prácticamente idénticas con muy ligeras variaciones. En la comparación, el trabajo más reciente sale bastante airoso a pesar de ser aquel uno de nuestros discos favoritos del compositor belga. En su contra, el nuevo disco acusa la ausencia de uno o dos cortes poderosos, dos “singles” con cierta fuerza que pudieran enganchar al oyente novel como los que sí había en su popular antecesor entre cuyos temas se seleccionó alguno como sintonía de una campaña televisiva de una importante aerolinea nacional. Aunque piezas como “Ausgedehnt” podrían competir en esa categoría, no llegan, en nuestra opinión, a los niveles de excelencia de “Shot One” o “Watch Over Me”.

Por razones que se nos escapan, la distribución de los últimos discos de Mertens fuera de Belgica y los países de su entorno (Holanda, para entendernos) es bastante deficiente. Varias semanas después de aparecer el disco, no hay noticia alguna de su publicación en otros países. Una de las pocas tiendas online en la que se puede comprar el disco físico es proxis pero tampoco se destacan por un servicio especialmente rápido. Para completar el desaguisado, las tiendas que lo venden en formato digital sólo lo hacen dentro de Bélgica y Holanda (y en algún caso, en Francia). Os dejamos un par de enlaces en los que comprar el disco:



Nos despedimos con un video promocional del festival de Gent para el que se compuso el disco:

miércoles, 11 de mayo de 2011

Wim Mertens - Zee Versus Zed (2010)


Mertens se está conviertiendo ya en un clásico del blog y seguirá apareciendo con bastante frecuencia por aquí. Nos centramos en esta ocasión en su penúltimo trabajo, publicado el año pasado. A nuestro juicio, Mertens entró en un cierto bache creativo a partir de "Integer Valor" de 1998, con notables excepciones, principalmente en trabajos incluídos dentro de sus monumentales ciclos con material básicamente experimental. Nos referimos a "Poema" enmarcado en el ciclo "Kere Weerom" y "Human Guesswork" del ciclo "Aren Lezen".

Esta etapa con trabajos más bien flojos dada la entidad del artista alcanza su punto más bajo con el reciente "L'Heure du Loup" y su antecesor "Receptacle". Quizá por ello, nos sorprendió más que gratamente el lanzamiento de "Zee Versus Zed". Sin alcanzar aún el esplendor de sus obras más notables para grupo, creemos que este disco alcanza un nivel brillante y recupera al Mertens más inspirado.

La formación del Wim Mertens Ensemble la componen algunos de los músicos habituales del belga, que en los años anteriores no siempre habían tomado parte en las grabaciones de éste.

Para comprar el trabajo:

play.com

Una muestra de lo que encontrareis en él:

sábado, 16 de abril de 2011

Wim Mertens - Series of Ands / Immediate Givens (2011)


Wim Mertens es un músico belga con una trayectoria de más de 30 años que podemos encuadrar dentro del un minimalismo europeo que viene a ser una segunda generación del original americano de finales de los 60. Comenzó organizando conciertos y conferencias en Bélgica de los pioneros del género y publicando un ensayo en forma de libro muy ilustrativo titulado "American Minimal Music". A partir de 1980 comienza a publicar su propia música en el sello Les Disques du Crepuscule. Su producción es de una gran variedad estilística y se puede dividir en tres grandes partes: obras para piano (o para piano y voz), obras para grupo y una tercera más experimental que se suele organizar en grandes ciclos de varios discos cada uno con sus ideas más radicales. Lo que nos ocupa hoy es su último trabajo publicado: un disco doble para grupo en el que podemos encontrar buena parte del mejor Mertens con algunos retazos de experimentación. Como siempre, Mertens se ve acompañado de su inseparable Dirk Descheemaeker a los vientos. Lo mejor es que lo escucheis y para ello, como siempre, os dejo varias posibilidades:

Para adquirir el disco:

http://www.amazon.fr/Ands-Wim-Mertens/dp/B004SNHAVM/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=music&qid=1302940944&sr=8-1

Para darle una pequeña escucha previa (a partir del minuto 4, suena música incluída en este disco y compuesta, precisamente para este desfile de Dior. El resto de la música es de trabajos anteriores de Mertens):