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domingo, 26 de abril de 2015

Lito Vitale y los Argentinos - Cuentos de la Media Luna (1994)



Tuvimos la oportunidad de ver a Lito Vitale en directo allá por 1992, en la época de mayor esplendor de su Cuarteto. En aquellos momentos no lo sabíamos pero a la formación le quedaba muy poco de vida aunque en aquella gira se coqueteaba con la posibilidad de ampliar el grupo a quinteto con la incorporación de un guitarrista que en aquellos conciertos se unía a la banda en algunos temas.

En aquel momento acababa de aparecer “La Excusa”, último disco del Lito Vitale Cuarteto como tal, aunque más tarde se incorporó “La Cruz del Sur” a la lista del mismo (cuando originalmente se buscó otro nombre para la formación que lo interpretaba. La idea del quinteto no fue olvidada por Vitale quien, tras algunos trabajos en solitario o a dúo con el cantautor Juan Carlos Baglietto, grabaría en 1994 un trabajo extraordinario para esa configuración de músicos que no se denominó, sin embargo, “Lito Vitale Quinteto” sino “Lito Vitale y los Argentinos”. Había una baja notable con respecto a “La Cruz del Sur”: el bajista Marcelo Torres (que se había incorporado a la banda de Luis Alberto Spinetta). Repetían en cambio Manuel Miranda a los vientos y el batería Marcelo Novati. El quinto miembro sería el guitarrista Ernesto Snajer.

A primera vista, la incorporación de un guitarrista parecía cambiar mucho el panorama del sonido de Vitale pero lo cierto es que no fue así y Los Argentinos mantuvieron todas las características del antiguo cuarteto. Ayudó mucho, claro está, que Vitale tuviera preparada una selección de piezas a la altura de los mejores momentos de su anterior banda.

“Tango Obertura” - El comienzo perece un homenaje a a Tchaikovski, compositor admirado por Vitale, quien, tras los acordes iniciales se embarca en una improvisación de piano que comienza con aire de jazz para “aflamencarse” ligeramente algo después. Más tarde nos sumergimos ya en los sabores del tango del título con un fragmento que habría firmado el mismísimo Piazzolla y con el que concluye la introducción.

“La Ribera del Sol” - Casi sin solución de continuidad nos recibe el sonido de un acordeón como presentación de otro de esos temas con el “sello” de Lito por los cuatro costados. La incorporación de la guitarra acerca el sonido al de Pat Metheny, autor con el que, evidentemente, Vitale tiene una gran deuda estilística. El solo de saxo que suena a continuación acerca la pieza al jazz pero Miranda la rescata poco después con sus flautas aportando el ingrediente tradicional que tanto peso tiene en la música de Vitale.

“Cuentos de la Media Luna” - Es reiterativo hablar tanto de Metheny pero es que los primeros instantes de esta pieza parecen extraídos de un disco del guitarrista norteamericano. Sin embargo, todo lo que suena después es una demostración del extraordinario talento de Vitale como compositor. La melodía que se extiende durante los siguientes minutos es magistral como podían serlo las mejores de los discos clásicos del Cuarteto. Empezamos, además, a escuchar a Javier Malosetti al bajo despejando las dudas que siempre suscita quien reemplaza a un músico de la talla de Marcelo Torres en un grupo.



“Desde la Montaña” - Llega el turno para un tema extraño dentro de la discografía del músico, especialmente en sus primeros minutos, en los que asistimos a una verdadera exhibición por parte de Manuel Miranda a los vientos. Es, por otra parte, la única pieza del disco cuyo autoría es compartida por Vitale, precisamente con el único superviviente de todas las etapas del cuarteto original. La pieza tiene un fuerte componente tradicional con Snajer interpretando el charango o el propio Miranda interpretando quenas y sikus pero también un peso importante del jazz y aquí destaca sobremanera la sección rítmica. Una de las piezas más interesantes, sin duda, de todo el trabajo. Que se adentra a continuación en una suite de tres movimientos.

LA SEMANA EN MADRID

“Gente Nueva – En los años previos a la publicación del disco, Vitale alcanzó gran popularidad en España, país por el que giró en varias ocasiones. De ahí la inclusión, a modo de agradecimiento de esta sensacional “suite”. El primer movimiento nos muestra que en sus viajes el músico se empapó bien de músicas como el flamenco brindándonos una pieza magistral que podría firmar perfectamente cualquier músico autóctono como Dorantes o Jorge Pardo. La partitura de flauta es deliciosa; posiblemente de lo mejor de todo el disco.



