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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Eugene Friesen - Arms Around You (1989)



Mucho antes de la denominación “música new age” hiciera fortuna abanderando un movimiento de gran éxito, especialmente en los años ochenta y primeros noventa, ya existía una banda que combinaba con gran acierto casi todos los tópicos que adornaban las descripciones de aquel género: unas gotas de jazz, un poquito de música clásica, sonidos de animales, una gran dosis de ecologismo y amor por el planeta, etc. Se trataba del Paul Winter Consort, creado en 1968 alrededor del saxofonista Paul Winter. Por sus filas pasaron músicos de una calidad excepcional, especialmente durante los primeros años de vida de la formación en la que las salidas y entradas de artistas eran contínuas. Hablamos hoy de uno de esos artistas que entró en el “Consort” en 1978 y permanece en él desde entonces. Eugene Friesen es un violochelista de formación clásica que, desde sus comienzos interpretando a J.S.Bach o a Brahms, estaba convencido de que su instrumento tenía muchas más posibilidades. En su etapa formativa colaboró con bandas de todo tipo, especialmente con The Modern Fur-Beared Orchestra, un extraño grupo de rock progresivo formado por metales y cuerdas principalmente. La banda no tuvo demasiada trascendencia pero fue en un concierto de ellos cuando Friesen conoció a Paul Winter quien le invitó a formar parte de su grupo. Curiosamente, desde el ingreso en la formación de Friesen, la banda entró en un periodo de varios años en el que dejaron de grabar discos bajo ese nombre aunque seguían dando conciertos y apareciendo en distintas combinaciones en trabajos del propio Winter en Solitario así como de otros miembros del grupo como Paul Haley.

Fue en ese hiato en el que el violonchelista Eugene Friesen aprovechó para grabar el disco que hoy traemos aquí. Hablamos de un músico excepcionalmente dotado de esos que llevan a su instrumento unos cuantos pasos más allá que el resto, aplicando técnicas interpretativas nuevas, adaptando otras y siempre investigando en pos de un sonido diferenciado sin que esa investigación interfiera en ningún caso con la propia música, nada árida sino, por el contrario, tremendamente accesible como ocurría con las propias grabaciones del Paul Winter Consort. Lo cierto es que existe una comunión casi total entre todos aquellos integrantes de la banda que lanzaron discos en solitario de modo que es habitual que muchos de ellos participen en las grabaciones del resto y que, estilísticamente, todos esos trabajos puedan confundirse al existir una clara línea estilística común a todos ellos.

Hoy hablaremos de “Arms Around You”, el que fue primer disco en solitario de Eugene Friesen, publicado en 1989 en el sello Living Music propiedad de Paul Winter. Para la grabación, realizada en un ambiente de camaradería envidiable en palabras del propio Friesen, éste contó con un excepcional grupo de músicos con los que pasó varios días encerado en una cabaña en medio de un idílico entorno natural. Aunque muchas de las piezas estaban compuestas de antemano, durante aquellos días surgieron de modo improvisado algunas más que terminaron por formar parte del disco. La lista de intérpretes es impresionante a simple vista: Eugene Friesen (violonchelo, piano, voz), Paul Haley (piano, sintetizadores), Gordon Johnson (bajo, Chapman stick), Glen Velez (percusiones), Ted Moore (batería, percusiones), Paul Wertico (percusiones), David Blamires (voces), Paul Sullivan (piano), Russ Landau (bajo), John Clark (tuba) y Paul Winter (saxo soprano). Los tres últimos músicos de la lista intervienen sólo en el tema que cierra el disco.

Eugene Friesen y su cello.


“Truffles” – El disco comienza de forma desbordante con el piano y las percusiones marcando un ritmo velocísimo de clara influencia brasileña. El propio Friesen comienza a cantar con su tradicional “scat” una melodía brillante acompañado por el cello. La pieza está firmada a dúo por Friesen y Paul Haley, compositor habitual del Paul Winter Consort por lo que no debe sorprender que tenga todas las características de la música de aquella formación.

“Arms Around You” – La primera de las dos canciones con texto del disco es, a la vez, la que sirve para darle título. Comienza con una gran introducción de bajo y percusiones a la que se suma la voz de Friesen. Enseguida escuchamos los primeros apuntes de su violonchelo (que en algunos momentos del disco aparece desdoblado en hasta 30 pistas diferentes). La canción es un fantástico ejemplo de las habilidades de Friesen como compositor y cuenta con partes realmente notables a cargo del bajista Gordon Johnson. Un tema magnífico que eleva el nivel del disco hasta alturas insospechadas.



“Whitewater” – Friesen adapta la melodía de un villancico tradicional de los Apalaches en esta excitante pieza cuyo comienzo recuerda al del primer corte del disco por su atractivo despliegue rítmico en el que el percusionista Ted Moore destaca especialmente así como el citado Gordon Johnson, no sólo al bajo sino también al Chapman stick. Estamos ante otra pieza excepcional dentro de un disco magnífico.

“Zoe” – La segunda canción propiamente dicha es una nana escrita por Friesen para su hija Zoe (de un año de edad cuando se grabó el disco) con texto de Nora Percival. Es el tema con la instrumentación más escueta del disco (cello, piano y bajo) como corresponde a la temática del mismo y cumple a la perfección con lo que se espera de este tipo de temas: una suave melodía de cello acompañada sin estridencias del resto del grupo. Otra gema de valor incalculable a cargo de Friesen y Haley.

“Madrigal” – La única de las piezas del disco escrita íntegramente por Haley, algo que se nota por la abundancia de efectos electrónicos y por el hecho de que sea el piano el que lleve la voz cantante en la mayor parte de la composición. A pesar de ello, nos vemos obligados a destacar de nuevo la labor de Johnson al bajo y las partes vocales del propio Friesen con ese estilo tan brasileño del que el músico tanto partido ha sacado, siguiendo las huellas de otras formaciones como el propio Paul Winter Consort o el Pat Metheny Group.

“Remembering You” – El punto melancólico del disco lo pone esta deliciosa balada que es casi un tema para piano y cello aunque en la segunda parte se une la voz de Friesen, algunos teclados y el bajo para terminar de completar una pieza extraordinaria que corre el riesgo de quedar sepultada por la categoría del resto del disco.

“Nuns in Cuba” – Volvemos a las demostraciones rítmicas con componentes de jazz latino con unas percusiones que justifican, al menos, la segunda parte del título (lo de las monjas no nos atrevemos a explicarlo). El piano, interpretado esta vez por Paul Sullivan y no por Haley es un instrumento rítmico más dentro de la amplia sección compuesta por las percusiones de Ted Moore y Glen Velez, la batería de Paul Wertico y el bajo de Gordon Johnson. Fantástica pieza una vez más.

“Night Glider” – Quizá el tema más íntimo de todo el disco, con Friesen interpretando su instrumento con gran sensibilidad para regalarnos una preciosa balada que nos acerca al final de uno de los más grandes trabajos en su género.

“River Music” – Si la memoria no me falla, Eugene llegó a contar la historia de la gestación de este tema en una entrevista con Ramón Trecet en Diálogos 3. Durante una cena en la cabaña de Paul Winter que servía de estudio de grabación para éste trabajo, uno de los músicos presentes comenzó a marcar el ritmo con los cubiertos y poco a poco todos los presentes se fueron añadiendo a la improvisada “jam session” de la que surgió esta verdadera maravilla que fue grabada minutos después para completar la pieza que cerraría el disco. Eso explicaría también la presencia en la grabación de músicos que no intervienen en ningún otro de los cortes de “Arms Around You” como el propio Paul Winter, John Clark (el intérprete del “riff” central del tema a la tuba) o el bajista Russ Landau, miembros todos ellos del Paul Winter Consort o de la Earth Band del propio Winter en algún momento. “River Music” es una delicia que resume lo mejor de la música de Friesen y que, a nuestro juicio, es uno de los temas inmortales de las llamadas “nuevas músicas”.



Si tuviésemos que incluir éste disco en alguna categoría, lo haríamos en una que reuniera todos aquellos trabajos que surgieron en los años dorados de la “new age” y que alcanzaron un punto de calidad extremo que su propio autor no fue capaz de repetir aunque siguiera grabando buenos trabajos. No hace mucho que tuvimos por aquí otros discos que encajarían en esa descripción (pensamos en “Carousel” de Ira Stein, por ejemplo) y seguirán apareciendo más con el tiempo. Aunque la fama de Friesen viene por su condición de miembro del Paul Winter Consort, creemos que este disco suyo en solitario es de un nivel tan alto que supera a cualquier otro de la banda de Winter sin que esto suponga ningún desprecio a esa formación que acabará por aparecer en el blog en algún momento. Mientras tanto, aquellos interesados en acercarse al que fue el debut en solitario de Friesen pueden adquirir el disco en los enlaces de siempre:

amazon.es

play.com

Nos despedimos con una actuación en directo de Friesen y Paul Haley en el programa "Música NA" en la que enlazan el tema "Madrigal" con "New Friend", composición perteneciente al disco homónimo que el dúo grabó poco antes de éste "Arms Around You":

 

domingo, 28 de septiembre de 2014

The Pat Metheny Group - Still Life (Talking) (1987)



Es curioso cómo en el mundo de la música existen discos que son capaces de crear auténticas facciones enfrentadas entre los fans de un artista en concreto (y usamos el término “fan” con toda la intención). Mientras que unos los consideran una obra maestra, los otros los tienen por auténticos sacrilegios que hacen que el músico en cuestión pase a la lista de los ignorados, aunque es habitual que un tiempo después esta situación se revierta (bien porque el fan cambia de opinión, bien porque el artista vuelve al redil). Ocurrió con “Bringing It All Back Home” de Bob Dylan, “Trans” de Neil Young, “You’re Under Arrest” de Miles Davis o “Achtung Baby” de U2.

El disco que hoy tenemos aquí podría formar parte también de esa lista. En su momento supuso una ruptura con la trayectoria anterior de su autor en muchos aspectos. El primero de ellos y quizá el que explica los demás, es la ruptura del músico con un sello como ECM. Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de la editorial de Manfred Eicher, una fuente inagotable de buena música durante décadas cuyos discos tienen una pátina de calidad indiscutible aunque eso encierra también cuestiones algo más oscuras. Llegó un momento en que Pat Metheny, uno de los músicos estrella del sello, se cansó de algunas de las normas establecidas por Eicher y decidió abandonar la discográfica. Se habían producido cambios en la forma de pensar del guitarrista que, tras una estancia en Brasil se planteó un giro en su música, que incorporaría a partir de ese momento nuevos elementos latinos y eso requería la participación de más músicos y un proceso de creación, grabación y producción mucho más elaborado y cuidado. Ahí es donde se produce el choque con ECM, partidarios de un proceso de creación musical mucho más espontáneo y directo (se dice que los artistas disponían de dos días para grabar y de un tercero para realizar los retoques necesarios sobre la grabación y que esto no era negociable). Metheny no asumió esas condiciones y abandonó el sello tras publicar “First Circle” en 1984 para firmar con Geffen tras un par de trabajos muy concretos con otros sellos.

Para el nuevo disco, titulado “Still Life (Talking)”, el Pat Metheny Group iba a experimentar una ampliación incorporando a los habituales Lyle Mays (teclados), Steve Rodby (bajo, percusión), Pedro Aznar (voz, percusiones, guitarras) y Paul Wertico (batería, percusión) las voces y la percusión de Armando Marçal. La ausencia por cuestiones de agenda (era un músico muy solicitado en aquel entonces) de Pedro Aznar fue reemplazada de modo puntual en este disco por las voces de Mark Ledford y David Blamires.

Portada del single de "Last Train Home"


“Minuano (six eight)” – El disco da comienzo con una pieza escrita a dúo por Metheny y Lyle Mays, lo que queda en evidencia en el momento en que escuchamos las armonías vocales de los primeros instantes que hacen las veces de introducción hasta la entrada de la sección rítmica, perfectamente construida de manera que va creciendo de forma paralela al resto de la pieza. Es indudable que Lito Vitale aprendió mucho de la forma de componer de Mays y cualquier seguidor del argentino reconocerá en muchos fragmentos de esta pieza las bases de gran parte de la obra del músico en los años posteriores. Volviendo a la composición, en ella escuchamos una versión de Metheny reconocible para sus seguidores pero enriquecida con un montón de elementos nuevos que llevan su música a otra dimensión. En la parte final escuchamos una preciosa sección con el protagonismo de los teclados de Mays absolutamente rompedora que nos deja con muchas ganas de escucharla evolucionar durante más tiempo del que lo hace antes de regresar al tema central, de claro aire brasileño.



“So May it Secretly Begin” – Aunque la guitarra sigue siendo la principal protagonista, la aparición de una sección de cuerda (suponemos que sintética, ya que no aparece acreditada en el disco) revela el cambio que estaba experimentando el sonido de la banda. El toque latino sigue muy presente, especialmente en el piano y la guitarra acústica aunque quizá apreciamos una cierta falta de músculo en una pieza que en momentos suena peligrosamente cercana al “smooth jazz”.

“Last Train Home” – Llegamos al punto culminante del álbum. La pieza que elevó a Metheny a los altares, que saltó del disco a las sintonías de televisión y radio haciendo que prácticamente todo el mundo esboce un gesto de reconocimiento cuando comienza a sonar el metronómico ritmo de las escobillas de Paul Wertico instantes antes de que la guitarra-sitar de Metheny comience a ejecutar una melodía inolvidable. A partir de ahí, todo es magia y la banda se conjunta de manera impecable a partir, especialmente, de los elegantes teclados de un Mays en estado de gracia. Una obra maestra sin paliativos que se iba a convertir en un clásico instantáneo.



“(It’s Just) Talk” – De nuevo Brasil se hace presente en el disco empapando toda la sección rítmica de un tema en el que, de nuevo, las voces tienen un protagonismo importantísimo. Más allá de eso, la pieza nos muestra al Metheny más conocido en plena transición aún hacia ese nuevo sonido con influencias del sur que culminaría un poco después en su disco “Secret Story”.

“Third Wind” – Segunda pieza escrita por Metheny y Mays en el disco y, sin duda, la más frenética del mismo con un ritmo desatado desde el comienzo que convierte a sus protagonistas principales (Paul Wertico y Armando Marçal) en las auténticas estrellas del tema. Metheny, a pesar de la altura de alguno de sus solos, no es sino un acompañante de lujo. Steve Rodby, muy contenido durante todo el disco, hace aquí también una labor impresionante.

“Distance” – Lyle Mays firma en solitario la pieza más breve del disco. Se trata de un interludio electrónico más cercano al “ambient” y a la música clásica más vanguardista que al jazz por lo que su inclusión en el disco choca bastante al no terminar de encajar con la filosofía de este aunque tomada de modo aislado es una composición notable.

“In Her Family” – Cerrando el trabajo encontramos un tema íntimo en el que la guitarra acústica se da la mano con el piano para construir una pieza casi impresionista de esas con las que Metheny nos obsequia de cuando en cuando. Mientras avanza el tema se van incorporando distintos elementos como una suave percusión y algunos sonidos de cuerdas muy evocadores.

Cuando apareció el siguiente disco del Pat Metheny Group, “Letter from Home”, se habló de que cerraba la trilogía latina iniciada con “First Circle” y de la que el disco que hoy hemos comentado sería el segundo volumen. Lo cierto es que esto no iba a suponer un regreso al Metheny anterior tras la publicación de aquel disco ya que la mayoría de los elementos que se habían incorporado a la paleta sonora del guitarrista iban a permanecer en su música prácticamente hasta nuestros días. “Still Life (Talking)” es un gran disco que no podemos dejar de recomendar y una pieza de la categoría de “Last Train Home” debería estar en la discoteca de todo melómano que se precie. En su momento, como comentamos al principio, el trabajo suscitó cierta polémica entre los fans que consideraron que Metheny había "dulcificado" su sonido con la intención de vender más discos y hubo muchos de ellos que se bajaron del barco considerándose en cierto modo traicionados. Al mismo tiempo y a partir de la popularidad alcanzada por el single "Last Train Home", muchos otros aficionados se sumaron a la lista de seguidores del guitarrista en adelante. Sin entrar en demasiadas discusiones, ya que a nosotros nos gustan tanto el "nuevo" Metheny como el anterior, escogemos disfrutar de toda su música sin complejos. Aquellos interesados en hacerse con el disco lo pueden adquirir en los enlaces de costumbre.


amazon.es

rakuten.es (disco100)

Nos despedimos con una rara actuación del grupo en la RAI interpretando "(It's Just) Talk" en directo:


domingo, 16 de octubre de 2011

Pat Metheny Group - Imaginary Day (1997)


Pat Metheny es un virtuoso guitarrista norteamericano, generalmente encuadrado en el jazz pero que nunca ha permanecido fiel a un único estilo tocando todos los palos imaginables e inventando, de paso, algunos nuevos. En sus comienzos se codeó con Gary Barton, de cuya banda formó parte o con el mito del bajo, Jaco Pastorius, junto a quien actuaba en la banda de Joni Mitchell. Su discografía es tan extensa como variada e incluye discos en solitario, con su propia banda y colaboraciones con los más destacados músicos de la escena de jazz contemporaneo como Ornette Coleman, Chick Corea, Brad Mehldau o Charlie Haden.

Además de todo lo dicho, Metheny es un inconformista del sonido que busca siempre ir más allá con su instrumento utilizando todo tipo de guitarras y sintetizadores para guitarra incluyendo la guitarra Pikasso, un extravagante instrumento de 42 cuerdas con varios mástiles que se entrecruzan y que emite un sonido más cercano a los registros del sitar o el sarod hindúes que a la guitarra que conocemos.

"Imaginary Day" es uno de los trabajos más populares y premiados de Metheny y también uno de los más variados estilísticamente. En el CD podemos escuchar toques étnicos como los de "Imaginary Day", jazz más clásico en "A Story Within the Story", escarceos con el flamenco y la música brasileña como "The Hear of the Day", e incluso acercamientos a un moderno rock progresivo en "The Roots of Coincidence".

En el momento de la grabación del disco, el Pat Metheny Group estaba formado por Pat Metheny (guitarras), Lyle Mays (piano, teclados), Steve Rodby (bajo, cello) y Paul Wertico (batería). Como colaboraciones especiales tenemos las participaciones de David Blamires (voz, guitarra, trompeta, violín, flautas), Mark Ledford (voces, trompeta) y los percusionistas Dave Samuels, Glen Velez, Don Alias y Mino Cinelu.

Como curiosidad, señalar que los textos de la portada y contraportada del disco están encriptados bajo una especie de pictogramas cada uno de los cuales corresponde con una letra del alfabeto. Esta correspondencia se encuentra codificada en la bandeja interior del CD. El disco ganó dos premios Grammy en 1999, el de mejor disco de jazz contemporaneo y el de mejor interpretación de rock instrumental por la sensacional "The Roots of Coincidence".

Sirva esta entrada como presentación de Metheny y su grupo en La Voz de los Vientos, donde seguirán apareciendo trabajos del músico, sin duda uno de los más interesantes de los que pululan por los escenarios hoy en día.

El disco lo teneis a buen precio en el siguiente enlace:

amazon.es

Podeis escuchar "The Roots of Coincidence" a continuación: