miércoles, 26 de marzo de 2014

Wim Mertens y Kirmen Uribe - Lo que mueve el mundo. Recital en el Teatro Arriaga, 25 de marzo de 2014



Hace apenas unas horas que regresamos de un espectáculo magnífico que tuvo lugar ayer en el Teatro Arriaga de Bilbao. Una fantástica mezcla de música y literatura a cargo de un viejo conocido, Wim Mertens, y un escritor de quien no teníamos referencias anteriormente (culpa nuestra) y que, por lo poco que pudimos intuir ayer, puede convertirse en una referencia a seguir en el futuro.

Hemos tenido la oportunidad en varias ocasiones de ver a Mertens en directo pero en ninguna la emoción fue tan intensa como en la tarde de ayer. Hacemos un poco de historia de cómo se gestó un proyecto tan singular como éste:

Uribe es un escritor cuya trayectoria ha tocado campos muy diferentes, desde la poesía hasta el ensayo o la literatura infantil que publicó en 2012 su segunda novela: “Mussche”, traducida al castellano como “Lo que mueve el mundo”. En ella, narra la historia de Carmen, una niña vasca acogida en 1937 por el escritor belga Robert Mussche, una más de los “niños de la guerra” que fueron enviados por sus padres al extranjero para evitarles las penurias que les esperaban en una España que iba a afrontar sus años más oscuros. Mussche cambió su vida con la llegada de la niña, fue reportero  en el frente del Este durante la guerra civil y se alistó en la resistencia en la Segunda Guerra mundial siendo capturado y deportado al campo de concentración de Neuengamme. Nunca regresó a casa. Cuando la historia llegó a oídos de Kirmen, se puso en contacto con Carmen, hija del escritor cuyo nombre era un homenaje a la otra Carmen (Carmentxu) que llegó de Bilbao un tiempo antes. A partir de esos elementos y uniendo ficción y hechos históricos, el escritor construye la novela alrededor de la que gira el concierto. Uribe había hecho ya varios espectáculos combinando poesía y música con otros autores vascos y alguien le preguntó en una ocasión con quién le gustaría colaborar para futuros recitales de ese tipo. El nombre de Wim Mertens surgió de modo casi instantáneo. Como quiera que músico y escritor coincidieron en un recital en Bilbao en 2012 y Kirmen habló a Wim sobre su novela sobre la niña vasca y el escritor belga, a ambos les pareció lo más natural del mundo preparar una colaboración que permitiera unir música y literatura en un espectáculo único que tiende un nuevo puente entre Bélgica y Euskadi.

Así nace “Lo que mueve el mundo” en su versión como recital. Mertens al piano y con su voz de contralto construye un fondo musical sobre el que Uribe lee, en el euskera original, determinados fragmentos de la novela que funcionan a la perfección como ocho pequeños cuentos que narran a través de varias elipsis temporales una historia mayor que debe parecerse mucho a la novela completa.



A pesar de que en la información relativa al concierto se indicaba que la música estaba escrita especialmente para la obra, lo cierto es que la gran mayoría de las piezas son adaptaciones para piano y voz de composiciones pertenecientes a los últimos trabajo de Wim Mertens, ya comentados aquí en su momento aunque también hubo algún fragmento que no terminamos de reconocer. En el recital sonaron piezas como “Joy of Laughter”, “Cire Perdue”, “Slinging”, “Affine Schemes” o “Ahead of Itself” del reciente “When Tool Met Wood” así como “From a Nethermost Point of View”, “Contemporaneousness”, “At the Edge of the Void”, “Given Without Giveness” o “The Scene of Two” del disco anterior, “A Starry Wisdom” (no había información al respecto en el programa del concierto por lo que nos podemos equivocar en algún título). Tampoco faltaron un par de clásicos del repertorio del músico belga como “Humility” o “Not at Home” para completar un espectáculo de hora y media que se hace tremendamente corto.

Conocíamos sobradamente las capacidades de Mertens en el escenario así que lo que mas nos sorprendió fue el extraordinario desempeño de Kirmen Uribe como narrador a pesar de la barrera idiomática (no tenemos la fortuna de entender el euskera) fácilmente soslayada por la traducción simultanea en forma de proyecciones. El texto sonaba fluido en todo momento e integrado a la perfección con la música de Mertens. La intensidad de las escenas escogidas de la novela y la inteligente organización de las mismas sirvieron para que entre artistas y espectadores se forjase un lazo invisible desde el comienzo hasta el final del recital que sólo la emoción de algunos fragmentos podía amenazar con romper en momentos puntuales.


En un momento de la historia, se hace una referencia a la fragilidad del grafito que compone la mina de los lápices y a cómo es precisamente esa fragilidad la que hace posible que estos escriban y que los testimonios que ayudan a reflejar perduren por siempre, como el indestructible diamante con cuya composición comparte el carbono como elemento principal. Conciertos como el de ayer pasan a formar parte de la memoria del oyente y contribuyen a eternizar las historias que cuentan de un modo imborrable. Dice un verso de Kirmen que “cada uno de nosotros guarda algo desconocido de las vidas ajenas”. A partir de ayer, muchos de los asistentes guardaremos algo de la vida de Mertens. De Uribe. De Mussche. De Carmentxu.

El espectáculo se estrenó en Madrid a finales de 2013 y hoy tiene su prolongación en San Sebastián, concluyendo esta etapa en Logroño el viernes 28. Si tenéis la oportunidad de asistir, no la dejéis pasar.

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