“Viaje Interior” - El movimiento más corto de la suite es también el más intimista ya que es un dueto de piano y guitarra en su mayor parte al que se suma la flauta en una lánguida intervención final que nos acerca al final del segmento.

“De Regreso, Urgente” - Sigue siendo la flauta la gran protagonista aunque ahora como introductora de otra pieza magnífica y llena de inspiración. Todo el disco tiene una nitidez extrema, una separación perfecta de cada instrumento y cada sonido que en ningún momento interfieren con otro y en eso tiene mucho que ver el hecho de que Vitale opte la mayor parte de las veces por el piano, dejando los sintetizadores para sus clásicos sonidos de flauta en momentos puntuales. El flamenco aparece de nuevo en los minutos finales para cerrar una suite fantástica de la mejor manera posible.

“Bajos Latidos” - El tramo final del disco está marcado por piezas de mayor extensión que el resto en las que Vitale encuentra el tiempo necesario para desarrollar su música sin limitaciones de ningún tipo. La primera muestra es este tema de aire funk en el que sonidos clásicos de órgano, bajo y batería, y ritmos sincopados nos trasladan a cualquier night-club norteamericano, sabor que se intensifica con el extraordinario solo de bajo que tiene lugar en el ecuador de la pieza. Toma el relevo la guitarra con la ayuda de los metales procedentes de los teclados de Vitale hasta llegar a la parte final, más reposada.



“Los Cambios Necesarios (fragmento)” - Enlazada con la pieza anterior encontramos esta brevísima versión de un clásico de Lito Vitale que aparecía en el disco “La Cruz del Sur”. Se trata de una revisión en la que la guitarra eléctrica es protagonista absoluta durante dos minutos escasos de frenesí musical.

“El Milagro” - El jazz más clásico tiene su momento en esta larga composición en la que piano, contrabajo y batería (una de las formaciones imprescindibles del género) se encuentran para improvisar juntos. No olvidemos que una de las grandes cualidades como músico de Vitale es, precisamente, su extraordinaria capacidad como improvisador, algo que cualquier amante del género encontrará en esta composición que, quizá, suene algo fuera de contexto en este disco pero que no por ello deja de ser excelente.

“Camino de Reencuentros” - El saxo de Miranda suena como no lo hacía desde “Ese Amigo del Alma” y, en general, toda la pieza da la impresión de proceder de aquella época de su autor aunque no hay referencias al respecto en el libreto del CD. Es, en todo caso, una pieza muy reposada, con menos energía que el resto del disco y que suena como si se tratase de un tema de relleno que no era del todo necesario puesto que éste alcanza la hora de duración.


Al igual que todas las formaciones que Vitale probó en aquellos años, tampoco Los Argentinos grabaron ningún trabajo más al margen de éste. No obstante, para los seguidores del teclista, este disco tuvo la virtud de rescatar lo mejor de los años del Cuarteto que parecían cosa del pasado. Sólo por eso, merece la pena darle una oportunidad a este trabajo que desde aquí, recomendamos a cualquier lector cerrando, por ahora, una serie de varias entradas en las que Vitale ha sido protagonista en las últimas semanas aunque seguro que no tardará mucho en volver por aquí.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Lito Vitale y la Cruz del Sur (1993)



Teníamos pensado enfocar esta entrada hablando de lo que ocurrió en el seno del Lito Vitale Cuarteto tras
la publicación de “La Excusa”, aparentemente el último disco de la formación argentina y la exitosa gira posterior que les trajo a España en el que quizá fuera el momento más alto de inspiración, popularidad y seguimiento por parte del público en general.

Íbamos a hablar también de cómo parecía que algo estaba cambiando en el enfoque de la música de Lito. Esto comenzó a notarse en la referida gira y en las entrevistas que el teclista argentino dio en aquellos tiempos en las que hablaba de la posible ampliación del grupo a quinteto con la incorporación de un guitarrista (en los conciertos, la formación de cinco músicos se hizo realidad en temas concretos). Sin embargo, la pretendida ampliación no se llevó a cabo en aquel momento. De hecho, pocos meses después, el Lito Vitale Cuarteto se disolvería y tanto su líder como el extraordinario bajista Marcelo Torres lanzaron discos en solitario en aquel momento. No fue una ruptura cruenta, ni mucho menos, y esto quedó de manifiesto al ver los créditos del disco de Torres en el que participa tanto Lito como el intérprete de los instrumentos de viento del extinto cuarteto, Manuel Miranda.

En este punto, es posible que comenzásemos a plantearnos cómo se desarrollaron los primeros pasos del nuevo grupo de Vitale, en un formato tan similar al cuarteto que casi no había diferencia, bajo la nueva denominación de “La Cruz del Sur”, especularíamos sobre los motivos del cambio de nombre, acerca de si llevaba aparejado un cambio estilístico, etc.

En estas estábamos cuando, buscando algunos datos concretos sobre el disco en internet,  nos encontramos con que, a pesar de que su título original era “Lito Vitale y la Cruz del Sur”, sin más, las reediciones posteriores del trabajo muestran en la portada una sutil diferencia de modo que cualquier comprador actual del disco se encontrará con una ilustración en la que reza: “Lito Vitale Cuarteto: La Cruz del Sur” echando por tierra todas nuestras especulaciones anteriores. Afortunadamente, este segundo cambio de denominación se nos antoja mucho más sencillo de explicar que el inmediatamente anterior: la etiqueta “Lito Vitale Cuarteto” tiene mucho más peso y, probablemente, se viera acompañada de unas mayores ventas aunque no es un detalle menor el hecho de que, en su momento, el multi-instrumentista argentino tomara la decisión de disolver el cuarteto y publicar con un nombre diferente.


Segunda portada del disco con la referencia al Cuarteto que no aparecía en la original.


En cualquier caso, ya fuera bajo el nombre de “La Cruz del Sur” o como el “Lito Vitale Cuarteto”, los integrantes de la formación en el disco fueron: Marcelo Torres (bajo), en su último disco junto a Vitale, Manuel Miranda (saxos, flautas y percusión) y la nueva incorporación de Marcelo Novati a la batería. Lito, por su parte, interpreta piano, teclados, guitarras, voz y percusiones.

“El día más largo del siglo” – Dedicado a Astor Piazzolla, el corte con el que comienza el disco es una maravilla que reúne lo mejor del talento de Vitale y de los músicos que lo acompañan. Comienza con una poderosa apertura de batería y una melodía muy directa de saxo a modo de fanfarria inicial. Instantes después la batería comienza a marcar un ritmo constante y es el teclado de Vitale el que juguetea con las flautas y el bajo en un inspiradísimo fragmento del que sólo nos rechina ligeramente el sonido de sintetizador escogido por Vitale para determinadas melodías. Por unos instantes se retoma el tema inicial para regresar de nuevo a la melodía de piano y flauta. Completado el intenso fragmento inicial entramos en una parte mucho más reposada con la flauta como protagonista y el omnipresente bajo de Marcelo Torres comandando las operaciones en la sombra. Es a partir de aquí cuando el saxo de Miranda desgrana lo que parece la primera referencia al homenajeado Piazzolla aunque ser por espacio de unos pocos compases. En los instantes finales del tema, Vitale y compañía vuelven a la melodía que lo abría completando así un viaje perfecto.

“Mi tierra más allá del mar” – Un enfoque completamente distinto es el que nos muestra el segundo corte del disco. En el podemos escuchar la vertiente más sensible de Lito, con un comienzo en el que toca todo tipo de teclados improvisando una especie de suite en varias partes que cuenta, en el segmento central, con una preciosa melodía interpretada con ese característico sonido de flautas sintetizadas que hizo popular en su inmortal “Ese Amigo del Alma”. El resto del cuarteto ocupa un segundo plano en caso toda la pieza, teniendo su momento de mayor presencia cuando acompaña a la guitarra acústica de Lito, instrumento este con el que no suele prodigarse demasiado a pesar de desenvolverse con bastante soltura con las seis cuerdas. Conforme avanza la pieza hay espacio para una inspirada intervención de Marcelo Torres al bajo recreando el tema principal, antes de la recapitulación final del sintetizador de Lito.

“Una nueva vida” – Uno de los temas más cortos del disco es éste, dedicado por Lito a su hijo Luciano. Como cabría esperar por la dedicatoria, la pieza es una especie de canción de cuna maravillosamente interpretada por Manuel Miranda a las flautas con un acompañamiento suave y preciso a cargo de los teclados del propio Vitale.

“Historias de la Cruz del Sur” – El inicio del tema, envuelto en misteriosos sonidos de percusiones, arpegios de teclado y vientos andinos sirve como preludio de la intervención de la voz de Lito entonando uno de esos cantos sin letra tan habituales en sus discos. Esta introducción tan peculiar da paso a un tema en el que aparecen algunos de los elementos jazzisticos siempre presentes en los discos del músico pero que habían quedado algo relegados hasta ahora en éste. Pronto apreciamos un importante cambio con la entrada de la quena, instrumento típico del folclore de los andes y que nos lleva por senderos tradicionales. No tarda en unirse de nuevo nuestro teclista con un sonido muy similar al que suele utilizar otro popular músico que apareció por aquí meses atrás: el japonés Kitaro. Estamos en la parte central de la composición con una melodía arrebatadora que volverá a aparecer más adelante. Entramos a continuación en terrenos más cercanos a un jazz fusión muy suave con Vitale exprimiendo los sonidos más acaramelados de sus sintetizadores para acompañar a la guitarra. Unas notas de bajo marcan la transición hacia el segmento final de la pieza más larga de todo el disco con diversos arabescos de flauta y teclados (en registros siempre similares) antes de retomar, como suele ser costumbre en Lito, el tema central de la composición.



“Días de hogar” – A nuestro juicio, se trata de la pieza más intrascendente del disco. Curiosamente es el corte más decididamente jazzístico de todo el CD y la melodía principal de saxo no es desdeñable en absoluto pero el conjunto flojea en exceso, por lo convencional de los sonidos y arreglos. Se salva la interpretación de Marcelo Torres al bajo, siempre excelente, y las eficaces percusiones de Marcelo Novati. Por contra, la excesivamente edulcorada sonoridad de los teclados supone un lastre que no es suficientemente compensado por la calidad de la composición como ocurre en la mayoría de los casos en los que Vitale recurre a ese tipo de timbres.

“Los cambios necesarios” – Nunca hemos estado más de acuerdo con un título que en esta ocasión. Tras el corte anterior, el disco necesitaba un cambio y Lito, siempre servicial, nos lo proporciona con un giro hacia el rock progresivo (siempre aderezado con toques folclóricos) que ilustra lo que afirmábamos anteriormente: cuando la música es suficientemente buena, le podemos perdonar la elección de determinados sonidos. Destacamos especialmente la aportación del bajista, magistral en muchos momentos, especialmente en un par de solos que aparecen en la segunda mitad del tema.

“La arremetida de los Buenos Aires” – Llegamos por fin a la mejor composición del disco en forma de larga suite de más de diez minutos. Desde los primeros instantes nos vemos atrapados por una melodía de una belleza irresistible que se repite durante varios compases antes de dar paso a una serie de improvisaciones de todo tipo. No llega, porque se nos antoja imposible, a la belleza de “Ese Amigo del Alma”, rasero, para bien o para mal, con el que siempre compararemos cualquier música de Lito Vitale, pero en muchos momentos se aproxima a ese nivel. Mediada la pieza, entramos en un segmento completamente diferente marcado por una percusión desafiante, en duelo con el bajo de Torres, librando una batalla de dimensiones épicas ante la asombrada mirada del saxo que termina por abrirse paso dibujando una melodía pacificadora entre sonidos de campanas. Todo esto sirve como preludio al gran final: sobre un redoble marcial de tambores, el piano primero, el bajo más tarde y, por fin, el saxo, abordan de nuevo la maravillosa melodía que abría la pieza.

“Ciudad de madrugada” – Tras la intensidad del corte anterior, no quedaba más remedio que cerrar el disco en un tono mucho más pausado y para ello, Vitale prescinde durante los cinco minutos finales del disco de cualquier acompañamiento para despedirse con un precioso solo de teclado, casi impresionista que pone fin a un disco realmente soberbio.


El excepcional bajista Marcelo Torres en acción.

El que demos por buena la paternidad del disco del Lito Vitale Cuarteto no oculta el hecho de que, a pesar de los pesares, “La Cruz del Sur” iba a ser, esta vez sí, el último trabajo firmado por el grupo. Afortunadamente, la despedida mantiene en todo momento el altísimo nivel de calidad que se convirtió en habitual en la formación, con contadas excepciones. Vitale es un músico tan dotado como irregular y en su discografía se alternan grandísimos trabajos con obras menores en las que apenas se le reconoce pero en los cinco o seis discos publicados con el Cuarteto encontramos los mayores niveles de inspiración del teclista argentino. En los años de mayor popularidad de Lito no era complicado encontrar sus discos casi en cualquier sitio. Sin embargo, hoy en día la cosa ha cambiado bastante y es muy raro ver en las tiendas algún trabajo suyo. Os dejamos un par de enlaces por si os decidís a comprar este “La Cruz del Sur”:

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Nos despedimos con una versión posterior en directo de "Los Cambios Necesarios" con el Lito Vitale Sexteto: