miércoles, 9 de noviembre de 2011

Vangelis - Antarctica (1983)



Ya comentamos anteriormente en La Voz de los Vientos cómo el éxito de la banda sonora de “Carros de Fuego” hizo que Vangelis se alejase del mundillo del cine por miedo a quedar encasillado. Por este motivo, la música original del griego para “Blade Runner” pasó muchos años inédita y algo similar ocurrió con la que hoy nos ocupa.

Y todo ello a pesar de que no estamos hablando de una superproducción de Hollywood al uso sino de una mucho más humilde producción japonesa sobre una expedición científica al polo sur que estuvo a punto de terminar trágicamente en 1958. La película cuenta la historia de cómo la expedición tuvo que ser abortada y, durante el regreso, los veinte perros que acompañaban a los científicos, fueron atados y abandonados ante la imposibilidad de que acompañasen a sus dueños por la escasez de alimentos y agua. El film se centra en la epopeya de los canes, algunos de los cuales consiguieron soltarse y sobrevivir un tiempo cazando lo que podían. Todo tiene un final más o menos feliz cuando los cuidadores de los animales regresan en verano al continente antártico y encuentran a los dos únicos perros supervivientes.

La odisea de los animales es el centro de la película, que destaca por las espectaculares imágenes y paisajes polares rodados por el director Koreyoshi Kurahara. El film obtuvo un éxito realmente notable en Japón donde se conviertió en una de las películas que mayor recaudación consiguió en aquellos años.

Como decíamos anteriormente, Vangelis no tenía intención de publicar la música de “Antarctica”. De hecho, en el momento en que se hizo la banda sonora, la carrera del músico estaba muy orientada a sus trabajos con el cantante de Yes, Jon Anderson, con quien formaba en aquellos años el popular dúo Jon & Vangelis. Sin embargo, la buena aceptación de la película en Japón hizo que apareciera un disco con su banda sonora en aquel país. Cinco años después, Polydor optó por editar el trabajo en el resto del mundo ante la demanda que había de la edición japonesa en otros países.

Centrandonos en el disco, sobra comentar que tanto la composición del mismo como la interpretación y grabación corren por cuenta del genio griego que lo grabó en los míticos estudios Nemo de Londres, ciudad en la que tenía montado su sancta sanctorum en la época. De ahí surgieron algunas de las melodías más evocadoras de la carrera de Vangelis, incluyendo el tema más conocido de la banda sonora que hoy tenemos con nosotros. Pasamos a hacer un breve repaso uno por uno de los ocho cortes del album.


Vangelis en los legendarios estudios Nemo.

“Theme from Antarctica” – Sin duda, la composición más conocida del disco y uno de los grandes temas del músico en los ochenta. La pieza es un prodigio de sencillez que nos muestra que el talento de Vangelis no siempre se refleja en ampulosas y grandilocuentes sinfonías con capas y capas de sintetizadores. El tema principal de la banda sonora se basa en un ritmo simple y continuo marcado por un pulso constante, una modesta percusión con algunos aderezos de timbales por aquí y por allá y una secuencia electrónica en segundo plano. Sobre este colchón se desarrolla la melodía principal con un sonido que evoca el de algún exótico instrumento de cuerda pulsada. No faltan los espectaculares sonidos que sólo Vangelis consigue arrancar a su Yamaha CS 80 pero sólo aparecen como refuerzo de la melodía en determinados momentos. A veces minusvalorado en comparación con otros temas más famosos de su discografía, este “Theme from Artarctica” no tiene mucho que envidiar a la mayoría de grandes “hits” de nuestro músico.



“Antarctic Echoes” – En el segundo tema del disco nos encontramos al Vangelis más íntimo contruyendo una delicada melodía que podría ser improvisada en muchos momentos y en la que, como en la mayoría de las bandas sonoras, aparece de nuevo el “leitmotiv” del film en una versión mucho más lenta y de una fragilidad exquisita. No hay percusión alguna en el tema que, imaginamos, debe encajar como un guante con las grandes extensiones heladas mostradas en la película.

“Kinematic” – Haciendo honor a su título, esta pieza es el contrapunto rítimico a la placidez del corte anterior. Nos encontramos ahora con una rápida secuencia electrónica a partir de la cual van apareciendo las distintas melodías. De nuevo los timbales cumplen una importante labor, no sólo rítmica sino melódica en cierto modo acompañados de una percusión más variada (campanas, platillos, gongs, etc). No deja de ser una pieza ambiental pero en un tono realmente diferente a su predecesora.

“Song of White” – Continuando con la tendencia de intercalar temas rítmicos con otros más relajados, “Song of White” se abre con una serie de sonidos aislados formando una melodía difusa, casi como si el oyente la escuchase en la lejanía. A mitad del tema nos sorprende la repetición del fragmento inicial del disco, tal y como lo escuchamos en la primera pieza del album. No se trata de una evocación de la melodía principal sino de la repetición exacta de un extracto de la pieza que abría el trabajo que se despide con un breve fundido. No entendemos muy bien el por qué de esta repetición pero algún sentido debe tener.

“Life of Antarctica” – En nuestra opinión, estamos ante otro de los grandes temas del disco. Vangelis nos regala aquí una preciosa combinación de secuencias y melodías tremendamente evocadora. Todo aquello que hizo del músico una figura esencial en su estilo, lo podemos encontrar en los cinco minutos que dura este tema, quizá el más cercano a trabajos anteriores como “Blade Runner” de todo el disco.

“Memory of Antarctica” – Regresamos a los ambientes tranquilos por un instante en esta nueva recreación del motivo principal de la banda sonora, en esta ocasión, en un estilo que encajaría a la perfección en “Chariots of Fire” y es que la coherencia estilística que podemos encontrar en los trabajos de Vangelis en su etapa con Polydor nos da muestras de una madurez cada vez más apreciable. Podemos manifestar nuestra preferencia por discos de la etapa anterior en RCA, más pasional y salvaje en muchos aspectos, pero la versión más pacífica del músico en el periodo que va desde la mencionada “Chariots of Fire” hasta “Mask”, en 1985 nos parece realmente imprescindible.

“Other Side of Antarctica” – Otra preciosa pieza ambiental construida a partir de arpegios repetidos sobre los que aparecen los clásicos sonidos marca de la casa. Quizá sea un tema más solemne que otros anteriores por el propio carácter de las percusiones (timbales y platillos, principalmente) que aparecen a lo largo de la pieza.

“Deliverance” – El cierre del disco nos remite, más que ningún otro, a la tan citada banda sonora de “Carros de fuego” y es que esta composición podría haber formado parte de la misma sin ningún reparo, quizá como continuación del famoso “Eric’s Theme”. En cualquier caso, funciona a las mil maravillas como cierre de esta banda sonora y nos deja con el buen gusto de boca que sólo los manjares más exquisitos pueden dejar.



Al margen de los ocho temas comentados, hay mucha más música que suena en la película pero que no está incluída en el disco. Como es habitual en Vangelis, la música para el film y la música para ser editada en CD son dos cosas totalmente distintas e independientes y en esta y otras bandas sonoras queda patente este punto de vista. Existen algunos discos piratas en los que se incluye el resto de la música compuesta por el griego pero, realmente, lo más interesante está recogido en el disco oficial.



Portada de una de las ediciones "pirata" de la banda sonora.


No queremos despedir esta entrada sin destacar, una vez más, la gran capacidad de evocación que tiene la música de Vangelis. No hay que hacer un tremendo esfuerzo para imaginarse las gélidas llanuras polares mientras se escucha esta música. Por momentos, el frio se puede sentir filtrandose entre las notas de los sintetizadores sumergiendonos en una sensación casi sinestésica. Si la música de este disco tiene que asociarse a un color, no puede ser otro que el blanco.

Os dejamos, como siempre, un par de enlaces en los que adquirir el disco:

amazon.es

fnac.es

Para despedirnos, os dejamos este video con Vangelis hablando sobre esta banda sonora. Aunque sabemos que todos dominais el japonés, el músico habla en inglés para hacerlo todo más comprensible:

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con lo de como consigue transmitir la sensacion de frio y gelidez de aquellos parejes.Auque no he visto la peli cada vez que oigo las notas de algunos temas de esta banda sonora como Echos,no puedo sino pensar en icebergs rodeados de mar.

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  2. Por mucho que a él le guste escapar de las etiquetas, Vangelis tiene un don para las bandas sonoras. Cualquier película que tenga música suya suena especial y tiene un plus de calidad.

    Saludos!

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  3. me quedo como anonimo para poder escribir algo ,AHORA Quiero ver la Peli..cuesta encontrarla ,Buen post,Saludos

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